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La Niebla Humeante – Triunfa Jerónimo con Piedras Negras en Teziutlán.

Así embistió, empujando por su casta, “Mezcalero” de Piedras Negras a la muleta de Jerónimo. Y así, largo y por abajo, roto de sentimiento, llegó el derechazo del torero. FOTO: Tadeo Alcina Rivera.

Convoca Piedras Negras y, sin traer su corrida más pareja en remate y juego, triunfa porque salvo el sexto todos los lidiados en algún momento brindan emoción, eterno distintivo de la centenaria casa tlaxcalteca. En medio de la bruma de la sierra, de menor a mayor, Jerónimo hace valer el sello, su personalidad y largueza para superar sus momentos de desigualdad y salir en hombros. De mayor a menor, José Adame se aprovecha de la taurinamente adolescente concurrencia para salir a hombros en una tarde desconcertante ante el más bravo de la corrida que le exhibe y con el que no respalda su supuesto cartel. Inicio esperanzador de una Feria que mejora.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Teziutlán.

Se apodera la niebla, brumosa y lluviosa, cubriendo la Perla de la Sierra, de las torres de la Catedral hasta su Plaza de Toros, El Pinal. Afortunadamente, techada. Por lo que el “blanco animal divino//engolado y soñoliento” que decía Gabriela Mistral, no hará de las suyas.

En la tierra de Maximino Ávila Camacho está viva la sensación taurina.

Claro. Alimentada por no pocos taurinos locales, orgullosos de su tierra y que pugnan año con año por el toro. Por una empresa que escucha y que, pese a las presiones, resiste lo más que puede y apuesta en los últimos dos años por traer lo que, malamente, se ha puesto la etiqueta de “duro” de “difícil”, a lo que muchos, incluyendo “taurinos” alzan la ceja. Como a los que sí nos gustan los toros, nos encanta que lo difícil se haga realidad, “El Pinal” abre su feria con un hierro que en un año, para alegría de la afición, se ha lidiado ya tres veces.

El resultado, artístico y de taquilla, refuerza su cartel y categoría.

Y es ya una cita obligada: Piedras Negras en Teziutlán es ineludible.

Pero la sospecha comienza desde que el taurineo aparece. Estos personajes sombríos que presionan con todas las artimañas posibles para quitarle algo, lo que sea, a los encierros: que si los sobreros de otro lado, que si sortean a puerta cerrada, que mejor fuera de la plaza, que si entre más chicos, mejor. Y muchas otras perrerías. Todo eso, menos mal, queda fuera cuando el primero de la tarde gusta por la belleza de su cárdena y berrenda capa, así como la manera de tomar el capote de Jerónimo, largo y por abajo.

El torero de la región responde con lo mejor de sí. Intenso su trazo y preciso su avance de tablas hasta más allá de las rayas para rematar con media de cartel. Pero el puyazo hace que el berrendo frene, que su casta se escape y llegue parado al último tercio sumado a la imprecisión de Jerónimo, inoportuno desarme, toreo rápido y múltiples pinchazos, dejan todo en pitos tras aviso.

El toro bueno, por presencia y esencia, aparece en segundo lugar.

Nombrado “Siete Mares” y la referencia jimenista –“entre las tempestades”- se hace buena al surcar las arenas de El Pinal con toda la dignidad de su trapío, enmorrillado alto, serio al frente pero, como prácticamente toda la corrida, perfectamente degollado. Y se va al abordaje apretando al segundo espada en el recibo. José Adame, joven de edad pero colmilludo al torear, lancea con la solvencia que de él se espera, con rapidez y levantando el pie de recibo en cada lance, aunque buena es la media.

Momento grande es el encuentro del cárdeno oscuro con el caballo. Derriba por empujar, amenaza la cuadra, basta su mirada que busca pelea y el peligro se percibe con el humeante poderío del astado y al que su lidiador, le otorga la gracia de no dar el tan necesario segundo puyazo. Torear es el arte de elegir y Adame, así se lo juega.

Solo que torear es dominar, tener las armas y usarlas en la medida exacta.

La del cárdeno es sobrepasar límites. A Víctor Mora lo hace padecer, ni la trampa de Juan Ramón Saldaña tocando para que banderillear a la media vuelta impide que Mora deje de pasar en falso y a su lidiador, pese a extender lo más posible la muleta, le pone las cosas en modo exigente y los doblones se quedan en intento. Lo mismo que el toreo con la derecha ante un toro al que hay que someter por bajo, quedarse quieto. Adame lo hace a retazos pendiente de salir más que de hacer entrar a su dominio al burel al que no le desengaña, ni por error, con la mano izquierda.

Zapatillazos por montones, torea para la galería cuando enfrente tiene un toro que aprieta y no traga pantomimas, mucha velocidad, por fuera, con la coreografía preconcebida termina por aburrir al toro y hacerle derrotar para arriba, un torero que cuando se lo propone es el heredero de las más corrientes formas recientes en el toreo mexicano.

Espadazo caído, dobla el astado que de su sangre humea vapores que se vuelven neblina.

Parece que la de Piedras Negras es una sangre que al vaporizar humea casta.

Palmas al toro. Y protestas al hidrocálido que resumiría su tarde en dos tandas al afligido cuarto, muy serio y hermoso cárdeno claro, bajo y bien cortado al que, de nuevo, ni por asomo consigue poner lo que le ha faltado sobre la mano izquierda, incluso es desarmado, de pena el final con intento de luquecinas. Pinchazos y piadoso silencio. Luego el tongo con el sexto, que tanto se empeña su gente a que, anovillado y de horrible cabeza, juegue. Para mal. Adame, si no luce con el toro serio, menos con el medio toro.

Salida a hombros para cubrir el expediente.

Entonces, cuando priva la vulgaridad, el maneo del taurineo, la nebulosa que quiere cargar lo más esencial del toreo, entre niebla, el humo de la casta encuentra su cauce en el sello y la personalidad, el nombre propio de Jerónimo. Siempre de menos a más. Sólido con el capote, vuelve a recibir con lances precisos al tercero, de cara y cabeza discretas pero con hechura exacta para embestir. El entrepelado duda al salir, solo un instante, entonces cambia el terreno el diestro serrano para lancear, largo y a la vez poderoso y hacer notar que ayer los Piedras Negras no es que se dejen o no, sino que el domino surge del toreo bien hecho.

Como las verónicas de Jerónimo a este cuarto que enciende la flama ante un coro que no comprende pero que siente y claro hay un reflejo en sus venas de que eso, lo que haya sido, ha sido valioso, desde que le pisa el terreno y se pone en el sitio, Jerónimo hace andar al astado y le remata lucidor con media.

Correcto el planteamiento, medido en varas, prontitud en banderillas.

Y el conocimiento rinde frutos. Cada muletazo de inicio encauza la embestida, somete por ambos pitones. Más allá del sabor y la personalidad es la plenitud de lo fundamental, que el astado pide quedarse quieto por ambos pitones. Jerónimo, cuando lo logra, derrocha su caudal de emoción prolongado en los naturales, en uno, su propio trazo hace que su toreo, a pesar de tomar la muleta más allá del centro, dicta la circunferencia del toro que camina con emoción pero que exige el temple so pena de enganchar y deslucir. Se adorna torero.

Jerónimo, luego de los pinchazos al primero y el primer pinchazo a este en la suerte contraria, cobra estoconazo, toda la mano se va empapada de esa sangre que con la que tanto se identifica. Y aunque hay una oreja, la emoción y el mérito se juntan en aclamada vuelta que rompe las nieblas y las dudas.

Jerónimo puede, como dice un gran aficionado, la cosa es que se decida.

De pronto, tras la fallida lidia al cuarto. Otra vez Jerónimo luce a la verónica y hace ver que de nuevo, el cárdeno, “Mezcalero”, quinto de la tarde, toma espléndido el capote por el lado izquierdo y el torero, despliega el lance, bellamente, llega a las rayas y luce en la media. Luego del puyazo, breve, pero en lo alto, el toro se alegra en el cite a la distancia para que vengan las chicuelinas, una muy asilverada, para rematar y de ahí, la brega no dilata y tras brindis a particular, Jerónimo, confiado y dispuesto, se brinda en pleno a la faena.

Alterna lados por arriba, alivia y se gusta en el de la firma y la fase de exploración del pitón derecho, incluye los derechazos largos y, luego de inoportuno enganchón, el remate enciende la cosa. Para la siguiente tanda, que remata con buen trincherazo, ya se anuncia el milagro posterior, suena “Silverio”, y tres son los derechazos de absoluta rotundidad, captura y despliegue de la emoción de la sangre brava que valen el boleto y la promesa, hoy cumplida, que torear es emocionar.

Aun al natural, vuelve una tanda breve, pero el bien ya se había hecho.

Luego una estocada caída, cierto, la emoción contagiada llevó a las dos orejas a la vuelta al ruedo del ganadero aun sin ser esta su más completa corrida, pero si la ilusión recompensada de ver un nuevo capitulo piedranegrino.

Que pronto sea.

Solo el humo de la casta, los vapores de la emoción son los que pueden deshacer la brumosa nebulosa, esa que ayer enciende y encuentra el aire de esencia en Jerónimo que bien podía, estando así, haber levantado toda la niebla con calor taurino.

Que con ese calor taurino bien podría haberse levantado toda la niebla de la gran Sierra de Puebla.

Texto:@CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza de Toros “El Pinal”. Teziutlán, Puebla. Feria del Toro 2018. Domingo, Agosto 5 de 2019. Primera de Feria. Más de Tres Cuartos de Plaza en tarde fría con bruma que rodea sin ingresar al coso, apenas un rayo de sol aparece a la muerte del quinto. Palco flojo y manejado por los toreros que equivoca la concesión de trofeos y autoriza llevar a cabo el sorteo fuera del horario reglamentario y las instalaciones de la Plaza. Pésima actuación de la Banda de Música con casi nulo repertorio taurino.

6 Toros, 6 de Piedras Negras (Divisa Negro, y Rojo) Desigual en hechuras de sospechosísimas encornaduras; el sexto impresentable en todo aspecto. Débil el primero. Serio aunque muy atacado el berrendo en cárdeno primero, que llegó sin fuerzas al último tercio. Bravo y creciente el lidiado en segundo lugar, número 540 “Siete Mares” nombrado de 520 kgs., hermoso entrepelado, alto, vuelto de pitones que tumba al caballo y muestra poder en los tres tercios, mereció mejor suerte. Espléndidos por su recorrido por ambos pitones en el último tercio los lidiados en tercero y, especialmente, el corrido en quinto lugar, número 518 de nombre “Mezcalero” de 490 kilogramos, cárdeno claro, ojalado y bocinero con espléndida fijeza y tremenda emoción por el lado derecho, homenajeado con merecido Arrastre Lento. El muy serio cuarto, pese a rajarse al final, tiene un momento de recorrido y cierta casta hasta desarmar a su lidiador y orientarse. El cierra plaza, anovillado, cariavacado con los pitones presumiblemente dañados, no debió lidiarse nunca.

A la muerte del quinto, el ganadero Marco Antonio González y su hijo dieron la vuelta el ruedo acompañados del primer espada.

Jerónimo (Grosella y Oro) Pitos tras Aviso, Oreja y Dos Orejas con Protestas. Joselito Adame (Grana y Oro) Dos Orejas con Protestas, Silencio y Leves Palmas. Ambos espadas salieron a hombros.

César Morales fue derrumbado por el segundo. Juan Ramón Saldaña hace un enorme quite de riesgo a Diego Martínez al salir de un par al cuarto, no obstante toca a la distancia al segundo de la tarde a fin de obtener la ventajosa media vuelta a favor de Víctor Mora, fatal con banderillas mejor con el capote pese a ser enganchado en varias ocasiones.

Al finalizar el paseíllo se realizó un homenaje, con develación de placa en honor del Profesor Bruno Pérez Vázquez, cronista por años de la Plaza de Toros “El Pinal”, célebre locutor de la radio local, recientemente fallecido. A partir de esta corrida el burladero de la radio en el callejón de la plaza llevará su nombre. DEP.

La cruz en el sitio. Estocada entera, mojándose los dedos de Jerónimo, ante el tercero. Foto: @MyRyCar.
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FENAZA 2018: Carteles de Toros – Zacatecas, Apuesta Desigual.

Zacatecas Tierra de Toros presenta seis festejos dentro de la tradicional Feria Nacional. En el próximmo Septiembre, los días 8, 9, 14, 16, 21 y 22, y uno más para el 18 de noviembre, entendemos fuera de Feria. Entre tanta repetición la Feria y su anuncio no parecen prender la flama que caliente el ambiente y que colme la plaza.

Por: De SOL Y SOMBRA. Redacción.

En evento formal se presentó la Feria Nacional de Zacatecas (Fenaza) 2018 en el “Ecoparque Centenario Toma de Zacatecas” donde los empresarios Manuel Fernando Sescosse y Juan Enríquez Rivera, de la empresa “Zacatecas Tierra de Toros”, presentaron las festejos taurinos de esa Feria Nacional.

Cinco corridas de feria, dos festivales y una extraordinaria componen los carteles siendo sus combinaciones las siguientes:

Sábado 8 de septiembre, corrida del 472 aniversario de la Ciudad Heroica de Zacatecas, en disputa el escapulario de plata de la Virgen del Patrocinio. El rejoneador Santiago Zendejas con los forcados Mazatlecos y a pie, Ignacio Garibay en su campaña de despedida; Juan Pablo Sánchez y Sergio Flores, con 6 de Pozo Hondo y 1 de Boquilla del Carmen.

Domingo 9, segunda corrida. 8 toros de San Isidro, 8 para Arturo Macías “El Cejas”, Diego Silveti, Diego Sánchez y tomará la alternativa el torero zacatecano Ángel Espinosa “Platerito”

Viernes 14 de septiembre a las 6:30 pm, Festival del Campo Bravo en la Monumental, festival gratuito encaminado a la niñez. Ximena Linares, Monse Silva, Alejandro Moreno “Castelita”, Cristóbal Arenas “El Maletilla”.

Celebración del 218 aniversario de la Independencia Mexicana, el domingo 16 de septiembre, parten plaza: Octavio García El Payo, el peruano Joaquín Galdós y Luis David Adame, con seis de Los Encinos.

Viernes 21 a las 8:30 de la noche, segundo festival gratuito de aficionados prácticos internacionales. Saltaran al ruedo: Iñigo Rodríguez, Pedro Pinsón, Patricio Pons, el zacatecano Antonio Sandoval Jr., Yayo Robledo, Esteban Ortiz de Ecuador y Mario Escobar de Colombia; con 6 novillos de varias ganaderías.

Sábado 22 de septiembre Fermín Rivera y Sergio Flores, en doble mano a mano con José Garrido y Ginés Marín con 8 toros de Torreón de Cañas.

La fiesta continúa, con la corrida del cierre de la Fenaza 2018, para el domingo 23. Antonio Ferrera y Joselito Adame en Mano a Mano. Con 6 de Santa Fe del Campo.

Igualmente se anunció una corrida extraordinaria para el domingo 18 de noviembre, con el rejoneador español Andy Cartagena y un gran mano a mano a pie entre los hermanos Joselito Adame y Luis David con astados de Jaral de Peñas.

Que cada quien saque sus propias conclusiones.

Twitter: @Twittaurino.

CARTELES: Feria del Toro, Teziutlán 2018 – Resquicio Torista en la Sierra de Puebla.

Cartel Teziutlan 2018
Tres festejos, Tres. Piedras Negras, Tenexac y De Haro, ejes de la Feria del Toro, Teziutlán 2018.

La empresa taurina local acaba de dar a conocer en solemne acto los carteles para la Feria de Teziutlán, la Feria del Toro, 2018. Con tres combinaciones que dejamos a su consideración.

Por: Alex GonzálezDe SOL Y SOMBRA. Teziutlán.

Alma Taurina ha dado a conocer hace unos minutos los Carteles de la Feria del Toro, Teziutlán 2018.

Tres corridas de toros con los hierros de Piedras Negras, Tenexac y De Haro, en ese orden, para lidiarse el 5, 12 y 19 de Agosto del presente año en la Plaza de Toros de El Pinal en la Perla de la Sierra, Teziutlán, Puebla para su tradicional Feria anual.

Y el elenco de toreros empezando por el diestro local Jerónimo, la reaparición en Teziutlán de Joselito Adame con la triunfadora Piedras Negras. Mientras tanto, la despedida de Federico Pizarro, la aparición de “El Payo”, el debut del poblano Héctor Gabriel, con Tenexac. Finalmente, se lidia De Haro para el triunfador numérico de esta Plaza, José Luis Angelino, el hidrocálido Fabián Barba y el torero artista José Mauricio.

En el último festejo partirá plaza Luis Pimentel.

Las combinaciones las analizaremos más adelante, a profundidad, aquí en De SOL Y SOMBRA.

Mientras, nos gustaría saber, como siempre, la opinión de la Afición.

Twitter: @Alex_Glz17.

En la Muerte de Mario Aguilar – Adiós la Torera Inspiración.

Mario Aguilar y el muletazo por bajo a “Abelardo” de San Martín, uno de los más bellos episodios en los últimos tiempos en la Plaza México.

México se consagra como líder mundial en toreros malogrados, por las razones que sean, esta vez, las peores. Una más es el tristemente fallecimiento, la mañana de hoy en Aguascalientes, de Mario Alberto Aguilar Tavares, el célebre novillero, autor de una de las grandes faenas novilleriles de la década pasada en la Plaza México, poseedor de distintas y difíciles virtudes toreras. Se va, lamentablemente, por decisión propia, dejando una esperanza rota dentro y fuera del ruedo y, peor aun, sin lograr plenamente como torero las múltiples virtudes que atesoró. Ahora, tan solo el recuerdo taurino queda y a nosotros corresponde volver a vivirlo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si vivir es como torear, si torear es decidir, la elección de Mario Aguilar, además de dolorosísima es sencillamente desgarradora.

Ya no solo para una familia de varios hermanos, uno de ellos importante esperanza taurina, para una madre y una novia hoy el indescriptible desconsuelo total. Siempre son las damas las que más lágrimas derraman ante la muerte pues necesariamente, como diría Fernando Marcos, son las que más sufren al dar la vida. Con Mario Aguilar el camino, siempre espinoso, el drama de ser toreo, se precipita de la peor manera.

Todo lo contrario a sus virtudes toreras.

Supimos de su existencia taurina allá en el hoy lejano 2002, cuando se decía que había una cuadrilla infantil, principalmente, del Bajío que era impulsada por taurinos españoles y varios ganaderos mexicanos que habían importado el encaste Domecq. Luego supimos por el Dr. Octavio Lagunes, partidario inicial de dicha cuadrilla, que en Juriquilla, dos años después, el muchacho de Aguascalientes había salido bien librado de una terrible novillada de Jesús Cabrera y, no solo eso, lo había hecho con artística diferencia.

Luego, la semana en que Silverio Pérez se unió con Carmelo, es decir, Septiembre de 2006, aquella emocionante vuelta al ruedo de la Plaza México con las cenizas del Faraón de Texcoco y las notas del celebérrimo pasodoble preludiaron una novillada de La Joya para, en aquel entonces, Saldívar, “El Payo” y Aguilar, un festejo de altos vuelos donde, mayormente, los dos primeros destacaron.

No obstante, en aquel Mario Aguilar, no cabían, ni con sus quince años, las prisas.

Por ello remontó en Septiembre, esta vez con “El Payo” y Jairo Miguel con una mansada de Ayala que sustituía a las rechazadas Marco Garfias y Reyes Huerta, con la que Aguilar se repuso y toreo perfecto al natural al tercero y caminó con pases alternados de los medios al tercio para rematar la faena al sexto cerca de tablas para cortar una oreja y comenzar lentamente la ebullición. Esa oreja dejó ver las virtudes para nada menores del joven hidrocálido, serenidad y temple.

Fue entonces cuando para casi rematar la Temporada, en una novillada de lujo, San Martín, aun con Chafik y Miaja, envió un encierro para la historia, sería la última novillada que enviaría. Ahí Aguilar se sublimó, se despegó de sus compañeros de aquella cuadrilla infantil y pareció alejarse de la disparidad de “El Payo” y la frialdad de Saldívar, quien esa temporada había oído los tres avisos de un novillo de Manolo Martínez, haciéndose notar ya no solo por temple y valor, sino por su empaque y sello.

Se consagró al cortar una oreja al tercero pese a una voltereta y desorejar al sexto. “Abelardo” nombrado, para la historia.

La faena fue un compendio de ritmo.

Abelardo”, cárdeno oscuro de reunidos y blancos pitones, fue clarísimo hermano del cuarto, “Soñador” de bandera, bravísimo, triste y penosamente se le fue al primer espada Roberto Galán, quien no se impuso. “El Payo” se mostró sin recursos y Aguilar, tras el triunfo con el tercero, no se conformó con poco y desde el recibo, palpó, tras doble puyazo, que el novillo quedaría servido idealmente para su toque, en un quite por tafalleras que aun vibra por su plácido vaivén que rompió en una rebolera perfecta que al novillo le llevó por donde habría todo de ocurrir y ser.

Todas las virtudes en él vistas se sublimaron al bordar, desde el péndulo inicial hasta las joselillinas finales, la embestida de el noble pero bravo “Abelardo” que respondió ante el oleaje todo calma de la muleta del de Aguascalientes que fue trazando a partir de los derechazos el camino del pase natural, momento cumbre de aquella faena de cielo gris pero de luminosa composición.

De alarido, la fijeza del toro y la ligereza grácil, casi infantil del entonces novillero.

La largueza de la embestida, enviada al sitio correcto por el mando.

La caricia del temple y la rotundidad del bien hacer.

El milagro del toreo surgía con el novillo que se bebía entero la bamba de la muleta que provocaba la arrancada y Aguilar se regodeaba en cada remate ya sea arriba en liberación o abajo y contrario en sometimiento y caricia. Naturalidad, completa y soberbia muestra que ese, no cuentos o simulaciones, es el toreo real. Una de las dos mejores faenas de la década pasada, la otra ocurrió un año antes con “Arlequín” de Marco Garfias y Fermín Rivera.

¿Qué habría ocurrido un año después si ambas generaciones se hubieran encontrado en 2006 en La México? Buen intento. Pero a Rafael Herrerías se le cocían las habas y batió el arroz al doctorar aceleradamente, primero a Fermín Rivera y luego a José Mauricio en la Temporada Grande siguiente. Y a Tauromaquia Mexicana, con agenda propia, le urgía mandar a “El Payo” y a Aguilar a España aun cortando cualquier otra aspiración histórica.

La Afición, como siempre, frustrada.

No pudo verse el encuentro entre el también triunfador Víctor Mora y Mario Aguilar en ese mismo 2006, intereses y sobre intereses dejaron las cosas incompletas. Para variar un poco.

Aguilar volvería en 2007 para inaugurar la Temporada Chica y triunfar con San Isidro alternando con Murillo y Saldívar. No se le volvería a ver sino hasta la confirmación. Pero su paso por Madrid en 2008, con la oreja a un novillo de Martelilla, pareció colocarle en un sitio muy importante, no obstante, nadie lo ha aclarado nunca, su paso por España simplemente se acabó en el San Isidro del año siguiente, a diferencia de “El Payo” un año antes, sin suerte con un encierro de La Quinta.

Entonces, el tiempo que no perdona comenzó a acelerar la carrera de Aguilar.

Ya sin una guía ni una voz taurinamente benigna que le llevara con claridad, el afán de darle la alternativa y colocarle con ganaderías a modo le abatieron, como recuerdo en la goyesca de Guanajuato capital en apoteosis de Ponce con Arroyo Zarco o, en menos de tres meses, León, con “Juli” en plenitud para hacerle confirmar al dia siguiente también  con “Juli” y un Arturo Macías en su mejor momento.

Tan sólo resultó una precipitación y relego de su toreo.

Luego, para la otra Temporada, la apoteosis de Talavante con “Alma Gemela” de Julián Hamdan coincidió con su falta de sitio y de concentración, aquella tarde solo dejó ver su gran clase a la verónica con el tercero. Aguilar toreó en cantidad pero su arribo a mayor calidad no llegó. Si ser torero es difícil, muchas veces un drama, más lo es sin la cabeza fría y la guía adecuada. Cualquier profesión lo requiere, siempre dio la impresión que Aguilar la dejó de tener.

Aun así, una tarde de Calaveras, un año después, con un serio encierro de Celia Barbabosa, alternando con Talavante y Joselito Adame, así le vi y lo consignamos aquí en De SOL Y SOMBRA:

“Diferencia. Siempre hay diferencia cuando Mario Aguilar baja las manos.”

“Los ‘brazos pordioseros’ que conjugan belleza y majestad a la verónica con la que saluda al tercero muestran de Aguilar lo mejor que tiene, que es con lo qué tiene siempre que contar: el trazo clásico y sentido, bien hecho, el buen hábito técnico que sumado al sentimiento hondo sacan igualmente lo mejor de una afición que palpita al corear igual la plomada estática y la broncínea estética de la media que el gran recorte de regreso.”

Porque pareció que Aguilar requería del buen toreo, de lo mejor de sí mismo, para regresar al origen, a lo esencial a los fundamentos, del oficio taurómaco y de la vida.

Y pese a los triunfos en la propia Plaza México, Villa Carmela y Marrón en 2011, poco se le abonó al hidrocálido, comenzó el desfile de apoderados, el manejo inadecuado, gente que por vanidad tan solo se acerca a los toreros, que los pretende usar y que abonan en nada. Cortaría la oreja a un bravo novillo de Barralva.

Con Aguilar, la dejazón es una constante, personal y empresarial.

Los chispazos igualmente aparecieron porque los toreros con sello no se agotan en un solo acto. Aguascalientes disfrutó de su capote y su toque, con los Piedras Negras en Texcoco triunfaría y la tarde de Reyes redonda con los trastos ante los Carranco en Enero de 2014 en La México secaría con la espada una actuación de Puerta Grande.

Esa tarde pareció renacer el Mario Aguilar artista.

Reafirmaría aun en diciembre con Xajay, valiente y decidido. Pero sería de lo último.

Poco a poco escasearían los contratos, la consistencia en su toreo, se le vería fuera de forma como su tarde final en La México con los Piedras Negras donde pese a ser el mejor librado, no fue el torero que siempre anhelamos salvo un chispazo al natural ante el tercero, “Ranchero” de nombre al que, misteriosamente, se empeñó en matarle recibiendo para tan sólo pinchar.

Sospechoso, decían algunos, de depresión y quizá abusos, pasó todo un año hasta llegar al premonitorio catafalco y azabache de su última aparición san marqueña.

Lo que es hoy además de tristes nos deja el desgarro del coraje, la oscuridad de la desolación y, principalmente, la repetición, quién sabe cuántas veces más, de que en México el ritual, diría Don Dificultades se hace astillas entre los peñascos de la idiotez.

Sin importar de quién sea la culpa.

Mario Aguilar deja a un hermano, de nombre Miguel, como Carmelo dejó a Silverio. Como Joaquín dejó a Paco Camino, como Alberto Balderas dejó a Francisco o José Cubero dejó a Juan y también a Miguel. Y, tristemente, como Nimeño II a Nimeño. Perdón por hacer uso de lugares comunes pero siempre podrá el joven Miguel Aguilar pensar o sentir que, igual que a Silverio, Mario ha de asomarse en el cielo, como Carmelo, para verle torear.

Y nos recuerda Goethe tras anunciar la recopilación del epistolario lleno con las cuitas del joven Werther y que puede bien aplicar a cualquiera en el ruedo de la vida:

“¡Y tú, alma sensible y piadosa, oprimida y afligida por iguales quebrantos, aprende a consolarte en sus padecimientos! Si el destino o tus errores no te permiten tener cerca a un amigo, que este libro pueda suplir su ausencia.”

No pretendemos que estas líneas suplan a nadie.

Pero cada vez que el desconsuelo, personal o taurino, aletee sobre nosotros, sepamos que queda el consuelo en la obra del artista que hoy ha partido, en sus distancias, en sus fundamentos y aun en el lamento de su muerte, nos quedará el aliento de su temple y de su gracia.

Descanse en Paz.

Twitter: @CaballoNegroII.

Mario Alberto Aguilar Tavares (Aguascalientes, 1991) falleció en la primera mitad del día 10 de junio de 2018 en su domicilio del centro oriente de la capital hidrocálida. Le sobrevive su madre María Tavares y sus hermanos, el mayor de ellos, Miguel, novillero sin caballos. Sus restos están siendo velados en la Funeraria Hernández de la mencionada ciudad. Descanse en Paz, así sea.

Aguilar a la verónica con el encierro de Villa Carmela en La México, en 2011.

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

Corrida de las seis naciones: con Luis David, gana México.

Luis David en el derechazo al toro de El Pilar.

El venezolano Colombo también da una vuelta al ruedo en un deslucido encierro de El Pilar.

Por: Andrés Amorós. Madrid. Publicado en ww.abc.es

Un nuevo invento de Simón Casas: la corrida de «las seis naciones», con un diestro de cada una. No escasean las banderas nacionales, en los tendidos. Son seis toreros en distinta situación profesional: los tres primeros, Juan Bautista, Bolívar y Álamo, ya veteranos, sobre todo, los dos primeros; los otros tres, Galdós, Luis David y Colombo, recién llegados al escalafón de matadores. Recuerdo los versos de Cervantes: «Dicen que la variedad/ hace a la naturaleza;/ colma de gusto y belleza…» Desde hace 37 años no se celebra una corrida con seis toreros, en Las Ventas. Por desgracia, las reses de El Pilar-Moisés Fraile dan mal juego; además, varios diestros pinchan, escuchamos cinco avisos. Sólo Luis David y Colombo rozan el triunfo: se quedan en petición y vuelta.

El francés Juan Bautista ha pasado ya sin relieve dos tardes por la Feria. El primero hace pobre pelea en varas, aprieta a tablas, es muy deslucido. El diestro resuelve el problema con profesionalidad, sin brillo, y mata mal, yéndose.

El colombiano Luis Bolívar, ya veterano, dejó buena impresión en la Feria de Abril. Lidia bien y se luce en verónicas en el segundo, que galopa alegre hacia el caballo pero se cierne. Luis brinda a su país. En la primera serie, lo empala por la pierna y sufre una paliza, le arranca el corbatín. Sin amilanarse, logra naturales templados y derechazos con emoción pero el toro va a peor y mata caído.

El salmantino Juan del Álamo no ha repetido, en sus dos corridas, el éxito del año anterior. Al tercero, incierto, lo mete bien en la muleta, logra algunos derechazos lucidos pero el toro va a menos y la faena no cuaja.

El peruano Joaquín Galdós, que viene de triunfar en Granada, intenta acercarse al puesto de privilegio que ocupa su compatriota Roca Rey y que tan bueno ha sido para la Fiesta, en su país. El cuarto cumple mejor en varas. Galdós tiene una estética personal atractiva pero no logra imponer su mando, en un trasteo intermitente.

El mexicano Luis David cortó una oreja y dejó gran impresión con los toros de Juan Pedro. En el quinto, veleto, está muy firme y entregado, logra buenos muletazos mientras duran las embestidas, que es poco. Se vuelca en la estocada: petición.

Pitonazo en la cara

Colombo salió algo tocado de su confirmación de alternativa, la tarde anterior. Recibe al sexto con dos largas de rodillas; quita por chicuelinas de compás abierto (la absurda moda que trajo José Tomás). Banderillea espectacular, con facultades; cierra al quiebro, caído, y pone un cuarto par. El toro pega arreones, le da un pitonazo en la cara, como el gancho de un boxeador, Se sobrepone, y se entrega, con la espada: petición. Ha de madurar pero logra remontar, con mucha casta torera.

Un vecino, aragonés, me pasa esta nota: «Los toros del Pilar dicen/ que no quieren ser franceses,/ que ellos no son colombianos,/ ni siquiera salmantinos;/ no son toros peruanos;/ sólo, en parte, mexicanos/ y algo, venezolanos./ ¿Cuál es la nación taurina/ que eligen esos astados?/ No llegarán, yo me temo,/ a la de los toros bravos».

Twitter: @Abc_es.

Postdata. El Club Taurino de Londres acaba de premiar a Enrique Ponce. En el boletín del Club Taurino de Italia, se recogen las obras taurinas de un singular artista de Toscana, el escultor Silvano. En Las Ventas admiro una exposición de un pintor de auténtica categoría, el colombiano Diego Ramos… Podría seguir con más ejemplos. Como todo arte, la Tauromaquia es universal. A la vez, es seña de identidad española, en el mundo entero. Por eso luchan contra ella los mismos que quieren romper España: ya lo estamos comprobando.

RESUMEN DEL FESTEJO.

MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Jueves, 31 de mayo de 2018. Vigésima cuarta corrida de San Isidro. Más de 15.000 espectadores. Toros del Pilar, inciertos y deslucidos.

JUAN BAUTISTA, de rioja y oro. Dos pinchazos, media atravesada y descabello (silencio).

LUIS BOLÍVAR, de carmín y oro. Estocada caída. Aviso (silencio).

JUAN DEL ÁLAMO, de blanco y plata. Dos pinchazos y estocada. Aviso (silencio).

JOAQUÍN GALDÓS, de azul marino y oro. Cuatro pinchazos, media y tres descabellos. Dos avisos (silencio).

LUIS DAVID ADAME, de canela y oro. Estocada (petición y vuelta).

JESÚS ENRIQUE COLOMBO, de teja y oro. Estocada trasera. Aviso (petición y vuelta al ruedo). Pasó a la enfermería con una contusión facial, con herida en la región mandibular derecha, de pronóstico leve.

La Caprichosa Similitud – Triunfa Ponce en Desastre de la Autoridad en Aguascalientes.

El cambio de mano de Enrique Ponce en su faena al castaño “Artista” de Bernaldo de Quirós. Foto: Emilio Méndez.

Una de las más esperadas citas, doce años, once meses y veintiocho días después se colma entre similitudes, caprichos y ridículos. Y se esfuma con la sensación de que vuelve a faltar algo. Ya sea la sobre administración o la mala suerte de Enrique Ponce deja las cosas en suspenso ante el nuevo y enésimo ridículo de la “Autoridad” en Aguascalientes que todo lo que aprieta a la hora del apartado termina aflojando y aflojerando una señalada tarde donde se vuelven a hacer notar los peores males de el actual momento taurino: apatía, cinismo y, principalmente, la conveniencia y acomodo de los agentes y gestores del régimen incapaces, cubierta la papeleta, de ofrecer un espectáculo mejor.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Si Enrique Ponce, que se encarga de hacer patente su enojo en todo el callejón por vérselas con el zambombo cuarto, espantoso por acochinado, feo y, además, manso, no quiere pasar más corajes primero tiene que dejar de hacerse, como dijera “El Negro” Aranda… igual que aquel otro paisano suyo una tarde de toro de regalo en la Plaza México.

Si, en verdad el enojo llega a este manoteo, hay que dejar de escoger estas bueyadas.

Así de fácil.

Aquí el único culpable es él.

Ese enojo, hagámoslo notar, es el mismo que sienten todos y cada uno de los partidarios del toreo, los aficionados que aman la Fiesta en este lado del mundo cuando toca ver a Enrique Ponce envuelto en escándalos, regateando su prestigio y valor en despachos y apartados en plazas como las mexicanas pero luego quejarse en plena corrida. Todo esto, envuelto de decepción es ensuciar una impecable hoja de vida innecesariamente. No queremos kilos, queremos casta y trapío.

La espera mencionada en la introducción se rompe este año y ha tenido “Armillita” que despedirse primero y morirse después para tener a Ponceen la Feria de San Marcos. Todo está a punto de echarse a perder desde el anuncio, ni Teofilo ni Bernaldo, en casta principalmente, serán jamás lo esperado y anhelado por el público, que no se moviliza igual que hace trece años. Y tal como ocurre la última vez, tiene que haber baile de corrales y sustituciones para que ocurra el milagro.

Solo así y a medias, porque las coincidencias tienen algo de caprichosas.

Aquella vez un novillo adelantado de Santa Bárbara, afortunadamente, hubo de romperse un pitón para que saliera el celebérrimo “Arlequín” de Fernando de la Mora, un toro, sobrero, en toda la extensión de la palabra. Esta vez, el baile de corrales acomoda una tarde ventosa en Aguascalientes que comienza con la salida de un alto y bien hecho castaño, con seriedad suficiente para aguardarle y, pese a ser de Bernaldo, el toro comienza reaccionando con fuerza y plena actitud de toro, alegra su rabo e, incluso, protesta ante el capote que logra avanzar hasta los medios y, pese a un enganchón, remata con media.

Aquí viene uno de los grandes episodios de la corrida: el tercio de varas.

Bendito Dios.

Ponce se templa, no toca los lados y deja en suerte para que por un vuelco del destino, al arrancarse fuerte el castaño, este resbale y al recibir un puyazo contrario haga perder la horizontal al caballo derribándole y desmontando al piquero que termina pisando al toro antes de caer incluso la propia jaca parcialmente cae encima del castaño. En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

No, no con este bravo castaño.

Que, si bien sus extremidades traseras resienten el hecho, de pronto se pone en pie y sin vacilar persigue al caballo, ciego a fuerzas, lo hace con alegría en su trote y con la luz de su casta que muestra su disposición a atacar recorriendo circunferencia insospechada hacia la querencia, que también los animales, aun sin ver, mantienen su sentido de orientación, el toro se apodera de la escena y hasta que el caballo choca con su mansa resignación en la barrera, la escena se calma, como si ese encontronazo nos devolviera del drama hacia el mismo ruedo.

Entonces la decisión acertada de no picar de nuevo, sino de dar paso a un nuevo milagro de Mariano de la Viña, permite que el toro, aun pese a la inutilidad de los hermanos Luna que pasan hasta por cuatro veces, aun pese estar casi roto de los cuartos traseros, recupere aire, acentúe la largueza de sus viajes y comience a desarrollar paulatinamente por abajo.

Y tanto es así que “Artista” crece.

Cabecea y embiste al momento que se le cierra en el burladero de matadores y tira el tablón alto de la barrera justo cuando Ponce brinda a toda la Plaza que expectante vislumbra la llegada de amenazantes y grises nubes. Todo este ambiente de calma contrasta con el ansia del astado por ir a la muleta se palpa en los muletazos iniciales donde la embestida se encausa y se somete en el pase de la firma donde comienza a andar el castaño que aun protesta por arriba.

Por ello las tres primeras tandas son una constante por encontrar acople sobre la verticalidad y el temple sobre la mano derecha, basta un enganchón, uno solo para que el valenciano ajuste, vuelva sobre pitón izquierdo en el pase de pecho para vaciar lo más largo posible. Así, evita la tentación de la querencia tirando a los medios, abre entonces el compás, se proteje del viento tirando por abajo y liga cadenciosamente aun contra el viento que le interrumpe nuevo remate de pecho.

La paciencia paga frutos.

Decía Gabriel Figueroa, el gran fotógrafo de la luz, la sombra y el color: “Técnica es una forma de resolver los problemas de contar una historia en la mejor forma posible.” Y esta vez, la mejor forma es mantener la verticalidad, aguantar y, pese al viento, templa, sin eso el castaño se habría descompuesto. La tanda, rotunda y muy cadenciosa, sobre las rayas revienta en el de pecho y prepara la senda de la mano izquierda primero largo y arriba, el toro tiene nervio por ello luego responde abajo.

Ponce aguanta la ráfaga y tras ayudarse llegan los tres mejores pases de la faena, al natural, casi con media muleta por el viento molesto rompiendo la cintura y que proseguirían en una tanda al natural donde el castaño comienza a resentir el peso de la lidia, Ponce, entonces, encela colocando y quitando el engaño en plena cara dándose a torear hasta exprimir al toro al natural aguantando su medio paso, sin duda alguna, para tirar al final de un toro que ya se queda pero del que el magisterio completa.

La vuelta a la derecha obtiene derechazos ligados y un enorme cambio de mano previo a los adornos finales, poncina incluida, por ambos perfiles y sobre la mano derecha. La faena, de gran realización roza a una altura importante que empaña la estocada baja y la inexplicable concesión del rabo, debidamente, protestado.

Como para echarle la gente y la critica dura encima.

A Ponce le agrada la mencionada concesión y alegre da la vuelta al ruedo. La multitud se espanta por una llovizna que resulta hasta agradable pero que hace huir al personal de palcos como vanidosos de pueblo.

Y ahí terminaría casi todo. Malamente.

El público repudia la presencia del cuarto, flaco y demasiado feo para ser lidiado. Peor el sobrero demasiado retacado para ser siquiera embarcado, Ponce tras el pucherazo y brindis a Armando Manzanero, se esfuerza pero termina oyendo un aviso.

Pese al gran esfuerzo, Payo falla en momentos claves ante el difícil segundo que le desarma en inoportuno y desesperante capítulo de una faena que, no obstante vence al viento y al sentido de un toro cárdeno con cabeza y que le busca siempre, no rompe a donde parecía llegar. Turno que pincha antes de un gran espadazo. Falla el quinto y regala un novillo manso de La Joya con el que está voluntarioso aunque rápido con un torete jabonero que viene y que va sin parar… y al que vuelve a pinchar.

De Silveti, convidado de aparador, su falta de soltura contrasta con el gran quite por gaoneras del sexto con el que se regala la vuelta al ruedo en ratonero modo. Que se le está volviendo costumbre.

Que se le está volviendo costumbre.

Entonces la llovizna trae la abundancia y el despilfarro, la sangre brava que superó, aun increíblemente siendo de Bernaldo de Quirós, que de no haberse lastimado o de haber salido en cuarto turno, habría marcado una composición de mayor alcance artístico.

Como ese cielo del centro de México, el perfecto escenario que tantas veces captara Gabriel Figueroa, a los que se rindieran Cannes y Venecia, el celaje ideal de púrpura y amaranto, pues ya que por capricho el toro no coincide en las grandes citas, en Aguascalientes queda siempre, la coincidencia, esta sin capricho, del atardecer.

Celaje, ese sí, fantástico e infaltable.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos 2018. Décimo Festejo del Serial Taurino. Novena Corrida de Toros. Casi Lleno en tarde de viento cambiante, con leves gotas al momento del paseillo, ráfagas muy molestas durante los dos primeros turnos que impiden el desarrollo de la lidia sumada a la refrescante llovizna culminado el primer turno. Precioso crepúsculo para terminar el festejo.

Fatal la actuación del Usía que devuelve al cuarto previamente autorizado, no da el primer aviso al primer espada luego de sobrepasar por casi diez minutos el tiempo reglamentario en la lidia del cuarto, inadecuadamente ordena la música para ser callado por el público y, principalmente, otorga inadecuadamente los máximos trofeos al primer espada a la muerte del que abre plaza y homenajea al manso sexto. Distraído en diversos pasajes de la lidia, el sujeto en cuestión responde al nombre de Ignacio Rivera Río, personaje de dudosa capacidad taurina y que, de tener mínima vergüenza, habría de presentar su dimisión.

8, Toros, 4 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Rojo y Verde) Los lidiados como primero, segundo, cuarto y sexto turnos. Anunciados como titulares pero rechazados en el reconocimiento, el cuarto es devuelto por feo y escurrido; disparejos de presentación, chico el manso y soso sexto, con cara aunque chico también el difícil segundo, con sentido y emoción en la muleta. Destaca el bravo y noble primero, precioso castaño oscuro, alto y serio por delate; 3 de La Estancia (Divisa Rosa, Blanco y Azul) lidiados en tercero, cuarto como sobrero y quinto; disparejos de presencia y feos, el cuarto es terriblemente acochinado y manso lo mismo que sus hermanos; y 1 de La Joya (Divisa Turquesa, Blanco y Amarillo) Anovillado y manso, jabonero sucio, manso con tendencia a la querencia, inexplicablemente ovacionado y homenajeado en el arrastre.

El que abre plaza número 837, “Artista” nombrado, de 518 kilogramos, castaño aldinegro, alto, ojinegro y bragado, delantero de pitones, fue con justicia homenajeado con el Arrastre Lento ovacionado por la Afición.

Enrique Ponce (Marfil y Oro) Rabo con Protestas y Palmas tras aviso. Octavio García “El Payo” (Nazareno y Oro) Saludos en el Tercio, Silencio y Gran Ovación en el de regalo. Diego Silveti (Salmón y Oro) Palmas y Vuelta por su cuenta con protestas.

El Primer espada salió a hombros.

Bien a la brega Mariano de la Viña con el primero pese a la inutilidad de Jorge Luna, fatal con el capote Ángel González hijo.

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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