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El día en que El Cordobés quedó con dos ‘Beatles’ en el hotel Meliá

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Manuel Benítez El Cordobés, dos beatles y una botella de Don Perignon. Noviembre de 1966, hotel Meliá de Córdoba, el hotel de los toreros. Benítez es como un beatle en aquella España del tardofranquismo. Benítez no recuerda qué beatles eran, pero sí a su manager, según confiesa en una impagable entrevista que le ha hecho el periodista cordobés José María Martín, emitida y divulgada este jueves por Radio Córdoba Cadena SER en la que se detalla la historia de este encuentro. Un investigador del universo beatle, Enrique Sánchez, sostiene que pudieron ser George Harrison y Ringo Starr los que se tomaron el champagne con el torero, y no Paul McCartney, que también estuvo en Córdoba en noviembre de 1966, haciendo turismo de incógnito.

En la entrevista, El Cordobés detalla por vez primera que se sentó con dos de los beatles gracias a la mediación de su mozo de espadas, que conocía a Brian Epstein, manager de Los Beatles. El torero detalla que se sentó a solas con el manager y los dos músicos de Liverpool, que le ofrecieron participar en una película. Como no le gustaron las condiciones económicas que le planteaban, los músicos no volvieron a insistir y la película nunca se rodó.

Según detalla El Cordobés, le ofrecieron 30 millones de pesetas y comprarle el 50% de su parte. El diestro preguntó el motivo y Los Beatles le contestaron que ellos eran cuatro y su manager cinco. “Pues nosotros somos ocho: el mozo de espadas, dos picadores, dos banderilleros, el manager, el chófer y el ayuda del mozo de espadas”, confiesa en la entrevista, entre risas, el torero cordobés.

La presencia de estos dos beatles de incógnito por Córdoba no estaba documentada. Sí la de Paul McCartney, que incluso tiene algunas imágenes de sí mismo tomadas en la plaza de la Corredera. El bajista del grupo británico entró en España como un turista más por Irún desde Burdeos, buscando a John Lennon, que estaba rodando una película en Almería. Junto a Mal Evans, McCartney llamó a su oficina en Reino Unido a la altura de Bailén, donde le dijeron que Lennon ya se había ido de Almería. McCartney y Evans decidieron entonces buscar Sevilla y coger un avión. Pero antes pararon en Córdoba, visitaron la Mezquita, el Alcázar y la plaza de la Corredera, donde rodaron unos primeros planos impagables de muchos de sus habitantes (y de sus niños).

Publicado en Cordopolis

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El Cordobés da plantón a sus hijos

Manuel Díaz recibe al toro ante la mirada de su hermano, Julio Benítez, este sábado en Morón de la Frontera. PACO PUENTES.

La primera corrida de toros que comparten los hermanos Manuel Díaz y Julio Benítez no cuenta con la presencia de su padre

Por ANTONIO J. MORA.

Morón de la Frontera 11 MAR 2017 No ha habido abrazo. Manuel Benítez El Cordobés no ha acudido a la corrida de toros que han compartido, por primera vez, sus hijos Manuel Díaz y Julio Benítez. Ha sido este sábado en la sevillana plaza de toros de Morón de la Frontera, ante más de 6.000 asistentes y una gran expectación mediática. En las últimas semanas, el veterano diestro ya había reconocido públicamente a Díaz como su hijo y se había mostrado “contento” porque ambos torearan juntos. Los dos hermanos se conocieron a mediados de febrero durante la presentación de esta corrida.

Con unos 10 minutos de diferencia, Díaz y Benítez han llegado por separado a la plaza y han coincidido en calificar esta corrida como una de las “más importantes” de sus vidas. 

“Vengo con ganas, ilusión y al toro”, ha asegurado Benítez. “Es un gran día, estoy muy contento”, ha dicho Díaz. 

El primer contacto entre los dos hermanos antes de salir al ruedo se ha producido en la capilla del coso, ya que, según Benítez, no se habían visto ni hablado en el hotel. Una vez en el patio de cuadrillas, ambos han evitado darse un abrazo pese a la insistencia de los fotógrafos.

“Tenemos que ir conociéndonos, pero se ve que es buena persona”, ha afirmado Díaz. Los hermanos han solventado la petición con un par de palmadas en la espalda. Pero el abrazo sí ha llegado. Ha sido en el ruedo y después de que Benítez le dedicara a su hermano el último toro de la tarde.

La emoción y los nervios que ambos sintieron durante la presentación de la corrida también se han apreciado en los minutos previos a pisar el albero. “Manuel, ¿viene tu padre?”, le ha preguntado a Díaz una aficionada. El diestro, quien minutos antes había asegurado que le gustaría poder abrazarlo, ha negado con la cabeza. Según fuentes de la plaza de toros, El Cordobés padre había pedido un par de pases de callejón y había preguntado el nombre del hotel donde se alojaban sus vástagos. Sobre la posibilidad de que el esperado encuentro se hubiese producido en el hotel, Díaz se ha limitado a asegurar que ha pasado ese rato “tranquilo”. 

Quienes sí han acudido a la cita han sido la mujer de Díaz, Virginia Troconis, y su hijo Manuel; y los diestros Cayetano Rivera y Curro Vázquez.

Este primer mano a mano entre los dos hermanos y el posible encuentro paterno-filial generaron una expectación que ha ido en aumento en las últimas semanas.  Principalmente, por las declaraciones de sus protagonistas. 

Tras conocerse la cita en Morón, el veterano torero reconocía por primera vez en público a Díaz como su hijo al ser preguntado sobre qué le parecía que sus hijos torearan juntos. “Los dos llevan la sangre fuerte de su padre, sangre del Quinto Califa”, aseguró el diestro, quien se separó el pasado verano de Martina Fraysse, tras 50 años juntos y cinco hijos. Manuel Díaz también ha reconocido estos días que sería “un momento muy emotivo” poder brindarle el toro a su padre. Algo que sí ha podido hacer con su hijo. Díaz le ha dedicado el segundo toro y, tras la faena, se ha abrazado al pequeño en el ruedo.

La actitud del patriarca, quien siempre se había mostrado reacio a un acercamiento con Díaz, ha cambiado mucho en los últimos meses. El pasado abril, ni si quiera se presentó al juicio por la demanda de paternidad que presentó su hijo y que los jueces resolvieron a favor de este. Ahora, tras su divorcio y la celebración de esta corrida, El Cordobés ha llegado a ofrecer a su hijo un encuentro con los medios para poner punto y final a esta historia. “No es fácil, son muchas cosas”, ha asegurado Díaz.

Es por ello que más que una cita con el mundo del toro, la corrida de este sábado se presentaba como el capítulo decisivo de una rocambolesca historia familiar que dura ya casi medio siglo. La plaza de toros, que colgó el cartel de no hay billetes a principios de la semana, ha promocionado la corrida como “una cita para la historia” y bajo el título de Separados por la vida y unidos por el toro. “Morón, este sábado te vuelvo a sentir. Mi mente ya solo piensa en ti. ¡El sábado será un día de toreros!”, escribió Díaz en su cuenta de Twitter. Tanto Díaz como Benítez esperan que su relación vaya más allá de los ruedos. “De lo único que hemos hablado es de toros. Primero tiene que nacer una amistad y luego espero que nazca un cariño”, mantiene Díaz.

Los dos hermanos han salido a hombros por la puerta grande, junto al rejoneador Diego Ventura. El encuentro entre padre e hijo se podría haber producido sobre un albero que ya conocían. Benítez inauguró la plaza de toros hace 16 años junto a Enrique Ponce y El Juli. Y Díaz la reinauguró hace año y medio en una corrida con Francisco Rivera y El Fandi. 

La reconciliación tendrá que esperar.

Publicado en El País 

La sangre del V Califa 

Los dos diestros coincidían en un hotel de Sevilla para presentar la corrida que compartirán el próximo mes de marzo. El nerviosismo y la incomodidad eran palpables.

Brazos cruzados y mirada seria. Los dos hermanos, Manuel Díaz El Cordobés (48 años) y Julio Benítez (31) parecían haberse puesto de acuerdo en la actitud que iban a mantener durante la presentación de su primera corrida conjunta. También lucían un similar, pese a los 17 años de diferencia que les separan: cabello rubio peinado con el mismo volumen y chaqueta en tonos azules.
De SOL y SOMBRA.

Tensión, ilusión, esperanza y muchas ganas. Fueron los sentimientos ocultos que se percibieron en la presentación del cartel de la corrida de toros que tendrá lugar el próximo 11 de marzo en el municipio sevillano de Morón de la Frontera.

Manuel fue el primero en tomar la palabra, por ser el «hermano mayor», para dar las gracias a Julio «por ser tan valiente», y añadió que «esto es una oportunidad única que nos brinda la vida», tras admitir que se encontraba ante «la corrida más importante de mi vida». 

Minutos más tarde hablaba Julio, más parco en palabras que su hermano, y dijo sentirse «súper contento y a la vez como una nebulosa». «Me viene todo un poco grande», añadió.

Durante toda la rueda de prensa la sombra del padre planeó constantemente. Es sabido que el Califa de Córdoba se ha negado a conocer a Manuel Díaz, a pesar de que un juez le otorgó la paternidad en abril del año pasado.¿Apoyaba la corrida de toros? Manuel, con su gracia natural, dijo: «A mí no me ha dicho nada», provocando las carcajadas de los presentes. Julio, con timidez, dijo que sabía «que iba a estar de acuerdo». 

Ambos tienen la esperanza de que el padre acuda a la plaza a verlos. Lo que sí resaltó Manuel, es que después de la corrida de Morón se iniciará un período nuevo para ellos «y quién sabe si también una amistad». «Me gustaría ver a Julio a hombros, a mi lado, saliendo de la plaza», concluyó.

Twitter @Twittaurino 

Manuel Benítez ‘El Cordobés’: “El boxeo se parece al toreo”

Por M.J.Luengo.

Manuel Benítez El Cordobés (4 mayo 1936) era el número uno en los ruedos en la década de los 60 y principios de los 70 y fue el torero que más controversia creó entre los aficionados por su forma de interpretar el toreo, pero que, sin duda alguna, más benefició en aquellos momentos a la Fiesta. De una infancia de penurias y hambre en su Palma del Río natal, huérfano, de robar gallinas, de buscarse la vida pasó a convertirse en el hombre más popular de España. No fue sólo un fenómeno taurino, fue un fenómeno social, en el que mucho tuvo que ver su apoderado, Rafael Sánchez, El Pipo, el ideólogo de todas las campañas de promoción del torero cordobés. Su carrera comenzó a fraguarse cuando se tiró como espontáneo en la plaza de Las Ventas y el toro le proporcionó una paliza monumental. Tomó la alternativa en 1963 de mano del gran Antonio Bienvenida. Con El Cordobés se dispararon todos los récords de asistencias en las plazas y delante de la televisión, y, por supuesto, cobraba mucho más que el resto de sus compañeros (de aquella época son Paco Camino, El Viti, Antonio Ordóñez...).

Su biografía O llevarás luto por mí, escrita por Larry Collins y Dominique Lapierre, se convirtió en un auténtico best-seller, protagonizó dos películas, Aprendiendo a morir (1962, Pedro Lazaga) y Chantaje a un torero (1963, Rafael Gil), y hasta tiene una calle en Las Vegas (Estados Unidos).

Y entre corridas de toros (sumó hasta 121 en 1970, para las que se desplazaba en avioneta) y saltos de la rana, El Cordobés fue protagonista en el segundo número de la revista AS Color. Para un periódico deportivo también era interesante saber cómo se preparaba físicamente una figura del toreo. Y Manuel Benítez se destapó como un gran deportista. Fútbol, tiro al pichón, caza, boxeo, tenis, natación, frontón, eran los deportes que mantenían en forma al torero. Pero, sobre todos, hay un deporte que fascina a El Cordobés: el boxeo. El propio torero contaba cómo hizo guantes con Folledo. “Me tiró un viaje, que si me agarra, me arranca la cabeza”, contaba.

Su pasión por el boxeo y su privilegiada situación le permitieron ver un combate, en el Madison, entre Classius Clay y Frazier. “Clay bailaba y golpeaba como los ángeles y no necesitaba golpear para tener una personalidad impresionante. Clay lo tuvo todo y era tan extraordinario en la calle como en el ring. Era un show, un monstruo”.

Para El Cordobés, el toreo y el boxeo son similares: “Se parecen como dos gotas de agua. La emoción se produce por el riesgo, pero mientras el torero gana al toro por inteligencia, en el boxeo son dos inteligencias enfrentadas que persiguen el triunfo. Ambos necesitan una preparación física, una técnica, un arte y una inteligencia para defenderse”.

Sobre una de sus tierras, El Cordobés mandó construir un polideportivo para que “los chicos hicieran deporte”. Jugaba de delantero en su equipo de fútbol sala. “En todos los puestos de la delantera, porque lo que me gustaba era atacar. Y lo hacía con tanto brío que a veces marcaba en propia puerta”. Socio del Córdoba y del Madrid, admiraba a Di Stéfano, Gento y Kopa. “Una vez jugué con Kubala en Córdoba. Recuerdo que me agarraba del brazo para impedirme correr y yo le decía: ‘suéltame, chico’. Pero no me soltaba”.

Manuel Benítez tiene el honor de ser el Quinto Califa, máximo reconocimiento para un torero cordobés. Los otros cuatros Califas fueron Rafael Molina, Lagartijo, Rafael Guerra, Guerrita, Manuel Rodríguez, Manolete, y Ricardo Torres, Bombita. Abrió ocho veces la Puerta Grande de Las Ventas. Su toreo tuvo partidarios y detractores, invadió el terreno del toro, pero no dejó indiferente a nadie.

Se retiró por primera vez en 1971 para reaparecer en 1979, pero en 1981 lo dejó definitivamente tras una corrida en Albacete, en la que murió un espontáneo.

Publicado en AS

Un Rolling de los Ruedos

Por  

Manuel Benítez, El Cordobés, ha resultado un pirómano del plan, y un trapecista del toro, y de los toros biográficos que vengan. Estamos ante un rolling de los ruedos, pero de los ruedos propiamente dichos, y también de los otros, los de la vida alegre, desmesurada y de novela. 

Fueron suyos los sesenta, aquí y fuera de aquí, y a un soplo estuvo de hacer película con los Beatles, pero no cuajó el proyecto, a última hora, porque Manuel pretendió una parte de la billetería a repartir, para su cuadrilla. Y los Beatles por ahí no pasaban. 

Viene de la escuela del hambre, con una madre jornalera, que murió de anemia, y un padre camarero que dio el suspiro último en las cárceles franquistas. Le aplicaron, algún día, aquella ley de “vagos y maleantes”, según avala la leyenda no disparatada. 

Ensayaba en los campos, bajo la luna, ante cualquier toro de abordaje, y se ganaba un alivio a la orfandad, entre cuatro hermanos, con los oficios duros de albañil. 

Se vino a la conquista de Madrid, saltó de espontáneo a Las Ventas, y casi lo mata el toro. Se hizo archifamoso, ya de novillero, y sus hazañas las aupaba “El Pipo”, apodo de su apoderado, un genio de las picarescas que decoraba la Gran Vía con fotos de Manuel, o bien lo sacaba a hombros aunque la faena esa tarde no hubiera sido excelsa. Le hicieron un márketing de rebelde, que es lo que siempre ha sido.

La confirmación de su alternativa fue en 1964, y resultó la primera corrida que dio en directo Televisión Española. También ese día le cogió el toro. 

Todos sus alardes eran un colapso insólito, en la afición, y ante las televisiones de los escaparates hacía cola bullente el peatonaje, para verle hacer el salto de la rana. A veces, hasta se vendía el sitio preferente, guardado durante varias horas previas, como en los conciertos. 

Tenía una avioneta con lo que a veces iba a torear, de piloto él mismo. Hizo tres portadas de la revista “Life”, como un Jagger de lo suyo, como un quinto Beatle del estoque. Con María Martina Fraysse Urruty, nueve años más joven que él, se casó en 1975, y tuvo cinco hijos, María Isabel, Manuel María, Rafael, Martina y Julio

Ahora se ha cumplido la separación, en coincidencia azarosa con la demanda de paternidad del torero Manuel Díaz, que está a la espera de fallo definitivo, y previsible. Estamos ante la nueva e inesperada época última, o penúltima, de un tipo grandioso, Manuel Benítez,  siempre bajo aquel lema de Picasso: “nací joven para toda la vida”. 

Administra un patrimonio millonario, pero ante todo ha sido “rico de aventura”, siguiendo el verso de un poeta que acaso no ha leído. Tiene la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, concedida en 2014. A su hermana mayor le dijo, cuando se decidió torero: “O te compro una casa, o te visto de luto”. Y le compró la casa. 

Ahora se ha vuelto a enamorar.

Publicado en ABC

“El Cordobés” será siempre Manuel Benítez

Por Carlos Abella.

Ya se ha confirmado que genéticamente Manuel Díaz es hijo de Manuel Benítez “El Cordobés” y con ello, consigue su anhelado reconocimiento. Pero al margen de esta ya esperada conclusión, quisiera precisar un poco el proceso por el cual Manuel Díaz ha llegado hasta aquí. Por mi afición a los toros conozco la veterana reivindicación de Manuel Díaz y su trayectoria y creo que es interesante evocar que su presentación como novillero en la plaza de Las Ventas – con el apodo de “El Manolo” – allá por el año 1988 pasó totalmente desapercibida pues sus valores profesionales no interesaron a nadie.

Como consecuencia de este contratiempo, alguien o quién sabe si él mismo, decidió que sin vincular su personalidad taurina ya para siempre a la de su supuesto progenitor no tenía nada que hacer en el toreo. Por ello, poco después decidió “tirase de espontáneo” en un festival benéfico en el que Manuel Benítez “El Cordobés” intervenía en la plaza de Las Ventas y aunque el público asistente no se enteró de quien era el “espontáneo”, él se encargó de difundirlo días después para airear fuera de los ambientes taurinos que él era un supuesto hijo de “El Cordobés”.

Esa “hazaña” ya nos previno de hasta donde estaba dispuesto a llegar para darse a conocer, y el paso siguiente fue quitarse la careta y jugar a ser el nuevo “El Cordobés”. Para ello, Manuel Díaz incorporó a su menguada valía artística parte del repertorio, las actitudes y las suertes que fueron seña de identidad exclusiva de Manuel Benítez, como el “salto de la rana”, suerte que ningún otro torero se había atrevido a realizar desde la retirada de “El Cordobés”, dado su dudoso gusto.

No discuto la legitimidad de usar el apodo de un torero tan sobradamente conocido como Manuel Benítez, ni le niego derecho a Manuel Díaz a reclamar su ascendencia, pero para que todo ello surtiera efecto alimentó la imagen del hijo que lucha por una causa noble con medios discutibles. Con esos mimbres y su acreditado valor-que nadie le niega pues en este empeño ha sufrido cornadas- Manuel Díaz desarrolló una carrera profesional, con éxitos en ruedos menores, complementada con una constante aparición en televisiones y en medios de comunicación no taurinos, que solo aluden a los toreros cuando salen con modelos, cantantes o actrices, se casan o se descansan, participan en concursos televisivos o en rocambolescas aventuras en paradisiacas islas caribeñas. Díaz extremó en esos medios con notable desparpajo y gracejo, que pretendía ser también “herencia” de Manuel Benítez, la siempre triste “venta” de su desgracia y orfandad.

Pero es que recientemente TVE – la televisión pública- incluyó una entrevista con Manuel Díaz en el programa “En tu casa o en la mía”, en la que a falta de mayor interés en sus cosas, éste se pasó todo el programa hablando de su supuesto padre, recriminándole que no le hubiera querido reconocer y alegando que detrás de ese lamento no había otro interés que el puramente humano, sin reivindicación económica de su parte. Lo veremos. Pocos días después supimos que Manuel Díaz había impulsado el proceso de legitimación genética contratando un detective para seguir a Manuel Benítez y obtener sin su conocimiento muestras de su saliva gracias a una servilleta olvidada en una barra de un bar.

Para mí y para miles de aficionados a los toros y para miles de españoles, la ley dirá lo que corresponda, pero toda España sabe quién fue y es “El Cordobés”: un hombre que para salir de la miseria y del hambre de los años sesenta, estuvo en la cárcel, robó gallinas, trabajó de albañil y vio morir a un torerillo como él en una capea, hasta que gracias a su personalidad y a sus revolucionarias maneras se convirtió en la máxima figura del toreo hasta el año de su retiro, y ganó su bien merecido patrimonio gracias a su sacrificio, esfuerzo y tesón. No imitó a nadie.

El deseo de reconocimiento de Manuel Díaz se habrá consumado, pero para los aficionados a los toros será solo Manuel Díaz, porque “El Cordobés” será siempre Manuel Benítez.

Fuente: EL IMPARCIAL

Manuel Díaz: “La verdad es hija del tiempo”

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De S y S.

Solo 24 horas después de que Manuel Díaz tuviera en su poder las pruebas de ADN practicadas por orden judicial el pasado día 15 en un hospital de Córboba, y cuyo resultado han determinado que Manuel Benítez es su padre, el joven torero se ha manifestado en su cuenta de Twitter: “La verdad es hija del tiempo. Mantén la esperanza y todo acabará volviendo a su orden…”. Una breve declaración previa al juicio que este jueves se celebrará. Así terminará una reclamación que desde hace décadas viene luchando Manuel Díaz, de 47 años.

La relación entre ambos es inexistente pero Manuel Díaz ha utilizado en las últimas semanas las redes sociales para lanzar un duro mensaje a su padre: “A veces los genes te juegan una mala pasada y quien no quieres que se parezca a ti, se parece más que los que quieren parecerse. Cosas de la vida. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Yo estoy en el mío. ¿Y tú ?”. un texto que acompañó con dos fotos en blanco y negro que muestran el parecido entre ambos toreros. “Soy un hombre de paz”, aseguró. “No puedo odiar a quien no he amado, y por quien solo siento respeto y admiración, pero este es el momento de conseguir el logro más importante y real de mi vida”, añadió el torero cuando decidió presentar el pasado febrero la demanda de paternidad.

A la espera del juicio, ayer se confirmaba que el histórico diestro es el progenitor del matador al 99,9%, el máximo resultado previsto en las pruebas a partir de los análisis de sangre practicados a ambas partes. Estas mismas pruebas también las tiene Manuel Benítez que, sin embargo, de momento guarda silencio.

A partir de ahora, ambos quedan unidos por los derechos y obligaciones que supone la paternidad, incluyendo las legítimas aspiraciones sobre el patrimonio de Manuel Benítez. No obstante, Fernando Osuna, abogado de Manuel Díaz, ha afirmado que este no se ha planteado aún estas circunstancias. Ni siquiera si quiere cambiarse los apellidos, una opción posible a partir de que se dictamine sentencia y el torero quede inscrito en el Registro Civil como hijo de El Cordobés.

Manuel Díaz comenzó los trámites para que fuera reconocido como hijo de El Cordobés el pasado noviembre. Había intentado durante mucho tiempo un acercamiento amistoso, pero se ha encontrado con el continuo rechazo del veterano diestro, a quien el torero afirma que le debe su pasión por la tauromaquia.

El padre de Manuel Díaz conoció a su madre en una casa donde se fue a trabajar con 16 años en Madrid.

Tiempo después, la joven se quedó embarazada, pero El Cordobés siempre se negó a reconocer que era el padre. Ahora, 47 años después, los tribunales han cerrado este capítulo y se pueden abrir los siguientes, que incluyen los derechos del recién reconocido hijo por su parte de los bienes de la familia.

Fuente: El País

El Cordobés padre estalla al preguntarle por su hijo: “Sois muy mala gente”

De SOL y SOMBRA.

Las palabras de Manuel Díaz ‘El Cordobés’ en el programa de Bertín Osborne reavivó las llamas de una hoguera que llevaba tiempo apagada. Que el torero era hijo de Manuel Benítez era una realidad que el veterano diestro se ha negado a asumir toda su vida hasta el día de hoy. No existe reconocimiento por parte de Benítez de que Díaz sea su hijo y esto fue en su día foco de noticias y artículos de opinión de todo tipo por parte de la prensa rosa más mordaz. Pero tras la tempestad llega la calma y aquel capítulo novelesco entre dos toreros pasó de moda. Hasta que Díaz se sentó con Bertín hace un par de semanas.

Manuel Benítez 'El Cordobés' en Sevilla (Gtres)
Manuel Benítez ‘El Cordobés’ en Sevilla (Gtres)

Con el tema de nuevo de actualidad por las palabras del exmarido de Vicky Martín Berrocal, la prensa quiso preguntarle a Manuel Benítez, que acababa de recibir la Medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes en Sevilla, qué le pareció el programa protagonizado por ‘su hijo’. “Qué barbaridad, qué desagradables sois. Sois mala gente. No tenéis educación”, respondía el matador visiblemente enfadado.

Con aquella pregunta se daba por finalizada una entrevista que hasta que se nombró a Manuel Díaz había sido amable para el torero. Sin embargo, nada le hacía pensar que pudieran preguntarle por el asunto más espinoso de su vida y en cuanto se sintió incómodo con los periodistas abandonó apresuradamente el recinto.

“Con mi padre lo he dado todo por perdido”

En su entrevista más personal con Bertín Osborne, Manuel explicó cómo había sido crecer sin su padre. “Es muy duro. Esa vida que yo he vivido no se la deseo a nadie. Ese vacío que tengo yo en mi alma que me preguntan mis hijos que dónde está el abuelo…”, decía muy emocionado el torero.

Sin embargo, para él el asunto está superado y sabe que un reencuentro con su padre es prácticamente una utopía. “Algún día me hubiese gustado poder llegar y decir ‘mamá he estado con él, me he tomado un café. Muérete tranquila’. Pero esto está zanjado ya. No ha llegado. Ese momento lo he dado por perdido y eso que yo me hice torero por llamar su atención”.

Fuente: http://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2015-12-03/el-cordobes-padre-estalla-al-preguntarle-por-su-hijo-sois-muy-mala-gente_1113069/