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Un torero en los “Paradise Papers”


Manuel Benítez, conocido como ‘El Cordobés’, fue accionista de una sociedad en Bahamas de 1994 a 2002 

De SOL y SOMBRA. 

Los Papeles del Paraíso, una nueva investigación periodística desarrollada a nivel mundial, han desvelado, como antes los Papeles de Panamá, nombres de personalidades de distintos ámbitos que poseen una sociedad offshore en un paraíso fiscal. El trabajo se basa en la filtración de 13’4 millones de documentos procedentes de dos proovedores de servicios de este tipo de Bermudas y Singapur. 

En la investigación llevada a cabo por 94 medios de todo el mundo más LaSexta y El Confidencial, ha llevado a la palestra a varios españoles. Primero a Xavier Trías y José María Cano, y ahora a Manuel Benítez, El Cordobés, el padre, claro. El diestro habría tenido una sociedad opaca activa en Nassau – capital de Bahamas -. 

Se le señala como accionista de la sociedad Chertsey Condominium Limited entre los años 1994 y 2002 . El Confidencialse ha puesto en contacto con los representantes legales del torero y han asegurado que no saben de la existencia de la citada empresa. No obstante, sí corroboran que Manuel Benítez posee una casa en Bahamas, pero que se declara con rigor en el modelo 720 de Hacienda.

“No tengo nada”

Por su parte, LaSexta ha hablado con el propio protagonista de esta historia. El diestro, al ser preguntado por los periodistas de la cadena de A3mediasobre esta sociedad, ha asegurado que no tenía nada en Bahamas. “No tengo nada más que el cuerpo cosido a cornadas”, ha declarado Manuel Benítez.

El Cordobés niega que tuviera algo en Bahamas “y si tuviera algo no se lo decía a nadie tampoco”, ha dicho. Tras infinidad de negaciones, se ha despedido del periodista de LaSexta bromeando con un “venga, no seáis malos”, inisitiendo en que todo lo tenía en España. 

Publicado en El Plural

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De El Cordobés a su hijo Manuel: “Hay que ir a Madrid, vamos a dejarnos de Palma del Río”


De S y S.

Parecía que la reconciliación estaba cerca pero nada más lejos de la realidad. Manuel Benítez ha desvelado que está muy molesto con su hijo, Manuel Díaz, y ha arremetido duramente contra él: “El que me quiera que luche por su cuenta, que ya está bien de tanta porquería y tantas mentiras”.

Manuel Benítez (80) ha estallado. El torero ha realizado unas explosivas declaraciones en las que arremete duramente contra su hijo, Manuel Díaz (48): “He tenido muchas corridas de toros en mi vida, gracias a Dios, pero ya está bien. Ahora, que me dejen tranquilo. Que me dejes tranquilo, Manolo. Yo ya estoy harto de toros como para ponerme delante, con el miedo que he pasado”, ha asegurado a TVE: “Estoy harto de tanta porquería y tantas mentiras. Se fue a la televisión diciendo unas cosas… Ya está bien hombre, que toree, que es lo que tiene que hacer. A Madrid es donde tiene que ir, vamos a dejarnos de Palma del Río”.

El torero hace claramente alusión a la corrida que compartirán Manuel Díaz y su hermano, Julio Benítez, el próximo día 22 de abril en Palma del Río, pueblo natal del padre, donde se esperaba el reencuentro: “Yo no voy a ir a ninguna corrida, no tengo que ir para nada”, afirma molesto. Según El Cordobés, las corridas de los dos hermanos son una campaña de marketing orquestada por Díaz: “Pues claro, ¿por qué no lo ha hecho antes? Que sí, que es mi hijo, ¿pero y qué más da? Ya está bien, yo también tengo que vivir y estar tranquilo”.

El diestro sigue muy molesto por la negativa de Díaz a torerar unas vaquillas delante de la prensa para zajar el tema de su paternidad: “No tengo que ir a ver a Manolo para que hable conmigo. Le dije que tenía siete vacas: tres para él, tres para Julio y una para mí. Y no quiso”, dice dolido.

Fuente: Informalia

El Cordobés se confiesa 

Por Jesús Mariñas.

Tarde y mal, el Cordobés ha dicho sus divinas palabras: “Lleva mi sangre de Califa, es hijo mío”, y atrás ha dejado medio siglo de rencores, reivindicaciones, protestas finalmente superadas y hasta una sentencia judicial reconociendo que Manuel Díaz es hijo de quien fue mito de la España franquista. Tanto arrollaba que hasta el Caudillo lo llamaba al Pardo para que le contase chistes. Con él se partía de risa, y eso que no era de risa fácil.

Provocaba como esas películas hollywoodienses tan sublimadoras de embelecos amorosos. Antonio el bailarín, jamás superado en los zapateados, un hombre que hizo patria mundo adelante y dio seriedad al baile español, solía desahogarse conmigo en sus alegres madrugadas marbelleras cuando allí se autoexilió en su finca de El Martinete, obligado por el rechazo social que hasta entonces estaba a sus pies, al revelar sin fabulación más que presuntas relaciones con la entonces venerada y temida Cayetana de Alba. Se le cerraron los hipócritas salones de la alta sociedad que antes peleaban por tenerlo de estrella en sus saraos. No olvidó, tomó lección de aquellos amaneceres sentados ante La taberna, que Lola Flores y Antonio González regentaban en los bajos del Casino.

Un tabú intocable

Sentados en un banco de hierro forjado Antonio me regalaba recuerdos, anécdotas, los buenos días perdidos, quizá porque nunca pregunté sus cosas con la enamoradiza duquesa. Era un asunto tabú, intocable, ojo con rozarla con murmuraciones, algo imposible de frenar por los amoríos del matador. Antonio me detallaba alguno de ellos muerto de risa. Era lógico desahogo a su desilusionada tristeza sin pelos en la lengua: “Gina Lollobrigida–que entonces era considerada como la mujer más guapa del mundo– se enamoró simultáneamente de Manuel y de mí. Era un triángulo nada extraño en aquella España de doble moral. Sin prejuicios y más internacionales que la gran mayoría, optamos por lo que era más cómodo: compartir felicidad. Gozamos de lo lindo y vivimos muchos amaneceres”.

En trío resultaba más excitante, imagino a la morena italiana jugando con físicos tan dispares: rudo, dominador, simpático y muy masculino, con cierto aire de cowboy frente al moreno andaluz menudo, juguetón, manejable y fibroso.  

Manuel Díaz, ya de 48 años, es el bastardo más reconocido, gran figura taurina como no lo logra su hermanastro Julio Benítez pese a los apoyos del nada amoroso padre, a quien durante esos cincuenta años presionó su esposa Martina apoyando negar tal progenitura. “Te di cinco hijos, es suficiente”. Como no sea ante la próxima cita del 11 de marzo que reunirá esos hijos en tarde de duelo en Morón de la Frontera, no se entiende tan repentino cambio, aceptación, reconocimiento y que finjan amor que no se tuvieron ni tendrán.

El patriarca, de 80 años que no aparenta lo justifica así: “A esta edad las cosas se ven distintas. Más que mis sentimientos, variaron las circunstancias”, todo parece impulso de su última novia. Manuel es todo simpatía, afecto y buenos propósitos. Aunque mantiene la intención de no cambiar por Benítez el Díaz materno que lo hizo popular. Imagino que Virginia Troconis, siempre un encanto, fomentará esa firmeza despreciando el nombre que le negaban.

Cebando el interés, todos parecen tocados por una varita mágica, quizá en manos de algún empresario, para verlos tan bien dispuestos después de tan prolongada dispersión familiar. Veremos si dura mas allá de los seis toros sevillanos.

Y como inauguramos temporada, Movistar juntó grandes nombres para respaldar sus retransmisiones en las ferias de Olivenza, la abrileña, San Isidro y distintas plazas. Mientras, en Cataluña crecen los antitaurinos tal lo hacen los independentistas.

Tarde de toreros

Carteles postineros como la concurrencia: junto a una Ana Obregón excesivamente despechugada, encontró el brazo y la sonrisa acaparadora de Cayetano.

Apenas comentó la retirada de su hermano mayor, que se corta la coleta sin la grandeza de su abuelo Ordóñez. Paquirri fue otra cosa, tuvo más valor que arte y lentitud. Eso distingue a los hermanos, uno felicísimo con Eva González reaparecida bajo moño mal alisado en evento social donde compitió con la ya arrolladora y nada engreída Margarita Vargas, que comparte la afición de Luis Alfonso, una herencia de la abuela Carmen que no se perdía las grandes tardes y siempre agradecía los brindis regalando gemelos de Luis Gil: “Uno siempre sabe cuándo debe cortarse la coleta”, añado que lo motivarán su gordura y falta de agilidad, ¡con lo que prometía al debutar de novillero con sus suicidas “porta gayola”. Los demás admitimos y aplaudimos. Lo nuestro es estar cuidando al compañero –hermano en este caso– para que no lo pille el bicho.

Francisco Rivera y Cayetano fueron atractivo de muchas tardes como ojalá en eso se conviertan Manuel Díaz y su hermanastro, como Rafa Amargo unido musicalmente a Rosa Valenty.

Estilos casi contradictorios de entender la faena torera. En el primero sobresale la finura de lances, mientras el segundo destaca arriesgándose. No busquen finura, comentaban ante Fernando Fernández Román, el mejor comentarista de las últimas décadas, con los Zabala de la Serna, Rubén Amón y otros volcados en nuestra fiesta grande. Los citaron en la Real Academia de Bellas Artes, casi un Prado a menor escala, dándoles acceso intencionado por inacabables galerías atestadas de goyas, origen de su tauromaquia, ya tan popular como las de Picasso y Botero. Fucsia con pajarita en el arrebatador Morante de la Puebla casi entonando con los pantalones rojos que, bajo chaqueta en terciopelo negro con rombos, vistió un Ortega Cano bastante desmejorado de cara.

Cruz a cuestas

Gesto sombrío que mantuvo, quizá la casi cruz a cuestas de su hijo José Fernando, ahora encarcelado por incumplir sus presentaciones ante la Justicia. Esquivó el tema, dio un buen capotazo permaneciendo tenso como en el momento de la verdad. 

Un morenísimo Palomo Linares, “estoy todo el día en el campo”, me anticipó que el 27 de abril cumple 70 años. Sigue distanciado de sus hijos, ¿o son ellos los alejados? Lo vi feliz con su pareja, tan diferente a la estirada Marina Danko, casi una heroína de culebrón. 

Algún día escribiré sobre las esposas toreras, no todas tan discretas y prudentes como Mary Ángeles Sanz, de Camino; Ángeles Grajal, de Ostos; Carmen Covaleda, de El Viti; la guapísima Elisa Garrido, segunda esposa de Morante; y hasta Lucía Bosé, que podría encabezar a las sufridoras en casa. El traje de luces lo dejan para ellos, reconoció alguien tan antitorera como Beatriz de Orleans, francesa de las que ejercen y considera “bagbaguidad” a los toros, algo que nunca compartirían Cary Lapique, a la que encuentro rematando la apoteosis costurera de Jorge Vázquez.

Fuente: El Tiempo

Un Rolling de los Ruedos

Por  

Manuel Benítez, El Cordobés, ha resultado un pirómano del plan, y un trapecista del toro, y de los toros biográficos que vengan. Estamos ante un rolling de los ruedos, pero de los ruedos propiamente dichos, y también de los otros, los de la vida alegre, desmesurada y de novela. 

Fueron suyos los sesenta, aquí y fuera de aquí, y a un soplo estuvo de hacer película con los Beatles, pero no cuajó el proyecto, a última hora, porque Manuel pretendió una parte de la billetería a repartir, para su cuadrilla. Y los Beatles por ahí no pasaban. 

Viene de la escuela del hambre, con una madre jornalera, que murió de anemia, y un padre camarero que dio el suspiro último en las cárceles franquistas. Le aplicaron, algún día, aquella ley de “vagos y maleantes”, según avala la leyenda no disparatada. 

Ensayaba en los campos, bajo la luna, ante cualquier toro de abordaje, y se ganaba un alivio a la orfandad, entre cuatro hermanos, con los oficios duros de albañil. 

Se vino a la conquista de Madrid, saltó de espontáneo a Las Ventas, y casi lo mata el toro. Se hizo archifamoso, ya de novillero, y sus hazañas las aupaba “El Pipo”, apodo de su apoderado, un genio de las picarescas que decoraba la Gran Vía con fotos de Manuel, o bien lo sacaba a hombros aunque la faena esa tarde no hubiera sido excelsa. Le hicieron un márketing de rebelde, que es lo que siempre ha sido.

La confirmación de su alternativa fue en 1964, y resultó la primera corrida que dio en directo Televisión Española. También ese día le cogió el toro. 

Todos sus alardes eran un colapso insólito, en la afición, y ante las televisiones de los escaparates hacía cola bullente el peatonaje, para verle hacer el salto de la rana. A veces, hasta se vendía el sitio preferente, guardado durante varias horas previas, como en los conciertos. 

Tenía una avioneta con lo que a veces iba a torear, de piloto él mismo. Hizo tres portadas de la revista “Life”, como un Jagger de lo suyo, como un quinto Beatle del estoque. Con María Martina Fraysse Urruty, nueve años más joven que él, se casó en 1975, y tuvo cinco hijos, María Isabel, Manuel María, Rafael, Martina y Julio

Ahora se ha cumplido la separación, en coincidencia azarosa con la demanda de paternidad del torero Manuel Díaz, que está a la espera de fallo definitivo, y previsible. Estamos ante la nueva e inesperada época última, o penúltima, de un tipo grandioso, Manuel Benítez,  siempre bajo aquel lema de Picasso: “nací joven para toda la vida”. 

Administra un patrimonio millonario, pero ante todo ha sido “rico de aventura”, siguiendo el verso de un poeta que acaso no ha leído. Tiene la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, concedida en 2014. A su hermana mayor le dijo, cuando se decidió torero: “O te compro una casa, o te visto de luto”. Y le compró la casa. 

Ahora se ha vuelto a enamorar.

Publicado en ABC

El último adiós a El Pipo

Por Rafael de la Haba.

«Todo lo que soy y he sido se lo debo a él». Estas fueron las palabras que pronunció Manuel Benítez El Cordobés en el funeral de quien fuera su descubridor, Rafael Sánchez Ortiz, conocido popularmente como El Pipo. Aquel 16 de noviembre de 1987, el toreo le daba su último adiós a un personaje singular y un apoderado sagaz y osado. Hasta la capilla del Sagrario de la Catedral se acercaron también Manuel Cano El Pireo, Gabriel de la Haba Zurito, José Sánchez Fuentes y José María Montilla. «Don Rafael -dijo El Cordobés antes de su entierro en el cementerio de la Salud- era una buena persona y tenía un gran corazón».

El Pipo se aficionó a los toros desde muy temprana edad, e incluso buscó su oportunidad «por dehesas, cerrados y tentaderos». Trabajó en la cervecería de sus padres y vendió marisco por media España. Durante la Guerra Civil vivió una auténtica odisea y también hizo «fabulosos negocios». De hecho, «se enriqueció en varias ocasiones y en otras tantas se arruinó», según publicó CÓRDOBA tras su fallecimiento. Siempre tocado con espectaculares sombreros que le identificaban, vivió el mundo de la farándula y era conocido por todas las clases sociales. Amigo personal de Manolete, lo siguió por muchas plazas.

Fue en torno a los años 60 cuando descubrió y lanzó a la fama a quien se había de convertir en el torero más taquillero y revolucionario, Manuel Benítez. En torno a él puso en pie una campaña de publicidad jamás conocida. Desde el famoso Solo ante el peligro, con el que lo anunció en numerosas plazas, hasta aquel festival en una portátil instalada en El Pardo al que asistió Franco, pasando por la película Aprendiendo a morir. El Pipo supo engrandecer la figura de El Cordobés hasta límites insospechados.

Hasta el final de sus días dio muestras de su carácter rebelde, llegando incluso a escaparse del sanatorio donde estaba ingresado en Madrid. «Creo que su huida fue un último intento de evadirse de la muerte, precisamente por esa forma de ser tan libre y abierta que tenía», explicó su hija. 

Fuente: Diario de Cordoba

 

Hasta el final de sus días dio muestras de su carácter rebelde, llegando incluso a escaparse del sanatorio donde estaba ingresado en Madrid. «Creo que su huida fue un último intento de evadirse de la muerte, precisamente por esa forma de ser tan libre y abierta que tenía», explicó su hija. 

“El Cordobés” será siempre Manuel Benítez

Por Carlos Abella.

Ya se ha confirmado que genéticamente Manuel Díaz es hijo de Manuel Benítez “El Cordobés” y con ello, consigue su anhelado reconocimiento. Pero al margen de esta ya esperada conclusión, quisiera precisar un poco el proceso por el cual Manuel Díaz ha llegado hasta aquí. Por mi afición a los toros conozco la veterana reivindicación de Manuel Díaz y su trayectoria y creo que es interesante evocar que su presentación como novillero en la plaza de Las Ventas – con el apodo de “El Manolo” – allá por el año 1988 pasó totalmente desapercibida pues sus valores profesionales no interesaron a nadie.

Como consecuencia de este contratiempo, alguien o quién sabe si él mismo, decidió que sin vincular su personalidad taurina ya para siempre a la de su supuesto progenitor no tenía nada que hacer en el toreo. Por ello, poco después decidió “tirase de espontáneo” en un festival benéfico en el que Manuel Benítez “El Cordobés” intervenía en la plaza de Las Ventas y aunque el público asistente no se enteró de quien era el “espontáneo”, él se encargó de difundirlo días después para airear fuera de los ambientes taurinos que él era un supuesto hijo de “El Cordobés”.

Esa “hazaña” ya nos previno de hasta donde estaba dispuesto a llegar para darse a conocer, y el paso siguiente fue quitarse la careta y jugar a ser el nuevo “El Cordobés”. Para ello, Manuel Díaz incorporó a su menguada valía artística parte del repertorio, las actitudes y las suertes que fueron seña de identidad exclusiva de Manuel Benítez, como el “salto de la rana”, suerte que ningún otro torero se había atrevido a realizar desde la retirada de “El Cordobés”, dado su dudoso gusto.

No discuto la legitimidad de usar el apodo de un torero tan sobradamente conocido como Manuel Benítez, ni le niego derecho a Manuel Díaz a reclamar su ascendencia, pero para que todo ello surtiera efecto alimentó la imagen del hijo que lucha por una causa noble con medios discutibles. Con esos mimbres y su acreditado valor-que nadie le niega pues en este empeño ha sufrido cornadas- Manuel Díaz desarrolló una carrera profesional, con éxitos en ruedos menores, complementada con una constante aparición en televisiones y en medios de comunicación no taurinos, que solo aluden a los toreros cuando salen con modelos, cantantes o actrices, se casan o se descansan, participan en concursos televisivos o en rocambolescas aventuras en paradisiacas islas caribeñas. Díaz extremó en esos medios con notable desparpajo y gracejo, que pretendía ser también “herencia” de Manuel Benítez, la siempre triste “venta” de su desgracia y orfandad.

Pero es que recientemente TVE – la televisión pública- incluyó una entrevista con Manuel Díaz en el programa “En tu casa o en la mía”, en la que a falta de mayor interés en sus cosas, éste se pasó todo el programa hablando de su supuesto padre, recriminándole que no le hubiera querido reconocer y alegando que detrás de ese lamento no había otro interés que el puramente humano, sin reivindicación económica de su parte. Lo veremos. Pocos días después supimos que Manuel Díaz había impulsado el proceso de legitimación genética contratando un detective para seguir a Manuel Benítez y obtener sin su conocimiento muestras de su saliva gracias a una servilleta olvidada en una barra de un bar.

Para mí y para miles de aficionados a los toros y para miles de españoles, la ley dirá lo que corresponda, pero toda España sabe quién fue y es “El Cordobés”: un hombre que para salir de la miseria y del hambre de los años sesenta, estuvo en la cárcel, robó gallinas, trabajó de albañil y vio morir a un torerillo como él en una capea, hasta que gracias a su personalidad y a sus revolucionarias maneras se convirtió en la máxima figura del toreo hasta el año de su retiro, y ganó su bien merecido patrimonio gracias a su sacrificio, esfuerzo y tesón. No imitó a nadie.

El deseo de reconocimiento de Manuel Díaz se habrá consumado, pero para los aficionados a los toros será solo Manuel Díaz, porque “El Cordobés” será siempre Manuel Benítez.

Fuente: EL IMPARCIAL

30 millones de Euros: La verdadera razón del divorcio del Cordobés

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Manuel Benítez y Manuel Díaz se sometieron ayer en Córdoba a las pruebas de ADN.

Martina Fraysse querría proteger el patrimonio de sus cinco hijos antes de que se sume un heredero más.

El día de ayer, Manuel Benítez El Cordobés y Manuel Díaz, apodado también El Cordobés, se sometían en el Hospital Universitario de Córdoba a sendas pruebas de ADN. Los resultados demostrarán definitivamente si Manuel Díaz tiene razón al demandar al veterano torero para que reconozca que es su padre.La extracción de sangre a cada uno e ellos se ha hecho con apenas dos horas y media de diferencia y en presencia judicial.

Las conclusiones de estos análisis estarán listas dentro de una semana y serán determinantes en la vista que se celebrará el próximo 28 de abril en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Córdoba, donde se trata la demanda de paternidad interpuesta por Manuel Díaz contra Benítez.

¿Es el final del penoso intento de un hijo por tener un padre con todas las de la ley ? ¿O es el principio del fin de uno de grandes mitos de la España del siglo XX?A sus 80 años, Manuel Benítez se encuentra solo, con una esposa que le deja después de 52 años juntos, los cinco hijos del matrimonio tomando partido por la madre, y sin acceso a su gran fortuna.La sentencia de ese juicio que Benítez ha intentando evitar durante años, puede ser también su liberación. El Cordobés parece haber aceptado, por fin, que no tiene más remedio que reconocer a ese hijo que se le parece como una gota de agua a otra, que tiene sus gestos y su talante, y que torea con la misma gracia y valentía que lo hacía su padre.

Algo que no han conseguido los hijos nacidos dentro del matrimonio de Benítez con Martina Fraysse (71 años).Son chicos bien parecidos, educados y con estudios, pero que no han destacado en nada importante. También es complicado ser hijo de un mito, pero todo el entorno de Manuel Benítez cuenta que al torero se le llenaban los ojos de orgullo viendo en televisión las lucidas faenas de su presunto hijo.

Manuel Díaz ha ofrecido públicamente acoger en su casa a ese padre que nunca le abrazó. Y quién sabe si el viejo matador de toros no acabará aceptando el único hogar donde podría tener la familia que le ha abandonado.El Cordobés dejó el domicilio donde convivía con su esposa y sus cinco hijos, y pasó un mes acogido en la finca extremeña de un compadre. Hasta que hace unos días, regresó a Córdoba para empezar a vivir por su cuenta y en solitario.Se dice que una mañana fue al banco a sacar dinero y se encontró con que sus cuentas estaban bloqueadas. Su esposa Martina quería blindar hasta el último céntimo que pudieran corresponderles a los dos hijos que Manuel habría tenido fuera del matrimonio, María Ángeles Benítez Raygon, que lleva sus apellidos desde hace años, y Manuel Díaz, a punto de ser reconocido como su hijo legal.

Parece que el desencadenante del conflicto familiar que puso fin al matrimonio del torero, ha sido el temor de Martina Fraysse a esos hijos nacidos de las antiguas relaciones de su marido.Por otra parte, siente que debe proteger a una de sus hijas, Martina, que tendría algún problema de salud y necesita más que ningún hijo el cuidado de sus padres.

Martina Fraysse, la francesa a la que llamaban ‘la pantera’ por sus ojos verdes y la fiereza de su carácter, consiguió que El Cordobés pusiera a nombre de su esposa todo su patrimonio inmobiliario y sus empresas radicadas en Córdoba, valorado todo ello en cerca de 30 millones de euros.En los registros mercantiles y de la propiedad, Fraysse figura como consejera, presidenta y secretaria de todo el entramado empresarial y económico generado por los éxitos de su marido. Ella tiene la llave de la economía doméstica, es ella quien dispone del presente y del futuro de todos los bienes.Y parece que fue ella quien animó siempre a Manuel a que se negara a reconocer a más hijos de sus anteriores amoríos.

Esta vez, el torero sabía que no podía evitar el juicio ni negar por más tiempo al hijo que espera su reconocimiento.Y ante la posible debilidad sentimental de su marido, Martina ha querido proteger la fortuna de sus hijos a costa de romper a la familia.

Fuente: http://www.elmundo.es/loc/2016/04/16/571129b846163fcb0a8b45e2.html

Manuel Benítez ‘El Cordobés’ no tiene acceso a sus cuentas

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De SOL y SOMBRA.

Comienzan a filtrarse algunos detalles sobre las causas de la separación entre el torero y su mujer, Martina Fraysse. Un amigo íntimo de ‘El Cordobés’ ha asegurado que “Manuel fue a una sucursal bancaria para sacar dinero y le dijeron que no se lo podían dar sin la autorización y la firma de Martina”.

El dinero ha conseguido romper lo que las infidelidades y las demandas de paternidad aún mantenían intacto. Un día después de saberse la ruptura de Manuel Benítez y Martina Fraysse tras 40 años de matrimonio, algunos amigos del torero sacan la cara por él y comienzan a dar detalles sobre lo que ha ocurrido en la familia. El diario La Razón recoge este jueves las declaraciones de una persona muy cercana a El Cordobés: “La gota que colmó el vaso fue el día que Manuel fue a una sucursal bancaria para sacar dinero y le dijeron que no se lo podían dar sin la autorización y la firma de Martina”.

En los últimos años, el torero ha tratado de blindar su fortuna para que sus hijos ‘ilegítimos’ no pudieran acceder a ella aunque los tribunales, previa demanda de paternidad, les diesen la razón. Por ello, el torero se ha encargado de poner todas sus propiedades a nombre de su mujer, asegurándose así que toda su herencia quedase en la familia: “Nos dice que es muy duro ver que eres dueño de todo y que además lo has conseguido jugándote la vida en las plazas de toros, pero que ya no puede manejar su dinero porque no tiene poder para hacerlo”, asegura un amigo.

Pero Martina no es la única que ha dejado de lado al que fuera su marido durante los últimos 40 años. Al parecer, sus cinco hijos se han puesto del lado de su madre en esta historia: “Están al amparo de la gallina de los huevos de oro, y eso es lo que más le duele a Manuel”, desvela su círculo más cercano.

Eso sí, el diestro no piensa quedarse con los brazos cruzados. Después de pasar más de un mes recuperando fuerzas en la finca de unos amigos en Badajoz, ha regresado a Córdoba, donde se mantiene alojado en un hotel, y ya ha tenido las primeras reuniones con los abogados para reclamar lo que es suyo. La separación, por lo tanto, no es ni mucho menos amistosa y todo parece indicar que le esperan meses muy duros al torero.

Benítez y Fraysse se casaron en 11 de octubre de 1975 en una boda por todo lo alto en Palma del Río, Córdoba. A día de hoy, ella es la propietaria de la mayor parte de los negocios y propiedades inmobiliarias del torero. Martina tiene a su nombre varias empresas radicadas en Córdoba, tal y como consta en los registros: Corbasa, Firga y Construcciones o Profaben XXI S.L. están domiciliadas en la Avenida del Conde de Vallellano, en Córdoba, y la señora de Benítez figura como consejera, secretaria o presidenta. En el mismo domicilio figura otra empresa, Cortauro, a nombre de Manuel Benítez Fraysse, constituida en 2005 y dedicada a la explotación de fincas rústicas, en sus aprovechamientos agrícola y ganadero. Los hijos de la francesa y el diestro, también figuran como consejeros, presidentes o administradores únicos de las sociedades que comparten domicilio social, alternando en algunos casos con su madre. El torero no aparece en ninguna.

Fuente: El Economista