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Torero, una profesión acosada

Manuel Díaz «El Cordobés» presentó las campanadas de Nochevieja a pesar del intento de boicot de Equo – ÁLVARO CARMONA.

Los actuales ataques al mundo de la Tauromaquia pretenden menospreciar sus valores.

Por Lorena Muñoz.

No hace tanto tiempo que Jesulín de Ubrique anunciaba un conocido cacao para el desayuno. Ni que El Juli fuera imagen de un modelo de coche con nombre de una de las islas donde ahora se empeñan en aprobar leyes en contra de los toros. El Tribunal Constitucional anula estos intentos pero pocas cosas se mueven en las voluntades de quienes atentan contra la libertad y el derecho de los aficionados y profesionales de la Tauromaquia.

Al contrario de lo que ocurría con estos dos toreros, ahora no son pocas las marcas que no quieren relacionarse ni posicionarse a favor del mundo taurino. Ocurre con algunas firmas españolas aunque con honrosas excepciones. Cayetano ha prestado su imagen a Loewe además de a Armani. José María Manzanares, al que hace tan solo unos días han llamado asesino por encarnar al rey Baltasar en la cabalgata de Alicante, lo ha hecho para Dolce & Gabana aunque algunas firmas «huyen» de todo lo que sea taurino por temor a boicots o campañas que perjudiquen sus marcas, ya sean comerciales o personales.

Miguel Ángel Perera lo comentó en el homenaje por el 90 aniversario de la Generación del 27 que fue un rotundo éxito con la presencia en la foto histórica del Ateneo de Sevilla de personalidades del mundo de la música, la literatura o el deporte. «Los intelectuales y la sociedad se han alejado de la Tauromaquia. Hay quien siendo aficionado no quiere manifestar que siente respeto y cariño por este mundo». Él mismo abandonó las redes sociales víctima del acoso. «Cualquiera se cree con el derecho a opinar sobre ti e insultarte», lamenta el extremeño.

El movimiento antitaurino y animalista ha encontrado un fiel aliado en la política. El objetivo parece ser buscar notoriedad y atención. Politizar los toros. Y cualquier oportunidad es buena. Uno los últimos objetivos de los enemigos de la tauromaquia y de los toreros ha sido Manuel Díaz «El Cordobés». Cuando fue designado para presentar las campanadas de Nochevieja no tardaron en poner en marcha una iniciativa para tratar de impedirlo. ¿El motivo? Ser torero.

Los toros son el segundo espectáculo de masas, superado sólo por el fútbol

Esa era la razón de Equo Andalucía para recoger firmas a través de la plataforma Change.org con la petición «Que las campanadas no las dé un torero». El popular diestro no quiso hacer declaraciones «para no dar publicidad y relevancia a una iniciativa intolerante e incomprensible» que alcanzó poco más de diez mil firmas. Puestos a comparar es una cifra bastante inferior a la que acude cada tarde a ver una corrida ya que, según los datos del Ministerio de Cultura, los toros son el segundo espectáculo de masas, superado sólo por el fútbol, y cada año millones de personas acuden a las plazas de toros.

El recién nombrado presidente de la Fundación del Toro de Lidia, el ganadero Victorino Martín, emitió un comunicado agradeciendo a Joaquín Durán, director de Canal Sur, que «no cediera a las inaceptables presiones», recordando que «la tauromaquia es cultura, declarada Bien de Interés Cultural» y que Equo «ha pretendido ejercer una censura cultural inadmisible contra un andaluz muy reconocido por la única razón de que no le gusta su profesión».

El Cordobés no era ajeno a estas polémicas en mayo de 2017 sufrió el acoso de los animalistas por formar parte del cartel del regreso de los toros a la localidad sevillana de Dos Hermanas. A pesar de las presiones, el festejo se celebró. No corrió la misma suerte el anunciado en el mes de enero en Alcalá de Guadaira. Las presiones y las amenazas pudieron con el festival promovido por la Hermandad de los Gitanos que recibió mensajes que apuntaban a dañar a sus imágenes Titulares si seguían adelante con la iniciativa.

De héroes a villanos

Así están las cosas para los profesionales y para quienes se declaran taurinos. Hasta no hace mucho los toreros eran personas admiradas y respetadas que representaban una serie de valores para la sociedad. En la actualidad, ocurre justo lo contrario. Un sector intenta cambiar esa imagen positiva de la tauromaquia e imponer su criterio sin tener en cuenta que se trata de un espectáculo legal y regulado. Los ataques a la Fiesta tienen múltiples y variadas formas. A Francisco Rivera lo denunciaron ante el Defensor de Menor después publicar una foto en Twitter toreando con su hija en brazos. Manuel Escribano invitó a los niños de un colegio su pueblo de Gerena a asistir a la corrida pinzoniana y Ecologistas en Acción alzó la voz en contra de la propuesta. «Nadie puede prohibir a otro que ejerza su derecho a ir a los toros. Es una absoluta falta de respeto, además de absurdo y ridículo que se intente suplantar y comparar a los animales con las personas», lamenta.

En este mismo sentido se expresa el abogado Joaquín Moeckel que defendió a Morante de la Puebla en la denuncia que presentó ante el activista Peter Jansen por llamarlo asesino. «Morante ha sido el único que ha puesto una querella criminal por este motivo. La sentencia ha permitido saber quién es y plantearse cómo financia su presencia en plazas de todo el mundo. Ahora está en busca y captura, es reconocible y los aficionados han evitado que vuelva a saltar al ruedo», asegura. Para el letrado, «es absolutamente intolerable llamar asesino a los torerospues se les está imputando un delito muy grave ni tampoco insultarlos» y cree que detrás del movimiento animalista hay muchos intereses económicos. «Hay que respetar y cuidar a los animales, por supuesto, pero los animales no son sujetos de derechos porque no tienen obligaciones, ¿En qué mundo vivimos, en el de Walt Disney donde los animales hablan? Entre un antitaurino y yo estamos de acuerdo en todo sobre la vida de un toro bravo. Solo diferimos en los quince minutos que dura la lidia», sentencia.

Facción radical de animalistas

El torero aragonés, Imanol Sánchez, denunció en diciembre que fue acosado por acudir a un centro escolar a hablar de los valores de su profesión. «No es nada nuevo, hay una facción radical de animalistas que quiere imponernos su criterio. Consiguieron mi teléfono, llamaron a casa y al colegio. Me tacharon de asesino y alguna vez me han dañado el coche», asegura. Pero él está convencido de que no hay que dejarlo pasar. «Mi visita al colegio va a llegar a las Cortes de Aragón. No podemos callarnos, tenemos que defendernos».

Es la tesis de la Fundación del Toro de Lidia que se puso en contacto con Sánchez, con Manzanares, la viuda de Víctor Barrio y con los que sufren ataques, sobre todo, en las redes sociales. «Hay que reaccionar judicialmente ante las personas que creen que pueden coaccionar, vejar, insultar o incitar al odio en las redes sociales, asegura el vicepresidente Fernando Gomá.

Fuente: ABC 

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Un torero en los “Paradise Papers”


Manuel Benítez, conocido como ‘El Cordobés’, fue accionista de una sociedad en Bahamas de 1994 a 2002 

De SOL y SOMBRA. 

Los Papeles del Paraíso, una nueva investigación periodística desarrollada a nivel mundial, han desvelado, como antes los Papeles de Panamá, nombres de personalidades de distintos ámbitos que poseen una sociedad offshore en un paraíso fiscal. El trabajo se basa en la filtración de 13’4 millones de documentos procedentes de dos proovedores de servicios de este tipo de Bermudas y Singapur. 

En la investigación llevada a cabo por 94 medios de todo el mundo más LaSexta y El Confidencial, ha llevado a la palestra a varios españoles. Primero a Xavier Trías y José María Cano, y ahora a Manuel Benítez, El Cordobés, el padre, claro. El diestro habría tenido una sociedad opaca activa en Nassau – capital de Bahamas -. 

Se le señala como accionista de la sociedad Chertsey Condominium Limited entre los años 1994 y 2002 . El Confidencialse ha puesto en contacto con los representantes legales del torero y han asegurado que no saben de la existencia de la citada empresa. No obstante, sí corroboran que Manuel Benítez posee una casa en Bahamas, pero que se declara con rigor en el modelo 720 de Hacienda.

“No tengo nada”

Por su parte, LaSexta ha hablado con el propio protagonista de esta historia. El diestro, al ser preguntado por los periodistas de la cadena de A3mediasobre esta sociedad, ha asegurado que no tenía nada en Bahamas. “No tengo nada más que el cuerpo cosido a cornadas”, ha declarado Manuel Benítez.

El Cordobés niega que tuviera algo en Bahamas “y si tuviera algo no se lo decía a nadie tampoco”, ha dicho. Tras infinidad de negaciones, se ha despedido del periodista de LaSexta bromeando con un “venga, no seáis malos”, inisitiendo en que todo lo tenía en España. 

Publicado en El Plural

De El Cordobés a su hijo Manuel: “Hay que ir a Madrid, vamos a dejarnos de Palma del Río”


De S y S.

Parecía que la reconciliación estaba cerca pero nada más lejos de la realidad. Manuel Benítez ha desvelado que está muy molesto con su hijo, Manuel Díaz, y ha arremetido duramente contra él: “El que me quiera que luche por su cuenta, que ya está bien de tanta porquería y tantas mentiras”.

Manuel Benítez (80) ha estallado. El torero ha realizado unas explosivas declaraciones en las que arremete duramente contra su hijo, Manuel Díaz (48): “He tenido muchas corridas de toros en mi vida, gracias a Dios, pero ya está bien. Ahora, que me dejen tranquilo. Que me dejes tranquilo, Manolo. Yo ya estoy harto de toros como para ponerme delante, con el miedo que he pasado”, ha asegurado a TVE: “Estoy harto de tanta porquería y tantas mentiras. Se fue a la televisión diciendo unas cosas… Ya está bien hombre, que toree, que es lo que tiene que hacer. A Madrid es donde tiene que ir, vamos a dejarnos de Palma del Río”.

El torero hace claramente alusión a la corrida que compartirán Manuel Díaz y su hermano, Julio Benítez, el próximo día 22 de abril en Palma del Río, pueblo natal del padre, donde se esperaba el reencuentro: “Yo no voy a ir a ninguna corrida, no tengo que ir para nada”, afirma molesto. Según El Cordobés, las corridas de los dos hermanos son una campaña de marketing orquestada por Díaz: “Pues claro, ¿por qué no lo ha hecho antes? Que sí, que es mi hijo, ¿pero y qué más da? Ya está bien, yo también tengo que vivir y estar tranquilo”.

El diestro sigue muy molesto por la negativa de Díaz a torerar unas vaquillas delante de la prensa para zajar el tema de su paternidad: “No tengo que ir a ver a Manolo para que hable conmigo. Le dije que tenía siete vacas: tres para él, tres para Julio y una para mí. Y no quiso”, dice dolido.

Fuente: Informalia

El Cordobés se confiesa 

Por Jesús Mariñas.

Tarde y mal, el Cordobés ha dicho sus divinas palabras: “Lleva mi sangre de Califa, es hijo mío”, y atrás ha dejado medio siglo de rencores, reivindicaciones, protestas finalmente superadas y hasta una sentencia judicial reconociendo que Manuel Díaz es hijo de quien fue mito de la España franquista. Tanto arrollaba que hasta el Caudillo lo llamaba al Pardo para que le contase chistes. Con él se partía de risa, y eso que no era de risa fácil.

Provocaba como esas películas hollywoodienses tan sublimadoras de embelecos amorosos. Antonio el bailarín, jamás superado en los zapateados, un hombre que hizo patria mundo adelante y dio seriedad al baile español, solía desahogarse conmigo en sus alegres madrugadas marbelleras cuando allí se autoexilió en su finca de El Martinete, obligado por el rechazo social que hasta entonces estaba a sus pies, al revelar sin fabulación más que presuntas relaciones con la entonces venerada y temida Cayetana de Alba. Se le cerraron los hipócritas salones de la alta sociedad que antes peleaban por tenerlo de estrella en sus saraos. No olvidó, tomó lección de aquellos amaneceres sentados ante La taberna, que Lola Flores y Antonio González regentaban en los bajos del Casino.

Un tabú intocable

Sentados en un banco de hierro forjado Antonio me regalaba recuerdos, anécdotas, los buenos días perdidos, quizá porque nunca pregunté sus cosas con la enamoradiza duquesa. Era un asunto tabú, intocable, ojo con rozarla con murmuraciones, algo imposible de frenar por los amoríos del matador. Antonio me detallaba alguno de ellos muerto de risa. Era lógico desahogo a su desilusionada tristeza sin pelos en la lengua: “Gina Lollobrigida–que entonces era considerada como la mujer más guapa del mundo– se enamoró simultáneamente de Manuel y de mí. Era un triángulo nada extraño en aquella España de doble moral. Sin prejuicios y más internacionales que la gran mayoría, optamos por lo que era más cómodo: compartir felicidad. Gozamos de lo lindo y vivimos muchos amaneceres”.

En trío resultaba más excitante, imagino a la morena italiana jugando con físicos tan dispares: rudo, dominador, simpático y muy masculino, con cierto aire de cowboy frente al moreno andaluz menudo, juguetón, manejable y fibroso.  

Manuel Díaz, ya de 48 años, es el bastardo más reconocido, gran figura taurina como no lo logra su hermanastro Julio Benítez pese a los apoyos del nada amoroso padre, a quien durante esos cincuenta años presionó su esposa Martina apoyando negar tal progenitura. “Te di cinco hijos, es suficiente”. Como no sea ante la próxima cita del 11 de marzo que reunirá esos hijos en tarde de duelo en Morón de la Frontera, no se entiende tan repentino cambio, aceptación, reconocimiento y que finjan amor que no se tuvieron ni tendrán.

El patriarca, de 80 años que no aparenta lo justifica así: “A esta edad las cosas se ven distintas. Más que mis sentimientos, variaron las circunstancias”, todo parece impulso de su última novia. Manuel es todo simpatía, afecto y buenos propósitos. Aunque mantiene la intención de no cambiar por Benítez el Díaz materno que lo hizo popular. Imagino que Virginia Troconis, siempre un encanto, fomentará esa firmeza despreciando el nombre que le negaban.

Cebando el interés, todos parecen tocados por una varita mágica, quizá en manos de algún empresario, para verlos tan bien dispuestos después de tan prolongada dispersión familiar. Veremos si dura mas allá de los seis toros sevillanos.

Y como inauguramos temporada, Movistar juntó grandes nombres para respaldar sus retransmisiones en las ferias de Olivenza, la abrileña, San Isidro y distintas plazas. Mientras, en Cataluña crecen los antitaurinos tal lo hacen los independentistas.

Tarde de toreros

Carteles postineros como la concurrencia: junto a una Ana Obregón excesivamente despechugada, encontró el brazo y la sonrisa acaparadora de Cayetano.

Apenas comentó la retirada de su hermano mayor, que se corta la coleta sin la grandeza de su abuelo Ordóñez. Paquirri fue otra cosa, tuvo más valor que arte y lentitud. Eso distingue a los hermanos, uno felicísimo con Eva González reaparecida bajo moño mal alisado en evento social donde compitió con la ya arrolladora y nada engreída Margarita Vargas, que comparte la afición de Luis Alfonso, una herencia de la abuela Carmen que no se perdía las grandes tardes y siempre agradecía los brindis regalando gemelos de Luis Gil: “Uno siempre sabe cuándo debe cortarse la coleta”, añado que lo motivarán su gordura y falta de agilidad, ¡con lo que prometía al debutar de novillero con sus suicidas “porta gayola”. Los demás admitimos y aplaudimos. Lo nuestro es estar cuidando al compañero –hermano en este caso– para que no lo pille el bicho.

Francisco Rivera y Cayetano fueron atractivo de muchas tardes como ojalá en eso se conviertan Manuel Díaz y su hermanastro, como Rafa Amargo unido musicalmente a Rosa Valenty.

Estilos casi contradictorios de entender la faena torera. En el primero sobresale la finura de lances, mientras el segundo destaca arriesgándose. No busquen finura, comentaban ante Fernando Fernández Román, el mejor comentarista de las últimas décadas, con los Zabala de la Serna, Rubén Amón y otros volcados en nuestra fiesta grande. Los citaron en la Real Academia de Bellas Artes, casi un Prado a menor escala, dándoles acceso intencionado por inacabables galerías atestadas de goyas, origen de su tauromaquia, ya tan popular como las de Picasso y Botero. Fucsia con pajarita en el arrebatador Morante de la Puebla casi entonando con los pantalones rojos que, bajo chaqueta en terciopelo negro con rombos, vistió un Ortega Cano bastante desmejorado de cara.

Cruz a cuestas

Gesto sombrío que mantuvo, quizá la casi cruz a cuestas de su hijo José Fernando, ahora encarcelado por incumplir sus presentaciones ante la Justicia. Esquivó el tema, dio un buen capotazo permaneciendo tenso como en el momento de la verdad. 

Un morenísimo Palomo Linares, “estoy todo el día en el campo”, me anticipó que el 27 de abril cumple 70 años. Sigue distanciado de sus hijos, ¿o son ellos los alejados? Lo vi feliz con su pareja, tan diferente a la estirada Marina Danko, casi una heroína de culebrón. 

Algún día escribiré sobre las esposas toreras, no todas tan discretas y prudentes como Mary Ángeles Sanz, de Camino; Ángeles Grajal, de Ostos; Carmen Covaleda, de El Viti; la guapísima Elisa Garrido, segunda esposa de Morante; y hasta Lucía Bosé, que podría encabezar a las sufridoras en casa. El traje de luces lo dejan para ellos, reconoció alguien tan antitorera como Beatriz de Orleans, francesa de las que ejercen y considera “bagbaguidad” a los toros, algo que nunca compartirían Cary Lapique, a la que encuentro rematando la apoteosis costurera de Jorge Vázquez.

Fuente: El Tiempo

Un Rolling de los Ruedos

Por  

Manuel Benítez, El Cordobés, ha resultado un pirómano del plan, y un trapecista del toro, y de los toros biográficos que vengan. Estamos ante un rolling de los ruedos, pero de los ruedos propiamente dichos, y también de los otros, los de la vida alegre, desmesurada y de novela. 

Fueron suyos los sesenta, aquí y fuera de aquí, y a un soplo estuvo de hacer película con los Beatles, pero no cuajó el proyecto, a última hora, porque Manuel pretendió una parte de la billetería a repartir, para su cuadrilla. Y los Beatles por ahí no pasaban. 

Viene de la escuela del hambre, con una madre jornalera, que murió de anemia, y un padre camarero que dio el suspiro último en las cárceles franquistas. Le aplicaron, algún día, aquella ley de “vagos y maleantes”, según avala la leyenda no disparatada. 

Ensayaba en los campos, bajo la luna, ante cualquier toro de abordaje, y se ganaba un alivio a la orfandad, entre cuatro hermanos, con los oficios duros de albañil. 

Se vino a la conquista de Madrid, saltó de espontáneo a Las Ventas, y casi lo mata el toro. Se hizo archifamoso, ya de novillero, y sus hazañas las aupaba “El Pipo”, apodo de su apoderado, un genio de las picarescas que decoraba la Gran Vía con fotos de Manuel, o bien lo sacaba a hombros aunque la faena esa tarde no hubiera sido excelsa. Le hicieron un márketing de rebelde, que es lo que siempre ha sido.

La confirmación de su alternativa fue en 1964, y resultó la primera corrida que dio en directo Televisión Española. También ese día le cogió el toro. 

Todos sus alardes eran un colapso insólito, en la afición, y ante las televisiones de los escaparates hacía cola bullente el peatonaje, para verle hacer el salto de la rana. A veces, hasta se vendía el sitio preferente, guardado durante varias horas previas, como en los conciertos. 

Tenía una avioneta con lo que a veces iba a torear, de piloto él mismo. Hizo tres portadas de la revista “Life”, como un Jagger de lo suyo, como un quinto Beatle del estoque. Con María Martina Fraysse Urruty, nueve años más joven que él, se casó en 1975, y tuvo cinco hijos, María Isabel, Manuel María, Rafael, Martina y Julio

Ahora se ha cumplido la separación, en coincidencia azarosa con la demanda de paternidad del torero Manuel Díaz, que está a la espera de fallo definitivo, y previsible. Estamos ante la nueva e inesperada época última, o penúltima, de un tipo grandioso, Manuel Benítez,  siempre bajo aquel lema de Picasso: “nací joven para toda la vida”. 

Administra un patrimonio millonario, pero ante todo ha sido “rico de aventura”, siguiendo el verso de un poeta que acaso no ha leído. Tiene la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, concedida en 2014. A su hermana mayor le dijo, cuando se decidió torero: “O te compro una casa, o te visto de luto”. Y le compró la casa. 

Ahora se ha vuelto a enamorar.

Publicado en ABC

El último adiós a El Pipo

Por Rafael de la Haba.

«Todo lo que soy y he sido se lo debo a él». Estas fueron las palabras que pronunció Manuel Benítez El Cordobés en el funeral de quien fuera su descubridor, Rafael Sánchez Ortiz, conocido popularmente como El Pipo. Aquel 16 de noviembre de 1987, el toreo le daba su último adiós a un personaje singular y un apoderado sagaz y osado. Hasta la capilla del Sagrario de la Catedral se acercaron también Manuel Cano El Pireo, Gabriel de la Haba Zurito, José Sánchez Fuentes y José María Montilla. «Don Rafael -dijo El Cordobés antes de su entierro en el cementerio de la Salud- era una buena persona y tenía un gran corazón».

El Pipo se aficionó a los toros desde muy temprana edad, e incluso buscó su oportunidad «por dehesas, cerrados y tentaderos». Trabajó en la cervecería de sus padres y vendió marisco por media España. Durante la Guerra Civil vivió una auténtica odisea y también hizo «fabulosos negocios». De hecho, «se enriqueció en varias ocasiones y en otras tantas se arruinó», según publicó CÓRDOBA tras su fallecimiento. Siempre tocado con espectaculares sombreros que le identificaban, vivió el mundo de la farándula y era conocido por todas las clases sociales. Amigo personal de Manolete, lo siguió por muchas plazas.

Fue en torno a los años 60 cuando descubrió y lanzó a la fama a quien se había de convertir en el torero más taquillero y revolucionario, Manuel Benítez. En torno a él puso en pie una campaña de publicidad jamás conocida. Desde el famoso Solo ante el peligro, con el que lo anunció en numerosas plazas, hasta aquel festival en una portátil instalada en El Pardo al que asistió Franco, pasando por la película Aprendiendo a morir. El Pipo supo engrandecer la figura de El Cordobés hasta límites insospechados.

Hasta el final de sus días dio muestras de su carácter rebelde, llegando incluso a escaparse del sanatorio donde estaba ingresado en Madrid. «Creo que su huida fue un último intento de evadirse de la muerte, precisamente por esa forma de ser tan libre y abierta que tenía», explicó su hija. 

Fuente: Diario de Cordoba

 

Hasta el final de sus días dio muestras de su carácter rebelde, llegando incluso a escaparse del sanatorio donde estaba ingresado en Madrid. «Creo que su huida fue un último intento de evadirse de la muerte, precisamente por esa forma de ser tan libre y abierta que tenía», explicó su hija. 

“El Cordobés” será siempre Manuel Benítez

Por Carlos Abella.

Ya se ha confirmado que genéticamente Manuel Díaz es hijo de Manuel Benítez “El Cordobés” y con ello, consigue su anhelado reconocimiento. Pero al margen de esta ya esperada conclusión, quisiera precisar un poco el proceso por el cual Manuel Díaz ha llegado hasta aquí. Por mi afición a los toros conozco la veterana reivindicación de Manuel Díaz y su trayectoria y creo que es interesante evocar que su presentación como novillero en la plaza de Las Ventas – con el apodo de “El Manolo” – allá por el año 1988 pasó totalmente desapercibida pues sus valores profesionales no interesaron a nadie.

Como consecuencia de este contratiempo, alguien o quién sabe si él mismo, decidió que sin vincular su personalidad taurina ya para siempre a la de su supuesto progenitor no tenía nada que hacer en el toreo. Por ello, poco después decidió “tirase de espontáneo” en un festival benéfico en el que Manuel Benítez “El Cordobés” intervenía en la plaza de Las Ventas y aunque el público asistente no se enteró de quien era el “espontáneo”, él se encargó de difundirlo días después para airear fuera de los ambientes taurinos que él era un supuesto hijo de “El Cordobés”.

Esa “hazaña” ya nos previno de hasta donde estaba dispuesto a llegar para darse a conocer, y el paso siguiente fue quitarse la careta y jugar a ser el nuevo “El Cordobés”. Para ello, Manuel Díaz incorporó a su menguada valía artística parte del repertorio, las actitudes y las suertes que fueron seña de identidad exclusiva de Manuel Benítez, como el “salto de la rana”, suerte que ningún otro torero se había atrevido a realizar desde la retirada de “El Cordobés”, dado su dudoso gusto.

No discuto la legitimidad de usar el apodo de un torero tan sobradamente conocido como Manuel Benítez, ni le niego derecho a Manuel Díaz a reclamar su ascendencia, pero para que todo ello surtiera efecto alimentó la imagen del hijo que lucha por una causa noble con medios discutibles. Con esos mimbres y su acreditado valor-que nadie le niega pues en este empeño ha sufrido cornadas- Manuel Díaz desarrolló una carrera profesional, con éxitos en ruedos menores, complementada con una constante aparición en televisiones y en medios de comunicación no taurinos, que solo aluden a los toreros cuando salen con modelos, cantantes o actrices, se casan o se descansan, participan en concursos televisivos o en rocambolescas aventuras en paradisiacas islas caribeñas. Díaz extremó en esos medios con notable desparpajo y gracejo, que pretendía ser también “herencia” de Manuel Benítez, la siempre triste “venta” de su desgracia y orfandad.

Pero es que recientemente TVE – la televisión pública- incluyó una entrevista con Manuel Díaz en el programa “En tu casa o en la mía”, en la que a falta de mayor interés en sus cosas, éste se pasó todo el programa hablando de su supuesto padre, recriminándole que no le hubiera querido reconocer y alegando que detrás de ese lamento no había otro interés que el puramente humano, sin reivindicación económica de su parte. Lo veremos. Pocos días después supimos que Manuel Díaz había impulsado el proceso de legitimación genética contratando un detective para seguir a Manuel Benítez y obtener sin su conocimiento muestras de su saliva gracias a una servilleta olvidada en una barra de un bar.

Para mí y para miles de aficionados a los toros y para miles de españoles, la ley dirá lo que corresponda, pero toda España sabe quién fue y es “El Cordobés”: un hombre que para salir de la miseria y del hambre de los años sesenta, estuvo en la cárcel, robó gallinas, trabajó de albañil y vio morir a un torerillo como él en una capea, hasta que gracias a su personalidad y a sus revolucionarias maneras se convirtió en la máxima figura del toreo hasta el año de su retiro, y ganó su bien merecido patrimonio gracias a su sacrificio, esfuerzo y tesón. No imitó a nadie.

El deseo de reconocimiento de Manuel Díaz se habrá consumado, pero para los aficionados a los toros será solo Manuel Díaz, porque “El Cordobés” será siempre Manuel Benítez.

Fuente: EL IMPARCIAL

30 millones de Euros: La verdadera razón del divorcio del Cordobés

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Manuel Benítez y Manuel Díaz se sometieron ayer en Córdoba a las pruebas de ADN.

Martina Fraysse querría proteger el patrimonio de sus cinco hijos antes de que se sume un heredero más.

El día de ayer, Manuel Benítez El Cordobés y Manuel Díaz, apodado también El Cordobés, se sometían en el Hospital Universitario de Córdoba a sendas pruebas de ADN. Los resultados demostrarán definitivamente si Manuel Díaz tiene razón al demandar al veterano torero para que reconozca que es su padre.La extracción de sangre a cada uno e ellos se ha hecho con apenas dos horas y media de diferencia y en presencia judicial.

Las conclusiones de estos análisis estarán listas dentro de una semana y serán determinantes en la vista que se celebrará el próximo 28 de abril en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Córdoba, donde se trata la demanda de paternidad interpuesta por Manuel Díaz contra Benítez.

¿Es el final del penoso intento de un hijo por tener un padre con todas las de la ley ? ¿O es el principio del fin de uno de grandes mitos de la España del siglo XX?A sus 80 años, Manuel Benítez se encuentra solo, con una esposa que le deja después de 52 años juntos, los cinco hijos del matrimonio tomando partido por la madre, y sin acceso a su gran fortuna.La sentencia de ese juicio que Benítez ha intentando evitar durante años, puede ser también su liberación. El Cordobés parece haber aceptado, por fin, que no tiene más remedio que reconocer a ese hijo que se le parece como una gota de agua a otra, que tiene sus gestos y su talante, y que torea con la misma gracia y valentía que lo hacía su padre.

Algo que no han conseguido los hijos nacidos dentro del matrimonio de Benítez con Martina Fraysse (71 años).Son chicos bien parecidos, educados y con estudios, pero que no han destacado en nada importante. También es complicado ser hijo de un mito, pero todo el entorno de Manuel Benítez cuenta que al torero se le llenaban los ojos de orgullo viendo en televisión las lucidas faenas de su presunto hijo.

Manuel Díaz ha ofrecido públicamente acoger en su casa a ese padre que nunca le abrazó. Y quién sabe si el viejo matador de toros no acabará aceptando el único hogar donde podría tener la familia que le ha abandonado.El Cordobés dejó el domicilio donde convivía con su esposa y sus cinco hijos, y pasó un mes acogido en la finca extremeña de un compadre. Hasta que hace unos días, regresó a Córdoba para empezar a vivir por su cuenta y en solitario.Se dice que una mañana fue al banco a sacar dinero y se encontró con que sus cuentas estaban bloqueadas. Su esposa Martina quería blindar hasta el último céntimo que pudieran corresponderles a los dos hijos que Manuel habría tenido fuera del matrimonio, María Ángeles Benítez Raygon, que lleva sus apellidos desde hace años, y Manuel Díaz, a punto de ser reconocido como su hijo legal.

Parece que el desencadenante del conflicto familiar que puso fin al matrimonio del torero, ha sido el temor de Martina Fraysse a esos hijos nacidos de las antiguas relaciones de su marido.Por otra parte, siente que debe proteger a una de sus hijas, Martina, que tendría algún problema de salud y necesita más que ningún hijo el cuidado de sus padres.

Martina Fraysse, la francesa a la que llamaban ‘la pantera’ por sus ojos verdes y la fiereza de su carácter, consiguió que El Cordobés pusiera a nombre de su esposa todo su patrimonio inmobiliario y sus empresas radicadas en Córdoba, valorado todo ello en cerca de 30 millones de euros.En los registros mercantiles y de la propiedad, Fraysse figura como consejera, presidenta y secretaria de todo el entramado empresarial y económico generado por los éxitos de su marido. Ella tiene la llave de la economía doméstica, es ella quien dispone del presente y del futuro de todos los bienes.Y parece que fue ella quien animó siempre a Manuel a que se negara a reconocer a más hijos de sus anteriores amoríos.

Esta vez, el torero sabía que no podía evitar el juicio ni negar por más tiempo al hijo que espera su reconocimiento.Y ante la posible debilidad sentimental de su marido, Martina ha querido proteger la fortuna de sus hijos a costa de romper a la familia.

Fuente: http://www.elmundo.es/loc/2016/04/16/571129b846163fcb0a8b45e2.html