Archivo de la categoría: Rodolfo Rodriguez El Pana

@Taurinisimos 95 – PREVIO Corridas Aniversario LXXI @ La México. Invitado @FiesPaz.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Producción: Miguel Ramos
Operación: Abraham Romero

Invitado: Leonardo Páez (@FiesPaz)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Previo Corridas de Aniversario:

6 Toros, 6 de Fernando de la Mora para “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame que confirma la alternativa.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo

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Homenaje al Pana en Francia

El Pana ha sido olvidado tristemente en su propio país.

De S y S.

Mientras que en México el taurinaje parece haberlo olvidado al haber dejado de ser noticia, en Francia El Pana recibirá un homenaje póstumo en un festival taurino en la localidad de Saint Laurent d’Aigouze, muy próxima a Nîmes, el próximo 15 de octubre.

El cartel estara compuesto por Roberto Piles, Carlos Escolar Frascuelo, Patrick Varin y los mexicanos Arturo Macías y Michelito Lagravere con novillos de Patrick Laugier y Pages Mailhan.

Ante el abandono que ha sufrido la memoria del Pana en su propio país, Macías anunció a los medios de comunicación que pretende organizar próximamente otro homenaje, esta vez en México y en forma de corrida de toros.

Vamos a ver si lo de Macías no queda únicamente en buenas intenciones, como paso con aquellos que ante el drama y la noticia anunciaron homenajes y festejos de norte a sur, pero una vez desaparecido el Brujo se taparon rápidamente.

Twitter @Twittaurino

Un lidiador distinto Por Heriberto Murrieta

Por Heriberto Murrieta.

Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, un lidiador distinto a los demás, gozó de una enorme popularidad y dejó marcados para siempre a un puñado de románticos aficionados. Chapado a la antigua, controvertido y desigual, limitado técnicamente, pero sobrado de expresión y personalidad, el pintoresco ‘Pana’llegaba a la corrida en calesa, fumándose un puro, y hacía el paseíllo arrastrando las zapatillas por la arena.

Presa de una irregularidad crónica, el desprecio lo deprimió y lo llevó a la perdición alcohólica hasta que en 1995, tras pedirle de rodillas una nueva oportunidad al empresario Rafael Herrerías, reapareció para tumbarle una oreja a ‘Chocolatero’ de El Sauz, al que le dio un trincherazo catártico. A los pocos días, con una absurda invasión del ruedo para defender una causa que no le incumbía, nuevamente se echó la soga al cuello y cuando al fin volvió a la plaza de sus triunfos el 16 de abril de 2001, me escribió esta insólita carta para hacerme una petición:

Heriberto Murrieta

Presente

Querido hermano:

Ahora que se me presenta la anhelada oportunidad que tú me has conseguido de reaparecer en la Monumental de Insurgentes, después de tanto sufrimiento por el que tú sabes que he pasado, y debido a que ahora se está legislando sobre la donación voluntaria de órganos, quiero poner mi granito de arena y ser de los primeros en dar ese paso tan trascendental.

Debido a que estoy desesperado y harto de tanta mediocridad, habré de salir el próximo domingo a darlo todo. Si un toro me mata, quiero pedirte que obsequies todos mis órganos a mis hermanos mexicanos que los necesiten, que lo mucho o poco que quede de mi menda sea cremado y que mis cenizas sean esparcidas por todas las ganaderías tlaxcaltecas donde pastan las vacas bravas.

Sin más por el momento se despide tu hermano que mucho te agradece tus molestias y tu apoyo, no sin antes mandarte un fuerte abrazo.

Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’

Matador de toros

Aunque este cronista nunca ha puesto ni quitado a ningún torero de ningún cartel, puede ser que las constantes evocaciones del personaje idolatrado desde la niñez hayan servido para que la empresa lo sacara del ostracismo y lo programara en el citado cartel.

A la dichosa corrida llegó ‘El Pana’ a pie, acompañado por una pintoresca caravana de aficionados, curiosos y borrachines que se contoneaban bajo las notas de una charanga no menos típica. Aquella tarde no lo mató ningún toro, pero Rodolfo conservaba una fijación: “No es chorizo ni nada de eso. En tardes de mucho compromiso he visto las características del animal que en un futuro no muy lejano tendrá que arreglarle su asunto al ‘Pana’. En verdad te digo que quisiera morir en las astas de un toro”.

heribertomurrieta65@gmail.com

Pues sí, Pana, ahora empieza la hora negra

La grandeza, la idolatría, la necesidad por Rafael Cardona.

Hay otra condición en los hombres excepcionales, cuando no se es heroico pero sí se es atractivo, magnético, llamativo. Cuando se logra una devoción especialmente de quienes nunca supieron los méritos reales o imaginarios de la nueva fama.

Cuando el célebre se convierte en el ídolo, en el misterio, encarnado. Y puede ser un luchador, un futbolista o un torero. No importa su real calidad, importa la resonancia de su nombre.

Y eso acaba de ocurrir con El Pana, cuya muerte se ajusta en cierto modo a su deseo: acabar víctima del toro. Y eso es fácil: a fin de cuentas el toro siempre vence. El toro gana.
Hoy repito algunas líneas en memoria de Rodolfo Rodríguez:

“Pues sí, Pana, ahora empieza la hora negra, brujo.Grave como las intoxicaciones y las clínicas de restauración, Pana; triste como solo se puede estar cuando ya no hay nadie en el tendido vacío, ni en la plaza, cuando ya se vaciaron las andanadas y el grito de tu voltereta ya no tiene ni siquiera el eco de una garganta angustiada; cuando no hay un alma en la capilla y ni siquiera termina de secarse la sangre del destazadero y sólo queda el intolerable olor de boñiga de caballo y los restos y pellejos de las reses muertas y desolladas, cuando el sopor de las moscas en los chiqueros no deja dormir a los toros mansos, cuando llega la noche, Brujo; cuando todo se ha perdido menos aquella luz interior, aquel momento de muleta relámpago, aquella tarde, cuando el Rey Mago se te apareció en el ruedo con sus regalos de Niño Dios, y sin muleta, y sin nada excepto una franca sonrisa de augurio provechoso, el Pana caminaba dándole la espalda a la vida triste de los años idos.Hoy ya no queda nada. Dolor, olvido, soledad sin muslos de mujer”.

¿La Fiesta en Paz? Cómo liberar a un espíritu encarcelado

El adiós del Pana en Apizaco.

 

  • Luna Turquesa: cómo liberar a un espíritu encarcelado

Por Leonardo Páez.

Infinidad de tonterías médicas, piadosas, solidarias, conmiserativas, institucionales e incluso taurinas se dijeron y se seguirán diciendo con motivo del trágico accidente, no cornada, del diestro tlaxcalteca Rodolfo Rodríguez El Pana, fallecido el pasado jueves en Guadalajara, tras 33 infernales días paralizado de brazos y piernas luego de que en la plaza Alberto Balderas, de Ciudad Lerdo, Durango, el domingo primero de mayo su segundo toro, Pan francés, de la ganadería de Guanamé, lo arrolló violentamente al intentar el primer lance, por mal cálculo de la velocidad y terrenos de aquella embestida tan fuerte, ¿o de plano con la serena intención? A saber.

Como nunca se quiso informar qué deseaba El Pana en tan espantoso trance –ese relámpago de ingenio verbal y creatividad torera reducido a inerte bulto–, tal vez su corazón y su mente sumaron fuerzas para evitar aquella condena, por lo que comparto la premonitoria y amorosa sugerencia que le hiciera la escritora taurina Luna Turquesa (Mónica Bay) en su blog Obispo y Azabache el 17 de mayo:

“Cuando sea prudente y se percate del más mínimo descuido… en el momento en que halle a su celador distraído, busque una rendija por la cual escabullirse, una puerta entrecerrada por la que se haga delgadito y quepa, una ventana para poder saltar. Escápese por donde menos se lo esperen, escápese por su cuello, por su ombligo, por su estómago o por su oreja.

“No le dé la victoria a esa muerte traicionera que titubeó en el último instante, que dudó cuando no debía; que se arrepintió a la mitad del trato y ahora tiene a la mitad de usted. Pero tiene la mitad que menos nos hace falta, porque es su espíritu su mayor tesoro, al que envidian tantos por la riqueza que posee.

“Su espíritu, el mismo que le ha dado la gloria, debe obtener de nuevo su libertad, la que ahora le quita un cuerpo que ya no le pertenece, ese cuerpo ya le queda chico y hay que soltarlo. Hay que desplegar las alas y volar, como siempre lo ha hecho, porque usted es un valiente, porque nunca le ha importado el qué dirán, porque su rebeldía es la que todos quisiéramos tener. Que lo vuelvan a envidiar por su osadía aquellos que no se atreven a nada.

“Cuando el cuerpo estorba es porque el alma ha crecido, entonces hay que abrirle una puerta para que se eche a correr sin mirar para atrás. Déjenos, a los que nos duele verle prisionero, distraer a sus carceleros, hablarles de trivialidades, mientras usted encuentra por dónde huir, por dónde se ve aquel reflejo que señala todo lo que quedó pendiente.

“Usted ha entrado hace mucho al salón de los inmortales gracias a las tormentas que lleva a cuestas, a su arte, a su genialidad, a su valor, a su estampa antigua, a su juventud a pesar de su edad, esa juventud que tanto trabajo les da entender a los que desde siempre han sido viejos. Prepare su hatillo y váyase. Retome esos caminos de polvo, los mismos que andaba cuando era maletilla, con los mismos sueños de entonces, que no queremos verle de otra forma, porque sabemos que usted tampoco quiere verse de otra forma.

“Despójese de lo que le estorba; eche al río su equipaje. Váyase despacito y en silencio, hágale un desdén al destino, que hizo su trabajo a la mitad, cuando usted, Maestro, siempre ha merecido la totalidad.

Así como hizo usted un conjuro y de unos días para acá nos ha convertido a todos en llanto, ejérzase de nuevo como el maravilloso brujo que es y transfórmese en viento, en suspiro, en el humo de su puro o en el eco de un rotundo ¡ooole! tras algún trincherazo magistral.

Contraquerencia: Una mirada encerrada

Por Jesús Zarate.

En el piso dos del Hospital Juan I. Menchaca de Guadalajara, mejor conocido como el Hospital Civil Nuevo, justo en la cama del fondo en la esquina izquierda, perteneciente al área de terapia intensiva, se encuentra desde el lunes a mediodía Rodolfo Rodríguez El Pana.

Hay que lavarse las manos con desinfectante, calzarse una bata médica y cruzar una sala rodeada de camas con pacientes en estado de gravedad.

El Pana giró la cabeza, un morete en el ojo izquierdo es tal vez el más vehemente vestigio de la cogida brutal del primero de mayo en Ciudad Lerdo, Durango. Su mirada es vivaz, afirma con los ojos y responde con esa mirada encerrada por su cuerpo que se ha convertido en su jaula. El momento es breve, pero intenso y profundo.

A las palabras de ánimo Rodolfo asiente y una lágrima parece escapar, solo se le puede recordar que ha llegado a Guadalajara, una tierra de amigos, de buenos médicos y toreros, que no lo dejarán solo.

El Pana, dentro del grotesco panorama de una cama de terapia intensiva, con aparatos por doquier y con un tubo que le atraviesa la garganta, mantiene la entereza; le falta el puro, y sus comentarios jocosos y ocurrentes, pero aun en esa cama del piso 2, se distingue a un torero en pie de lucha.

El Pana llegó a Guadalajara debido a que en la ciudad se encuentra uno de los mejores equipos multidisciplinarios que un hospital público puede reunir, según lo comentó a la llegada del matador, el doctor Francisco Preciado, director del Hospital Civil Nuevo.

La realidad también marca que detrás de esta decisión está la terrible situación económica que un percance de estas magnitudes conlleva; los seguros médicos se agotaron, de aquí en adelante El Pana depende de la atención pública y del altruismo de su gremio y de los aficionados.

No se vislumbra una recuperación milagrosa, Rodolfo no tiene movilidad, ni sensibilidad del cuello hacia abajo, el mayor reto en estos momentos es que la médula espinal se desinflame y permita de nuevo que el torero pueda respirar por sus propios medios.

El accidente, para ponerlo en perspectiva, es más grave que los que vivieron los toreros Nimeño II y Julio Robles, sobre todo porque afectó vértebras superiores, como fueron la primera y segunda, que sufrieron fracturas.

El Pana requiere de su propia fortaleza interna y de la ayuda de todos.

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio.

Arturo Gilio prepara festivales para ayudar al PANA en lo económico

De S y S

El empresario taurino Arturo Gilio Hamdan, lamentó la condición física en la que continúa Rodolfo Rodriguez “El Pana”, y aseguró que ya se preparan diversos festivales y corridas con el fin de reconocer el legado del torero y ayudar en lo posible a su familia en lo económico.

Aseguró que en México, como en otras partes del mundo, caso específico de España, se han dedicado minutos de aplausos en apoyo y reconocimiento de la trayectoria de Rodolfo Rodriguez.

La familia taurina nacional, comentó, ha elevado sus plegarias en favor del matador, esperando se dé el milagro que le permita salir del difícil trance que atraviesa, aunque independientemente de ello se mantendrá un apoyo incondicional hacia la familia.

Con información: El Sol de la Laguna.

EL PANA VÍCTIMA DE LA OBSESIÓN Por Bardo de la Taurina

El caso del incidente ocurrido en Cd. Lerdo en la vetusta figura de Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, no lo había lidiado por el hecho de haber quedado estupefacto ante una marabunta de conceptos, que nada tienen que ver con lo médico, ‘letrería’ que en  la mayoría,  ni las entiendo.

Sabía que ‘El Tahonero’ había sido partido por un toro de tal manera, que no tenía compostura posible, pues el galeno especialista desde los albores del drama con más precisión que un volapié en el hoyo de las ajugas, expreso: ‘Lo óseo se pega, lo de la médula es como querer pegar dos pedazos de gelatina’. Y no obstante eso, seguían en  presente  la lluvia de expresiones,  como esa que exhortaba   a un engarcé de invocaciones,  más  pensamientos, más fantasías, más bordar en el vacío, entonces me vino a la tatema eso que en una  noche con olor a  torero, a suripantas y alcohol se escuchó: ‘Cuando el chínguere se palmó, los hielos  son petardo’.

Los feligreses seguían en el atrio computarizado y  aquí me pregunto si  esos  fanáticos, ¿son los que se volvieron fantasmas en muchas tardes en que el  personaje con su sarape irreverente y otras extravagancias aparecía en las arenas?, ¿fueron quienes apostillaron recadillos, deseos y ruegos entre lo religioso y lo esotérico, los que nunca tendrían eco como pa’ influir en el desenlace que   ya estaba lacrado?  además sin posibilidad de lectura pero sí  de rubrica,  ¿fueron ellos los que brillaron por su ausencia cuando el ‘Pana’ se debatía en los anexos de alcohólicos?, ¿fueron ellos y ellas quienes  hoy lo bendicen, lo alientan, los que ruegan por su lucidez, pa’ que así el caído se dé más nítidamente cuenta, a lo  quedo reducido?, ¿fueron ellos a llevarle una palabra de aliento en vez de enviarle ahora un twittazo o un pegote en sus muros del Facebook?, ¿fueron ellos  a llevarle un jodido suetercillo pa’ que se quitara los escalofríos del alcohol?,  ¿o arroparlo en aquellos infiernos  de los deliriums tremen donde el enemigo también tiene cuernos?, nada más que se llama satanás y apesta a azufre, ¿fuero ellos los que en vez de costearle su recuperación en Monte Fénix o en Oceánica lo dejaron en ese reducto del infierno a que pagara con lumbre los brindis del tlachicotón?,  hoy todo eso ya pasó y por ello aunque  taladre, hay que aprender a referirnos al ‘ El Pana’ en pasado y es que así, es la realidad.

Y aquí si cabe aquello de que uno en gran medida es el forjador de su destino y no siempre el triunfador, como en esto no lo fue el propio ‘Pana’, él que día y noche cachondeaba a ese demonio al que nunca venció y hasta lo consintió, el de la divisa de la Obsesión, que esa fue la que le pegó el chingadazo, la obsesión por confirmar en Las Ventas, aventura inalcanzable que fue alentada por el grito de ¡Tú puedes ‘Pana’!, ‘Eres la reminiscencia del toreo’, ‘El ultimo romántico de la fiesta’. Y él se la tragó de un buche. En gran tajada porque nunca supo que en la vida lo que más vale es la serenidad, la lucidez, esa que te permite valorar los regalos de la vida como aquel  que una tarde le obsequio un ‘Rey Mago’ y que  debió valorar y  no codiciar más.

¡Pero no!,  él  siempre con sus demonios, desde endenantes de esa fecha  en que ya se le había acabado la pólvora y no obstante escucho la voz de la ambición, la que no le hablaba a un torero sino a la  conveniencia de la empresa y con ella se empalago. Luego se sintió Mercurio  sin levantar el vuelo, se engolosino y miro a la lontananza, a la fantasía, al sueño guajiro, el que pa’ él era obsesivamente posible y como no, si  él era ‘El Brujo de Apizaco’, nada más que su brújula nunca lo llevaría a  Madrid, tan es así, que en una escala menor, en un cartel menor, en un ruedo menor, con un burel menor, fue reducido a la menor de las expresiones, aunque las expresiones de humo le sigan diciendo ‘¡Bien por ti ‘Pana!’ ¡Eres un suertudo al estar vivo!…’