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Hay que volver a la semilla Por Bardo de la Taurina


Guillermo Capetillo en la foto.

Platicaba con un personaje de la Fiesta Brava Don Héctor Castillo Abreu hombre que vistió de luces en la plaza Carmelo Pérez del legendario Texcoco y salió el tema de la reciente feria de aquella entidad, el caballero con cuando menos setenta años en el toro me decía los empresarios son muy buenas personas e hicieron su mejor esfuerzos, le conteste que con esos palmares lo que habría que hacer es meterlos a un convento donde se supone esta la gente buena, dado que en el toro lo que se necesita es gente especializada, calificada y sensible que pueda ver a través de los ojos de la sagacidad la que se necesita para saber con qué toreros armar los carteles, que toros llevar y como montar la publicidad, y bordando sobre eso se está insistiendo que la publicidad tiene que reinventarse modernizarse pa’ que a través de ella la fiesta la conozcan los ‘babys’, la gente joven y en general despertarle un atractivo a las personas que no son taurina (chango viejo no aprende maroma nueva) la pregunta es: 

¿Quien (es) van a dar ese paso intrépido en el que desplieguen anuncios que con su solo texto e imagen se conviertan en imán de taquillas y de tendidos?, mientras tanto estemos prevenidos pa’ cuando veamos aparecer en el Facebook con letras fosforescentes, ‘Encuentro de convivencia entre toros de la ganadería de Alpura y toreros emanados del Instituto de Interlomas, desde luego las imágenes alusivas ya se las imagina usted ni pensar siquiera en una de esas pinturas vanguardistas de Picasso quo obviamente para la causa apestan a naftalina, los brazaletes de admisión o cover podrán adquirirse en la venta nocturna de los autoservicios de UXXU, los nombre de los espadas se conocerán al momento que arranque la corrida’, además de que da lo mismo quien toree toda pues la baraja taurolina que pertenece a este monopolio se expresa igual como piezas salidas de troquel chino, cabe señalar que de acuerdo a los puntos que la pizarra electrónica le otorgue a los actuantes quienes más acumulen tal vez vayan a un festejo de fin de feria, ¿o será de kermes?

 

En la plaza de enfrente en un hermosísimo cartel pintado por el maestro Ramón Reveles para la ocasión se lee 6 arrogantes toros 6 cinqueños de la ganadería de Coaxamalucan para ser lidiados por los matadores Guillermo Capetillo, Jerónimo y Mauricio Morett, así de sencillo, para cerrar las festividades de la feria están programados toros de Atenco que serán lidiados por los matadores ‘El Glison’ – Humberto Flores – Luis Conrado -, ¿usted escoja a que plaza asistirá?  

 
La pregunta ¿será mucho más la gente nueva que acuda a la plaza, que la taurina que deje de asistir? 
Por ya no soportar las bofetadas a las tradiciones y los ganchos al hígado que le han venido recetando con la degradación del toro bravo en esencia, edad, trapío y con la falta de entrega y enjundia de gran parte de toreros que los consorcios y/o monopolios, tienen apergolladados pero a cambio de ello ‘torean’ sin torear.
 

La lectura es clara lo que se necesita es devolverle a lo tradicional su fortaleza, con un par de elementos insustituibles que lo son el toro de respeto y los toreros que interesan, porque además son ellos bureles y toreadores son los que con su anorexia física y del alma han sacado a los aficionados de las plazas y ellos tienen la obligación de regresarla, además de que son los únicos que pueden remediar el mal, así que empresarios olvídense de la fiesta de similares regresen a la semilla, donde está el arte y el drama, la pasión y la polémica y eviten más tropezones innecesarios que en conjunto están siendo devastadores, la fiesta es grandeza y con pequeñeces solo la van a seguir desinflando, ¡Mejor ya no soplen!

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15a Corrida de la temporada y una tarde magica de Super Bowl hace 21 años en la Plaza México.

Para el día de hoy, quinceava corrida de la temporada grande (en domingo de Super Bowl) se anuncia un cartel extraño, raro, muy poco atractivo hay que decirlo con sinceridad. Ya que se anuncian los regresos de Uriel Moreno “El Zapata”, David Fandila “El Fandi” y la promesa del toreo de la década pasada: Mario Aguilar. Ante un encierro de Javier Garfias (quizás lo mas atractivo del cartel).

Pero ante el desanimo por el cartel tan poco atractivo que se vive este puente largo entre los cada vez mas contados taurinos que habitan en la ciudad, y los del lado del taurineo que se quedaron varados sin salir de la ciudad de los palacios, por gusto o por poco presupuesto.

Quisiéramos recordar una tarde de Super Bowl en La Plaza México, no una tarde cualquiera, ya que aquella fue una tarde mágica donde la torería inundo la plaza que para ese punto de la corrida ya se encontraba semivacia (como estará hoy seguramente) y levanto una temporada que como la presente estaba siendo hasta ese momento, muy poco exitosa.

La tarde de Gallero

La tarde de del 30 de enero de 1994 parecía estar gafada. Ese domingo pasaba por televisión a nivel mundial la final del fútbol americano profesional – el super bowl – y el cartel integrado por los toros de Valparaíso – la última corrida de su hierro que vio lidiar don Valentín Rivero en la Plaza México –, Guillermo Capetillo, Jesús Janeiro Jesulín de Ubrique y Humberto Flores que confirmaba su alternativa esa tarde no fue capaz de sacar a la gente de sus casas para ir a los toros, así que la asistencia resultó paupérrima en el llamado Coso de Insurgentes.

Los toros de la lidia ordinaria parecieron confirmar la decisión de quienes prefirieron permanecer en sus domicilios a presenciar el espectáculo televisivo. Los seis de Valparaíso dejaron pocas opciones a los diestros actuantes, tanto así, que nada más tomar la muleta Guillermo Capetillo para dar cuenta del cuarto de la tarde, anunció el regalo de un séptimo. Ni siquiera esperó la posibilidad de que el toro hubiera cambiado de lidia o que alguno de esos raros milagros que a veces suceden, se diera momentos después.

El toro de regalo se llamó Gallero, de la ganadería jalisciense de Cerro Viejo. La versión del psiquiatra Enrique Guarner, en esas fechas encargado de la crónica taurina del desaparecido diario Novedades de la Ciudad de México sobre lo realizado por Guillermo Capetillo con él es en este sentido:

Con «Gallero» de Cerro Viejo, Capetillo fue el mero, mero. Lionel Landry escribía en 1927: «Se ha hecho un abuso tal de la noción de ritmo que sería positivo dejar de usarla en estética». Si este término se ha ido convirtiendo en un concepto vago e impreciso es porque se le ha cargado de significaciones de carácter heterogéneo. De cualquier manera el ritmo es un sinónimo de la velocidad plástica y representa a un esquema de duraciones que acompañan a cualquier obra de arte. Para que algo posea ritmo se requiere de una periodicidad entre sus partes y es así como en la naturaleza observamos la sucesión de los días con las noches y en la vida diaria las alternativas entre el trabajo y el reposo… En el toreo el ritmo no resulta más que un esquema de sucesiones temporales y han habido algunos diestros con gran habilidad para construir sus series de pases. Ayer en la Plaza México tuvimos uno de esos casos cuando Guillermo Capetillo – ante un burel de regalo terciado de Cerro Viejo – acompasó sus muletazos guardando proporción entre sus movimientos realizando una magnífica faena. En realidad la base de su toreo fue la muñeca con la cual hacía que el astado girara una y otra vez a su alrededor en pases de gran estética… Con lo anterior se convirtió en el «mero mero» de la torería mexicana y tengo que añadir que la expresión se deriva del latín «merus», adjetivo que indica que el objeto sea puro, simple y no tenga mezcla de otra cosa…Guillermo Capetillo. Hace tres años Guillermo realizó dos buenas faenas, una con un toro de San Martín y la otra con uno de Vistahermosa. Sin embargo, faltaba hilvanar lo suficiente los pases y alcanzar el triunfo rotundo. Ayer puede decirse que lo logró al torear, como dije arriba, a base de muñeca, en lugar de tirar del toro. Ciertamente que los muletazos no resultan tan largos, pero los enmarca la estética y eso es en última instancia lo que cuenta. Tengo que agregar que su actuación con «Gallero» fue completa, puesto que desde que se abrió de capa vimos espléndidas verónicas terminadas en medias, como debe ser; asimismo con la muleta magníficas series rítmicas y todo culminado con gran estocada… Su primero fue el cárdeno «Granizo» con 527 kilos y no vimos gran cosa de capa pero sí un herradero notable durante el segundo tercio. Con la muleta Capetillo ejecutó cuatro estupendos naturales que parecían presagiar los del séptimo. La faena no cuajó y mató de un golletazo desprendido. Nada pudo hacer con «Motivos» con 529 por peso y desde que tomó la muleta anunció que regalaría el sobrero… Este fue «Gallero» de Cerro Viejo con 480 kilos y aquí vimos excelentes verónicas con todas las de la ley y jugando muy bien los brazos. Las mismas se repitieron en el quite extremadamente templado. Con la muleta Capetillo comenzó por alto y en seguida surgieron enormes naturales bien rematados. El toreo en redondo con la derecha también fue magnífico y rítmico. Los adornos, de buen gusto y bien construidos. Mató de entera y el juez Jesús Córdoba otorgó el rabo del animal, premio con el que nunca estaré de acuerdo, pero que en esta ocasión puede justificarse… En resumen, nada satisfizo el encierro de Valparaíso, pero Capetillo estuvo más que certero con «Gallero».

Una segunda opinión es la de Heriberto Murrieta, expresada en las páginas del diario deportivo Ovaciones, también de la capital mexicana. De ella extraigo lo que sigue:

Capeto torea hacia adentro, se pasa cerca a los toros, los lleva templados, «magnetizados» en la muleta para luego despedirlos con el «canillazo» de la casa Capetillo. Atendiendo siempre a la estética, siempre fue a más. Guillermo, que es hombre sobrio y callado, guardaba un mutismo taurino de años, pero ahora, libraba toda esa energía torera que estaba aprisionada. Lo mismo en los derechazos que en los naturales, hubo siempre una gran verdad, un torero auténtico, de las zapatillas a la montera. En las brevísimas pausas entre las tandas, pareció que se imaginaba en su mundo interior al tiempo en que el público hacía crecer el coro de ¡torero, torero! Se estremecía Guillermo como si de pronto penetraran rayos luminosos en su ánimo. El público pedía el indulto del toro, pero Capetillo hizo bien en darle muerte con un estoconazo impecable, ¡Una faena grande debía terminar así! Ha sabido extrovertirse cuando era el momento y le tumbó el rabo al completísimo toro de Cerro Viejo, mérito que no ha de soslayarse, debido a la categoría de la faena y la plaza donde la consumó. Anonadado por el aluvión de voces de aficionados emocionados que habían vibrado con aquella obra maestra, Guillermo el artista sentimental, el hombre que ha sufrido, sollozó, invadido por el éxtasis de haber entregado el alma en todos y cada uno de los muletazos. Casos como el suyo no se encuentran a diario. Toreros como él, ninguno… La faena de Guillermo Capetillo a «Gallero» de Cerro Viejo ha pasado a la historia del toreo en México…

Cada uno de los cronistas invocados, con su estilo, dejan bien claro que la obra de Guillermo Capetillo ante Gallero de Cerro Viejofue de un gran relieve y creo que lo deja bien claro el hecho de que le haya otorgado el rabo del toro el Maestro Jesús Córdoba, el último de los jueces que en la Plaza México, le daban valor y sentido a los trofeos que allí se otorgaban.

La temporada 1993 – 94 fue redonda para Guillermo Capetillo. El 27 de marzo de 1994 ganó en la Plaza Méxicola Oreja de Oro, misma que disputó con Mariano Ramos, Pedro Gutiérrez MoyaEl Niño de la Capea, David Silveti,Jorge Gutiérrez y Manolo Mejía, cerrando así lo que ha sido para él, hasta ahora, el serial de más triunfos en su paso por los ruedos de México.

Esta es otra faena de culto, que en un hipotético recuento de las mejores que se hayan realizado en el ruedo de la Plaza México, tiene un especial lugar.

Fuente: http://laaldeadetauro.blogspot.mx/

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De SOL y SOMBRA.

Los Carteles:

Domingo 26 de octubre. Primera corrida de la temporada. Toros de Barralva para Morante de la Puebla, Octavio García “El Payo” y Diego Silveti.

Domingo 2 de noviembre. Segunda corrida. Toros de La Estancia y San Isidro para Guillermo Capetillo, Sebastián Castella y Diego SIlveti.

Domingo 9 de noviembre. Tercera corrida. Toros de Marrón para Arturo Macías, Alejandro Talavante y Arturo Saldívar.

Domingo 16 de noviembre. Cuarta corrida. Toros de Villacarmela para Juan José Padilla, Fermín Rivera y José Mauricio.

Domingo 23 de noviembre. Quinta corrida. Toros de Bernaldo de Quirós para Miguel Ángel Perera, Octavio García “El Payo” y Fermín Espinosa “Armillita IV”, que confirma.

Domingo 30 de noviembre. Sexta corrida. Toros de diversas ganaderías para Eulalio López “Zotoluco”, que se encierra en solitario.

Domingo 7 de diciembre. Séptima corrida. Toros de Xajay para: Mario Aguilar, Arturo Saldívar y Sergio Flores.

Domingo 14 de diciembre. Octava corrida. Toros de José María Arturo Huerta para Federico Pizarro, Uriel Moreno “El Zapata” y David Fandila “El Fandi”

Domingo 21 de diciembre. Novena corrida. Toros de La Punta para Alfredo Gutiérrez, Leandro y Fabián Barba.

Domingo 28 de diciembre. Décima corrida. Toros de Guadiana par Hilda Tenorio, Lupita López y Karla de los Ángeles, que toma la alternativa.

Domingo 4 de enero. Decimoprimera corrida. Toros de Vistahermosa para: El rejoneador Horacio Casas, José Luis Angelino, Víctor Mora, Pepe López, Antonio García “El Chihuahua”, Luis Manuel Pérez “El Canelo” y Salvador López.

Domingo 11. Toros de La Estancia para Alfredo Ríos “El Conde”, Pedro Gutiérrez “El Capea” y Jorge Sotelo que confirma.

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