El Nocturno de Mansedumbre – Triunfa Juan Pablo Sánchez en petardo Garfeño.

La muñeca rompiéndose en el natural soberbio de Juan Pablo Sánchez, a media altura borda el muletazo.

En la noche silveriana, centenario del natalicio del Faraón texcocano, cuando más esperábamos la corrida buena de Marco Garfias, ésta falla por la cortedad de remate en algunos ejemplares y por la desesperante, preocupante y alarmante mansedumbre: ¿Quién podrá salvar a la Plaza México? Victoriosa, la mansedumbre sigue ganando a la bravura por varios tramos. Juan José Padilla se va a la mitad de la corrida con el público en la mano pero con la reticencia del buen aficionado mientras que José Mauricio pese al gran esfuerzo es víctima de la falta de no torear y, a punto, de irnos en blanco Juan Pablo Sánchez y su temple salvan una noche condenada al olvido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Silverio, la causa, el motivo, su centenario.

La Empresa en La México durante varios años ha podido hacer de diversas fechas del calendario, sea o no domingo, fechas ineludibles, ocasiones de lujo imperdibles para la Afición. Así se han ido rezagando desde la Oreja de Oro, la Corrida Guadalupana o el revolucionario 20 de Noviembre que este viernes trae un detalle especial: centenario de uno de los toreros, ya de por sí querido, más importantes que jamás han pisado ruedo alguno.

Silverio Pérez lo merece.

Pero la ocasión se pierde con la mansedumbre: Marco Garfias falla penosamente.

La Guerra de los Mansos prosigue en un capítulo nocturnal a media luna en el firmamento, con la Plaza iluminada pero con casi nada que escribir de una corrida sin remate, con edad indudablemente pero sin que su redondez de tipo sea la deseada, solo uno embiste a la muleta y acaba rajado. Parece que la corrida está gafada desde salida, con el brinco súbito del que abre el festejo.

Pese a ello este toro parece ir a más, pues Juan José Padilla, regiamente –quizá es poco- vestido en negro y oro, le torea bien a la verónica y tras puyazo excelso de “Montoliú” que le reordena el instinto al burel y que precede las chicuelinas, en silveriana ocasión, de mano baja del jerezano. Luego, sin el mejor de los ritmos en banderillas, Padilla se pasa en los dos primeros pares y solo destaca al violín.

No importa, el padillismo está con el torero.

Y parece que el garfeño también, hasta que se da un encontronazo en el burladero de la primera suerte y ahí, nos da la impresión, tanto el toro como toda la noche quedaría condicionada, pues el astado aunque toma los pases de rodillas y por bajo de Juan José no veía la hora de rajarse, tal como ocurre.

De ahí que Padilla otorgue las tablas, se quede muy quieto y alternadamente ligue pases por alto, interesando y convenciéndose, sacando, como debe procederse siempre, lo poco que puede tener un manso. El público ruge y se entrega al torero porque Juan José se ha entregado sin reservas, solo el pinchazo trae el desencanto y el enojo del público que, naturalmente, le pita al Ciclón cuando se arranca a dar una vuelta de mutuo propio.

Esto ya no se prolongaría en el cuarto donde Padilla se encuentra a un toro peor que su primero, geniudo y cabeceante, manso, claro está, opta por no banderillearlo en perfecta decisión y eso le ayuda, pese a su populismo, a pegar varios derechazos donde extiende lo que el toro parece no tener. Es una lástima que pudiendo torear mejor Juan José se pierda solo en la anécdota. Mata contrario y la petición es negada.

La gente la toma contra él por irse de la corrida a la mitad.

Y esto no es lo más taurino pero la Autoridad lo permite, la gente lo recrimina.

Pero, si somos francos, deberíamos recriminar la mansedumbre de la corrida porque el lote de José Mauricio ha tenido poco de relevante, por manso y protestón, nada que ofrecer si de virtudes se trata y el torero, desgraciadamente, desperdiciado falto de todo ritmo, pese a mostrar valor, se ve en ambos turnos enganchado, ni siquiera en los doblones al primero puede cuajarlos sin verse alcanzada su muleta, o en los cambiados por la espalda al quinto otro protestón y geniudo astado, tan manso que Mauricio no alcanza a tomar distancia.

Y lo peor, la dimensión de este torero, ilusionante hace tres años, hoy está en pausa. Mal con la espada, salida al tercio y silencio, el balance.

Así, sumando el espantoso y zancudo sexto, Marco Garfias ha sumado cinco para el petardo. Menos mal ese sexto no se lidia como tercero. Entonces, entre tanta mansedumbre y falta de casta, solo queda el temple de Juan Pablo Sánchez que coincide con enfrentar al toro, aunque chico y sin mucha cara, mayormente en tipo de la ganadería. Bendición es ver el orden en los lances, la verónica, clara y tersa y el ritmo en la rebolera, que prosigue con el buen son que le imprime Alejandro Prado en banderillas.

Brega atinada, templada, que abona al ritmo con el que llega este “Dorado”, salinero y cómodo de cabeza. Juan Pablo Sánchez lo ha visto claro y el toro le pide su proverbial temple, así las tandas derechistas se suceden paso por paso, con buen ritmo y verticalidad, se gusta Sánchez y convence a la gente.

Y al toro igualmente.

Pero, siempre tiene que haber un pero, Sánchez no termina de citar como lo requiere el toro para mejorar, echa hacia fuera y los toques violentan la cabeza del salinero que tardea y se descompone al grado de desarmar al hidrocálido que ajusta de nuevo con la diestra y a media altura. Lo malo de la faena ha sido que Juan Pablo Sánchez, aun estando templado no ha estado a la velocidad requerida fuera de las suertes, esa que imanta al toro que también cuenta y que implica torear.

Eso no lo trajo el hidrocálido.

Se quedó ya por Las Trojes, lo habrá dejado por Peñuelas.

Por eso la faena no ha sido más, se ha quedado en la sucesión de buenos muletazos, también al natural pero breves sin poder alargar las posibilidades del toro. Lo mata bien y termina por cortar una oreja valiosa en concepto, temple innegable, pero falta de despaciosidad de la lentitud en la que hay que estar en México.

La vimos la semana pasada y toros como este, medido de raza y de casta, sobrado de nobleza y bondad siempre requieren.

Pero no adelantemos, Sánchez ilusiona y nos hace pensar que el torero que quiere ser está cerca… aunque tengamos que esperar hasta enero.

Ya veremos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Nocturna. Viernes, Noviembre 20de 2015. Quinta de Derecho de Apartado. Corrida homenaje al Centenario del Natalicio del Matador de Toros mexicano, Silverio Pérez Gutiérrez, homenajeado previo al festejo.

Menos de Un Tercio de Plaza en noche fría con poco viento.

6 Toros, 6 de Marco Garfias (Divisa Negro, Naranja y Rojo) Desigual de trapío aunque con edad el lote del primer espada pero sin remate. Salvo el salinero tercero, el resto, cárdenos obscuros, con cabeza, algunos astifinos. Mansos en general, el primero salta al callejón de salida y el sexto finta con hacerlo. Todos mansearon durante su lidia. El ilusionante primero se rajó luego de iniciar la faena de muleta. El tercero ha tenido nobleza aunque poca raza acaba rajándose, el quinto tumba la cabalgadura pero termina soso y peligroso. Varios pitados en el arrastre.

Juan José Padilla (Negro y Oro) Vuelta al Ruedo con Protestas y Ovación tras leve Petición. José Mauricio (Azul Noche y Oro) Ovación y Silencio tras Aviso. Juan Pablo Sánchez (Sangre de Toro y Azabache) Oreja y Silencio.

Destaca en formidable puyazo Manolo Calvo “Montoliú” de la Cuadrilla del primer espada al picar al primero.

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