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Análisis de la Feria del Toro #SanFermin2018

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La Feria del Toro de 2018, la feria del continuismo:

Por Javier Munárriz.

No se merece mejor título para la feria presentada este miércoles en Pamplona que el continuismo.

Repiten todas las ganaderías del feria del año pasado a excepción, del debut de la novillada de la ganadería navarra del “Pincha” que tan buenos novillos ha lidiado en plazas menores y da el salto por primera vez a una plaza de primera categoría.

Según Jose María Marco (presidente de la comisión taurina), repiten todas las ganaderías debido al juego excepcional que dieron en el ruedo el año pasado. Déjenme dudar, que, en una feria como Pamplona, no haya opción a varias las ganaderías y con ello una variedad de encastes. No creo que sea tan difícil ya que hace varios años así lo hacían.

En la novillada del día cinco, además del debut de los novillos navarros, sorprende la presencia de Alfonso Cadaval, a las puertas de la alternativa en Sevilla pero sin hacer mérito alguno en sus anteriores compromisos.

El “navarro” Toñete tras cortar una oreja en Madrid y Francisco de Manuel, que cumplirá la mayoría de edad ese mismo día, cierra la novillada después de la buena disposición mostrada en Las Ventas.

En el primer día de fiestas, con los rejones, con el mismo cartel que el año pasado (Pablo Hermoso, Leonardo Hernández y Roberto Armendáriz) destaca la ausencia un año más de Diego Ventura, con quince puertas grandes en Las Ventas entre otras que sigue sin debutar en Pamplona. Quizás tenga Pablo Hermoso de Mendoza tenga la respuesta a esta ausencia.

El 7 de julio, día del patrón San Fermín, un cartel muy rematado y del gusto del aficionado con Paco Ureña, Román y Garrido, mezcla de juventud y veteranía, con toros del Puerto de San Lorenzo.

Para los días 8 y 9 tenemos dos de las denominadas corridas toristas. El primero con los toros de José Escolar, destaca el merecido debut de Emilio de Justo y la repetición de Gonzalo Caballero tras caer herido el año pasado. Cierra el cartel Javier Castaño que cambia Miuras por los de Escolar.

Con los Cebada Gago, el día 9, debutará Octavio Chacón después de su excepcional tarde el lunes pasado en Madrid frente a los Saltillo, demostrando como se ejerce de jefe de lidia. Junto a él, alternarán el veterano Luis Bolívar y Juan del Álamo.

Los siguientes días llegan las figuras y el mono encaste Domecq. El día diez, con los toros de Fuente Ymbro, un cartel que no dice nada, más de lo mismo, de lo que vemos en cada feria. Los diestros serán Castella, Perera y Lopez Simón.

Con los Nuñez del Cuvillo, el día 11, tenemos un cartel casi idéntico al año pasado. Repiten Antonio Ferrera y Ginés Marín, a los que se suma Roca Rey. ¡Benditos años en los que para ser figura del toreo había que torear de todo!

El día 12, con Victoriano del Río (esperemos que salgan mejor que los catorce toros lidiados en Madrid), sorprende el regreso de Pepín Liria (sería más lógico que su lugar lo ocupar algún torero joven del escalafón). Vuelve también, después de su ausencia el año pasado, El Juli, ¿alguien le echó en falta? Repite del día anterior Ginés Marín.

Los Jandillas, el día 13, nos traerán la despedida de Padilla, ¡Por fín! Junto a él, Cayetano y Roca Rey de nuevo. Lleno asegurado.

Cerrará feria la legendaria Miura con Rafaelillo y Rubén Pinar que repiten del año pasado. Cerrará el cartel Pepe Moral que con su gran mano izquierda, tan bien ha hecho las cosas con esta ganadería en Madrid y Sevilla.

Lo que no se puede entender, que con pocos huecos, tal y como ha afirmado Marco, si haya hueco para dos dobletes. A esto destacar la ausencia de Talavante que según han explicado estaba en los carteles, pero a última hora ha sido el propio matador el que ha pedido algún tipo de cambio o subida de los emolumentos, que han hecho que no hayan llegado al acuerdo final.

A esta ausencia, si sumamos las ya sabidas de Morante, Manzanares o José Tomás, podemos sumar a un torero como Javier Cortés, del gusto del aficionado pero que no ha aceptado ninguna de las dos tardes ofrecidas. Fortes, Urdiales, Bautista o Pablo Aguado quizás podrían haber tenido un hueco en toda la feria.

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Publicado en el Diario de Navarra

 

 

 

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SAN FERMÍN: Impresiones de un ‘sanferminero’ primerizo

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EL PAÍS English Edition envió a su becario estadounidense a Pamplona para ver si Hemingway tenía razón…y esto es lo que se encontró

Por HENRY HAHN.

Ya sé lo que estáis pensando: un estadounidense que trabaja de periodista en Europa decide visitar Pamplona para observar y participar en las fiestas anuales de San Fermín. ¿Es posible ser menos original, o más imitador de Ernest Hemingway? La respuesta es: probablemente no. Pero eso no me detuvo: el fin de semana pasado, me pegué el viaje desde Madrid para ver con mis propios ojos por qué la gente monta tanta historia con esto de los Sanfermines.

Mientras que el tren se acercaba a la estación en la tarde del sábado, volví a ojear los últimos capítulos de mi ajado ejemplar de Fiesta (o The Sun Also Rises en inglés) para refrescar mi memoria y recordar las cosas que supuestamente hacen de este evento algo que hay que ver a toda costa; ya sea por la energía de una fiesta incesante, por el subidón de adrenalina de los peligrosísimos encierros, o por los vistosos pases de las corridas, con su enorme capacidad de seducción y fascinación. Tras aguantar las charlas de algunos de mis amigos madrileños por el hecho de asistir (y, por ende, apoyar) el festival, debido a cuestiones éticas relacionadas con la crueldad contra los animales, llegué a los Sanfermines con una mente abierta.

Lo que presencié fue un espectáculo increíble, pero complejo. Me apunté a las fiestas e incluso conseguí ver una corrida de toros. Pero el mejor momento de todo el fin de semana, con gran diferencia, fue el encierro del domingo por la mañana.

Para poder verlo bien, decidí pagar 100 euros para reservar sitio en un balcón en la calle Estafeta después de que un colega en EE UU me informara de que presentarme en un encierro sin planificación previa sería como aparecer en Times Square a las 23.30 en Nochevieja y pretender ver la bola caer. La analogía era buena.

En mi caso, la reserva, más que un balcón, resultó ser una barricada provisional hecha para ver el encierro casi a ras del suelo desde uno de los restaurantes en Estafeta. Desde esta posición estuvimos especialmente cerca de la acción (incluso alcanzamos a “chocar esos cinco” con los mozos mientras esperaban a que salieran los toros). Durante los minutos previos a las ocho de la mañana, nuestro guía nos dijo que si íbamos a grabar el encierro, deberíamos encontrar la manera de levantar la vista de nuestras cámaras. Este consejo se reveló fundamental.

Aunque solo llegué a ver 15 segundos de acción desde mi puesto en la barricada, estuve boquiabierto durante cada uno de esos segundos. La emoción en estado puro que sentí —sobre todo al estar tan cerca del suelo— la bofetada de aire en la cara al pasar la multitud frente a nosotros, el hecho de ver a esos gigantescos animales corriendo por esas calles tan estrechas… en esos pocos segundos, sentí que pude apreciar, aunque fuera tan solo un poquito, lo que deben experimentar los mozos cuando tienen a los toros prácticamente encima.

Estar ahí no tiene nada que ver con verlo por la tele. El corazón te late más rápido, te fijas en los detalles. Recuerdo que, unos momentos antes de que comenzara el encierro, vi a un joven español no mucho más mayor que yo agachado y cabizbajo. Primero pensé que estaría estirándose. Pero luego le vi santiguarse, y me di cuenta de que estaba rezando. En ese instante, comprendí que lo que estaba viendo era algo más que un paroxismo de animales y alcohol. Para muchos, también es algo muy serio.

Hay que decir que algunos de los rumores son ciertos. Puedo dar fe de que los Sanfermines son realmente una fiesta ininterrumpida de nueve días de duración. Después del encierro, salí de Estafeta sobre las ocho y media de la mañana y me topé con un hombre tumbado en un saco de dormir sobre el césped, rodeado de basura y bebiendo de una botella grande de sangría. Y es que para los auténticos devotos de la fiesta, no hay tiempo para el descanso.

Cuando acaba el encierro, los toros se pasan el día en la plaza, esperando su turno para la corrida de la tarde. Yo que ya andaba preocupado por el hecho de ir a un evento de este tipo, me llevé una sorpresa al descubrir que la controversia no se limita a las grandes ciudades españolas como Barcelona o Madrid, como pensé en un primer momento. Durante la corrida, un español que aparentaba mi edad se me acercó y, con evidentes signos de intoxicación etílica, me preguntó si me gustaba lo que estaba viendo. Sintiéndome confuso, le contesté con preguntas. Descubrí que era un pamplonica que no soporta las corridas de toros. “¿Así que esta es tu primera vez?”, le dije. “No, qué va”, me contestó. “Llevo viniendo todos los días de esta semana”.

“¿Y por qué sigues viniendo?”, proseguí yo. “Por esto”, replicó, refiriéndose al ambiente en las gradas y dando cuidadosamente la espalda al ruedo mientras hablaba conmigo. “¿Pero podrías ir de marcha fuera de aquí, no?” “No, no” insistió el chaval. “No es lo mismo”.

De hecho, era casi como si hubiera dos eventos paralelos dentro de la plaza: uno en el ruedo y otro en las gradas y tendidos. Mientras que en corridas normales la gente suele estar callada, observando los pases del torero (o eso me cuentan), en los Sanfermines el público se dedica a una variedad de actividades —desde entonar cánticos futbolísticos, hasta el lanzamiento de cerveza y sangría a otras zonas de la plaza—. Calculo que me cayeron bebidas encima cada 20 minutos, de media (el atuendo blanco que traje desde Madrid no logró hacer el camino de vuelta).

Ver la corrida fue algo menos encantador que ver el encierro. Tras presenciarlo, no hay duda de que sentí respeto por lo que se podría considerar una forma de arte, pero aún así fue difícil de soportar lo que, en esencia, es la tortura teatralizada de un animal, una reliquia de otros tiempos más bárbaros.

Después de la corrida, me fui a tomar unas tapas y unas bebidas en el centro. Pero de nuevo volví a demostrar que no soy un español de verdad: para la una de la madrugada ya había vuelto a mi alojamiento, donde caí como un plomo.

Traducción de Susana Urra.

Publicado en EL PAÍS

@Taurinisimos 118 – Encierros San Fermín, Pamplona 2017. @ElPayo_ en Pamplona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 7 de Julio de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII)

Actualidad Taurina. Feria del Toro, San Fermín, Pamplona 2017.

Encierros, resumen novillada y primera corrida. Triunfos de Jesús Enrique Colombo, novillero venezolano y Román.

Recuerdo de “El Payo” triunfador en Pamplona 2008, novillada.

Faenas de Jesús Enrique Colombo en Cinco Villas, novillo de La Guadalupana, faena de Ricardo Frausto en la Plaza México, novillo de Barralva.

Producción: Miguel Ramos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 14 de julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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