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Hablemos de toros en Cali

Maletilla. Foto por Arjona.

​Por Jorge Restrepo T.

Yo que fui del oficio durante muchos años como directivo de la empresa que programaba las temporadas taurinas en Cañaveralejo, no necesito que alguien me cuente de qué tamaño es la dificultad para conformar carteles atractivos, reseñar las ganaderías que se presuman den buena lidia y, sobre todo, ajustarse a un presupuesto que, desde que la afición se alejó del espectáculo, es una verdadera aventura la contratación de toreros que cobran astronómicas cifras que hay que pagar, llenen o no llenen la plaza.

De allí que considere que el fardo que se echó sobre sus hombros Alfonso Otoya al asumir la presidencia de la sociedad anónima Plaza de Toros de Cali, es una auténtica hazaña en bien de la ciudad y de los que juzgamos a las corridas como la atracción máxima de fin de año.

Como la temporada 2015-1016 fue exitosa en todos los aspectos, Otoya y su junta directiva se propusieron no ser inferiores en la que se avecina, y fue así que el presidente contactó a los apoderados de los mejores coletudos que andan con sus trastos por las plazas españolas, y logró suscribir contratos con las luminarias que harán el paseíllo en la arena de nuestro coso.

No sé cuántos euros o dólares tiene que adquirir la empresa caleña para llenar las bolsas de quienes lidiarán los astados en las seis tardes, del 26 al 30 de diciembre. Vean estas estrellas: José María Manzanares, El Fandi, Roca Rey, López Simón, David Mora, Miguel Abellán, Sebastián Castella, el magnífico rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza en dos tardes, y los colombianos destacados Paco Perlaza, Cristóbal Pardo, Ramsés, Guerrita Chico, Luis Castrillón, Gustavo Zúñiga, y el crédito nacional Luis Bolívar que también irá en dos carteles. El que quiera más que le piquen caña, de donde proviene la linda voz Cañaveralejo.

Pero el esfuerzo que hacen Otoya y sus compañeros de directiva debe tener la única compensación válida: que la gente llene los tendidos, porque ellos nada sacan con que periodistas, como este servidor, los elogien por su buen desempeño, si esa gestión no se refleja en el balance y el flujo de caja solamente surge del público que compra las entradas para sentarse en los tendidos de sol y de sombra.

Y ya que toco el tema de la boletería, qué bueno sería que los aficionados retomen la cultura del abono, como la hubo hasta hace unos años cuando los aficionados adquirían desde marzo los abonos, que se agotaban “en par minutos”, y eso le permitía a la empresa saber con cuanto contaba para montar el espectáculo decembrino. Hoy es una especie de juego de suerte y azar en el que a estas alturas del año se ignora el monto de los recursos, y comienza ‘el parto’ esperando el resultado de la venta de boletería suelta, en la que juegan varios imponderables: que llovió, que hizo sol, que esto y que lo otro, pero los toreros y ganaderos cobran sin considerar ninguno de esos fenómenos atmosféricos.

Hasta el 15 de noviembre, vale decir el próximo martes, están a la venta los abonos. Quien no los tenga, debe acercarse a los puntos de venta para asegurar su puesto, y porque, además, queda con derecho a tener la misma ubicación en futuras temporadas.

Así que quedan cinco días para abonarse y enviarles a Otoya y demás compañeros de junta el mensaje que aquí en Cali hay una verdadera afición que los respalda, con el único respaldo que sirve: abonos comprados.

Que haya suerte y nos vemos en Cañaveralejo.

Fuente: El País de Cali

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José Tomás y César Rincón, en los planes para la reapertura de La Santamaría


De S y S.

Mientras el alcalde Enrique Peñalosa prepara un proyecto de ley para prohibir las corridas de toros en Bogotá, Felipe Negret Mosquera, quien aspira a ser de nuevo el empresario de la plaza de toros de Santamaría, apuesta por tener a los mejores toreros del mundo en el cartel de reapertura de la plaza, cerrada por orden de Gustavo Petro desde el año 2012.

Negret, gerente de la Corporación taurina de Bogotá, formó un consorcio con los empresarios de la plaza de toros de Manizales para participar en la licitación convocada por la administración distrital. De momento son los únicos aspirantes, aunque varios empresarios españoles y mexicanos han manifestado su interés de participar en el concurso.

“Si el ‘Consorcio Colombia Taurina’ -dice Negret-, gana la licitación, el objetivo de la Corporación Taurina de Bogotá y de Cormanizales será, no solo que retorne la fiesta brava a la Santamaría, sino que, además, se restituya y se respete la libertad de la afición taurina de Bogotá y de toda Colombia”.

El nombre del ganador de la licitación se conocerá el próximo 16 de septiembre, y Negret parte como favorito, por su experiencia de casi 15 años de administración de la plaza de toros.

Casualmente, Negret asumió como empresario de la plaza de toros en el año 2000, cuando Peñalosa era alcalde de Bogotá.

El empresario también ha prometido que en caso de ganar la licitación, la primera corrida que se celebre en la reapertura de la Santamaría “será todo un acontecimiento”, y revela que sus planes iniciales serían tener en el mismo cartel a José Tomás, considerado el mejor torero del mundo, y el regreso por una sola tarde de César Rincón, el torero más famoso de Colombia, quien se retiró de los ruedos en el 2009, precisamente en el ruedo capitalino.

Fuente: Semana

Corridas de toros vuelven a Bogotá

De SOL y SOMBRA.

La Alcaldía de Bogotá informó que pese a que está en desacuerdo con las corridas de toros dará cumplimiento a una sentencia judicial que ordenó el regreso de la fiesta brava a la capital colombiana.

El anuncio fue hecho por la gerente de Protección y Bienestar Animal, Clara Lucía Sandoval, quien en entrevista telefónica con The Associated Press explicó que “tenemos que iniciar una actuación administrativa para la reapertura de la plaza” de toros de Santamaría de esta capital en cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional de septiembre de 2014.

Cuando en enero de 2012 se posesionó como alcalde de Bogotá, el exguerrillero Gustavo Petro se dio a la tarea de acabar con las corridas de toros en la ciudad con el argumento de que el escenario debía ser utilizado para actos que promovieran la vida y no la muerte. Pero al hacer lugar a un amparo por parte de la Corporación Taurina de Bogotá, que desde 1999 ha organizado las corridas en Santamaría, el alto tribunal protegió el “derecho a la libre expresión artística” y conminó a la administración de la ciudad a la “restitución inmediata” de la plaza de toros para la realización de “espectáculos taurinos”.

Sin embargo, Petro nunca cumplió la orden judicial y hasta el último día de su gestión el 31 de diciembre se opuso públicamente a las corridas. La postura del actual alcalde, Enrique Peñalosa, “es de rechazo total a las corridas de toros y un llamado al Congreso de la República para que legisle en esa materia y se prohíban las corridas en Colombia”, explicó Sandoval.

Pero la Corte Constitucional, el máximo tribunal colombiano en asuntos de la carta magna, “ha dicho que se tiene que restablecer el recinto para las corridas de toros y en ese sentido dio unos tiempos. “Eso es lo que se está haciendo: iniciando los trámites administrativos cumpliendo a la Corte, porque nosotros somos respetuosos del Estado de derecho”, añadió la funcionaria. Sandoval no descartó que la plaza de Santamaría esté habilitada para la próxima feria de Bogotá, que antes de la llegada de Petro a la alcaldía se realizaba a principios de año. Son pocos los países del mundo donde se practica la tauromaquia. Uno de ellos es España, salvo en la región de Cataluña, donde están prohibidas las corridas.

También se llevan a cabo en México, Venezuela y Perú, así como en Portugal, Francia y Ecuador.  En Colombia la fiesta taurina se remonta al siglo XIX.

Actualmente hay más de 300 plazas en todo el territorio nacional y se calcula que cada año se realizan un centenar de corridas. Solo en Bogotá la temporada, que se lleva a cabo entre enero y febrero con seis corridas, genera unos 7 mil millones de pesos (unos 2.3 millones de dólares), según la Corporación Taurina.

Publicado en prensa.com

Opinión: Horas bajas del torero colombiano

Fernando Botero desea suerte a Juan de Castilla antes de comenzar el festejo
Fernando Botero apoyando al novillero Juan de Castilla en su encerrona en Medellín

Por Julián Parra Díaz.

La temporada 2015-2016 deja mucho que desear entorno al torero colombiano y todo comienza con la temporada prefería tanto en Manizales como en Cali, cuando desde el mes de octubre en la llamada feria ciudad de Manizales y las corridas antes de la feria en Cañaveralejo, tan solo se cortó una oreja. Pobre balance numérico y artístico de los coletudos.

Pero lo más preocupante es que no se ve acorto plazo a quien seguir. Una tarde mala o menos buena cualquiera la puede tener, pero venimos en esa desesperanza desde hace algún tiempo en Colombia. Y no es que no haya toreros con ganas y buena concepción artística, lo que pasa es que son muy frágiles, necesitan de un toro muy boyante, muy noble, pues el primero que les amusgue las orejas, ahí ya es Troya, su personalidad es débil y carente de tenacidad para sobreponerse, teniendo con que, a las dificultades.

Nuestro torero es víctima de pocas oportunidades por la caída en el número de festejos realizados en el año, mejor dicho, pocas corridas, poco campo, pero luego nos enfrentamos al círculo vicioso de no tener torero porque no hay corridas y no hay corridas porque no hay toreros que lleven público y el empresario no quiebre.

Por eso, los empresarios nacionales han tenido que echar mano de carteles formados solo con toreros extranjeros, lo que no se veía en Colombia hacía mucho tiempo, o la excusa de los mano a mano entre dos figuras del toreo mundial, para hacer atractivas las ferias y al parecer tendrá que seguir siendo así, por lo menos por un tiempo.

Ahora bien, el público que es muy bueno, porque sin importar los carteles sigue asistiendo a las plazas, sacando su dinero para dar cumplimiento con su afición predilecta, se encuentra con muchachos muy bien intencionados, pero con pocos recursos y poco oficio que deja ir toros a diestra y siniestra, sabiendo que los buenos (los toros) escasean en el campo y viene las lamentaciones.

La época en Colombia en la que contábamos con toreros nacionales que daban la cara aquí y allá, es objeto de nuestros mejores recuerdos, como cuando estaban en activo Joselillo de Colombia, Pepe Cáceres, Jaime González “El Puno”, Jorge Herrera, Enrique Calvo “El Cali”, Jairo Antonio Castro, Hernán Alonso, entre otros que más allá de su estilo y clase de toreo, eran diestros con personalidad, carácter que daban pelea a los extranjero con lo que alternaban.

Punto y aparte merece el referido al maestro César Rincón, figura entre las figuras, el más grande de América hasta el presente, reconocido por propios y extraños por su valor, clase y conocimiento del arte de torear, con un azulejo  o placa en Las Ventas de Madrid,  primera plaza del mundo, de donde salió en seis (6) ocasiones por la puerta grande y considerado torero de Madrid, título que se lo otorgan a muy pocos. Es el gran MAESTRO, con gestas acuestas que le ponen sobre su pecho las máximas condecoraciones del toreo mundial.

Pero todos ellos, me refiero a los del pasado, se alejan mucho de los toreros de la actualidad. ¿Qué pasa?, no lo se, pero lo cierto es que los públicos están habidos de que surja alguno para seguirlo, porque lo de hoy dan buenas tardes, pegan buenos muletazos, pero falta continuidad y contundencia en su actuar. Ojalá sea pronto el surgimiento de alguien que llene de ilusión a los aficionados y empresarios, como lo hace el peruano Andrés Roca Rey, con apenas 19 años y que ya cumple con la ley de renovación y esperanza para la fiesta.

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¡Torero, Torero, Torero! el grito en Manizales para Roca Rey

¡Torero, Torero, Torero!

Por: Alfredo Molano Bravo.

Comenzó la Feria por lo alto. Fue un espectáculo sobrecogedor para aquellos que entendemos que lo que hizo el torero fue abrirnos de par en par el sentimiento, tocarnos el alma, expresiones en desuso porque lo que el mundo moderno ha impuesto es el me gusta y el te amo. O mejor, el I Like y el Love you . Roca Rey lo hizo con Incógnito porque se jugó la vida y salió victorioso de la muerte. Y lo hizo no de cualquier manera, sino con agilidad, armonía, precisión y sobre todo, inspiración. Un torero se inspira como lo hace un poeta: logra un vínculo con la belleza – valor absoluto–, una gracia esquiva para el común de los hombres que los artistas facilitan haciendo de mensajeros y permitiendo que el que lee un soneto o ve una faena participe de esa relación sagrada.

La tarde estaba llena de luz y la plaza casi llena, sólo se veían algunos claros en los tendidos altos de sol, condiciones que crearon una gran expectativa y un ánimo de ver, sentir y vivir con los diestros las suertes. La corrida tenía un atractivo adicional, se encontrarían dos toreros jóvenes que han triunfado en Perú. Roca Rey es limeño y Cristóbal Pardo, colombiano, ha hecho su carrera en la Plaza de Acho. La corrida de Santa Bárbara cerraba el cuadro de esperanza: toros bien hechos, bien armados, con trapío, que pusieron sobre la arena largos años de trabajo y dedicación del capitán Barbero y de su hijo Juan Carlos.

Willy Rodríguez terciaba como rejoneador. Ha ido dejando ver sus buenas maneras y compartiendo con los entendidos su cuadra de animales ágiles, fuertes y valientes. Con Servidor –442 kilos– no recogió lo que puso con Peramán, la estrella de sus caballos, ni con la Mirla. A un toro que se mostraba aburrido y algo distraído logró ponerle rejones de castigo a ley y unas banderillas al quiebro, pero el toro –siempre en el centro– se quedaba corto y las suertes salieron deslucidas. Algunos aplausos.

A su segundo, Rabioso, no se le vio el nombre, era un toro que no sabía a qué había venido y miraba lelo las graderías, el caballo, al jinete. Y Willy no se le acercaba, le daba vueltas, pero entre toro y caballo cabían otros tantos. El público terminó por incomodarse y aburrirse. Me atrevo a decir que a Willy en sus dos toros le faltó exposición; no facilitó por la gran distancia con que lidiaba que el toro codiciara al caballo y así, rejones y banderillas no sólo eran difíciles de poner sino que tendían a quedar en cualquier parte, inclusive, por supuesto, en la arena.

Cristóbal Pardo toreó a Acogido, un castaño claro –muy de Santa Bárbara– de 448 kilos. Era un toro alegre, de presencia, con defensas peligrosas, que recibió con verónicas a pie junto y mano baja. La media con que remató apunta a ser la mejor de la tarde. Puso banderillas a ruego y las puso con altivez. Precisas, como pactadas. El toro persiguió al torero confirmando su clase. Cristóbal toreó de rodillas con la muleta y Acogido lo respetó. Acogido era rápido, andaba en son de guerra, repetía. Pardo supo darle tiempos y como sabe de sitios, metió al público en la faena. No ligó con naturales que, no obstante, le salieron limpios. Cerró con un soberbio forzado de pecho. Es un torero hecho, como lo ratificó con la espada. El respetable pidió las dos orejas y vuelta al ruedo al toro. La presidencia otorgó una y no autorizó la merecida despedida con honores a Acogido. Su segundo toro, por nombre Quitaluna, con 446 kilos, salió reparado de la vista: miraba al torero y al mismo tiempo las banderas. Pero fue un torito noble y valiente. Daba cierta ternura verlo empeñado en cumplir con su casta. Peleó con el caballo y Émerson Pineda le puso un par de banderillas aplaudido que agradeció desde la arena. Quitaluna no le gustó al torero. No era fácil lucirse con el defecto del toro. Una media estocada mató al toro al instante mismo en que se oyó el primer aviso.

Es difícil escribir sobre Roca Rey porque lo que hizo impedía tomar notas. La sensación queda porque tocó los adentros de los que mirábamos, la libreta quedó a medias con su primero, Quitasol –442 kilos–, y en blanco con su último. Hace un año vimos al limeño aquí en Manizales y se le aplaudieron los muchos destellos de gran figura. Ahora regresó a confirmarlos, a mostrar lo que es y a anunciar lo que será. Cautivó a la plaza desde la primera verónica, que prolongó en una serie de pies clavados y manos sueltas. Lo repitió con su segundo toro, casi igual, pero mejor. Lo que parece incomprensible es que a toros tan rápidos como los de Barbero, logre tan pasmosa lentitud con el capote. Entre el instante en que recibe al toro y el que lo despide media una eternidad de segundos. Su lentitud es algo así como un regusto paladeado. En quites combinó cacerinas, chicuelinas, tafalleras, más logradas con Ignorado. Quitasol levantó la cabeza a la salida de un derechazo que alcanzó a engancharlo por el hombro y que Roque sorteó con naturalidad. Los dos toros humillaban con nobleza y bravura. Pero el segundo embestía con regularidad; se repetía sin pausa y Roque ligaba, ligaba y volvía a ligar en redondo y remató con un cruzado por la espalda que cortó el ole del respetable con un resuello. Despidió a Quitasol con una tanda de naturales cogiendo el palillo por el centro y habiendo tirado la espada al centro de la arena. Fueron pases templados, acompasados y rematados. La espada quedó en buen sitio, pero el toro se amorcilló y el público se enfrió. Leve petición de oreja.

La faena con Incógnito –negro, listón, enmorrillado– fue una apoteosis de principio a fin. Una faena redonda, intachable; para mi gusto, perfecta. Con la capa, tandas ligadas de verónicas, chicuelinas, saltilleras y quites, como queda dicho. Entró al caballo con fuerza y persistió en la pelea. Aplaudido Rafael Torres con la vara. En el centro de la plaza citó al toro cuatro veces, que recortaba distancia a cada pase de cambiados por la espalda sin mover los pies. Con esa tanda habría bastado, pero el torero siguió deleitándose con una suavidad y un ritmo casi musicales por la derecha y por la izquierda. Fue al sitio con certeza, lo sabe intuir y obedecía a una intuición sobrenatural. Se paraba. Y desde ahí templaba, ligaba, mandaba. Citaba a 20 metros para comenzar la tanda de derechazos, embarcaba al toro –diríamos mejor, lo sujetaba–, le exponía la pierna contraria –diríamos mejor, provocaba con la femoral–, lo llevaba templado –lo mandaba allí, lo atraía aquí–. Lo consentía, lo enseñaba, lo hacía parte de sí. Roque Rey hace un toreo hondo por lo lento, ajustado, entregado. Toreo de verdades.

Citó a 10 metros, a cinco, a dos. Remató por atrevidísimos forzados. De rodillas hizo un par de estatuarias. Tocó el cénit. La plaza hizo lo mismo, se le arrodilló al torero. Dos orejas y su primer toro indultado.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/torero-torero-torero-articulo-609181

Polémica en Cañaveralejo

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Ponce y los pequeñines.

Una oreja mal otorgada este martes en Cañaveralejo. Ninguno de los tres toreros participantes descrestó en la plaza de toros de Cali.

Por: JORGE ARTURO DÍAZ

El hispano Enrique Ponce, quien cortó la única oreja de la tarde, ejecuta un templado derechazo.

En tarde soleada, con tres cuartos de plaza, un encierro de Ernesto González, dispar de presentación y juego, remendado con dos toros de Ernesto Gutiérrez, fue material poco propicio para el triunfo de los espadas. Los de González, todos en Santacoloma, cárdenos, salpicados y asaltillados de cuerna, dos fueron terciados y dos con presencia.

Paradójicamente, sacaron más casta y dieron más juegos los pequeños que los grandes. El segundo se despitonó por la cepa y fue cambiado por un áspero Gutiérrez. El sexto, del mismo hierro manizaleño, presentó similares características.

Enrique Ponce, quien llegó en sustitución de su ahijado de alternativa, José María Manzanares, quien, operado de la espalda, hizo el viaje desde España para ver la corrida, abrió con el cornicorto Tolimense, que fue incierto, pero Ponce lució su faceta de torero lidiador. Pudo el valenciano, pero pinchó y la gran estocada no dio más que para un saludo merecido.

Los mejores momentos de la tarde vinieron con el terciado cuarto, al que sobó con paciencia maestra hasta uncirlo a la muleta y, por naturales y derechas, obligarlo a viajar templado, obediente y como hipnotizado. Hubo círculos repetidos y dos poncinas que llevaron el entusiasmo de la gente a niveles altos. El viento, que flameaba la muleta y aumentaba los riesgos, no impidió la ligazón de las series. La plaza era suya. Se tiró a matar a volapié y puso la espada en sitio, pero esta viajó hacia el costillar y asomaba un palmo de la hoja. Sin embargo, el presidente del festejo, contra toda lógica y el prestigio de la plaza, concedió una oreja inopinada que ni le pone ni le quita a la grandeza del torero, aunque sí es todo un disparate.

El caleño Paco Perlaza volvió a este ruedo, que ha sido como su patio de recreo desde la infancia. Se brindó, lleno de generosidad, desde la primera portagayola hasta el último descabello. Pero no tenía materia prima. Su lote le fue menos propicio y sus mejores logros los consiguió con el segundo bis de Gutiérrez, al que superó en casta y mando. Fue a por todas en la estocada al querer matar recibiendo. Ejecutó bien la suerte y colocó bien la espada, pero el toro se la tragó y le arrebató la posibilidad del reconocimiento. Con el mal quinto mató fuera de sitio y con dos golpes de verduguillo.

El francés Sebastián Castella vino a cerrar en Cali su mejor año. El tercero de la tarde, pequeño pero encastado, atacó la muleta en tandas cortas pero rimadas, limpias y, sobre todo, Castella sembrado y quieto. Sonaban la banda y las gargantas. La superioridad del torero era manifiesta, pero la espada dijo no. Un pinchazo, un tercio de hoja y tres descabellos fueron premiados con un saludo en los medios.

Con el sexto porfió sin esperanzas, como tratando de sacar agua de un pozo seco, y arriesgando mucho a cambio de nada. Fue más allá de lo prudente y terminó con un espadazo hondo, y hubo silencio.

Ayer no hubo suerte de varas en Cañaveralejo. Todo fueron simulacros de ‘monopicotazo’.

Publicado en EL TIEMPO
Foto por: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

Twitter @Twittaurino

A la minoría taurina hay que respetarla

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A la minoría taurina hay que respetarla: Gonzalo Sanz de Santamaría

El ingeniero agrónomo, descendiente del fundador de La Santamaría, habla de la temporada taurina para Bogotá, que se realizará en la plaza de toros Marruecos, en Puente Piedra (Cundinamarca).

¿En qué momento de su vida comenzó esta afición por los toros, que hoy lo lleva a ser una de las figuras más reconocidas en el tema?

Cuando era niño, andaba con el mayoral de la finca, Luis Torres, y lo acompañaba a darle de comer a un toro semental que ya estaba viejito. Me sorprendía que muchas veces el animal le recibía a don Luis comida en la mano, pero él me dejaba un poquito retirado. Un día me dejó acercarme mucho más, consentir al toro, eso fue muy especial. Así fue que me aficioné andando con los vaqueros de la finca, con ellos aprendí del mundo de los toros.

Al parecer la Santamaría no estará lista para la temporada taurina de 2016. ¿Qué tienen preparado ustedes para los aficionados a los toros?

Desde la ganadería Mondoñedo hemos tratado de pedalear para que la afición de Bogotá siga teniendo toros. Nos fuimos a una plaza alterna a las afueras de Bogotá, concretamente en la población de Puente Piedra, en la plaza de toros Marruecos, kilómetro 1, vía a Subachoque. Los días 16 y 23 de enero tendremos corrida de toros, y el 30 de enero, novillada.

¿Qué sorpresas tendrá el público en esta oportunidad?

Los asistentes podrán ver la agilidad y el coraje de Andrés Roca Rey, quien está pasando por un momento fenomenal, y se proyecta como una nueva figura del toreo mundial. Acaba de triunfar en Cali, saliendo en hombros de Cañaveralejo y en Lima se llevó todos los trofeos del Señor de los Milagros. También contaremos con la presencia de “El Cid”, ídolo de Bogotá y de Madrid, y Manuel Libardo, triunfador de la temporada colombiana 2015. El 23 de enero, Iván Fandiño, Luis Bolívar y Sebastián Ritter, destacadas figuras, serán las encargadas de batirse en la arena.

Y ¿el 30 de enero?

Contaremos con Joaquín Galdós y Guillermo Valencia, el primero un novillero líder en España y Francia, y el segundo, novillero revelación en España.

Durante los últimos años se han visto diversas manifestaciones en pro y en contra de las corridas de toros. ¿Usted qué opina de todo esto?

En una democracia debe existir el respeto por la diferencia. No siempre hay que estar de acuerdo con las mayorías. En ese marco democrático es que se deben respetar nuestras pasiones, que son los toros. A las minorías hay que respetarlas y para ello la ley prevé los mecanismos jurídicos. Está bien que todos tengamos aficiones diferentes, unos el fútbol, otros el cine, y nosotros los toros.

¿Qué tan cierto es que las corridas de toros es un mundo al que poco se acercan los jóvenes?

Falso. La afición entre los jóvenes ha venido creciendo rápidamente en los colegios y, sobre todas, en las universidades. Las peñas taurinas y los clubes se han venido fortaleciendo. Ese prohibicionismo ha despertado una curiosidad por parte de los jóvenes de todas las clases sociales.

¿Las corridas de toros son únicamente para personas adineradas?

Ese es otro mito que algunas personas que se oponen a las corridas han querido promover. El precio es accesible, y es allí en este escenario donde existe una armonía. Usted nunca escuchará que hubo algún encontronazo o pelea en la plaza. Para la temporada taurina 2016 de Puente Piedra hay boletas muy accesibles, para cualquier bolsillo y se pueden comprar fácilmente en tuboleta.com Así mismo, tendremos una variedad gastronómica para todos los gustos y vamos a regalar un libro de cuentos con la programación sobre la vida de los toros.

Cuéntenos un poco más del libro…

Se va a centrar en narrar la vida de un toro, desde que nace hasta que muere. Todas sus condiciones, que son en muchos casos, mejores que las de muchos animales. Todos los bovinos mueren, es una realidad biológica. Siempre han estado entre los alimentos principales de la humanidad desde tiempos remotos. Cuando muere en una arena, lo hace peleando, no muere como el resto de muchos animales que son sacrificados en una carnicería, que se les ve la cara de tristeza. El toro siempre deja ver esa bravura, con la adrenalina disparada, ya que es un animal de pelea, lo que hace que no sienta dolor. Además, si el toro es muy bravo se le indulta, y vuelve a la ganadería a ser un semental.s

¿Qué esperan del alcalde electo, Enrique Peñalosa?

No creo que el alcalde Peñalosa vaya a ir en contra de la ley porque ha sido una persona respetuosa de ella, un demócrata. No creo que vaya a pisotear una minoría históricamente constitucional. Además, la gran mayoría de los taurinos votamos por él.

Uno de los deseos que han manifestado los aficionados a las corridas de toros es que quieren que se dé con normalidad la temporada en Bogotá para 2017 en la Santamaría. ¿Ustedes se oponen a que este escenario también sea usado para otras actividades culturales?

Nunca nos hemos opuesto a compartir la plaza para otras actividades e iniciativas culturales. Básicamente la usamos entre enero y febrero, y algunos días de junio y julio. Pero, por supuesto, si al usarla se comprometen con su mantenimiento, no tenemos problema.

Twitter @Twittaurino

Manizales y Medellín, dos ferias taurinas con grandes alicientes

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Las ciudades colombianas de Manizales y Medellín anuncian sus ferias para el comienzo del próximo año con grandes alicientes y una nutrida representación del toreo español.

Cinco corridas de toros, una novillada con picadores y un festival componen el ciclo de Manizales, que se celebrará del 4 al 10 de enero, y en la que están anunciados algunos de los nombres más relevantes del escalafón español. Por su parte, Medellín anuncia cuatro corridas y una novillada para los dos primeros fines de semana de febrero.

La composición de los carteles de Manizales es la siguiente:

Lunes, 4 de enero. Novillada. El Choni, Guillermo Valencia y Leo Valadez (novillos de Salento).

Martes, 5 de enero: El rejoneador Willi Rodríguez y los diestros Cristóbal Pardo y Roca Rey (toros de Santa Bárbara).

Miércoles, 6 de enero: Sebastián Vargas, Iván Fandiño y Guerrita Chico (toros de Mondoñedo).

Jueves, 7 de enero: El rejoneador Diego Ventura, Alejandro Talavante y Sebastián Ritter (toros de Dos Gutiérrez).

Viernes, 8 de enero. Festival nocturno. Diego Ventura, Enrique Ponce, El Juli, Castella, Alejandro Talavante, Manuel Libardo y Santiago Gómez (novillos de Ernesto Gutierrez).

Sábado, 9 de enero: El Cid, Sebastián Castella y Santiago Naranjo (toros de Achury Viejo).

Domingo, 10 de enero: Enrique Ponce y El Juli, mano a mano (toros de Ernesto Gutiérrez).

Feria de Medellín

Cormacarena, empresa gestora de la plaza colombiana de Medellín, ha hecho públicos los carteles de la temporada 2016. La empresa ha agrupado los festejos en los dos primeros fines de semana de febrero. En total serán cuatro corridas de toros y una novillada.

Harán su debut en la Macarena de Manuel Escribano, Posada de Maravillas y Roca Rey. También destaca la presencia de toreros españoles como Ferrera, Luque, Fandiño, El Cid y Diego Ventura. La responsabilidad de representar el toreo colombiano recaerá en Sebastián Ritter, Luis Miguel Castrillón y el novillero Juan de Castilla, que estoqueará seis novillos en solitario.

Los carteles son los siguientes:

Viernes, 5 de febrero: Manuel Escribano, Guerrita Chico y Posada de Maravillas (toros de Rincón Santo).

Sábado, 6: Antonio Ferrera, Manuel Libardo y Andrés Roca Rey (toros de Santa Bárbara).

Viernes, 12: Manuel Jesús El Cid, Daniel Luque y Sebastián Ritter (toros de Achury Viejo).

Sábado, 13: El rejoneador Diego Ventura, Iván Fandiño y Luis Miguel Castrillón (toros de Ernesto Gutiérrez).

Domingo, 14: El novillero Juan de Castilla como único espada (novillos de Vistahermosa, Achury Viejo, Ernesto Gutiérrez, El Paraíso, Santa Bárbara y Rincón Santo).

Ponce sustituirá a Manzanares en Cali

Enrique Ponce sustituirá a José María Manzanares el próximo martes, 29 de diciembre, en la ciudad colombiana de Cali. El diestro alicantino será baja a causa de la operación de hernia discal a la que se sometió el pasao 24 de noviembre en Sevilla.

El torero acudió el pasado lunes a revisión médica y los especialistas le han recomendado entre dos o tres semanas de reposo ‘sin realizar actividad taurina’ y que continue con los ejercicios de rehabilitación.

Publicado en El País.