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Colombia: Susto para José María Manzanares y triunfo para Guillermo Valencia 

Por Gonzalo I. Bienvenida.

La celebración de los 60 años de Cañaveralejo se vio truncada por el percance que sufrió José María Manzanares. El toro le cogió de lleno en plena faena. La violencia de los derrotes se toparon una y otra vez sobre el cuerpo del alicantino que se quedó inmóvil en el ruedo. El toro le había avisado en dos ocasiones, pasando más cerca de la cuenta. Manzanares se recompuso con algunas muestras de dolor y todo quedó en un susto. Aun así fue trasladado a la clínica Imbanaco donde descartaron fractura alguna.

José María Manzanares había recibido con lentas verónicas al playero toro de César Rincón que hizo cuarto. Ya en el remate puso en apreturas al alicantino con un arreón en el que casi se lo lleva por delante. Tras el torero inicio, Manzanares confió en la humillación del toro pese a que recurrentemente se colaba. Muy asentado y templado Manzanares en todo momento hasta que recibió el duro volteretón. Con serenidad volvió a la cara del toro extrayendo una última tanda redonda. Se enfrió el público con la misma velocidad con la que se había calentado con aquellas verónicas. La fuerte ovación fue correspondida por un sentido saludo de Manzanares antes de ser trasladado a la clínica. El primer toro de su lote soseó en demasía impidiendo el lucimiento.

La tarde se la llevó Guillermo Valencia en el día de su alternativa. El torero número 166 que da Colombia a la fiesta brava. Comprendió de principio a fin al buen primero de Las Ventas del Espíritu Santo que humilló con clase aunque le faltó un punto de chispa. Desarrolló buenas condiciones el toro de RincónValencia las aprovechó con inteligencia. El valeroso quite precedió a una estática faena. Muy encajado, entregado, con garra, el toricantano conquistó a los asistentes. La estocada yéndose con todo detrás de la espada fue la guinda que le puso en sus manos las dos orejas.

Con el que cerró la tarde también se mostró a buen nivel Valencia. Fue un mansurrón encastado que obedeció a las telas de Valencia. Lo intentó todo con mucha afición el torero de Popayán. Se le pidió con fuerza una oreja pero el pinchazo previo a la estocada desprendida llevó al presidente a no conceder el trofeo. Un presidente que en ocasiones pasa de la parroquia y en otras la escucha exageración, ya que el segundo toro de la tarde lo devolvió a los corrales en el tercio de banderillas por las protestas continuadas debidas a su escasa presentación. Incomprensible.

Viejos aficionados le recordaban a Cayetano aquella Navidad que pasó en Cali con sus padres cuando sólo era un niño. Una foto de Cayetano de niño sentado junto a su hermano Fran en la barrera de Cañaveralejo y protegidos por Carmina Ordóñez refresca la memoria. El madrileño sólo pudo firmar un bello recibo capotero al tercero y un excelso inicio con la muleta rodilla en tierra en el que incluyó un lento cambio de mano que hizo vibrar a Cañaveralejo. Después el toro desarrolló guasa. Se quedaba en la cintura, a penas pasaba.

El quinto de la tarde resultó un toro cambiante. Exigió mucho a Cayetano que a base de una buena colocación, toques preciso y temple extrajo lo mejor del animal. En ocasiones resultaba tardo, en otras arrollaba. Cayetano se armó de paciencia y desarrolló una labor muy acertada, con grandes momentos de máxima estética con el pecho por delante, la suerte cargada y el trazo del muletazo curvilíneo. De uno en uno, sí. Pero cada uno monumental. Se fue detrás del acero y logró una merecidísima oreja.

LAS VENTAS DEL ESPÍRITU SANTO | José María Manzanares, Cayetano y Guillermo Valencia

Plaza de toros de Cañaveralejo. Jueves, 28 de diciembre de 2017. Terecera corrida de la Feria de Cali (Colombia). Goyesca. Toros de Las Ventas del Espíritu Santo, justos de presentación y faltos de raza en líneas generales. El 1º fue noble (a la postre el mejor de la tarde), al 2ºbis le faltó brío, el 3º no tuvo recorrido, el 4º fue reservón, el 5º desrazado y el 6º manso con transmisión.

José María Manzanares. Pinchazo y estocada (saludos). En el cuarto metisaca profundo y estocada, Aviso (saludos).

Cayetano. Pinchazo, estocada y tres descabellos. Aviso (silencio). En el quinto, gran estocada (oreja).

Guillermo Valencia, que tomó la alternativa. Estocada (dos orejas). En el sexto, pinchazo y estocada desprendida (saludos tras petición).

Guillermo Valencia salió a hombros.

Publicado en El Mundo 

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¡Al toro por los cuernos!: La Temporada Taurina, así, con mayúscula, comienza hoy en Cali

Por Aura Lucía Mera.

La Temporada Taurina, así, con mayúscula, comienza hoy 26 de diciembre en Cali, en ese bellísimo coso de Cañaveralejo, obra maestra de diseño de los arquitectos Jaime Camacho y Julián Guerrero, coso que cumple 60 años de entregarle a la afición colombiana tardes de tauromagia inolvidables, seguidas por las ferias de Manizales, Medellín, Cartagena y Bogotá, amén de otras corridas en plazas de menor aforo.

Somos miles y miles los aficionados a este ritual sagrado que “viene a nosotros los colombianos, por ser descendientes directos de los españoles y a estos por haber sido territorio ocupado por los árabes y antes por el Imperio romano. A los romanos por la civilización griega y por último a los griegos por haber tomado esta afición y culto al toro de la isla de Creta. De esto hace varios, muchos miles de años” (sacado de la revista Astauros).

Cito al maestro Enrique Ponce: “Ser torero es una forma de vivir, de sentir, de ser… El toreo es grandioso, mágico, tanto que es el único espectáculo artístico en que no hay nada preparado. Lo que ocurre en ese momento es todo verdad, se desarrolla con una gran incertidumbre y en soledad, en donde se funden arte y tragedia, toro y torero, permaneciendo siempre como acto único e irrepetible en la memoria de nuestras retinas y en la emoción de nuestros corazones…” (Javier Adrados, entrevista para Astauros).

Traigo este tema porque quedé pasmada al leer hace unos días unas declaraciones de Humberto de la Calle sobre su intención de prohibir en todo el territorio colombiano las corridas de toros si llega a la Presidencia. No llego a entender cómo un hombre que siempre se la ha jugado por el derecho de las minorías, y que ha sido uno de los artífices más importantes en los acuerdos de paz y la dejación de armas de las Farc para que se integren a la contienda política, sale ahora con este exabrupto politiquero y populista.

Invito a todos los aficionados taurinos a no dejarnos “acuscambar” por estas amenazas. Somos una inmensa minoría, tenemos el derecho pleno constitucional e inalienable de hacernos sentir y respetar. Las corridas de toros deberían ser patrimonio cultural de Colombia y no el pretexto para que diferentes corrientes populistas quieran ganar votos. Como lo son en Francia, España y México .

“Prohibir las corridas de toros puede ser tan grave —incluso más— como cercenar la libertad de prensa, o prescindir de la libertad de expresión que incomoda a un partido político” (Daniel Sebastián Ríos, revista Astauros). Añado: defender las corridas de toros es defender la libertad.

En Cali llevamos más de 300 años celebrando. En 1760 en la plaza Mayor, plaza de Caicedo actual, en diciembre se lidiaron 12 toros cada día durante una semana, y en 1892 se construyó el primer circo de toros.

Y por si quieren ahora cambiar la Constitución, les recuerdo el “articulito” 1° de la Ley 916 emanada del Congreso de Colombia en el año 2004, “por el cual se establece el Reglamento Nacional Taurino” que dice “Los espectáculos taurinos son considerados como una expresión artística del Ser Humano”.

Me decepciona usted, doctor De la Calle… Pensé que, con su inteligencia y carácter, no iba a caer jamás en las trampas del populismo. ¡Todavía tiene tiempo para recapacitar!

Posdata: Felicitaciones a los ganaderos Enrique Álvarez Quelquejeu, de Paispamba, y Antonio González Rincón y su familia, de Salento, recientemente condecorados por Astauros por su labor de toda una vida dedicada a sus dehesas y a defender esta fiesta única. 

¡La tauromagia!

Feria de Cali 2017 – Corridas de Toros 


Cuando hay seriedad hay profesionalismo, ejemplo de esto es la empresa de Cali que con una anticipación de 3 meses da a conocer los carteles de su feria.

Lo contrario a la seriedad de la empresa de Cali, sería la empresa de la Plaza México, que faltando tan solo un mes para que finalicé el tiempo que le marca la ley para que comience su temporada grande, todavía no da a conocer el elenco y los carteles que compondrán su temporada.

Señores empresarios, después no se quejen cuando los tendidos estén llenos de cemento, como esta sucediendo en la discreta temporada chica, que ha sido un  despropósito en términos artísticos y económicos. 

Los tiempos y las formas son claves para el éxito de una temporada taurina, el año pasado les quedo demostrado.

Pero parece que no aprenden…

De SOL y SOMBRA

Feria de Cali 2017: Ponce, Roca Rey y Castella, entre las figuras para celebrar los 60 años de Cañaveralejo.

La Plaza de Toros de Cali celebrará sus 60 años de existencia con seis corridas en cuyos carteles aparecen figuras de la talla de Enrique Ponce, José María Manzanares, Andrés Roca Rey, Sebastián Castella y Luis Bolívar, entre otros, pero sin mexicanos en el elenco.

La noticia fue entregada este jueves por el presidente de la Plaza, Alfonso Otoya Mejía, quien argumentó que Cali realizará una de las mejores ferias con la conformación de estos carteles de primer nivel, para la celebración de una fecha tan especial como los 60 años de Cañaveralejo.

La Sexagésima Feria Taurina de Cali comenzará su feria taurina el 26 de diciembre y finalizara el 31 del mismo mes.

El elenco ganadero estará compuesto por las ganaderías de las Las Ventas del Espíritu Santo, Salento, Juan Bernardo Caicedo, Paispamba, Fuentelapeña y Achury Viejo.

El cartel inaugural es encabezado por Juan José Padilla, Sebastián Ritter y Jesús Colombo, quienes lidiarán reses de Paispamba y Fuentelapeña, el martes 26 de diciembre.

Al día siguiente, el 27, irán al ruedo de Cañaveralejo, con toros de Achury Viejo, los matadores David Mora, Alberto López Simón y Luis Castrillón.

El 28 será el turno para José María Manzanares, Cayetano Rivera y Guillermo Valencia, que se enfrentarán con astados de Las Ventas del Espíritu Santo.

El día 29 habrá uno de los principales atractivos de esta feria, el mano a manos entre dos máximas figuras mundiales, el español Enrique Ponce y el peruano Andrés Roca Rey, nuevamente con toros de Las Ventas, del maestro César Rincón.

Miguel Ángel Perera, Luis Bolívar y Alberto López Simón estarán en el cartel del 30, lidiando reses de Salento, y cerrarán la feria Sebastián Castella, Luis Bolívar y Andrés Roca Rey el día 31, con la ganadería de Juan Bernardo Caicedo.

Twitter @Twittaurino 

Hablemos de toros en Cali

Maletilla. Foto por Arjona.

​Por Jorge Restrepo T.

Yo que fui del oficio durante muchos años como directivo de la empresa que programaba las temporadas taurinas en Cañaveralejo, no necesito que alguien me cuente de qué tamaño es la dificultad para conformar carteles atractivos, reseñar las ganaderías que se presuman den buena lidia y, sobre todo, ajustarse a un presupuesto que, desde que la afición se alejó del espectáculo, es una verdadera aventura la contratación de toreros que cobran astronómicas cifras que hay que pagar, llenen o no llenen la plaza.

De allí que considere que el fardo que se echó sobre sus hombros Alfonso Otoya al asumir la presidencia de la sociedad anónima Plaza de Toros de Cali, es una auténtica hazaña en bien de la ciudad y de los que juzgamos a las corridas como la atracción máxima de fin de año.

Como la temporada 2015-1016 fue exitosa en todos los aspectos, Otoya y su junta directiva se propusieron no ser inferiores en la que se avecina, y fue así que el presidente contactó a los apoderados de los mejores coletudos que andan con sus trastos por las plazas españolas, y logró suscribir contratos con las luminarias que harán el paseíllo en la arena de nuestro coso.

No sé cuántos euros o dólares tiene que adquirir la empresa caleña para llenar las bolsas de quienes lidiarán los astados en las seis tardes, del 26 al 30 de diciembre. Vean estas estrellas: José María Manzanares, El Fandi, Roca Rey, López Simón, David Mora, Miguel Abellán, Sebastián Castella, el magnífico rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza en dos tardes, y los colombianos destacados Paco Perlaza, Cristóbal Pardo, Ramsés, Guerrita Chico, Luis Castrillón, Gustavo Zúñiga, y el crédito nacional Luis Bolívar que también irá en dos carteles. El que quiera más que le piquen caña, de donde proviene la linda voz Cañaveralejo.

Pero el esfuerzo que hacen Otoya y sus compañeros de directiva debe tener la única compensación válida: que la gente llene los tendidos, porque ellos nada sacan con que periodistas, como este servidor, los elogien por su buen desempeño, si esa gestión no se refleja en el balance y el flujo de caja solamente surge del público que compra las entradas para sentarse en los tendidos de sol y de sombra.

Y ya que toco el tema de la boletería, qué bueno sería que los aficionados retomen la cultura del abono, como la hubo hasta hace unos años cuando los aficionados adquirían desde marzo los abonos, que se agotaban “en par minutos”, y eso le permitía a la empresa saber con cuanto contaba para montar el espectáculo decembrino. Hoy es una especie de juego de suerte y azar en el que a estas alturas del año se ignora el monto de los recursos, y comienza ‘el parto’ esperando el resultado de la venta de boletería suelta, en la que juegan varios imponderables: que llovió, que hizo sol, que esto y que lo otro, pero los toreros y ganaderos cobran sin considerar ninguno de esos fenómenos atmosféricos.

Hasta el 15 de noviembre, vale decir el próximo martes, están a la venta los abonos. Quien no los tenga, debe acercarse a los puntos de venta para asegurar su puesto, y porque, además, queda con derecho a tener la misma ubicación en futuras temporadas.

Así que quedan cinco días para abonarse y enviarles a Otoya y demás compañeros de junta el mensaje que aquí en Cali hay una verdadera afición que los respalda, con el único respaldo que sirve: abonos comprados.

Que haya suerte y nos vemos en Cañaveralejo.

Fuente: El País de Cali

Polémica en Cañaveralejo

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Ponce y los pequeñines.

Una oreja mal otorgada este martes en Cañaveralejo. Ninguno de los tres toreros participantes descrestó en la plaza de toros de Cali.

Por: JORGE ARTURO DÍAZ

El hispano Enrique Ponce, quien cortó la única oreja de la tarde, ejecuta un templado derechazo.

En tarde soleada, con tres cuartos de plaza, un encierro de Ernesto González, dispar de presentación y juego, remendado con dos toros de Ernesto Gutiérrez, fue material poco propicio para el triunfo de los espadas. Los de González, todos en Santacoloma, cárdenos, salpicados y asaltillados de cuerna, dos fueron terciados y dos con presencia.

Paradójicamente, sacaron más casta y dieron más juegos los pequeños que los grandes. El segundo se despitonó por la cepa y fue cambiado por un áspero Gutiérrez. El sexto, del mismo hierro manizaleño, presentó similares características.

Enrique Ponce, quien llegó en sustitución de su ahijado de alternativa, José María Manzanares, quien, operado de la espalda, hizo el viaje desde España para ver la corrida, abrió con el cornicorto Tolimense, que fue incierto, pero Ponce lució su faceta de torero lidiador. Pudo el valenciano, pero pinchó y la gran estocada no dio más que para un saludo merecido.

Los mejores momentos de la tarde vinieron con el terciado cuarto, al que sobó con paciencia maestra hasta uncirlo a la muleta y, por naturales y derechas, obligarlo a viajar templado, obediente y como hipnotizado. Hubo círculos repetidos y dos poncinas que llevaron el entusiasmo de la gente a niveles altos. El viento, que flameaba la muleta y aumentaba los riesgos, no impidió la ligazón de las series. La plaza era suya. Se tiró a matar a volapié y puso la espada en sitio, pero esta viajó hacia el costillar y asomaba un palmo de la hoja. Sin embargo, el presidente del festejo, contra toda lógica y el prestigio de la plaza, concedió una oreja inopinada que ni le pone ni le quita a la grandeza del torero, aunque sí es todo un disparate.

El caleño Paco Perlaza volvió a este ruedo, que ha sido como su patio de recreo desde la infancia. Se brindó, lleno de generosidad, desde la primera portagayola hasta el último descabello. Pero no tenía materia prima. Su lote le fue menos propicio y sus mejores logros los consiguió con el segundo bis de Gutiérrez, al que superó en casta y mando. Fue a por todas en la estocada al querer matar recibiendo. Ejecutó bien la suerte y colocó bien la espada, pero el toro se la tragó y le arrebató la posibilidad del reconocimiento. Con el mal quinto mató fuera de sitio y con dos golpes de verduguillo.

El francés Sebastián Castella vino a cerrar en Cali su mejor año. El tercero de la tarde, pequeño pero encastado, atacó la muleta en tandas cortas pero rimadas, limpias y, sobre todo, Castella sembrado y quieto. Sonaban la banda y las gargantas. La superioridad del torero era manifiesta, pero la espada dijo no. Un pinchazo, un tercio de hoja y tres descabellos fueron premiados con un saludo en los medios.

Con el sexto porfió sin esperanzas, como tratando de sacar agua de un pozo seco, y arriesgando mucho a cambio de nada. Fue más allá de lo prudente y terminó con un espadazo hondo, y hubo silencio.

Ayer no hubo suerte de varas en Cañaveralejo. Todo fueron simulacros de ‘monopicotazo’.

Publicado en EL TIEMPO
Foto por: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

Twitter @Twittaurino