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Opinión: Déjenlos morir en paz

Por Roberta Garza.

A los suicidas se les reclama que “abandonen” a sus seres queridos; que opten por la “salida fácil”; que sean débiles, cobardes, frívolos o egoístas; que no le encuentren sentido a la vida o que no sepan apreciar lo que tienen. Nunca falta el hígado que desde su atalaya acuse al muerto de carecer de valores o de religión, o que satanice los antidepresivos mientras predique que caminar por un frondoso bosque basta para curar la muina.

Esos biempensantes ignoran que no se llega al suicidio sin haber purgado antes años de una duermevela psíquica que los “normales” no aguantarían ni cinco minutos. No es equivalente la tristeza o melancolía común, la que se siente cuando enferma un familiar o se pierde un trabajo: es no tener fuerza para lavarse los dientes. Día tras día. Es avergonzarse y creer que uno no vale nada, que es un estorbo, que solo reparte pesar a su alrededor. Es perder la capacidad de pedir ayuda o de comunicarse, desconectarse de los otros como si se estuviera encerrado en el fondo de una marioneta de sí mismo, en la peor soledad, con un rostro que el espejo regresa como ajeno y que solo a veces y solo en público logra colgar un dejo de sonrisa.

Es percibir lo cotidiano como una sucesión de tareas titánicas, y empaparse de miedo, de ansiedad y de pensamientos amenazantes sin advertencia o razón y de manera recurrente. Es no dormir por semanas e incubar malestares estomacales y dolores musculares o de cabeza tan misteriosos como intratables. Es no poderse concentrar ni recordar los datos más comunes como, digamos, el propio teléfono. Es anestesiar todo placer. Es derramar los vasos, dejar caer los objetos y tropezar con frecuencia. Todo esto mientras se sabe que nada de lo anterior tiene una base causal racional, y que aunque ese infierno a veces sea menos caliente que otras, no dejará de arder esté uno en el peor de los hoyos o rodeado de bendiciones.

Quienes no sepan de lo que hablo guárdense las buenas intenciones baratas y las desinformadas recomendaciones, y dejen que quienes hayan elegido cruzar el Estigia por voluntad propia encuentren por fin una paz que no les fue permitida alcanzar en vida.

Twitter: @robertayque

Publicado en Milenio.

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En la Muerte de Mario Aguilar – Adiós la Torera Inspiración.

Mario Aguilar y el muletazo por bajo a “Abelardo” de San Martín, uno de los más bellos episodios en los últimos tiempos en la Plaza México.

México se consagra como líder mundial en toreros malogrados, por las razones que sean, esta vez, las peores. Una más es el tristemente fallecimiento, la mañana de hoy en Aguascalientes, de Mario Alberto Aguilar Tavares, el célebre novillero, autor de una de las grandes faenas novilleriles de la década pasada en la Plaza México, poseedor de distintas y difíciles virtudes toreras. Se va, lamentablemente, por decisión propia, dejando una esperanza rota dentro y fuera del ruedo y, peor aun, sin lograr plenamente como torero las múltiples virtudes que atesoró. Ahora, tan solo el recuerdo taurino queda y a nosotros corresponde volver a vivirlo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si vivir es como torear, si torear es decidir, la elección de Mario Aguilar, además de dolorosísima es sencillamente desgarradora.

Ya no solo para una familia de varios hermanos, uno de ellos importante esperanza taurina, para una madre y una novia hoy el indescriptible desconsuelo total. Siempre son las damas las que más lágrimas derraman ante la muerte pues necesariamente, como diría Fernando Marcos, son las que más sufren al dar la vida. Con Mario Aguilar el camino, siempre espinoso, el drama de ser toreo, se precipita de la peor manera.

Todo lo contrario a sus virtudes toreras.

Supimos de su existencia taurina allá en el hoy lejano 2002, cuando se decía que había una cuadrilla infantil, principalmente, del Bajío que era impulsada por taurinos españoles y varios ganaderos mexicanos que habían importado el encaste Domecq. Luego supimos por el Dr. Octavio Lagunes, partidario inicial de dicha cuadrilla, que en Juriquilla, dos años después, el muchacho de Aguascalientes había salido bien librado de una terrible novillada de Jesús Cabrera y, no solo eso, lo había hecho con artística diferencia.

Luego, la semana en que Silverio Pérez se unió con Carmelo, es decir, Septiembre de 2006, aquella emocionante vuelta al ruedo de la Plaza México con las cenizas del Faraón de Texcoco y las notas del celebérrimo pasodoble preludiaron una novillada de La Joya para, en aquel entonces, Saldívar, “El Payo” y Aguilar, un festejo de altos vuelos donde, mayormente, los dos primeros destacaron.

No obstante, en aquel Mario Aguilar, no cabían, ni con sus quince años, las prisas.

Por ello remontó en Septiembre, esta vez con “El Payo” y Jairo Miguel con una mansada de Ayala que sustituía a las rechazadas Marco Garfias y Reyes Huerta, con la que Aguilar se repuso y toreo perfecto al natural al tercero y caminó con pases alternados de los medios al tercio para rematar la faena al sexto cerca de tablas para cortar una oreja y comenzar lentamente la ebullición. Esa oreja dejó ver las virtudes para nada menores del joven hidrocálido, serenidad y temple.

Fue entonces cuando para casi rematar la Temporada, en una novillada de lujo, San Martín, aun con Chafik y Miaja, envió un encierro para la historia, sería la última novillada que enviaría. Ahí Aguilar se sublimó, se despegó de sus compañeros de aquella cuadrilla infantil y pareció alejarse de la disparidad de “El Payo” y la frialdad de Saldívar, quien esa temporada había oído los tres avisos de un novillo de Manolo Martínez, haciéndose notar ya no solo por temple y valor, sino por su empaque y sello.

Se consagró al cortar una oreja al tercero pese a una voltereta y desorejar al sexto. “Abelardo” nombrado, para la historia.

La faena fue un compendio de ritmo.

Abelardo”, cárdeno oscuro de reunidos y blancos pitones, fue clarísimo hermano del cuarto, “Soñador” de bandera, bravísimo, triste y penosamente se le fue al primer espada Roberto Galán, quien no se impuso. “El Payo” se mostró sin recursos y Aguilar, tras el triunfo con el tercero, no se conformó con poco y desde el recibo, palpó, tras doble puyazo, que el novillo quedaría servido idealmente para su toque, en un quite por tafalleras que aun vibra por su plácido vaivén que rompió en una rebolera perfecta que al novillo le llevó por donde habría todo de ocurrir y ser.

Todas las virtudes en él vistas se sublimaron al bordar, desde el péndulo inicial hasta las joselillinas finales, la embestida de el noble pero bravo “Abelardo” que respondió ante el oleaje todo calma de la muleta del de Aguascalientes que fue trazando a partir de los derechazos el camino del pase natural, momento cumbre de aquella faena de cielo gris pero de luminosa composición.

De alarido, la fijeza del toro y la ligereza grácil, casi infantil del entonces novillero.

La largueza de la embestida, enviada al sitio correcto por el mando.

La caricia del temple y la rotundidad del bien hacer.

El milagro del toreo surgía con el novillo que se bebía entero la bamba de la muleta que provocaba la arrancada y Aguilar se regodeaba en cada remate ya sea arriba en liberación o abajo y contrario en sometimiento y caricia. Naturalidad, completa y soberbia muestra que ese, no cuentos o simulaciones, es el toreo real. Una de las dos mejores faenas de la década pasada, la otra ocurrió un año antes con “Arlequín” de Marco Garfias y Fermín Rivera.

¿Qué habría ocurrido un año después si ambas generaciones se hubieran encontrado en 2006 en La México? Buen intento. Pero a Rafael Herrerías se le cocían las habas y batió el arroz al doctorar aceleradamente, primero a Fermín Rivera y luego a José Mauricio en la Temporada Grande siguiente. Y a Tauromaquia Mexicana, con agenda propia, le urgía mandar a “El Payo” y a Aguilar a España aun cortando cualquier otra aspiración histórica.

La Afición, como siempre, frustrada.

No pudo verse el encuentro entre el también triunfador Víctor Mora y Mario Aguilar en ese mismo 2006, intereses y sobre intereses dejaron las cosas incompletas. Para variar un poco.

Aguilar volvería en 2007 para inaugurar la Temporada Chica y triunfar con San Isidro alternando con Murillo y Saldívar. No se le volvería a ver sino hasta la confirmación. Pero su paso por Madrid en 2008, con la oreja a un novillo de Martelilla, pareció colocarle en un sitio muy importante, no obstante, nadie lo ha aclarado nunca, su paso por España simplemente se acabó en el San Isidro del año siguiente, a diferencia de “El Payo” un año antes, sin suerte con un encierro de La Quinta.

Entonces, el tiempo que no perdona comenzó a acelerar la carrera de Aguilar.

Ya sin una guía ni una voz taurinamente benigna que le llevara con claridad, el afán de darle la alternativa y colocarle con ganaderías a modo le abatieron, como recuerdo en la goyesca de Guanajuato capital en apoteosis de Ponce con Arroyo Zarco o, en menos de tres meses, León, con “Juli” en plenitud para hacerle confirmar al dia siguiente también  con “Juli” y un Arturo Macías en su mejor momento.

Tan sólo resultó una precipitación y relego de su toreo.

Luego, para la otra Temporada, la apoteosis de Talavante con “Alma Gemela” de Julián Hamdan coincidió con su falta de sitio y de concentración, aquella tarde solo dejó ver su gran clase a la verónica con el tercero. Aguilar toreó en cantidad pero su arribo a mayor calidad no llegó. Si ser torero es difícil, muchas veces un drama, más lo es sin la cabeza fría y la guía adecuada. Cualquier profesión lo requiere, siempre dio la impresión que Aguilar la dejó de tener.

Aun así, una tarde de Calaveras, un año después, con un serio encierro de Celia Barbabosa, alternando con Talavante y Joselito Adame, así le vi y lo consignamos aquí en De SOL Y SOMBRA:

“Diferencia. Siempre hay diferencia cuando Mario Aguilar baja las manos.”

“Los ‘brazos pordioseros’ que conjugan belleza y majestad a la verónica con la que saluda al tercero muestran de Aguilar lo mejor que tiene, que es con lo qué tiene siempre que contar: el trazo clásico y sentido, bien hecho, el buen hábito técnico que sumado al sentimiento hondo sacan igualmente lo mejor de una afición que palpita al corear igual la plomada estática y la broncínea estética de la media que el gran recorte de regreso.”

Porque pareció que Aguilar requería del buen toreo, de lo mejor de sí mismo, para regresar al origen, a lo esencial a los fundamentos, del oficio taurómaco y de la vida.

Y pese a los triunfos en la propia Plaza México, Villa Carmela y Marrón en 2011, poco se le abonó al hidrocálido, comenzó el desfile de apoderados, el manejo inadecuado, gente que por vanidad tan solo se acerca a los toreros, que los pretende usar y que abonan en nada. Cortaría la oreja a un bravo novillo de Barralva.

Con Aguilar, la dejazón es una constante, personal y empresarial.

Los chispazos igualmente aparecieron porque los toreros con sello no se agotan en un solo acto. Aguascalientes disfrutó de su capote y su toque, con los Piedras Negras en Texcoco triunfaría y la tarde de Reyes redonda con los trastos ante los Carranco en Enero de 2014 en La México secaría con la espada una actuación de Puerta Grande.

Esa tarde pareció renacer el Mario Aguilar artista.

Reafirmaría aun en diciembre con Xajay, valiente y decidido. Pero sería de lo último.

Poco a poco escasearían los contratos, la consistencia en su toreo, se le vería fuera de forma como su tarde final en La México con los Piedras Negras donde pese a ser el mejor librado, no fue el torero que siempre anhelamos salvo un chispazo al natural ante el tercero, “Ranchero” de nombre al que, misteriosamente, se empeñó en matarle recibiendo para tan sólo pinchar.

Sospechoso, decían algunos, de depresión y quizá abusos, pasó todo un año hasta llegar al premonitorio catafalco y azabache de su última aparición san marqueña.

Lo que es hoy además de tristes nos deja el desgarro del coraje, la oscuridad de la desolación y, principalmente, la repetición, quién sabe cuántas veces más, de que en México el ritual, diría Don Dificultades se hace astillas entre los peñascos de la idiotez.

Sin importar de quién sea la culpa.

Mario Aguilar deja a un hermano, de nombre Miguel, como Carmelo dejó a Silverio. Como Joaquín dejó a Paco Camino, como Alberto Balderas dejó a Francisco o José Cubero dejó a Juan y también a Miguel. Y, tristemente, como Nimeño II a Nimeño. Perdón por hacer uso de lugares comunes pero siempre podrá el joven Miguel Aguilar pensar o sentir que, igual que a Silverio, Mario ha de asomarse en el cielo, como Carmelo, para verle torear.

Y nos recuerda Goethe tras anunciar la recopilación del epistolario lleno con las cuitas del joven Werther y que puede bien aplicar a cualquiera en el ruedo de la vida:

“¡Y tú, alma sensible y piadosa, oprimida y afligida por iguales quebrantos, aprende a consolarte en sus padecimientos! Si el destino o tus errores no te permiten tener cerca a un amigo, que este libro pueda suplir su ausencia.”

No pretendemos que estas líneas suplan a nadie.

Pero cada vez que el desconsuelo, personal o taurino, aletee sobre nosotros, sepamos que queda el consuelo en la obra del artista que hoy ha partido, en sus distancias, en sus fundamentos y aun en el lamento de su muerte, nos quedará el aliento de su temple y de su gracia.

Descanse en Paz.

Twitter: @CaballoNegroII.

Mario Alberto Aguilar Tavares (Aguascalientes, 1991) falleció en la primera mitad del día 10 de junio de 2018 en su domicilio del centro oriente de la capital hidrocálida. Le sobrevive su madre María Tavares y sus hermanos, el mayor de ellos, Miguel, novillero sin caballos. Sus restos están siendo velados en la Funeraria Hernández de la mencionada ciudad. Descanse en Paz, así sea.

Aguilar a la verónica con el encierro de Villa Carmela en La México, en 2011.

Obituario: Mario Aguilar 1991 – 2018

De SOL y SOMBRA.

Este domingo 10 de junio del 2018 ha sido un día negro para él toreo en México, ya qué el matador de toros hidrocálido Mario Aguilar de tan solo 27 años de edad se quito la vida en su domicilio, siendo encontrado por su novia Mariana de 23 años, con la que sé decía tenia planes de contraer matrimonio.

Mario Alberto Aguilar Tabares nacio un 22 de Mayo de 1991 y fue en su momento un alumno aventajado de la escuela Tauromagia Mexicana junto con Octavio García “El Payo” y Arturo Saldívar.

Aguilar fue seleccionado entre 37 aspirantes para ingresar en Tauromagia Mexicana, a la edad de 12 años, después de formarse en dicha escuela con Juan Cubero debutó vestido de luces en un certamen novilleril de Juriquilla donde se clasificó para la final después de repetir 4 tardes.

Debutó como novillero en la Monumental Plaza México un 3 de septiembre del 2006, con el astado “Campeón” de La Joya, dejando un imborrable recuerdo entre los asistentes a ese festejo en donde se le rindió un homenaje al Maestro Silverio Pérez.

El 1 de octubre del 2006 cortó tres orejas en la monumental de México y se alzó con todos los trofeos en disputa como triunfador de la temporada 2006/07.

Entre sus triunfos importantes en la provincia mexicana como novillero recordamos una tarde muy importante en Monterrey, en donde salió en hombros, después sumo triunfos en Guadalajara, Puebla, Morelia, Aguascalientes y Autlán de la Grana.

Posteriormente se fue a Europa en el 2007 y se presentó como novillero en Saint Sever (Francia) cortando una oreja (también fue uno de los triunfadores de la Feria de Moralzarzal) antes de debutar en Las Ventas el 6 de abril del 2008 y cortar una oreja del novillo “Fuentevasca” de la divisa de La Martelilla.

Tomó la alternativa el primero de noviembre del 2009 en la Monumental de Aguascalientes, teniendo como padrino a Sebastián Castella y de testigo a José Adame, con el toro “Cafetero” de la ganadería de Bernaldo de Quirós. Esa tarde corto una oreja.

Confirmó su alternativa en la Monumental Plaza México el 31 de enero de 2010, llevando como padrino a Julián López “El Juli” y de testigo a Arturo Macías, con el toro “Tamarindo” de Bernaldo de Quirós.

Mario Aguilar fue un torero de clase y calidad, pero su trayectoria como matador siempre se desarrollo entre altibajos. Una vez pasada la euforia de la alternativa y de sus primeros años en las filas de los matadores, su carrera ya nunca pudo alcanzar un nivel importante y los contratos lamentablemente comenzaron a escasear.

Aún así alcanzo a sumar 81 corridas de toros en las que cortó 73 orejas, dos rabos y un indulto.

El cuerpo del torero será velado a partir de la 1:00 am de este lunes en la Funeraria Hernández (en la calle de Barragán, Aguascalientes).

Descanse en paz Mario Aguilar.

Twitter @Twittaurino

La Ilusión de la Sospecha – El Trapío por debajo del Mínimo Histórico en La México.

Así embistió “Ilusión” de Arroyo Zarco al natural, el lado bueno.

Ya quisiéramos que la paridad del peso frente al dólar la fijara la Plaza México, sería una maravilla. Claro, porque si hicieran del tipo de cambio lo mismo que le han hecho al trapío autoridades, empresa, ganaderos y demás… no se sufriría la cuesta de juntar los tantos pesos que cuesta la moneda americana. Una situación inversa ha ocurrido con el toro en la Monumental, en vez de crecer o de mantenerse fuerte, el trapío se ha devaluado para desilusión de la Afición y para propio demérito de los toreros, tal como ocurre con el triunfo de Ignacio Garibay que es tal como el nombre del cuarto al que desoreja… una mera “Ilusión”.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si alguien encuentra al Trapío, llámenle, urge su presencia y urgen corridas serias para la Plaza México.

Seriedad en los toros todos sabemos que es.

Porque así como “entre calés no va remaguillé”, entre taurinos es una inocentada salir con el cuento, tópico que se diría, de que “el toro mexicano no da para más”, ese con el que el oficialismo sale y se defiende cada ocho días. Con el respeto debido, si el de ayer de Arroyo Zarco es el toro mexicano la devaluación del mismo es ya no solo permanente, sino, tristemente, perpetua.

Corridas como la de ayer quitan la fe a cualquiera.

Porque no basta repetir lo que ya sabemos: Reyes Huerta y Arroyo Zarco son dos de las ganaderías de menor tamaño de México, solo que esta última no había arribado a los mínimos históricos de este domingo, ni siquiera aquel encierro de la lluvia hace 4 años había llegado con tan poco en presencia como el de este domingo.

Nada diremos sobre astas o falta de edad, nada podemos demostrar, solo sospechamos.

Pero insistimos, la apariencia del toro es tan importante como su esencia.

En la apariencia Arroyo Zarco se queda ayer, como aquel grito en el tendido de La México en 1998, los antiguos hoy deben bien recordarlo, en riachuelo. Porque basta echar la memoria y remontarnos al domingo 30 de Enero de 2005 para ver aquel encierro del toro “Soñador”, el de los dos puyazos de Víctor Ortega, nada guarda en relación con su apariencia con el de esta tarde.

Y en su esencia, la mansedumbre pesa en lo general más que nada.

Esta anovillada corrida tiene también la mala suerte de que primero y segundo se encuentran con Garibay y “El Capea”, respectivamente, incapaces de mejorar su condición mansa sobre la cual volveremos; que tercero y sexto se ven mermados por diversas lesiones e incluso, este último, con doble maroma sobre la cabeza. El que ha tenido menos es el quinto tan espeso como su lidiador.

Entonces tenemos que el que abre plaza, de una cara deslavada, de una estrechez y una cabeza que no inspira la necesaria majestad, no del tamaño sino del trapío, es un astado de condición mansa pero con la nobleza suficiente para enganchar a Ignacio Garibay y no descomponerse. O aguantar su aceleración capotera sin protestar o siquiera apretar.

El toro no desarrolla sentido o listeza alguna.

Y si en la muleta aprieta es por la manida forma de Garibay de tirar el brazo que lo descoloca para cada uno de los muletazos que siguen a los dos primeros de cada tanda. Este vicio, sumado al de echar siempre afuera y componer después, hacen de la suerte del primero un ejercicio de incapacidad primero y de macheteo después con la muleta.

Además de un espadazo terrible por bajo y la acertada negativa de la autoridad.

Pero la suerte caprichosa es.

Si hay un torero que sin temor a equivocarnos al que le han embestido los toros en la Plaza México es a Ignacio Garibay. Desde su confirmación hasta hoy por la tarde.

Veamos.

Nobilísimo el lote de Reyes Huerta en 2002, amplio el de Xajay en el mano a mano con Manzanares, el barralva que le levantó los pies y que de rebote le trajo dos orejas, el bravísimo toro de De Santiago que lo lastimó en 2003 o el extraordinario Fernando de la Mora que le fracturó la pierna y al que aun así cuajó en 2002. Incluso los carranco (sí, han leído bien) en 2008.

Suerte ha tenido, por la que suspiran todos los toreros.

Entonces su modesto sitio se explica en su forma de estar, otrora templado a la verónica, hoy enganchado, incluso adelantando, solo a pies juntos se templa y remata. Buen trato merece el cuarto, bonito ejemplar aunque demasiado justo para la plaza en la que se lidia, como su nombre, su trapío es tan solo una “Ilusión”, no obstante lo recto del lomo y lo bien construido de este cárdeno obscuro. Su paso ante el caballo es breve, previo al puyazo dobla contrario, empuja con un pitón no obstante.

En banderillas, sin emplearse y algo distraído, hace los viajes largos con la cara un poco arriba, mostrando fijeza. De inicio cerca de tablas, pasa insulso, casi perdiendo el paso en el inicio alternado, mitad enganchado con trincherazo intercalado, por arriba de Garibay. Pero en los medios se encasta, crece cuando tiene el trapo al frente mismo que engancha al no haber el ritmo tan necesario ante un toro cuyo rabo alegra y cuya fijeza deslumbra.

Es para bordarlo.

Entonces Garibay tira del toro tras el trincherazo y pega tres pases en tanda derechista. La Plaza responde y el toro crece tras el firmazo y el cambio de mano cuando su perfil izquierdo es probado y rebasa al torero en una tanda sin son alguno ni ligazón con la zurda, donde se muestran las grandes posibilidades del toro y el poco tino y sobre todo la colocación, otra vez, de un torero que solo está a gusto con la muleta armada. Si no ha rematado de improviso los naturales, se lo lleva.

Y es muy notorio, cuando el toro pasa por las rayas se descompone, sale con la cara arriba y sosea, más cuando Garibay después de un pase templado, se descompone y descoloca, en vez de crecer, frena el juego a más del toro. Igual que la nueva tanda al natural, la gente se emociona porque el toro tiene demasiada calidad, perdona el cite hacia fuera, la colocación siempre a la trágala, los mantazos y, claro, el pellizco del ayudado por bajo difumina cualquier otra consideración.

La Plaza México pondera ayer el adorno sobre lo fundamental.

Y peor aun en los siguientes adornos.

Lo imperdonable de esta faena es que teniendo una embestida que ilusiona y rompe a bueno, Ignacio Garibay deja el final de faena, lo que más importa, en la simpleza en una cadena de molinete, capetillina vitolina y apurados tirones con la izquierda que abandonan lo fundamental y, para rematar, el último intento de derechazos quedan enganchados, para afuera siempre y con el muletazo que marca el sino de la faena.

El pase de la firma enganchado.

Un toro como este, a plenos medios, exigido por bajo y al natural… sabrá Dios.

Y como uno no sabe nunca nada, realmente las dos orejas son parte de la crisis de la Plaza México. Lo único que sabemos es que Garibay se va triunfador en cantidad, en número, mas no en calidad y en huella. Para muestra el feo espadazo caído aplaudido a rabiar por la gente, bastaba esto hace 10 años para no dar una oreja. Mal valorado por la Autoridad igualmente que quizá en lo único que atina es el Arrastre Lento al astado, bueno hasta la muerte.

Discutido y discutible.

El resto es condenar la falta de fuerza, la falta de majestad de la corrida y, claro, las buenas recomendaciones de “El Capea” al que esperamos –sabemos que no será así- hayamos visto por última vez porque en esta época de tipo de cambio por las nubes ir a los toros cuesta más que nunca y ver a un diestro de estos no vale la pena. Para muestra sus vacilantes, nerviosos y saltarines pinreles que no dejan nada para la posteridad.

Al tiempo.

Y Mario Aguilar está tan aletargado que ni el terno de torear le realza. Hace el esfuerzo pero se queda corto. Mal con la espada.

Lo que bien empieza, bien acaba y viceversa.

Los mínimos históricos nos dan muestra de lo que puede venir en un año tan simbólico para la Monumental. Quisiéramos que repuntara el trapío, que la majestad regrese o que la grandeza volviera. Pero esto es suspirar de que el peso sea tan fuerte frente al euro como ante al dólar.

Más en un tiempo en que México y La México no se utilizan el entero de su trapío o toda la punta de sus defensas. Andan ambos, como el peso, a la baja.

Conste que es tan solo una simple sospecha.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 3 de 2016. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde fresca de inicio y posteriormente fría, con cielo despejado y con algo viento molesto en algunos pasajes de la lidia. Desigual la Autoridad al correctamente negar la oreja del primero pero al otorgar malamente la segunda oreja del cuarto.

6 Toros, 6 de Arroyo Zarco (Divisa Morado, Amarillo y Plata) Sospechosos de pitones. Impresentables, salvo segundo y cuarto, justos. Pobres de cabeza principalmente el sexto y los tres castaños lidiados en primero, tercero y quinto lugar. Anovillados y mansos en general, con fondo el cuarto, número 156 de nombre “Ilusión” con 511 kilogramos, cárdeno obscuro, no obstante su falta de pelea ante el caballo, su sosería y su tendencia a la querencia, fue homenajeado no sin polémica con el Arrastre Lento.

Ignacio Garibay (Grana y Oro) Saludos tras petición y Dos Orejas. Pedro Gutiérrez “El Capea” (Marino y Oro) Silencio en ambos. Mario Aguilar (Grana y Azabache) Palmas tras Aviso y Silencio.

El primer espada salió a hombros.

Destacó a la brega y en banderillas de la cuadrilla del tercer espada, Alejandro Prado.

Taurinísimo Vigésimo Quinto Programa – Análisis Encerrona “Zotoluco” – @FerminRiveraA Entrevista

Por: De SOL y SOMBRA-Redacción.

Dejamos aquí la emisión 25 del Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 28 de Noviembre de 2014. Actualidad Taurina. Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Feria de Lima 2014.

Faenas de Eulalio López “Zotoluco” a “Bigotón” de Xajay en 1998 e imágenes su encerrona en la Plaza México. Entrevista con Fermín Rivera e imágenes de Mario Aguilar en La México.

Recuerdo de Mariano Ramos y trailer de la película “El Niño y El Toro” (“The Brave One”) de Irving Rapper, EUA 1955.

Análisis Sexta de Derecho de Apartado Plaza México: Toros Diversas Ganaderías para “Zotoluco” como Único Espada. Toro “Río Dulce” de Jaral de Peñas.

Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII) y José González (@JoseNinoG).

La próxima emisión, 26, de @Taurinisimos será transmitida el viernes 12 de Diciembre, en vivo, a las 19 horas a través del link: http://www.radiotv.mx

Los esperamos.

Twitter: @Taurinisimos.