Archivo de la categoría: Miguel Angel Perera

Feria de Otoño: Un gran Miguel Ángel Perera por la puerta grande


Caracorta‘, del Puerto, un toro excepcional para una faena bordada.

Por Carlos Ilián.

Caracorta, asi se llamaba el primer toro del Puerto de San Lorenzo y seguro que Miguel Ángel Perera lo recordará el resto de su vida. Sí, lo recordará porque su infinita clase, su infinita bondad, su embestida humillada haciendo, literalmente, el avión, le sirvieron en bandeja a Perera los resortes para cuajar su más rotunda faena en Madrid desde aquel 6 de junio de 2008 cuando se encumbró con un toro excepcional de Núñez del Cuvillo.

Esta vez Perera se alejó de la trampa de la patita retrasada, la distancia abusiva y el muletazo lineal para embraguetarse de verdad y bordar con el toreo al natural, barriendo la arena con los vuelos del engaño y con el toro cosido a la panza del engaño. Fue un monumento a la suerte fundamental del toreo de muleta. Sobre la derecha templó de verdad aunque hubo algún coqueteo con la facilidad. El final entre muletazos sin solución de continuidad, una borrachera entre los pitones. Mal con la espada operdiendo las dos orejas, pero hubo un trofeo.

La segunda oreja, muy discutible, lo cortó el cuarto, otro toro de enorme fijeza, al que lució de largo con generosidad y luego ligó en un palmo de terreno. Faena exigente que rompió al del Puerto, rajado del todo.

La puerta grande se le abrió, con protestas, pero a Perera le abre a la vez una vía de cotización alta con el refrendo de Madrid.

Juan del Álamo salió noqueado ante un lote, especialmente el quinto, con mucha guasa, al que mareó sin argumento.

López Simón pudo enderezar su tarde en el sexto que metió la carea por el pitón derecho, y el torero de Barajas hasta ligó algún redondo notable, pero no redondeó, quedándose a mitad del camino.

Plaza de Madrid. Sexta corrida. Más de tres cuartos de entrara (19.455 espectadores). Toros del PUERTO DE SAN LORENZO y un sobrero de SANTIAGO DOMECQ (6), de inmensa clase el 1º, con fijeza el 4º , el resto con más movilidad que casta, todos mansearon al final.

MIGUEL ÁNGEL PERERA (7), de caldero y oro. Estocada delantera y dos descabellos. Un aviso (una oreja). Pinchazo y estocada (una oreja).

JUAN DEL ÁLAMO (4), de grana y oro. Dos pinchazos y estocada corta tendida (silencio). Estocada. Un aviso (silencio).

LÓPEZ SIMÓN (5), de marfil y oro. Pinchazo, pinchazo hondo y descabello. Un aviso (silencio: Estocada que atraviesa, pinchazo y estocada (palmas).

Publicado en Marca

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Perera, para sustituir a Morante en Bilbao

Perera, remiendo de emergencia para sustituir a Morante en Bilbao.

Por Carlos Ilián.

En nota de prensa la Junta Administrativa de la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao ha dado a conocer el nombre del matador de toros Miguel Ángel Perera para sustituir a Morante de la Puebla en la tarde del 22 de agosto.

Por lo tanto el cartel queda compuesto por los toros de Jandilla para El Juli, Miguel Ángel Perera y Roca Rey. Se trata sin duda de un remiendo a la fuerza, un remiendo de emergencia porque Perera difícilmentge puede sustituir a un torero de las características de Morante.

En una entrevista, Juan Manuel Delgado, miembro de la Junta, calificó a Morante de insustituible. 

El cartel queda muy rebajado pero en pleno mes de agosto es muy difícil encontrar sustituciones en las grandes ferias por la aglomeración de corridas y cuando se trata de sustituir a un torero como Morante se hace casi imposible. El daño de la retirada de Morante ya está hecho.

Publicado en Marca

La Constante Frustración – Reanuda La México con Mansos y Pinchazos.

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En el claro del derechazo ante el manso de Montecristo, Juan Pablo Sánchez brilla… solo lo opaca su espada. FOTO: Edmundo Toca.

Enero muestra, de nuevo, los males de la Fiesta en esta país: la falta de emoción en el toro, fundamentalmente, y las fallas con la espada de quienes, más que nunca, tendrían la obligación de oficiar correctamente con el alfanje. Juan Pablo Sánchez exhibe su completa estatura torera y, a la vez, el frustrante, deficiente y lamentable manejo de la espada, dejando en blanco un triunfo más que cantado. Mientras que Perera y Silveti son presas del marasmo, aburrimiento y tedio que consigo trae el terrible encierro de Montecristo dejando pasar los únicos toros con ciertas posibilidades de un encierro de mansos para olvidar.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Fotos: Edmundo Toca.

Si un toro de salida permite hacer lo que el primero permite a Perera, es un síntoma muy palpable de que el toro no se está dando a respetar. Algunos nos dirán que esas cordobinas de salida han sido fantásticas.

Temple han tenido, cierta plástica… cero drama.

Nos habría gustado que el toro, más que pasar con la cara arriba sin exigir rematado cada lance, fuese por el capote con la agresividad necesaria de su casta y replicara por un pitón y otro, sin dejarse hacer, dejándose pasar. El puyazo, casi inexistente, muestra a las primeras de cambio que el de Montecristo es débil. El extremeño lo cuida hasta llegado el último tercio, pues la tentación del quite por gaoneras es mucha aunque la casta sea poca.

Perera está templado siempre, justo es decirlo, a media altura o arriba, largo en el trazo pero sin convencer plenamente entre las interrupciones de las caídas del toro y el amaneramiento de torear sin el estoque por ambos lados, seguramente buscando una supuesta “mayor naturalidad” que contrasta con la menor bravura y fuerza, dignidad en el juego del toro al que, pese a torear largo y ligado en un momento, pincha.

Luego vendría el cuarto.

A la postre el primero de dos que se resisten a caer a la arena.

El tancredismo, casi necedad del extremeño, no le viene bien a un toro que ha metido la cara desde salida y que, tras frenar en banderillas donde Curro Javier, fenomenal, brinda aire, distancia y alivio en los capotazos, requiere necesariamente andar con él, para adelante. Esto es algo que a Perera le parece menor que quedarse quieto. Él está a gusto estático, haciendo que se mueva el toro más no la emoción.

Desgraciadamente, todo lo templado que está en su primero, deja de estar con este cuarto que pide espacio, perderle un paso y la media altura con salida al frente pase a pase, como le engancha en uno clave con la izquierda, la cosa se difumina.

Para mal de todos y desconsuelo de unos cuantos.

Recuerdo el famoso poema de Robert Frost, “El Camino No Tomado”

La “total diferencia” de la tarde la marca Juan Pablo Sánchez.

Precisamente por no tomar el camino más recorrido últimamente -el tancredismo estéril- Juan Pablo Sánchez ha sacado de sus toros lo que estos negaban, lo que parecen no tener. Esta vez torear, además de ser el ejercicio de imposición ha sido de convencimiento, del torero y del propio toro de sus posibilidades.

Así, Sánchez evita excederse con el capote, apenas palpa la embestida y la conduce personalmente en el segundo tercio con temple, previo a tomar la muleta ante un toro débil pero con apenas un tranco más que el anterior. Juan Pablo lo siente así de salida primero abajo y luego a media altura.

Y la largueza aparece.

Justo cuando el toro está entre ser y no, Sánchez le lleva largo, le encela, primero en los medios y después fuera de la segunda raya. La muleta manda y apenas le alcanza, habrá sido tres veces, al final de las suertes, los naturales largos aunque la tanda se interrumpe por el toro. Que entonces se frena y Sánchez, con mucha serenidad de pies y ritmo en las muñecas, acorta distancias para que, con despaciosidad, sobrevengan los derechazos, las dosantinas y el extremo de la capetillina en redondo, dos veces.

Con la plaza que se entrega.

Porque el torero se entrega también a plenitud.

Y la faena prosigue, al extremo de engolosinar a Juan Pablo que tras los últimos muletazos con la derecha hay un momento en que el astado queda igualado pero en la suerte natural, cambia el terreno y Sánchez pincha. Cosa que empeoraría con su segundo. Si algo puede marcar, para muy mal, esta generación torera es su pésimo manejo del alfanje.

Más ante un encierro que desespera por débil y manso y exaspera al personal y a los toreros por tan poco quizá nulo fondo además con demasiado poca emoción, esto, como aficionado, es lo peor. Y luego se reprocha que la Afición no vaya. A cada intento de ligazón los toros dicen no, lo hacen de la peor forma, retrocediendo o, incluso, a traición como ese quinto, el de más cabeza y de peores ideas, tirando el cabeceo y levantando los pies de Juan Pablo Sánchez.

Como una terrible osadía.

Que además, tras iniciar abajo con la muleta, obliga a explorar, a jugársela a Sánchez, porque regatea, cabecea y se niega a embestir. Entonces surge la emoción, no por el toro sino por el mérito de explorar en aguas profundas, donde se venir puede la cornada o naufragar fácilmente por falta de capacidad.

Sánchez puede y se impone con los derechazos, pisando el terreno, sin ventajas y exponiendo el cuerpo y el prestigio, por ello, los naturales, dos tandas ambas con cambio de mano, muy coreadas y completas que se interrumpen por una voltereta sin consecuencia. Aquí el hidrocálido vuelve para imponerse de nuevo con toda la raza y la casta que no tiene el toro, en nuevos naturales y derechazos que quizá sobran.

Porque la listeza, casi malicia, del toro se acentúa.

De nuevo en la suerte contraria, pincha hasta el hastío, hasta la incapacidad, hasta cambiar las cañas por lanzas, casi injustas del tendido pero realistas de la situación del toro que, aunque manso, hay que matarle bien.

Sánchez cambia las palmas por los pitos.

Mientras que Silveti, cambia la suerte por la frustración de cada año.

Sin plan ante el manso tercero, lo quiere cambiar de terreno al inicio con la muleta y acaba en el mismo sitio. Y con los dos toros de mayor poder con la muleta Diego simplemente retrocede, no manda sus pies no terminan por serenarse, su brazo por mandar y el tercero, que hace una lidia donde vence a las cuadrillas al imponer su terreno, lo deja sin recursos.

Y el sexto, simplemente el mejor.

De caer en otras manos…

Lo mismo de siempre: el toro bueno en las manos menos capacitadas, el cambiado en los medios de inicio y su golpe de efecto, el toro que embiste y al torero que le enganchan, sin dejar la sonrisa pero perdiendo la confianza de la gente.

Pinchazo y frustración.

Quien venga a cambiar esto debe empezar por el toro, si es la de Los Encinos, que sea seria y para bien. Quien venga a cambiar la actitud debe hacerlo con la espada y por lo alto. 

Pero que no se diga que la Afición no está ahí, si esta, el problema es que esta se encuentra constantemente frustrada. 

¿Será que la historia de esta corrida refleja lo que la Afición no quiere? Ni mansos ni pinchazos…

Nuevamente solo nos queda la espera… la eterna espera del toreo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 22 de 2017. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada, sin viento molesto.

6 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Mal presentada por desigual, esmirriado y estrecho el anovillado tercero, no debió siquiera embarcarse. Muy retacados primero, cuarto y sexto. El segundo estrecho aunque con cara y muy cabezón el chico quinto. Flojos y débiles en general, así como descastados. Destaca el lidiado en cuarto lugar, junto al sexto, único que soporta la lidia a pie. Mansos y descastado el resto, con peligro por pitón e izquierdo el quinto.

Miguel Ángel Perera (Sangre de Toro y Oro) Silencio tras Aviso y División. Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) Saludos y Pitos. Diego Silveti (Purísima y Oro) Palmas y Silencio.

Al finalizar el Paseillo se guarda un minuto de homenaje en memoria del ganadero Juan Huerta Ortega fallecido este fin de semana. Descanse en Paz.

Buen tercio de varas a cargo de César Morales ante el sexto. Fenomenal bregando Curro Javier, siempre templado con el cuarto. Destaca en banderillas durante el segundo tercio del segundo turno, Alejandro Prado y Marco Dones ante el cuarto. Medroso y ventajoso, banderilleando mal, Juan Ramón Saldaña ante el tercero.

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Así venció y convenció Juan Pablo Sánchez en la dosantina al segundo de la tarde. FOTO: Edmundo Toca.

La Pócima del Toro – Triunfa Juan Pablo con La México en Cuenta de Protección.

Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)
Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)

Ver lidiar la ganadería de Julián Hamdan, año con año se convierte en un mal acostumbrado suplicio, un calvario donde los toros a penas y se sostienen, otros de plano visitan la arena y uno, incluso, queda noqueado tras chocar con el burladero. Lo malo, es que tal cosa, ya se ve como normal hasta graciosa para algunos. Nuevo tropiezo ganadero, no solo de falta de fuerza sino incluso la anovillada presencia que hace lastimosamente ver como el toro está ausente. Miguel Ángel Perera, muy interesado en lidiar esta corrida, se queda en una simplona vuelta al ruedo, tan sin chiste como su campaña mexicana mientras que los hidrocálidos Juan Pablo Sánchez y Fermín Espinosa obtienen resultados tan diametralmente opuestos como su aptitud para el toreo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Emilio Méndez.

Si contamos las caídas de este encierro, sumamos las del año pasado y todas y cada una de las veces en que los toros del hierro de Julián Hamdan han “visitado la lona” en la Plaza México, simplemente no acabaríamos.

Recuerdo un día preguntarle la razón de tal flojedad, fue al aire.

“Es una cosa generalizada en todas las ganaderías, de repente salen toros flojos y otros no… Es algo que los Ganaderos… no sabemos a ciencia cierta a qué se debe, si lo supiéramos ya no se caerían los toros. Si alguien inventará la pócima mágica… sería millonario, todos los ganaderos seríamos sus clientes.” Dijo el ganadero.

La pócima mágica no ha llegado.

Como tampoco, salvo los dos primeros y el quinto, la presencia.

El lote de Fermín Espinosa ha sido lamentablemente mal presentado por desigual. Dispares entre sí, con un cuerpo cuya hondura no armoniza con la cabeza ni la cornamenta, el negro tercero de la tarde sale sin enterarse de las cosas, sin mostrar interés por la lidia pero cabecea, el muchacho Espinosa carece del carácter para imponerse a la protesta por la presencia y el hostigamiento que, por la razón que sea, se le presenta. Tampoco cuenta con la determinación para proseguir, tras los efectivos doblones iniciales, pisando el terreno del astado y darse a torear.

Aun así, liga una tanda y la gente en eso no escatima, estando cerca del toro, corriendo la mano con la derecha para ligar, le corean. Pero en este Fermín la mentalidad no es un activo. Abandona tal senda, fatal con la izquierda, termina por inexplicables manoletinas y tendencioso espadazo entero.

¿Qué ocurre con la juventud taurina?

Lo mismo o peor en el sexto, tan parecido a la madre que le ha parido que su trapío dice nada, al contrario. Este cariavacado astado derrumba su tranco varias veces, provoca en el tendido el hastío del toro anovillado y de un torero al que un pésimo manejo administrativo, poca mentalidad y amarras técnicas como no colocarse correctamente para citar con la zurda, han dejado en el limbo su carrera y sin saber a dónde ir.

Solo Dios.

Torea una “figura” como Miguel Ángel Perera que parece arropar, como en la confirmación, al tercer espada y, en este caso, a la ganadería. Muy preocupado parece estar por lidiar específicamente este hierro que solo se acartela una tarde y con una ganadería que no le viene bien a su estilo impositivo, valiente y dominante que tanto gustara en 2009 y que hasta un rabo puso en sus manos. Aquel torero parece lejos del que se presenta hoy.

Perera luce de inicio en los lances que intercala con ceñidas chicuelinas.

El toro dobla contrario.

Luego la inyección, piquete acostumbrado en varas, el temple de Curro Javier en los palos ayuda al toro que está evidentemente cayendo. Entonces para Miguel Ángel resulta natural quedarse quieto, abrirse a los medios y mérito técnico ha tenido para hacer que el astado no frene y se mantenga en pie, pese a perder la horizontal de pronto. Amplias tandas, principalmente de derechazos suceden con una dosantina entrelazada y el ritmo de Perera, circular o al natural, solo se rompe en un feo medio espadazo trasero y caído.

Derrumbado el toro, sobreviene el peligro con voltereta al puntillero que bien recuerda al “Puntillero” de Óscar Chávez: “Pasó algunos apurillos//Cuando un toro agonizante//Lo cogió por los colmillos y lo vistió de danzante…//Pasó algunos apurillos.”

Al toro no se le ha de hacer confianza… ni en el arrastre.

Jorge Ramos, tras finiquitar el cachetero al astado, aprieta correctamente ante la débil petición, derivado del feo espadazo. Perera, en descargo, da una vuelta que pudo bien haber evitado tanto como la antirreglamentaria salida del segundo sobrero que sustituye a un toro, chico igualmente, que no sobrevive la cuenta de protección al estrellarse solo con las tablas tras perseguir al banderillero.

Noqueado de pie, el torillo es cambiado y se va al trote al toril.

Reseñado está y anunciado es un Valparaíso que ilusionaría verle mientras sea algo distinto.

Pensamos que esto habría cambiado la tarde.

Pero no.

Imponen, no a la Autoridad sino a la gente que acude, el calvario de ver a Perera, connotado lidiador, triunfador de esta Plaza, reducido a cuidador de la fuerza del toro. El sobrero se duele, se desentiende del capote pese a los buenos lances quedándose por bajo. A este Perera todavía le receta el cambiado por la espalda que alborota de inicio pero que no centra al cárdeno que no termina por embestir sino por mostrar su descastamiento con esa cara alta que rompe la esperanza por completo.

Y aburre.

Tal como la Afición, cansada del medio toro a precio de oro.

Otro espadazo infame por bajo.

Menos mal, Juan Pablo Sánchez brinda una de las pocas alegrías del festejo.

Y lo hace porque, ya no solo su temple sería la llave con el serio, badanudo, negro, como la noche y de embestida incompleta, segundo, sino la paciencia y la sutileza de tratar con demasiada precaución al toro. Esto que tendría que no ser la regla se ha convertido en la constante. Sin embargo, el mérito de Sánchez es dosificar, administrar y quedarse quieto cuando el burel duda.

Entre tanta debilidad, el toro puede quebrar su voluntad.

Pero para ello está el toque de Sánchez que logra más que aliviar como dirá el oficialismo, encelar, hacer que la casta y la fuerza que no existen, aparezcan por momentos y, tras los derechazos, citar con la zurda, aguantando que la embestida, poco a poco, acuda al engaño y la mano izquierda desahogue por alto la embestida con la izquierda.

Así prosigue.

Juan Pablo Sánchez pone lo que falta, emoción, liga los naturales y si bien el drama está ausente, la emoción estética, plástica surge con la verticalidad de su planta y el trazo con la izquierda pese al cabeceo, le liga molinete y nuevo remate. Un toreo de suspiro y firmeza. Cierra la mano derecha, el astado mejora se muestra mejor de lo que es por el torero que tras molinete rubrica la faena con el giro que se resuelve con un cambio de mano, otro más este año, de campanillas.

Eso sería todo. Porque no hay más fondo en el negro astado que protesta en la dosantina y frena, su disposición a embestir, uno por uno, vuelven los derechazos previos a un feo espadazo entero pero muy caído. Siendo francos, no obstante la calidad de la faena, la espada hecha a perder todo. Pero la orejera petición se desata y en horrible color amarillo.

¿Qué será de Sánchez el día que plenamente podamos ver el real poder en su muleta?

Tendría que ser ante el toro fuerte, no el remedo.

Mientras, es de nosotros el suplicio de ver a Juan Pablo con un quinto toro de mucha cabeza que vuelve a frustrar a la Afición pues su peligro es de manso que se pone por delante a mala idea. No hay más.

Condenamos estamos, al parecer por lo que resta de la Temporada, a tolerar la ausencia. Mientras los ganaderos, porque se ha dicho que son todos, encuentran la “pócima mágica” Corran por favor, mil vueltas al potrero son necesarias, para que los toros no se caigan.

Hay otra “pócima” severa muy al uso hoy y que, esperamos, estén entendido quienes manejan esto: el veto.

Lo aplica la Afición real.

Quizá la Temporada esté si no contra las cuerdas, entablerada, si no en cuenta de protección, rota la ilusión de la Afición por marcada ausencia del Toro. Cansinamente, caída a caída, se está perdiendo, tal como pierden las manos los toros en la arena de la Monumental.

Ojalá, pronto, se encuentre, para la Afición, esa pócima.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 4 de 2016. Sexta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado bastante viento intermitente que aisladamente molesta la lidia.

7 Toros, 7 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) El cuarto lidiado como sobrero, luego de inutilizarse para la lidia, tras el primer par de banderillas, el titular. Variopinta, muy débil en general y descastada, salvo los dos primeros: dos negros serios de cara y buena hechuras aunque sobrado de kilos y débiles, que brindaron opciones en la muleta. El resto desigual de presencia, suelto y descompuesto en la embestida el tercero. El sobrero duró un instante perdiendo celo e interés por el engaño. El quinto saca peligro por el lado izquierdo y el impresentable sexto, sin fuerza ni casta, queda inédito.

Fatal la Autoridad de Plaza y la Autoridad de Callejón al ceder ante la presión del representante del primer espada y no lidiar, antirreglamentariamente, el reseñado como primer sobrero de la ganadería de Valparaíso, lidiando en cambio, el segundo reserva de la ganadería titular en contravención a la fracción IX del Artículo 57 del Reglamento vigente.

Atina el Juez de Plaza, Jorge Ramos al negar la petición de la oreja tras la lidia del primero, no obstante afloja respecto del segundo espada sin valorar su uso del estoque.

Miguel Ángel Perera (Verde Olivo y Oro) Vuelta tras Petición y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Marino y Oro) Oreja y Silencio. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Tabaco y Oro) División y Pitos.

Se desmontera tras banderillear al primero, de la cuadrilla del primer espada, Curro Javier. El primero de la tarde, voltea al intentarle apuntillar, al puntillero Fernando Ríos luego de que este le levantara e intentara ahondar el estoque, sin consecuencias.

Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)
Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)

Capas, pelos y supercherías

Por Salvador Gimenez.

CUANDO se alcanza la elite, o cuando pensamos que la hemos alcanzado, el ser humano comienza a cuestionar aquello que no es de su agrado. En algunas ocasiones sus razones pueden ser justas, pero en otras, las más, la soberbia de su ego comienza a rechazar todo aquello que piensa, o puede pensar, que no le beneficia para mantener su posición elitista. Es entonces cuando surgen los vetos y las censuras sin tapujo alguno a todo aquel, o aquello, que se intuye que molesta e incómoda. La creencia de estar en posesión de la verdad más absoluta, lleva al ser humano a un punto en el que desprecia cosas, que en ocasiones, les fueron favorables para alcanzar ese lugar por el que se lucha de forma denodada. 

En el mundo de los toros ocurre lo mismo. No hay que olvidar que este estamento del toreo, propio de nuestro país, es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. El torero se puede incluso ampliar a otras piezas del tablero como apoderados, ganaderos o empresarios, cuando alcanza la cima suele adoptar posturas de imposición de todo aquello que cree que le favorece. Obviamente también inicia un desecho de todo aquello que le molesta. Es cuando se veta a compañeros, ganaderías, plazas, informadores o medios, por ser incómodos para sus intereses particulares, la mayoría contrapuestos con los del público que les ha llevado a ocupar su ventajosa posición. 

A veces estas actitudes, la mayoría infundadas y caprichosas, rozan el absurdo más absoluto. Una de ellas fue siempre -la historia así lo demuestra- el erradicar algo superficial e insustancial como puede ser el pelo o capa del animal al que hay que enfrentarse. Al imponerse en la cabaña brava la sangre procedente de Vistahermosa, cuyo pelo negro es mayoritario, otros pelos más variados comenzaron a sufrir el acoso de los toreros, por considerarlos de sangres, castas y ganaderías menos proclives para el lucimiento. Por eso capas como la jabonera, hoy gracias al discutido Juan Pedro Domecq otra vez en boga, la cárdena, o la berrenda comenzaron a desaparecer de los ruedos por las manías de aquellos que alegaban que tenían algún goterón de sangre bastarda y que no era propicia para el toreo. 

En la pasada feria de Salamanca Miguel Ángel Perera obtuvo un triunfo que tuvo repercusión nacional. El extremeño tuvo una actuación redonda ante un bravo toro con el hierro de Montalvo. Faena para el recuerdo y que se seguro será una de las referentes de la temporada. Perera bordó el toreo. Ese andar metido en terrenos del toro que, a poco que haya un toro exigente, hace vibrar a los espectadores. Frente a él un animal con el hierro de Montalvo, de nombre Brivón, bravo y que fue premiado con la vuelta al ruedo. 
Teniendo en cuenta que la ganadería charra de Montalvo hoy es mayoritariamente de sangre Parladé-Domecq, todo normal. Pero si decimos que Brivón lucía una capa poco común y que nos retrotraía al pasado podemos desvelar que un pelo pinturero no marca jamás las condiciones de un animal para una lidia lucida, completa y estética. 

Brivón, el toro de Salamanca, tenía un pelo berrendo en negro aparejado, propio de la ganadería a la que pertenecía, así como a los orígenes más primigenios de la misma. Un toro que lucían los de Vicente Martínez, quien aconsejado por Salvador Sánchez Frascuelo, cruzó su piara de reses colmenareñas con un toro andaluz, de igual capa, de la casta vazqueña y procedente de la de Concha y Sierra. Un pelo que a pesar de la absorción de la sangre primitiva con sucesivos cruces con elementos de la vacada de Ibarra, fue característico en la casa y que eran vistos con buenos ojos incluso por aquel privilegiado del toreo que fue Joselito El Gallo. Un pelo que poco a poco fue marginado por la torería andante y reinante, desapareciendo prácticamente de las grandes plazas y conservado de forma testimonial por el ganadero como vestigio de la vieja y recordada ganadería de Martínez

Tanto es así que en la otra ganadería procedente de ella, como es la de nuestro paisano Ramón Sánchez, hace años que desapareció por completo. 
Brivón con su juego demostró que en ocasiones, cuando se llega a la elite, el veto puede ser algo caprichoso y arbitrario. Algo que puede rozar la superchería y la superstición que bien casan con la falta de formación y preparación del ser humano. La bravura es algo aparejado al comportamiento en la lucha y no en el fenotipo o características externas. La variedad de capas, o pelos, es algo que enriquece la cabaña brava, y este argumento es suficiente para erradicar vetos caprichosos que solo cercenan lo que antes era lógico y normal.

Fuente: El dia de Cordoba

Perera: “No hay mejor sitio para reaparecer que mi propia casa”

 A la derecha, el alcalde de Olivenza y Miguel Angel Perera, y a la izquierda el diputado con las concejalas oliventinas, ayer. - Foto:DIPUTACION DE BADAJOZ / S. RODRIGUEZ

De SOL y SOMBRA.

No es una corrida más para él. El torero pacense Miguel Angel Perera pisará por primera vez los ruedos tras la grave cogida que sufrió el pasado mes de septiembre en Salamanca y lo hará en la Feria del Toro de Olivenza. “No hay mejor sitio para reaparecer que en mi propia casa”, dijo ayer el matador al referirse a su vuelta a las plazas de toros.

Aunque nació en Puebla del Prior, reconoció que se siente oliventino, porque en Olivenza es donde vive, donde está empadronado y donde mantiene estrechos vínculos con su vecinos. Por todo ello, señaló que esta corrida –en la que comparte cartel con Diego Urdiales y Alejandro Talavante— tiene “mucho significado” para él, pero también supone “una responsabilidad”.

Perera añadió que espera su regreso a los ruedos con “mucha ilusión” y con la confianza de que “las corridas embistan” porque, según resaltó, el éxito de la feria de Olivenza “es que siempre se han cumplido las expectativas”.

El matador explicó que su proceso de recuperación tras la cogida en Salamanca, especialmente el postoperatorio, fue “muy duro”, pues le obligó a permanecer en reposo absoluto un largo periodo de tiempo y tuvo que suspender corridas que ya tenía comprometidas, como una en Lima (Perú). Pero poco a poco fue superando la lesión. “No he parado de prepararme tanto físicamente como en tentaderos”, dijo el torero, que llegará a la plaza de Olivenza al 100%.

En la presentación de la Feria del Toro, Miguel Angel Perera reiteró su disposición a colaborar, no solo como matador, sino como aficionado y oliventino, para que esta cita se mantenga en el tiempo y no desaparezca como otras debido a la crisis y a la “falta de ilusión”. En este sentido, se mostró optimista tanto con la feria de Olivenza como con la de Ecuextre en Badajoz, porque se celebran en una tierra “tremendamente taurina”, por contar con una escuela de tauromaquia de la que han salido grandes figuras del toreo y por el gran impacto socioeconómico del mundo del toro en la zona. “Eso no puede caer en saco roto”, sentenció el diestro.

elperiodicoextremadura.com

Varapalo judicial para el torero Miguel Ángel Perera: Varapalo judicial para el torero Miguel Ángel Perera

Vea todas las imágenes de la segunda boda del torero (Galería)

El diestro tendrá que abonar a su ex mujer 3.000 euros al mes durante tres años. ¿La novedad? El juez ha contemplado para establecer la pensión compensatoria los años de convivencia previos

El diestro Miguel Ángel Perera no ha empezado el 2016 con buen pie. Y eso que el día 9 de febrero iba a celebrar el segundo cumpleaños de su única hija Carmen, fruto de su matrimonio en octubre de 2013 con Verónica Gutiérrez, con la que sigue felizmente casado. El Tribunal Supremo acaba de dictar que tiene que pasar una pensión compensatoria a su primera mujer (María Eugenia Fernández Martínez) de 3.000 euros al mes durante un periodo de tres años. Esta sentencia aparece después de que Perera interpusiera un recurso de casación contra otra dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla.

¿Cuál es la particularidad de esta sentencia? Que el juez establece la pensión compensatoria para la exmujer teniendo en cuenta no solo el tiempo que estuvieron casados sino también los dos años que convivieron juntos, lo que se conoce legalmente como convivencia ‘more uxorio’. Eso sí, la exmujer en un principio pedía 3.000 euros al mes durante cinco años y, además, 900.000 euros en concepto de compensación en un pago único, hecho que ha sido desestimado.

Su ex mujer dejó de trabajar tras la ruptura

La sentencia detalla cómo María Eugenia Fernández, que actualmente no trabaja y no percibe ingreso alguno, “posee una contrastada capacidad de trabajo, vio quebradas sus expectativas y oportunidades antes de contraer matrimonio y una vez iniciada la convivencia prenupcial, y de ahí que sea acreedora al reconocimiento de la citada pensión”. Así se detalla cómo la ex mujer de Perera tenía en 2003 una empresa de publicidad ‘online’ y que colaboró realizando las gestiones de patrimonio e inversiones y desarrollando “actividades periféricas”, a través de portales web para promocionar la figura del matador y del mantenimiento de relaciones con las entidades bancarias, agentes inmobiliarios, asesores financieros y periodistas, entre otros.

Perera se casó en el mismo año que se divorció

En el documento jurídico se explica que el torero se casó en octubre de 2008, tras dos años de convivencia, con María Eugenia; se separó de hecho en diciembre de 2009 y no consiguió el divorcio hasta marzo de 2013. Lo que no aparece en la sentencia es que el torero luchó por el divorcio para casarse con Verónica González (hija del Niño de la Capea), lo consigue en marzo de 2013 y siete meses después se casa con Verónica en Salamanca.

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Opinión: ¿Se acabó la fiesta?

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Por Rubén Amón.

¿Pueden desaparecer las corridas de toros? ¿Se acabó la fiesta? En ausencia de una respuesta concreta e inminente, la pregunta ha ganado espacio en la sociedad española. Por la pujanza de la conciencia animalista. Por la posición abolicionista de la nueva izquierda. Por la pasividad del propio sector taurino. Por el problema de renovación generacional de los espectadores. Y por la repercusión negativa de los espectáculos populares —constituyen el 88% de los totales— en la reputación de la lidia.

El propio sustantivo matador se antoja incómodo en una sociedad que se defiende de los instintos y que se aleja progresivamente de la tauromaquia. La encuesta de IPSOS realizada en abril retrata la fiesta como un espectáculo minoritario en los hábitos sociales —la aprueba el 29%— , del mismo modo que las fuerzas políticas emergentes y los nuevos líderes, Pedro Sánchez (PSOE) incluido, han convertido el toreo en un enemigo político, muchas veces, como en Cataluña, vinculándolo al conflicto identitario de la España que idolatra el toro de Osborne.

Se entiende así la expectación que suscita la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) respecto al recurso que presentó el PP al hilo de la prohibición decidida en el Parlament en 2012. Cinco años después, el fallo “inminente” apunta a que los magistrados del TC darían la razón al Partido Popular, en cuanto que las comunidades autónomas carecerían de atribuciones para prohibir un fenómeno cultural.

Se vulneraría, en caso contrario, el artículo 149 de la Constitución, en cuyo punto 28 se le reconoce al Estado la defensa del patrimonio cultural. Y los toros, técnica y legislativamente, forman parte de él y del marco jurídico en el que deben pronunciarse los magistrados del TC.

La sentencia presupone una sobreexcitación del clima político, aunque el transcurso de un lustro ha proporcionado a la causa catalana una adhesión territorial muy llamativa. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, acaba de anunciar que retirará la subvención a la Escuela Taurina a partir del año que viene, mientras que A Coruña, Palma de Mallorca y Alicante, por ejemplo, se han declarado ciudades antitaurinas.

Se trata más de un formalismo que de una posibilidad legislativa —la tauromaquia está protegida por una ley de salvaguarda del patrimonio inmaterial aprobada unilateralmente por el PP en marzo—, pero la coherencia con que muchos municipios han decidido retirar las subvenciones amenaza el desarrollo del espectáculo en su embrión.

No se sostiene la tauromaquia sin la “tercera división”. Las grandes ferias —Valencia, Madrid, Sevilla, Bilbao, Salamanca, Zaragoza— representan la dimensión más vistosa del fenómeno taurino, pero resultarán inconcebibles si la base de la pirámide se resiente de una asfixia institucional y presupuestaria. Hasta el extremo de que el 70% de los espectáculos contemporáneos respiran gracias a las ayudas de las administraciones.

Es el contexto en que introduce una posición equidistante el borrador del programa de Podemos. No se menciona la prohibición. Se limita la entrada a los mayores de edad y se termina con la política de subvenciones. Los toros no morirían por decreto. Lo harían por inanición, aunque tamañas expectativas, vinculadas a una conciencia más urbanita, subestiman la repercusión del acontecimiento taurino en regiones de tradición arraigada.

Desde luego es indiscutible, intocable en Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha, Castilla y León, Madrid, La Rioja, Navarra y el País Vasco. Sirva como prueba la “recuperación” de San Sebastián. Bildu había prohibido los toros nada más acceder al Ayuntamiento, pero la victoria del PNV en los comicios de mayo dio lugar a la reapertura del coso de Illumbe.

Sucedió el pasado mes de agosto en un espectáculo de gran valor reivindicativo porque estaban las cámaras de TVE —10,2% de share— y porque asistieron el rey Juan Carlos y la infanta Elena. Sacaba pecho la afición, aunque la estrategia de defensa se resiente de una asombrosa desunión —empresarios, toreros y ganaderos no terminan de consolidar un lobby influyente—, abusa de sus apologistas más reputados —Vargas Llosa ha sido un bastión inagotable— y ha encontrado, paradójicamente, un enemigo en su mejor aliado, es decir, el PP.

El empeño del PP para proteger la tauromaquia ha generado vinculación ideológica

El empeño del PP para proteger la tauromaquia ha creado una vinculación ideológica, sobrepasando los tiempos en que la movida consideraba la corrida un fenómeno progre —allí estaban los himnos de Gabinete Caligari y el tótem rojo de Antoñete— y trascendiendo el rebrote de consenso que supuso el fenómeno de José Tomás, último punto de referencia absoluto entre la sociedad y la tauromaquia merced a su poder mediático y carismático.

Reivindicarlo como torero republicano y de izquierdas no hace sino repercutir en el equívoco político. No obedece la tauromaquia a un corsé partidista ni partidario, pero el celo del PP, tantas veces exteriorizado por Esperanza Aguirre y el exministro Wert en la refriega identitaria, ha consolidado el maridaje. Más aún cuando el titular de Justicia, Rafael Catalá proclamó hace unos días que el toro de la Vega como una “tradición histórica y cultural” debe respetarse.

Urge recordar que los espectáculos “callejeros” crecieron un 14% en 2014 —se celebraron 15.844— y que muchas Administraciones se resisten a prohibirlos por el desgaste electoral que implicaría. Empezando por Cataluña, donde la hipocresía vigente consiente la programación de los correbous tanto como prohíbe las corridas de toros convencionales.

El debate “sorprende” al mundo taurino en un momento de debilidad. Por la crisis –el negocio ha perdido un impacto económico del 46% en los últimos cuatro años–, por la subida del IVA al 21%, por la sobrepoblación de reses bravas en las dehesas y porque el sector en cuestión no ha sabido trasladar sus argumentos a la opinión pública.

“Uno de los más claros es el medioambiental”, razonaba Carlos Núñez en nombre de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. “Más allá de que la abolición de las corridas conduce a la desaparición de una raza autóctona, conviene destacar la riqueza ecológica que engendra la propia actividad ganadera y taurina. Hay un riquísimo ecosistema vinculado entre el toro bravo y la botánica sin alteración humana que va a verse amenazado. El toro de lidia es el guardián de la dehesa”, precisa en alusión a los 540.000 hectáreas que abarca el campo bravo.

No seduce el argumento a los movimientos animalistas. El movimiento PACMA considera inaceptable el maltrato animal desde cualquiera de sus presupuestos —nótese que varios Ayuntamientos han prohibido incluso el uso de los animales en los circos— y relaciona las corridas con un espectáculo bárbaro y anacrónico, impropio de una España civilizada.

No se sostiene la tauromaquia si la tercera división de la pirámide acusa una asfixia institucional y presupuestaria

Llama la atención la cuestión identitaria o geográfica cuando los festejos taurinos trascienden las fronteras españolas —México, Colombia, Venezuela, Perú…— y cuando se desarrollan en el sur de Francia con la adhesión de 45 plazas al abrigo de una excepción legislativa que respeta la tradición allí donde está genuinamente arraigada.

Acaba de celebrarse la feria de Nîmes con una enorme repercusión en los tendidos, del mismo modo que un torero de Béziers, Sebastian Castella, ha sido proclamado triunfador de San Isidro. Quiere decirse que un aficionado catalán tiene que cruzar la frontera para asistir a los toros, como antaño sucedía con Emmanuelle o con la Viridiana de Buñuel, pues resulta que la cinta de la película cruzó los Pirineos y la censura en el coche de cuadrillas del matador de toros Pedrés.

Es una de las paradojas que se alojan en el debate de la tauromaquia. O en los debates, pues su defensa tanto concierne el rechazo legislativo o paternalista a las prohibiciones en sí mismas —el filósofo francés Francis Wolff habla de una intromisión en las libertades— como se arraiga en sus virtudes crematísticas. De acuerdo con los datos de ANOET (empresario taurino), los toros son una industria que facturó 3.500 millones de euros —directa e indirectamente— en 2014, que aporta a Hacienda 45 millones en la recaudación de IVA —un 62% más que el cine—, que emplea a 199.000 personas y que sucede al fútbol en el espectáculo de masas de mayor adhesión. Seis millones de personas acudieron el pasado año a una plaza. Y quien dice espectadores, dice votantes.

¿Se acabó la fiesta? | Cultura | EL PAÍS
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