La Pócima del Toro – Triunfa Juan Pablo con La México en Cuenta de Protección.

Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)
Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)

Ver lidiar la ganadería de Julián Hamdan, año con año se convierte en un mal acostumbrado suplicio, un calvario donde los toros a penas y se sostienen, otros de plano visitan la arena y uno, incluso, queda noqueado tras chocar con el burladero. Lo malo, es que tal cosa, ya se ve como normal hasta graciosa para algunos. Nuevo tropiezo ganadero, no solo de falta de fuerza sino incluso la anovillada presencia que hace lastimosamente ver como el toro está ausente. Miguel Ángel Perera, muy interesado en lidiar esta corrida, se queda en una simplona vuelta al ruedo, tan sin chiste como su campaña mexicana mientras que los hidrocálidos Juan Pablo Sánchez y Fermín Espinosa obtienen resultados tan diametralmente opuestos como su aptitud para el toreo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Emilio Méndez.

Si contamos las caídas de este encierro, sumamos las del año pasado y todas y cada una de las veces en que los toros del hierro de Julián Hamdan han “visitado la lona” en la Plaza México, simplemente no acabaríamos.

Recuerdo un día preguntarle la razón de tal flojedad, fue al aire.

“Es una cosa generalizada en todas las ganaderías, de repente salen toros flojos y otros no… Es algo que los Ganaderos… no sabemos a ciencia cierta a qué se debe, si lo supiéramos ya no se caerían los toros. Si alguien inventará la pócima mágica… sería millonario, todos los ganaderos seríamos sus clientes.” Dijo el ganadero.

La pócima mágica no ha llegado.

Como tampoco, salvo los dos primeros y el quinto, la presencia.

El lote de Fermín Espinosa ha sido lamentablemente mal presentado por desigual. Dispares entre sí, con un cuerpo cuya hondura no armoniza con la cabeza ni la cornamenta, el negro tercero de la tarde sale sin enterarse de las cosas, sin mostrar interés por la lidia pero cabecea, el muchacho Espinosa carece del carácter para imponerse a la protesta por la presencia y el hostigamiento que, por la razón que sea, se le presenta. Tampoco cuenta con la determinación para proseguir, tras los efectivos doblones iniciales, pisando el terreno del astado y darse a torear.

Aun así, liga una tanda y la gente en eso no escatima, estando cerca del toro, corriendo la mano con la derecha para ligar, le corean. Pero en este Fermín la mentalidad no es un activo. Abandona tal senda, fatal con la izquierda, termina por inexplicables manoletinas y tendencioso espadazo entero.

¿Qué ocurre con la juventud taurina?

Lo mismo o peor en el sexto, tan parecido a la madre que le ha parido que su trapío dice nada, al contrario. Este cariavacado astado derrumba su tranco varias veces, provoca en el tendido el hastío del toro anovillado y de un torero al que un pésimo manejo administrativo, poca mentalidad y amarras técnicas como no colocarse correctamente para citar con la zurda, han dejado en el limbo su carrera y sin saber a dónde ir.

Solo Dios.

Torea una “figura” como Miguel Ángel Perera que parece arropar, como en la confirmación, al tercer espada y, en este caso, a la ganadería. Muy preocupado parece estar por lidiar específicamente este hierro que solo se acartela una tarde y con una ganadería que no le viene bien a su estilo impositivo, valiente y dominante que tanto gustara en 2009 y que hasta un rabo puso en sus manos. Aquel torero parece lejos del que se presenta hoy.

Perera luce de inicio en los lances que intercala con ceñidas chicuelinas.

El toro dobla contrario.

Luego la inyección, piquete acostumbrado en varas, el temple de Curro Javier en los palos ayuda al toro que está evidentemente cayendo. Entonces para Miguel Ángel resulta natural quedarse quieto, abrirse a los medios y mérito técnico ha tenido para hacer que el astado no frene y se mantenga en pie, pese a perder la horizontal de pronto. Amplias tandas, principalmente de derechazos suceden con una dosantina entrelazada y el ritmo de Perera, circular o al natural, solo se rompe en un feo medio espadazo trasero y caído.

Derrumbado el toro, sobreviene el peligro con voltereta al puntillero que bien recuerda al “Puntillero” de Óscar Chávez: “Pasó algunos apurillos//Cuando un toro agonizante//Lo cogió por los colmillos y lo vistió de danzante…//Pasó algunos apurillos.”

Al toro no se le ha de hacer confianza… ni en el arrastre.

Jorge Ramos, tras finiquitar el cachetero al astado, aprieta correctamente ante la débil petición, derivado del feo espadazo. Perera, en descargo, da una vuelta que pudo bien haber evitado tanto como la antirreglamentaria salida del segundo sobrero que sustituye a un toro, chico igualmente, que no sobrevive la cuenta de protección al estrellarse solo con las tablas tras perseguir al banderillero.

Noqueado de pie, el torillo es cambiado y se va al trote al toril.

Reseñado está y anunciado es un Valparaíso que ilusionaría verle mientras sea algo distinto.

Pensamos que esto habría cambiado la tarde.

Pero no.

Imponen, no a la Autoridad sino a la gente que acude, el calvario de ver a Perera, connotado lidiador, triunfador de esta Plaza, reducido a cuidador de la fuerza del toro. El sobrero se duele, se desentiende del capote pese a los buenos lances quedándose por bajo. A este Perera todavía le receta el cambiado por la espalda que alborota de inicio pero que no centra al cárdeno que no termina por embestir sino por mostrar su descastamiento con esa cara alta que rompe la esperanza por completo.

Y aburre.

Tal como la Afición, cansada del medio toro a precio de oro.

Otro espadazo infame por bajo.

Menos mal, Juan Pablo Sánchez brinda una de las pocas alegrías del festejo.

Y lo hace porque, ya no solo su temple sería la llave con el serio, badanudo, negro, como la noche y de embestida incompleta, segundo, sino la paciencia y la sutileza de tratar con demasiada precaución al toro. Esto que tendría que no ser la regla se ha convertido en la constante. Sin embargo, el mérito de Sánchez es dosificar, administrar y quedarse quieto cuando el burel duda.

Entre tanta debilidad, el toro puede quebrar su voluntad.

Pero para ello está el toque de Sánchez que logra más que aliviar como dirá el oficialismo, encelar, hacer que la casta y la fuerza que no existen, aparezcan por momentos y, tras los derechazos, citar con la zurda, aguantando que la embestida, poco a poco, acuda al engaño y la mano izquierda desahogue por alto la embestida con la izquierda.

Así prosigue.

Juan Pablo Sánchez pone lo que falta, emoción, liga los naturales y si bien el drama está ausente, la emoción estética, plástica surge con la verticalidad de su planta y el trazo con la izquierda pese al cabeceo, le liga molinete y nuevo remate. Un toreo de suspiro y firmeza. Cierra la mano derecha, el astado mejora se muestra mejor de lo que es por el torero que tras molinete rubrica la faena con el giro que se resuelve con un cambio de mano, otro más este año, de campanillas.

Eso sería todo. Porque no hay más fondo en el negro astado que protesta en la dosantina y frena, su disposición a embestir, uno por uno, vuelven los derechazos previos a un feo espadazo entero pero muy caído. Siendo francos, no obstante la calidad de la faena, la espada hecha a perder todo. Pero la orejera petición se desata y en horrible color amarillo.

¿Qué será de Sánchez el día que plenamente podamos ver el real poder en su muleta?

Tendría que ser ante el toro fuerte, no el remedo.

Mientras, es de nosotros el suplicio de ver a Juan Pablo con un quinto toro de mucha cabeza que vuelve a frustrar a la Afición pues su peligro es de manso que se pone por delante a mala idea. No hay más.

Condenamos estamos, al parecer por lo que resta de la Temporada, a tolerar la ausencia. Mientras los ganaderos, porque se ha dicho que son todos, encuentran la “pócima mágica” Corran por favor, mil vueltas al potrero son necesarias, para que los toros no se caigan.

Hay otra “pócima” severa muy al uso hoy y que, esperamos, estén entendido quienes manejan esto: el veto.

Lo aplica la Afición real.

Quizá la Temporada esté si no contra las cuerdas, entablerada, si no en cuenta de protección, rota la ilusión de la Afición por marcada ausencia del Toro. Cansinamente, caída a caída, se está perdiendo, tal como pierden las manos los toros en la arena de la Monumental.

Ojalá, pronto, se encuentre, para la Afición, esa pócima.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 4 de 2016. Sexta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado bastante viento intermitente que aisladamente molesta la lidia.

7 Toros, 7 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) El cuarto lidiado como sobrero, luego de inutilizarse para la lidia, tras el primer par de banderillas, el titular. Variopinta, muy débil en general y descastada, salvo los dos primeros: dos negros serios de cara y buena hechuras aunque sobrado de kilos y débiles, que brindaron opciones en la muleta. El resto desigual de presencia, suelto y descompuesto en la embestida el tercero. El sobrero duró un instante perdiendo celo e interés por el engaño. El quinto saca peligro por el lado izquierdo y el impresentable sexto, sin fuerza ni casta, queda inédito.

Fatal la Autoridad de Plaza y la Autoridad de Callejón al ceder ante la presión del representante del primer espada y no lidiar, antirreglamentariamente, el reseñado como primer sobrero de la ganadería de Valparaíso, lidiando en cambio, el segundo reserva de la ganadería titular en contravención a la fracción IX del Artículo 57 del Reglamento vigente.

Atina el Juez de Plaza, Jorge Ramos al negar la petición de la oreja tras la lidia del primero, no obstante afloja respecto del segundo espada sin valorar su uso del estoque.

Miguel Ángel Perera (Verde Olivo y Oro) Vuelta tras Petición y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Marino y Oro) Oreja y Silencio. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Tabaco y Oro) División y Pitos.

Se desmontera tras banderillear al primero, de la cuadrilla del primer espada, Curro Javier. El primero de la tarde, voltea al intentarle apuntillar, al puntillero Fernando Ríos luego de que este le levantara e intentara ahondar el estoque, sin consecuencias.

Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)
Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)
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