Las Supremas Suertes – Estoque de Plata a Martínez tras Gran Faena en La México.

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En pleno gris y nebuloso escenario, en medio de la decepción que ya se gestaba, cuando menos parecía ocurrir un milagro de buen toreo, Francisco Martínez se supera a sí mismo e impone un ritmo y una manera de torear en lo más esencial, lo que hace y hará grande a la tauromaquia, sus suertes fundamentales: la verónica, el pase natural y la suerte de matar. Lo hace, pese a no salir a hombros, en medio de un decepcionante encierro de Barralva, solo visto como bueno por sus propios dueños que obvian su falta de trapío y sobre todo de casta. Hermosillo agotado y con el lote a contra, e Ibelles, quien solo destaca con el capote, quedan a la zaga en una Temporada que encuentra, en el último suspiro, un claro triunfador.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.
Se excede el Juez Braun.
Se pone hoy exigente un sujeto que en fechas claves estos dos últimos años ha sido perfectamente permisivo y, principalmente, comparsa de la falta de seriedad. Así se habría comportado, si de exigencia se trata, rechazado una novillada con horribles cabezas, que contrasta para mal con las otras presentadas en esta fase final de Temporada.
Barralva se queda por debajo, en presencia, de Monte Caldera, Maravillas o la propia San Antonio Padua, algo no esperado de una de las ganaderías consideradas grandes, de cartel, de las que menos se debe esperar una falla en una cita señalada como esta. No olvidemos, si los propios taurinos que piden apoyos y sumar no le dan importancia a las cosas, la clientela lo hará menos.
Más si se trata de un Estoque de Plata, novillada final que busca un torero triunfador.
Y la novillada falla, además de las horribles cabezas, por la hechura de varios de ellos, no la mejor, o la debilidad de tercero y quinto, la mansedumbre del primero que sale a defenderse todo el tiempo y, hay que decirlo, lo deslucido del cuarto, que pasa más de lo que alcanza a embestir o lo irregular del sexto.
Primero y cuarto se encuentran con una versión, sorprendentemente, a la baja, de José María Hermosillo que no sale a hacer buenos los pronósticos de su condición de favorito en este festejo. Pues desde el primer lance se encuentra con las manos por delante del que abre plaza y su tendencia a protestar, incluso quejarse. Hermosillo se engancha y equivoca en la saltillera del quite luego de que el novillo haga una deficiente pelea en varas.
Defendiéndose en vez de atacar y haciéndolo de mal modo.
Como José María se confía en exceso, la voltereta en el quite. al innecesariamente cambiar de un lado a otro al novillo, pesaría en él toda la tarde, en su semblante y su concentración. Ni siquiera su temple y trazo largo alcanzan a corregir a un novillo sin mayor fondo al que ataca de inicio y al que pincharía hasta el aviso. Pasa igual con el cuarto un novillo, zancudo, de feos y grisáceos pitones, cuyo inicio promete, derriba al caballo al prenderle arriba y hacer sonar la gregoriana de Efrén hijo pero que se emplaza, dado que la asistencia no logra levantar la cabalgadura.
Lo hemos dicho antes, la lidia debe seguir.
Así como hay querencias naturales las hay accidentales, ante eso la lidia ha de proseguir si es evidente, como aquí que la condición del novillo puede verse afectada. Este cuarto se aflige, se pone de nervios y pasa factura al espada y cuadrillas, pasa por encima, a veces mete la cara y con él Hermosillo se afana por ligar pero no encuentra la redondez. Agotado y agobiado no alcanza a rematar esta Temporada donde en buena medida es una de las notas más altas.
Silencio respetuoso.
Suerte para el torero al que esperamos ver pronto.
Entonces, con Hermosillo fuera, las miradas se centran en Francisco Martínez. De San Miguel Allende, a la que Pedro Vargas bien decía, no es pueblo es toda una ciudad. Y toda esa ciudad está detrás del torero al que han apoyado totalmente. El diestro se encuentra con uno de esos novillos de Barralva, el segundo, con sus hechuras que nos hacen sospechar su origen, quizá Atanasio Fernández por lo largo, el tamaño del rabo, la extensión del cuello.
Y más importante aún, su comportamiento en el ruedo.
Recuerdo una novillada en 2011 de la propia Barralva en esta misma plaza (https://desolysombra.com/2011/10/10/afirmacion-blanco-y-oro-%E2%80%93-decima-segunda-novillada-en-la-mexico/) pese a lo desigual la bravura fue manifiesta y ascendente. Esta vez, este segundo es de cabeza muy discreta su inicio es manso, flojo y sin enterarse. Se va a la querencia, es picado y rebrínca, en el segundo puyazo, en la contraquerencia, se crece y, entonces, el joven Martínez se arriesga en la tafallera que, pese a adelantar, le resulta coreada. Ibelles perdona, tristemente, su turno en quites.
En banderillas, pese a parear a cabeza pasada, luce en un relance donde banderillea hacia atrás y, ya con la muleta, los cambiados por la espalda prologan un ayudado por bajo muy efectivo en sometimiento y luego un desdén que encienden y avivan la llama de la ilusión. Pero el novillo busca las rayas del tercio frente a toriles. Por eso es atinado el cite hacia los medios, ahí lucen los derechazos, largos y templados, el novillo mete la cara y la tanda es muy larga.
Bien rematada, la esperanza crece aun más.
Pero no llega, porque el novillo cambia, se defiende y resiste a atender el engaño.
Su prontitud se agota y es probable, aunque al tendido no le guste, que este novillo requería la famosia sentencia antoñetista: “Pronto y en la mano”, es decir, tandas breves pero intensas sin más pausa a sabiendas que la flama del novillo se agotará pronto. Martínez no considera esto y su faena no remata luego del pinchazo.
Sebastián Ibelles luce con el capote en el recibo al cárdeno y retacado tercero, al que le hace un gran quite por cordobinas, ahí el novillo se aviva pero a partir de banderillas comienza a declinar y encuentra que Ibelles tiene la manía de citar demasiado atrás, retorcerse mucho y tomar la muleta del extremo. Así, pese a iniciar poderoso y por bajo, la faena no revienta con el novillo apagado, descolgado y afligido. El novillero encuentra la redondez en los cites invertidos con ambas manos, cosa que no alcanza al matar mal. Peor le iría en el sexto vapuleado y sin suerte.
Entonces, llega el turno de honor y con él, el pleno frío.
El gran momento llega a la salida de un bonito y cornicorto negro lucero, caribello, calcetero de la pata izquierda, rabicano, muy abanto de inicio, soso y sin mayor fuerza. Pero novillos así, hay que acariciarles para que desarrollen y se extraiga lo que de fondo ocultan. Martínez, que toda la Temporada ha adelantado las suertes con el capote, luce soberbio a la verónica. Recoge en los medios, tras parones donde el novillo, pierde las manos y tiene ganas de irse. Logra que vuelva natural a la suerte pues la curva del capote le invita y le imanta al final de cada uno de los siete y medio lances, las verónicas por el lado izquierdo son de perfecto trazo, apostura y temple.
Modélicas. Para el quinto lance, todo el novillo está con el capote y, a pesar de su falta de casta, Martínez se luce en la media clásica, pone la emoción que le falta al novillo con mucha torería en la media. Prosigue con el lance por las afueras, como si algo del paso de Pepe Ortiz por San Miguel Allende, se impregnara en su idea. Es desarmado en el remate y el novillo recibe un puyazo contrario, excesivo y prolongado, que le afectará toda su lidia.
Pero para eso está el buen toreo, para hacer posible lo imposible.
El novillo crece, aviva su casta en las gaoneras, verticales y quietas pero con menos temple que las verónicas. Para el remate el astado vuelve a las andadas y pierde las manos. Aquí la decisión de banderillear tiene un doble propósito: emocionar, sí pero avivar también el tranco doliente del novillo. Y Martínez lo consigue con nuevo relance y moviola que queda muy caído pero que rectifica con doble par, violín y relance corriendo para atrás. El novillo no supo ni qué ocurrió, se aflige y echa atrás.
Y la diana, al fin, toda una Temporada después, suena.
Martínez ha tenido aquí la prontitud que le faltó ante el segundo.
Las cuadrillas que toda la tarde estrellan la novillada, sufren para cerrar frente al burladero de la contraporra al burel. Martínez se va de rodillas, se lo juega pese a la vuelta contraria del novillo, le templa por alto, se cambia de mano y tras trastabillar remata con el de pecho lucidamente. Entonces, abierto en los medios se templa. Logra que el derechazo fluya no agobia ni aprieta al nombrado “Maitecito” que previo al remate pierde las manos. Aquí el pulso firme pero sutil, una combinación difícil ha de aparecer so pena de echar a perder todo con la fuerza y casta tan medidas del burel.
Martínez liga derechazos pero es tan cansino el paso del toro que desluce el resto de la tanda. Entonces, en el mismo lugar de la media verónica, el burel agarra aire cuando la altura del cite con la diestra le asiste a no caerse a desarrollar celo hacia la pañosa y como Francisco se templa el cambio de mano tras el martinete alumbra el camino del pase natural, hoy en día la siguiente suerte en importancia tras la suerte suprema.
Y no solo templa al burel sino que el propio torero de Guanajuato.
Espera, consiente y alivia al burel que una vez, solamente, le engancha, gana un paso y ordena el tranco, logra que pase el astado pese a su falta de fuerza, la pausa exacta, la dosantina aliviadora. Desarmado quedó en un momento de remate por alto pero ahí, quieta la planta el cite muy preciso logra la mejor tanda de la faena, tira del tardo asatado, liga los naturales y logra la entrega, paso por paso hasta el desahogo en el de pecho.
Todavía los siguientes naturales con el toro distraído reafirmarían su planta, ligaría e iluminaría la noche taurina con el pase afarolado, el molinete y en plenos toriles el desdén.
La faena hecha está.
Pero ya sabemos, la coba callejonera, le obliga a buscar una innecesaria dosantina.
Qué necesidad de someter a un novillero a perder el triunfo en pos de hacer lucir a un novillo que apenas tiene lo justo. Martínez enfrentó su destino, no busca más porque más no hay, extrajo todo lo que podía ofrecer el novillo. Gracias a su planta y temple, serenidad y trazo, el novillo pasó. Y entre el frío, el cielo gris y un silencio consonante, se tira con total decisión y firmeza, a por el morrillo y del espedazo entero y por todo lo alto hasta el negro novillo tosió.
Muerto y sin puntilla.
Y el escándalo. Ustedes saben que para nosotros, en los toros al premiar más vale que falte y no que sobre. Pues no ha sido el caso, la segunda oreja la lograron los naturales y la estocada, en el lance y pase fundamental y en la suerte suprema Francisco Martínez hizo el toreo.
Entonces Usía hace las veces de guasón, al dar un forzado arrastre lento.
Queremos un toro bravo que pelee no que se deje. Un toro que no necesite asistencia sino que su resistencia sea su ataque a las telas. Pero en La México nada de esto se valora. Al contrario la coba gana. De ahí la vuelta al ruedo con los ganaderos y el arrastre lento que sobran.
Y a Martínez le falto la oreja que la semana pasada le sobraba.
Qué más da si el toreo está hecho y el Estoque de Plata en su vitrina.
Twitter: @CaballoNegroII.
RESUMEN DEL FESTEJO.
Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Octubre 21. Décimo segundo y último festejo de Temporada Chica. En disputa el “Estoque de Plata” al triunfador. Menos de un cuarto de Plaza en tarde muy fría y nublada, ventosa sin llegar a molestar la lidia. Lluvia intermitente y pasajera.
6 Novillos, 6 de Barralva (Divisa Rosa, Azul y Amarillo) Desiguales de presencia y de muy feas cabezas, algunos impresentables para la categoría de la Plaza. Mansos en lo general y débiles con excepción del segundo, que inicia manso, se crece tras segundo puyazo en banderillas y luego del inicio y dos tandas buenas apaga su tranco y se defiende. El primero echa las manos adelante defendiéndose en todo momento. El tercero es tardo y flojo, embiste solo en cites invertidos. Horrible el cuarto por zancudo, inicia atacando y derrumba al piquero, no obstante va a menos con un momento de celo en la muleta, pasando sin embestir mayormente. Destaca la nobleza del quinto, débil y pasador en la muleta no obstante acaba buscando el toril y soso. Con mejor tranco el sexto no obstante dura poco.
El quinto de la tarde, número 545 de 453 kilos, nombrado “Maitecito” fue homenajeado benévolamente con el Arrastre Lento, pese a su falta de poder y fuerza en la embestida y a pesar de sosear y acabar en la querencia.
José María Hermosillo (Burdeos y Oro) División tras Aviso y Silencio. Francisco Martínez (Blanco y Plata) Ovación tras leve petición y Oreja con bronca a la Autoridad tras negar la segunda. Sebastián Ibelles (Blanco y Oro) Ovación y Palmas.
El segundo espada es premiado con justicia con el trofeo “Estoque de Plata” en disputa siendo designado como triunfador del ciclo.
Equivoca el Juez Enrique Braun al negar la segunda oreja al segundo espada no obstante la labor completa y de destacada calidad que realiza al quinto y al homenajear de manera improcedente al mencionado burel.
Tarde no sencilla para las cuadrillas dado lo húmedo del piso donde son desarmados en varias ocasiones. Padeció Pascual Navarro, derribado al bregar al sexto. Destaca a la brega Juan Ramón Saldaña. Es derribado por el cuarto Efrén Acosta Hijo.
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1 comentario

  1. Magnífica crónica, casi podría decir que mucha calidad de texto para tan mezquina oferta ganadera. El sentimiento y la técnica de Francisco Martinez captado por el sentimiento y la técnica de Eduardo Maya, que entiende bien y explica mejor el arte de torear. Enhorabuena!!

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