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Paco Camino: “El toro de antes era menos uniforme que el de ahora”

De S y S.

El matador de toros Paco Camino y el escritor Carlos Abella protagonizaron una noche histórica en los Mano a mano de la Fundación Cajasol. El encuentro se desarrolló en la Sala Antonio Machado, que colgó el cartel de «no hay billetes», y consistió en un recorrido apasionante por la vida y la obra taurina de Paco Camino, uno de los toreros más importantes que ha dado Sevilla. Fue un interesante paseo por una época del toreo, la de los años 60 y 70, en la que Paco Camino hizo historia.

Con el de esta noche, estos encuentros llegaron a su edición número 40, celebrándose desde marzo de 2007. El periodista José Enrique Moreno fue el encargado de conducir el acto, en el que desde el primer momento se apreció la buena sintonía entre Camino y su biógrafo Carlos Abella, clave para ir desvelando aspectos relevantes de la trayectoria del maestro.

Para empezar, Camino habló de su vínculo con su tierra, Sevilla: «Es mi pueblo, mi tierra. Yo nací en Camas y como andaluz quiero a toda la gente de Andalucía. Me tocó ser torero y es una satisfacción personal desde que tenía uso de razón. He tenido una afición desmedida aunque la gente decía que no la tenía. Quería ser el mejor para que nadie me pasara por encima, que cuando me retirara dijera que fui un gran torero»

Abella, por su parte, centró históricamente la figura de Camino: «Es uno de los diez toreros más importantes de la historia del toreo. Ha aunado valores definitorios de un torero. Ha sido extraordinario con la derecha y con la izquierda, con el estoque, ha llenado una época en la historia de España».

Camino no tuvo inconveniente en hablar de otros compañeros de su época, destacando su admiración por Antonio Ordóñez. «En los toros –dijo el maestro- hay que fijarse en todos y yo me fijé en Ordóñez, le admiraba desde chico». A esto, Carlos Abella respondió: «Tengo entendido que él también se fijo mucho en ti».

También habló de otros toreros contemporáneos, como fueron su amigo Diego Puerta, de quien dijo que«se te subía encima y te pegaba un bocado en la oreja»; de El Viti que «era una persona muy seria y con mucha clase». A El Cordobés se refirió del siguiente modo: «Era un tío fuera de lo normal, no había quien pudiera con él. Te gustaría más o menos, pero el tío estaba ahí todos los días».

En aquella época, las figuras del toreo como Camino toreaban asiduamente y aun así hubo quien criticaba que no entrenaba lo suficiente, «cómo iba a entrenar si tenía una corrida cada tres días. Era otra época, ahora se entrena demasiado, incluso se preparan como si fueran a ser boxeadores». En eso, Abella le echó un capote, «él tiene el concepto artístico», y se refirió a una frase del maestro Juan Belmonte «con un capote y una muleta no hace falta ser un atleta», sentenció.

Madrid para Camino «fue especial, era donde se hacía y se ganaba mucho dinero. Era la reconfirmación de un torero». Y estableció una comparación: «En Madrid sentía más relajado, pero cuando venía a Sevilla me ponía muy tenso, era mi pueblo y venía forzado». De forma distendida, bromeó sobre este tema contando que «solía cambiar a los toros con un solo puyazo para que no me hicieran el quite, por eso no quería venir, porque en Sevilla había que darle tres puyazos al toro».

José Enrique Moreno preguntó al Niño Sabio de Camas, como le apodó Gonzalo Carvajal, si ahora se torea mejor que antes, a lo que el maestro respondió: «Torear bien se hace ahora, hace 20 años y siempre. La figura del toreo de antes podría serlo también ahora y el de ahora podría serlo en otro tiempo también, pero el toro de antes era menos uniforme que el de ahora».

Abella, como buen conocedor de la vida del maestro de Camas, afirmó que «Camino fue también un referente en México, es y sigue siendo el primer ídolo español, después de Manolete». A ello Camino apostilló: «Me gusta mucho el toro mexicano, no tiene la bravura que el de aquí, pero me gusta mucho. Además allí era muy querido, una vez a un toro le di ocho pinchazos y me dieron una oreja y nueve vueltas al ruedo, tuve que decir que ya está», explicó con gracia.

Echando la vista atrás, Camino comentó: «Recuerdo más de cuando era chiquitillo que de cuando era matador de toros. Mi vida iba muy rápida y ahora que estoy más tranquilo me doy cuenta de lo que he sufrido y de donde he llegado». Contó una anécdota de su infancia: «Me iba desde Camas andando hasta el hotel Colón, allí veía salir a los toreros, me iba corriendo a la calle Iris para verlos entrar y cuando terminaba la corrida y salían, me volvía de nuevo andando hasta Camas».

También se analizó el toreo de Paco Camino, en especial su chicuelina y el temple, «no acostumbraba a hacer la chicuelina, me daba mucho miedo en perderle la cara al toro. Pero en Madrid en una corrida de Galache alternando con El Viti y Ostos, el toro fue tan bueno y me salió tan bien que ahí aprendí a hacer la chicuelina. Se me quedaba muy corto el toro, porque siempre lo llevaba muy toreado y tenía que perderle tres pasos para darle la siguiente. Gustó tanto que la gente la pedía y había que hacerlo», sentenció. En cuanto al temple, el maestro refirió que «es muy difícil templar la embestida de un animal, se trata de ‘avenirte’ a la velocidad de su embestida, de acoplarte a ella. Dependiendo de la velocidad del toro se puede torear más o menos despacio».

Muchos recuerdos y emociones en una noche que levantó gran expectación y congregó a numerosos aficionados de postín y representantes del mundo del toro, entre ellos dos toreros de Sevilla que fueron a escuchar a CaminoPepe Luis Vázquez y Morante de la Puebla.

Fuente: ABC

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1963: In Mexico, Paco Camino is hailed as ‘Numero Uno’

Por Rafael Delgado Lozanowww.si.com

April, 11 of 1963.- Billing second-rate local talent with a ranking Spanish matador usually is financial folly in Mexico’s principal bull rings. Mexicans don’t like to see smugly superior Europeans showing up their own countrymen. But on Sunday, March 31, 26,000 paying customers crowded into Mexico City’s colorful Plaza El Toreo as Juan Silveti and José Ramón Tirado, both decidedly mediocre practitioners, strode humbly into the ring flanking a slight, baby-faced young Spaniard named Paco Camino. Native pride was not at issue. The left-handed artistry of the 21-year-old Camino was; after a spectacular winter season on this side of the Atlantic, he had come to be regarded by some Mexican critics as the greatest torero of our day. By the time Camino had killed his second bull, all of Mexico’s aficionados agreed with them: Paco Camino is “Numero Uno.”

The son of a banderillero, Paco Camino was only 18 when he took his alternative, after a short but intense apprenticeship. His first year as a matador, 1960, was a spectacular one and his monumental fights with another first-year matador named El Viti were considered by many critics to be of a higher standard than the famous mano a mano between Dominguín and Ordoñez.

Since then, Camino has killed 558 bulls, most of them sensationally. Five times the bulls have nearly killed Paco, and two years ago in Bilbao a horn ripped open his femoral artery. He was expected to die, but recovered and emphatically passed the most severe test any matador has to face—fighting bulls skillfully after serious injury.

Although he came to Mexico in November, it was just a few weeks ago, on March 21, in Guadalajara, that the country really began to buzz over Camino. The matadors, along with Paco, were two top Mexicans, Manuel Capetillo and Joselito Huerta, and another Spaniard, Joaquín Bernado. Eight bulls were killed in the corrida, but only the two of Camino were remembered. “We were the privileged ones in seeing Camino at his best,” bragged one Guadalajara critic.

Then, on March 27, in a night fight at El Toreo in Mexico City, Camino perhaps surpassed his previous performance although the bulls were bad—”the worst in many seasons,” said a critic. But if critics were unkind to the bulls, they were lavish in their praise for Camino. “The new Manolete,” said one. “Clear the way for the new king of the bullfighters,” said another, and a third observed that it would be “impossible to see Camino again as good as he was last Wednesday.”

The critics were wrong. Camino would be better.

Picked for the March 31st corrida were six “berrendos” (bulls of two colors, in this case black and white) of the so-so ranch of Santo Domingo. With them, Camino did things that have never before been done in a Mexican ring.

Camino first confronted a 1,025-pound bull named Gladiador. Without even waiting for his peones to take the frantic early rushes, Camino met the bull straight off—the kind of razzle-dazzle highly appreciated in Mexican arenas. Gladiador stopped dead in his tracks, surprised no doubt by the audacity of the bullfighter. A chatterbox in the ring, Camino carried on a running conversation with Gladiador and was finally rewarded with a vicious charge. Camino gently arched his body back into a bow and stood stark still as Gladiador roared by. Paco followed with three slow, slow verónicas, and after the pic-ing took over with the muleta.

It is with the muleta that modern matadors make their reputations and Camino’s faena was excellent. He took Gladiador where he pleased, and after the first series had the bull charging straight. Once he had the bull coming on the way he was bred to do, Camino gave a breathtaking series of derechazos and naturales. Two of these naturales seemed to last an eternity, so slowly and delicately did Camino bring the bull past his body. No other bullfighter—not Belmonte, not Joselito, not Manolete, not Ordóñez—has ever done these passes with such stunning effect.

And herein lies Camino’s genius. Always the great matadors have brought something new to the corrida—an invention or the perfection of an earlier style. Paco Camino has brought a left hand that gives the famous natural a whole new dimension.

Camino killed Gladiador with the classic volapié, and he was awarded both ears. In his two triumphal rounds of the ring, hats, coats, purses and selected feminine wear were thrown to him in tribute. But even then, the more conservative critics were reserving judgment until Camino had a go at his second bull, an animal named Traguito. Camino received him with six slow verónicas, and then ran off a series of dazzling chicuelinas. On one of these the tip of the horn removed a piece of golden embroidery from Camino’s traje de luces.

Since this was to be the last bull of the season, the band struck up the traditional farewell song, Las Golondrinas. The gesture was premature; Traguito was still a dangerous animal. Ignoring the muleta, the bull was hooking purposefully at Camino, and here too the young Spaniard showed his extraordinary talent. To fight a fine bull with skill is commendable. To fight a dangerously hooking bull with skill is greatness. Camino soon had the surly old Traguito following the muleta like a lap dog chasing a rubber ball. The matador was in command, and once again he changed to his left hand, bringing the already excited crowd to its feet. “Not even Manolete did this,” said one aficionado.

“Don’t you dare mention Manolete,” answered another.

“I will mention Manolete and your mother and mine,” said the first.

Camino proceeded to do six naturales in a row, drawing the bull in a circle around him.

“Now what do you say?” said the first aficionado.

“Mention Manolete, mention Belmonte, mention my mother, too, if you want.”

Paco Camino killed Traguito with one thrust. Ears, tail—everything went. Camino had closed a season and opened an era.

The past and the future: Rodolfo Gaona & Paco Camino.

Paco Camino y Manolo Martínez en Querétaro

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Grandes Figuras: Juan Sordo, Paco Camino, José Garfias, Manolo Martínez, Manuel Martínez Chopera

11 corridas alternaron Paco Camino y Manolo Martínez en Querétaro.

De SOL y SOMBRA.

Justo ayer durante la sobremesa de la cena de Noche Buena recordabamos los días cuando la afición mexicana conoció a Paco Camino, estaba recién alternativado, con apenas 22 años de edad, cuando sucedio la tarde de los “berrendos de Santo Domingo”, con aquella faena inmortal al toro “Traguito”.

Por aquellos días, Paco contrajo matrimonio con la hija del empresario de la Plaza “México”, el Doctor Alfonso Gaona, pero esa unión tuvo sus problemas, y hubo de disolverse, se dice que esta fue una de las circunstancias que hicieron que Camino estuviera nada menos que 12 AÑOS, sin venir a torear a tierras mexicanas.

En ese enorme intervalo, había surgido en México, una gran figura mexicana: MANOLO MARTINEZ, que era el número UNO indiscutible, entre la torería mexicana, y cuando las circunstancias se dieron, se pudo hacer la confrontación de aquellas dos grandes figuras, la mejor de México, y la mejor de España.

Fue en el año de 1976 cuando Don Nicolás González Jáuregui y don Nicolás González Rivas (padre e hijo), ganaderos de reses bravas, empresarios y propietarios de la Plaza de Toros “Santa María” de Querétaro, logran contratar a Paco Camino, para reaparecer en su plaza después de 12 años de ausencia de los redondeles mexicanos.

La fecha del añorado regreso se dio en diciembre 4 de 1976. El cartel, seis toros de Javier Garfias, para Paco Camino, Manolo Martínez y Antonio Lomelín. El triunfador fue Martínez, que le corto las orejas y el rabo a un astado de su lote. Pero con este festejo se había abierto una serie de confrontaciones futuras entre el sevillano y el regiomontano.

Vamos a ennumerar únicamente las corridas que torearon juntos en Querétaro, pues torearon varias más en plazas como Mexicali, Monterrey, Mérida, México, San Luis Potosí, León y algunas más:

1.- Dic. 4 1976. Camino, Martínez y Antonio Lomelín, Javier Garfias.

2.- Dic. 11 1976. Camino, Martínez y Eloy Cavazos, José Julián Llaguno.

3.- Dic. 18 1976. Camino y Martínez mano a mano, Javier Garfias.

4.- Dic. 19 1976. Camino, Martínez y Curro Rivera, Torrencillas.

5.- Enero 19 1976. Camino, Martínez y Mariano Ramos, José Julián Llaguno.

6.- Febrero 5 1977. Paco Camino y Manolo Martínez, mano a mano, Javier Garfias.

7.- Abril 30 1977. Camino y Martínez mano mano, Javier Garfias.

8.- Mayo 1 1977. Camino, Martínez y Jesús Solórzano, Miniahuapan.

9.- Dic. 17 1977. Corrida Covadonga. Camino, El Capea, Martínez y Cavazos. San Martín.

10.- Dic. 18 1977. Camino y Martínez mano a mano, Javier Garfias.

11.- Dic. 19 1978. Ya retirado de los ruedos Camino regresaría por una ultima ocasión en una corrida Goyesca, alternando con Manolo Martínez y Curro Rivera.

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En estas once corridas queretanas, Camino y Martínez se repartieron varias orejas y rabos, siendo para muchos asistentes la mejor tarde la del 18 de diciembre de 1977, ya que Manolo Martínez le cortó las dos orejas al segundo y al sexto toro de su lote, y Paco Camino las orejas y el rabo al quinto, que se llamó “NAVIDEÑO”, de Javier Garfias.

Por declaraciones del propio Paco Camino, la de “NAVIDEÑO” fue la mejor faena que realizó en su vida torera.

Existen unos excelentes párrafos de la crónica que escribió; Rafael Loret de Mola Mediz, que firmaba en aquellos tiempos sus escritos taurinos con el sobrenombre de “Luis Soleares”.

LA GOYESCA QUERETANA

Paco Camino toreó el domingo 19 de diciembre de 1978 su ultimo festejo de luces en la corrida goyesca de Querétaro en donde segun el diario El País tuvo una actuación discreta.

Esta reaparición en los ruedos, en sus propias declaraciones, había sido por una sola vez.

En un ambiente de máxima expectación y ante un lleno completo, tuvo lugar la corrida goyesca, en la que se lidiaron toros de Javier Garfias, la mayoría de ellos bravos.

Paco Camino fue ovacionado con el capote en el que abrió plaza. Faena breve, para pinchazo y estocada (ovación). El cuarto saltó a la arena con gran alegría y nobleza y los lances que le instrumentó Camino pusieron al público en pie. Se inutilizó el toro al partirse un pitón cuando remató en un burladero y fue devuelto al corral. El sobrero resultó manso y Paco Camino le hizo una faena meritoria, en la que sobresalió una tanda de naturales. Acabó de estocada (vuelta al ruedo).

La faena de la tarde la hizo Curro Rivera al tercero, con series de naturales y redondos. Gran estocada (dos orejas). En el sexto se le ovacionó.

Manolo Martínez, que actuó en segundo lugar, tuvo ovación y oreja protestada.

Sólo en festivales

Paco Camino manifestaría en Querétaro que, después de esa corrida goyesca, no volvería a vestirse de luces jamás, y precisó que había aceptado participar en el festejo porque se lo pidió personalmente su amigo el gobernador del estado de Querétaro.

Añadió que durante la temporada de 1979, en España, sólo actuaríá en festivales y siempre que éstos se organizarán con fines benéficos.

Twitter @Twittaurino

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@Taurinisimos 47 Programa – San Isidro 2015. Juli en Cáceres. Paco Camino Encerrona Madrid.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 5 de Junio de 2015. Con: Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Feria de San Isidro 2015. Faenas de Alejandro Talavante, Daniel Luque, Diego Urdiales, Manuel Escribano.

“El Juli” y Perera en la Beneficencia en Madrid. Recuerdo del 45 Aniversario de Paco Camino en solitario en Las Ventas, 4 de Junio de 2015.

Roca Rey Puerta Grande en el Corpus de Sevilla.

“El Juli” y “Cantapájaros” de Victoriano del Río en Madrid 2007.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 18 de Abril de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

De Manolo Martínez a Joselito Adame.

Misma Fiesta tiempos diferentes…

La noticia de la semana en el medio taurino mexicano ha sido sin duda la ausencia de Joselito Adame de la temporada grande de la Plaza México, al no existir un acuerdo económico con la empresa que dirige Rafael Herrerías.

Manolo Martínez hace 36 años abordaba algunos temas que bien se podrían asimilar a los que sufre Joselito Adame en la actualidad con la empresa de la Plaza México. De ahí que le dedicara un tiempo esta noche a transcribir algunos fragmentos de esa interesante entrevista que le realizo el periodista José Pagés Rebollar.

Esperemos que la próxima semana tanto la empresa como la administración de Joselito hagan públicas las posturas de su desacuerdo y podamos analizarlas con mayor precisión.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Puedo imaginar la escena, Manolo Martínez sentado en la mesa de un famoso restaurante ubicado en la Zona Rosa en plena década de los 70s, en donde lo que inicialmente fue una comida, se ha convertido en una sobremesa que se ha alargado hasta el grado de mutarse en una amena y larga charla.

Pero no es una simple charla, es una platica que está en camino de convertirse en una entrevista para un nuevo libro del periodista José Pagés Rebollar. José pide al mesero otra ronda de whiskys mientras Manolo cambia de tema y abre la segunda parte de una larga conversación.

Con el vaso en la mano derecha y la mirada clavada sobre el mantel blanco Manolo exclama pausado “Te digo Pepe, si no tienes el estimulo ¿qué haces? está bien que uno torea por afición, porque uno siente el arte, sí, pero con todo y afición las figuras deben de ganar dinero para poder vivir efectivamente como figuras ¡qué carajo! si para eso se juega uno la vida ¡para tener acceso a las delicias de la vida!”

“Pero no, no, parece que esta cosa tan simple aun no acaban de comprenderla aquí en México. Nuestro credo actualmente es este; yo chingo; tu chingas; el chinga. Por eso han olvidado que el torero no puede ser considerado como un simple empleado.”

“La envidia que es amarilla, salpica a todo aquel que triunfa en cualquier campo de la vida. En México todo aquel que saca la cabeza por encima de los demás es blanco de ataques y no falta quien quiera cortársela para emparejarlo con los demás. ¿Dónde están los buenos apoderados, los hombres que ponen los intereses de la fiesta por encima de los demás intereses pequeños y bastardos?”

Manolo se levanta de la mesa y regresa minutos después, le da un trago a un nuevo vaso de whisky, hoy se siente inusualmente cómodo, está disfrutando el momento y la conversación por eso rápidamente retoma la charla pero hace una nueva pausa, un nuevo trago al vaso y tras un silencio que apenas dura unos segundos continua “Algunos me dirán que aquí en México también se gana muy buen dinero y yo les diré que sí, que las cosas se han estado componiendo últimamente, pero que anteriormente la cosa estaba de la tiznada.”

“Pero la problemática actual del medio taurino no se resume nada más en el aspecto de los sueldos. Yo diría que la escasez de figuras es el problema fundamental para la supervivencia de la fiesta en México” finaliza Manolo.

Pagés Rebollar retomando el aspecto económico le dice que Paco Camino en una entrevista previa le hacia hincapié que donde verdaderamente se gana dinero siempre ha sido en España, que en México hay toreros ricos, pero no al nivel de los de España.

Camino en promedio se lleva 50 mil dólares por tarde en su país, cifras que en América serían imposibles de cobrar para un torero mexicano e inclusive para algunos diestros españoles” le comentaba el escritor.

“Es cierto Pepe, en España los sueldos deveras son sueldos, allá se gana mucho dinero y todo lo tienen muy organizado. Ahora cuando uno habla de poco publico y por consecuencia la obtención de menos dinero por parte de todos los protagonistas, muchos arquean las cejas y pocos se detienen a examinar que la fiesta es el menos promovido de los espectáculos en  México ¡Hay que ver la manera en que promueven el Futbol y el Box! ¡Hay que ver el tiempo que se les concede en la TV!”

Conocido el gusto por la conversación y el culto a la amistad que se pregonaban ambos personajes, seguramente la reunión continúo hasta muy entrada la madrugada.

Finalmente parte de ella fue publicada en el libro “Los Machos de los Toreros” de 1978.

Twitter @LuisCuesta_

Paco Camino «Hoy a los toreros los hacen en serie, por eso torean igual, repetidos y sin personalidad»

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Camino de Sabiduría
Por El Bardo de la Taurina.

Ahí está, es el maestro Paco Camino, irradiando señorío de su cárdena corona a la lustrosidad del calzado cual zapatilla torera en tarde de toros, fino casimir azul naviero que entalla su cinturilla siempre torera a la que hoy faja no con seda pero sí con emblemático cinto que lleva los colores de su España, camisa confeccionada en el más puro de los algodones tintada en verde Macarena, cubierta con casaca de seda cortada a mano en blanco, donde resaltan los ojales azul cielo y por sobre ellos el de la solapa izquierda que nos recuerda sus naturales tan naturales, y donde pende el fistol de oro puro que delinea el hierro de su ganadería. De la mano de cobrar refulgente por el oro y el buen gusto denota una joya que cada segundo le da la hora exacta envuelta en ese aroma a esencia cara, que se adivina afrancesada. Qué manera de proyectarse, qué gran porte lucía en la plaza y qué gran percha guarda ahora fuera de ella donde en esencia es el mismo, sólo que con la pátina del tiempo que va de aquel ‘Niño Sabio’ al ‘Camino de Sabiduría’.

Ya un hombre a estas alturas de su vida o, más propiamente, en la elevación de su trono, sin discusión el número uno de los que hayan vestido el terno de seda y luces que gocen de la vida terrenal y desde luego sus hazañas le dan holgadamente para ser considerado dentro de la quintilla de los más grandes de toda la historia del toreo, tal cual fidedignamente quedó plasmado en el mural monumental alusivo al hecho y pintado recientemente por el artista de los pinceles el maestro Francisco Álvarez Benítez, quién en acto de mano a mano artístico, entregó al torero de Camas, Sevilla, Andalucía, la réplica a escala del mismo, así que este hombre no requiere de panegíricos como tampoco de lances de cursilería pa’ empezar a charlar de su tema obligado.

De entrada asevera que al toreo mexicano le está faltando un ídolo, que se requiere con urgencia y cuando menos dos o tres chavales en las filas novilleriles y en las de alternativas que verdaderamente interesen pues sólo ellos van a llevar o más bien a devolver a los aficionados a las plazas. En el toreo tienen que existir figuras y coletas de primera línea y pone énfasis: “en mis tiempos me tocaron Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín, luego con Diego Puerta y ‘El Cordobés’ nos peleábamos las palmas en todas las plazas y más en Madrid donde, aun siendo figuras, durante la Feria de San Isidro estábamos a las vivas para clavarnos en la primera sustitución que se diera.

Hoy, ¡qué va! Algunas de las figuras incluyendo a los de primera línea no quieren torear más de una tarde en la capital del toreo mundial”. Y con su seseo andaluz se pregunta y se contesta: ¿Hace cuánto que Enrique Ponce o Juli no torean en Madrid? Hace varios años, y sin referirme a ellos, muchos toreros no lo hacen porque no tienen celo, ambición, pasión, porque no defienden con las garras su lugar.

Camino abunda sobre el tema: “ahora los toreros para ir a cualquier plaza incluyendo sobretodo las importantes se ponen pesados y empiezan a exigir, primero el dinero, luego la fecha, luego que les garanticen fechas en otras plazas, luego el ganado de determinado hierro, luego los alternantes, luego quién sabe que más, cuando ellos están pa’ darse, pa’ pelear, pa’ brindarse, no pa’ ir comoditos, ¡qué fácil! Con todo asegurado, garantizado para triunfar. Aquí el de la pluma le comenta: lo peor de todo es que luego les sale el toro y no andan de vena, no se arriman, no devengan, no se entregan y dejan pasar la tarde sabiendo que tienen otra comprometida con la misma empresa.

¿Y la dignidad, la enjundia, el profesionalismo, la verdad, el orgullo, dónde quedan?

El maestro vuelve a embestir: “en mi época aparte de los figurones había cuando menos diez toreros de primera línea de esos que vienen detrás de las figuras como: Antonio Bienvenida, Santiago Martin ‘El Viti’, Juan García ‘Mondeño’, Cesar Girón, Fermín Murillo, Miguel Mateo ‘Miguelin’, ‘Palmeño’, ‘Pedrés’, y dice que por ahí se escapan algunos y otros de los citados terminaron como figuras. Hoy día hay toreros importantes o interesantes como ‘Morante de la Puebla’, José María ‘Manzanares’, Alejandro Talavante.

El maestro hace una pausa y de su garganta no sale el nombre de José Tomás, quizá porque con la poca actividad del galapagueño y su misteriosa vida no se sabe si está o no está en activo, va con los mexicanos y recuerda que alternó con Manolo Martínez, con quién sostuvo épicos y naturales manos a manos, sobre todo en la Santa María de Querétaro, a la que llamaban ‘La Santa María de Camino’, y con Manuel Capetillo, Joselito Huerta, Alfredo Leal, Jaime Rangel, Raúl García, Raúl Contreras ‘Finito’ y otros más, “bueno con todos los que tenían categoría pa’ alternar y de los mexicanos de hoy Joselito Adame, que pisa fuerte, porque desde chaval se ha hecho en la guerra española”.

–Hoy los nuevos chavales y los ya no tanto, ni parecen toreros, hay que peguntarles ¿y ‘usté’, a qué se dedica? Si hoy les da por andar de pants, mechudos, con barbas raídas, que porque así andan José Tomas y Morante. ¿Y torearán como ellos?, ¿tienen el valor de ellos?, ¿el arte de ellos? ¡Pamplinas, pura imitación! Lo mismo pasa en la música, donde la elegancia en el vestir se fue de los escenarios y se presentan ante el público como si fueran al mercado, no tienen sello, en ‘toa’ las actividades, por eso los de antes fueron grandes, porque derrochaban clase, presencia, Personalidad con mayúscula. Hoy a los toreros los hacen en serie, como producción y por eso torean igual, repetidos sin personalidad y no les aflora el estilo, y esto se debe en mucho a que las escuelas andan al ai se va. Cómo será la cosa que en las escuelas un banderillero ‘enseña’ a quien va a ser matador. Eso es imposible, está mal, no debe de ser, no puede ser, es ilógico. ¿Dónde queda la jerarquía que desde siempre se debe tener? Las figuras deben enseñar a los de primera y así pa’ abajo, pero siempre los toreros con los toreros y las cuadrillas con las cuadrillas.

–Hoy en España –añade Paco— hay novilleros interesantes, con arte y técnica y hasta cultura, pues en esto si a los catorce o quince no anda uno en la guerra, a los dieciocho no se está consolidado como puntero de la novillería y a los veintidós de primera línea o figura de alternativa, a dedicarse a otra cosa. Allá esos chavales torean novillos que aquí en México tranquilamente los pasan como corridas de toros, más claridad ni en el amanecer, y por eso es que en gran parte la gente se ha alejado de las plazas como sucedió el domingo de inicio de la temporada. Y es que en la Fiesta Brava –dice Camino convencido– el que debe mandar es el aficionado, los toreros estamos pa’ servirles Porque ¿quién es el que paga? ¡El aficionado!, y a él es a quien hay que respetar, responderle, ellos son los del parné, el día que el aficionado deje de pagar la fiesta se va a acabar ¿Quién la va a costear?, ¿Con qué dinero?

–Ahora –abunda el maestro– se tiene que estar preparado, se tiene que estar toreado, fogueado y mentalizado con lo que es un toro en la plaza, que es muy distinto a torear un toro en las capeas o en la ganaderías, sentir el rigor de la lucha en el ruedo con el toro, con los alternantes con el público que exige por lo que paga, por ello los toreros deben llegar a los cosos a dar lo mejor, a entregarse, a demostrar que están capacitados taurina y mentalmente. Y agrega: no se puede llegar a una plaza como la de Madrid, la Maestranza de Sevilla, la de Bilbao y aquí la Plaza México, con menos de cuarenta festejos toreados.

–Los carteles –afirma Camino— hay que confeccionarlos con toreros que interesen a la afición y no se debe caer en eso tan dañino que es el que las empresas coloquen o acartelen a toreros por el simple hecho de que ellas mismas los apoderan, o porque lo hace el hijo del empresario, el compadre o alguien muy allegado a la empresa, porque entonces lo que se está programando es a un influyente sin méritos, y bueno, está ahí porque lo imponen pero sale el toro y pone a cada quien en su lugar y cuando un lugar no se ha ganado frente al toro pudiéndole, toreándole, nunca nadie se va a poder sostener por más festejos que le den.

-¿En su época Enrique Ponce y Julián López ‘El Juli’ hubieran sido primeras figuras?

–Eran otras épocas, se toreaba distinto –dice convencido el torero mayúsculo que siendo un chamaco volvió loco al Toreo de Cuatro Caminos la tarde de los berrendos de Santo Domingo y que pasó a ser de ‘Cinco Caminos’–. Ahora se torea más práctico, en aquellas fechas éramos mucho más clásicos, se toreaba con más arte. En la llamada época de oro del toreo mexicano había mucha majestuosidad, grandeza, verdad. Y de sobre la mesa toma el libro de su propiedad Silverio Pérez, diamante del redondel, en el cual de puño y letra del autor se lee “Maestro Don Paco, no soy creyente pero mis letras van pa’ un dios”. Busca sin prisas una página y al encontrarla se detiene y detiene el tiempo, la soba con la mirada, la goza, la disfruta, la admira. Se trata de una fotografía donde se aprecia al Compadre Silverio bordando auténticamente un derechazo, profundizando con el compás abierto, toreando sobre los riñones, arqueado como sólo él lo sabía hacer, con esa postura de su brazo tan suya, y subraya con entusiasmo: lleva al toro metido, bien embarcadito en la puritita panza de la muleta, por el centro, sin trucos, toreándolo de verdad. Así, hace muchas décadas que no se ha visto torear –y remata– ni se verá.

Camino no se va de la nostalgia, se le adivina en su mirar y se le percibe en su tono de voz que por ahí anda a gusto, pues sin duda se le viene a su memoria que ya va pa’ los 73 años los que dice cumplirá antes de que muera el 2013. “Conocí a Silverio Pérez. Me lo presentaron mi amigo Antonio Ariza padre y su hermano Pepe, que eran unos tíos, eso fue en Texcoco Nunca toreé en la tierra del poeta Netzahualcóyotl. No sé por qué, eran cosas del apoderado. Qué gran hombre Silverio, de un sentimiento desbordado que por auténtico le llegaba a todo el mundo, un ídolo sin duda, y qué tan grande, querido y admirado que Agustín Lara se inspiró en él para componerle su inmortal pasodoble, un himno. Al maestro Lara lo conocí creo que fue a través del ganadero de El Rocío, ¡qué tío! Agustín tan señor, tan erguido, tan pulcro, tan fino, nos seguimos tratando cada vez que hubo oportunidad y siempre que oigo su música me vuelve su memoria.

El maestro vuelve a hojear el libro silveriano. De repente su cara se ilumina al toparse con Garza. “¡Qué personalidad!”, es su expresión inmediata, igual que la cascada de elogios a ese torero tan regio en todos sentidos, Lorenzo ‘El Magnífico’. El visitante español está a sus anchas y se da tiempo para ordenar fechas y datos en su memoria, que ahora ubica en los años 61 y 64 del siglo que ya se fue cuando dice: “Fueron los primeros años que vine a México y me hospedaba en el desaparecido Hotel Presidente de la Zona Rosa, de César Balsa, quien una mañana me dijo que me quería presentar a Lorenzo Garza. Me surgió la inquietud y me intranquilicé un poco pues yo era un chaval y él todo un señorón.

Llegó acompañado de mi paisano Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’. Eran sobre las once del día cuando nos estrechamos las manos, las de él legendarias, las mías hambrientas de gloria. De entrada quedé impactado con su recia personalidad, otra vez la personalidad. Balsa nos convidó a tomar altura desde el lobby hasta el PentHouse, la tarde ya caía y la charla seguía y seguía, ¡Qué toreros!” Paco Camino alza los brazos como lo hiciera en el centro del ruedo de la Plaza México la tarde de su reciente, paupérrimo homenaje y exclama: “¡me llevo, renovado, el recuerdo entrañable de México”!

Ocho con Ocho – Paco Camino por Luis Ramón Carazo.

Rodolfo Gaona y un joven Paco Camino.
Rodolfo Gaona y un joven Paco Camino.

El domingo 31 de marzo, se cumplieron cincuenta años de una de las tardes más emblemáticas de la historia del toreo de nuestro país; las inolvidables faenas de Paco Camino a los “berrendos” de Santo Domingo en la desaparecida plaza de toros “El Toreo” de Cuatro Caminos, cuya ubicación fue en los límites del D.F. con Naucalpan en el Estado de México.

Berrendo es la pinta del toro que combina la piel blanca, con grandes manchas de otro color; generalmente, berrendo en negro, en castaño o en colorado, según el color que combina con el blanco. Los de Santo Domingo eran en negro.

La fiebre de Paco Camino invadió en aquella época al país con gran fuerza por las actuaciones de un joven con 22 años de edad que había nacido en Camas,  lugar muy cercano a Sevilla, el 14 de diciembre de 1940 y a quién la crónica sevillana lo bautizó por su precoz sabiduría en la lidia como “el niño sabio de Camas”.

El empresario de aquella época Alfonso Gaona, anunció para la quinta corrida de la temporada, el cartel integrado por toros de Santo Domingo, y los matadores Juan Silveti, José Ramón Tirado y Paco Camino en la que sería su tarde de despedida del país antes de empezar su campaña en España. El público abarrotó los tendidos de la plaza, con la reventa en pleno. He platicado con testigos de la tarde y todos con brilló en la mirada, recuerdan la lección de conocimiento, valor y arte del torero andaluz.

Chasquito fue el tercero de la tarde y la faena fue premiada con dos orejas, el sexto Traguito con el público brincando al ruedo para cargar en hombros a Paco quién recibió los máximos trofeos por la faena.

Como anécdota el domingo 27 de octubre de 2013 en la inauguración de la temporada grande de La México Paco asistió con su hijo Francisco, nieto del recordado doctor Gaona platiqué con Paco quién recordó la fecha con gran emoción y nos dio gusto saber que se encuentra bien de salud y con el ánimo en alto. Le recordé que muchos nuevos aficionados por la tradición oral y las imágenes que de cuando en cuando se transmiten, saben de la hazaña.

Rafael Herrerías y Miguel Alemán Magnani quienes le ofrecieron el merecido reconocimiento  a su vez cumplen 20 años de empresarios de la Plaza México, la primera temporada grande que organizaron fue la de 1993-1994.

Recordamos con Paco también que algunos días antes se cumplieron 50 años de la corrida llamada del siglo, celebrada el 21 de marzo de 1963 en la que se anunció en la plaza del Progreso de Guadalajara un encierro de San Mateo organizada por el inolvidable Nacho García Aceves, para Manuel Capetillo, Joselito Huerta, Diego Puerta y Paco Camino. Al final Joaquín Bernardó sustituyó a Diego Puerta. La tarde fue triunfal 9 orejas y 3 rabos, dos para Paco Camino. Aquella tarde todavía muchos la recuerdan en especial en Guadalajara, a pesar del paso del tiempo.

Paco se emociona cuando se imagina a sus 22 años disfrutando de la preferencia de los aficionados mexicanos y le recuerdo que aún hasta la fecha la tradición ha pasado de padres a hijos y de hijos a nietos antes del inicio de la corrida inaugural lo comprobó en el centro del ruedo de La México. Paco en 1963 mostró en Europa el temple que consiguió en sus actuaciones en México en sus lances y muletazos. Si hubiera aficionado actual que no conozca la trayectoria de un gran torero del siglo pasado uno de los inmortales, servirá de pretexto los cincuentenarios de hechos puntuales en México, para hurgar en el pasado y darse una idea de la magnitud de un torero del grupo muy especial.

Los que tuvimos la oportunidad de verlo siendo niños y luego ya adolescentes en 1977 cuando la faena a Navideño de Don Javier Garfias que brindó a Lorenzo Garza en el mano a mano con Manolo Martínez, tenemos en la retina momentos puntuales de su toreo. Por eso y para disfrute de tantos que le queremos, larga vida saludable al Maestro quién tejió su historia en un largo recorrido por todos los ruedos del mundo ¡Bienvenido a México!

Y del festejo inaugural ya detalladamente relatado en De SOL y SOMBRA,  Arturo Saldívar salió  con las banderas desplegadas después de una rotunda actuación ante los toros de Barralva.

El próximo domingo 3 de noviembre toros de Julián Hamdan para Zotoluco, Morante y Diego Silveti, por ahí nos vemos.

lr_carazo@yahoo.com.mx

Recordando a Paco Camino…por El Vito.

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Su relación afecto, triunfos y admiración entre Venezuela y Paco Camino, hicieron del Maestro de Camas un favorito de nuestra afición taurina.

Una llamada de Francisco Camino Gaona, hijo del maestro Paco Camino, provocó que los vientos del recuerdo alborotaran la hojarasca de la memoria y surgieron acontecimientos de aquella mañana del jueves 26 de enero de 1977 recibí una llamada de Manolo Chopera, que tenía la costumbre de comunicarse directamente, cuando tenía que darle a los medios alguna información.

– Quisiéramos que nos acompañaras a comer hoy al medio día. Paco Camino se retira de los ruedos y se despedirá en Valencia. Te esperamos en el “Urrutia”.

Se refería Chopera con “nosotros” a Sebastián González y a Paco Camino. El maestro había llegado en horas de la madrugada, procedente de España, para actuar el domingo en la Monumental de Valencia.

Sebastián González fue el encargado de organizar todos los detalles para la corrida de la despedida de Camino en la Monumental de Valencia y evento que se convertiría en un acontecimiento de importante trascendencia.

En realidad había sido una corrida de toros sacada de la manga por Manolo Chopera, pues la idea era aprovechar un lote de toros de distintas ganaderías que le habían sobrado de la temporada y como el torero tenía fechas libres antes de su despedida definitiva en la Plaza de Toros Monumental de México, un adiós a Venezuela en Valencia lucía muy atractivo.

Se le hizo mucha promoción a esta corrida, por varios motivos: lo que ha significado Camino en la fiesta de los toros, y para Venezuela y por lo que representa Paco Camino en mi vida como aficionado.

En la promoción editamos un suplemento, muy hermoso, de “Hechos y hazañas de Paco Camino” que fue un exitazo editorial.

Aquel día de la comida en el Urrutia nos acompañó el aficionado Manolo Peña, que aunque radicado desde hace años en España casi todos los inviernos venía a Caracas, donde se reunía con sus amigos taurinos y aprovechaba para hacer sus negocios en venta de joyas y de piedras preciosas.

Conocí a Paco Camino años atrás, cuando el sevillano hizo su presentación en Venezuela, en 1960, en La Maestranza de Maracay. Toreó junto a dos ídolos del toreo en Venezuela, el mexicano Luis Procuna y Luis Sánchez Olivares “El Diamante Negro“. Los toros fueron mexicanos, de la histórica ganadería de Pastejé.

En La Maestranza, a principios del 1960, don Manuel Zafrané había presentado el mano a mano entre Luis Miguel Dominguín y Curro Girón con toros de Mimiahuapam.

Don Manuel buscaba repetir el éxito de un anterior mano a mano entre César Girón y Luis Miguel Dominguin.

Aquel cuyo relato fue cubierto por la revista norteamericana Sport Illustrated y sus fotos ilustraron las páginas de Life en Español.

Luego, más tarde, vino la célebre corrida del triunfo de Carlitos Saldaña con los toros de Xajay, hecho ocurrido la tarde del debut del sevillano Diego Puerta en Venezuela, junto a Rafael Girón y el maestro de Tetela de Ocampo, Joselito Huerta, quienes lidiaron un encierro poderoso de Xajay, que encumbró a Saldaña luego de que Carlitos le cortara el rabo a un toro bravísimo y de gran nobleza.

Aquel año de 1960 fue el año de la presentación de Paco Camino en Venezuela, don Alejandro Arratia Oses se convirtió en el gran heraldo anunciando en sus cuñas radiales el slogan “¡No hay Puerta sin Camino, ni Camino sin Puerta! “, refiriéndose a la maravillosa pareja de ases sevillanos que debutaron en Venezuela aquella temporada.

La segunda corrida de Camino en Maracay fue con Alfredo Leal y con Sergio Flores, los toros de Pastejé.

Paco Camino se metió muy dentro en el corazón de la afición venezolana, como lo haría muy dentro del alma de los aficionados de Lima y de México.

No podía estructurarse un cartel en América de gran categoría, sin Camino.

Hasta el día de su adiós definitivo de nuestras plazas, muchos años más tarde, cuando reapareció junto a Curro Girón y “Antoñete” en una corrida de Los Aranguez en Barquisimeto, aquella temporada organizada por Rafito Cedeño en la Ciudad de los Crepúsculos.

Un adiós sin la pompa del “hasta pronto” anunciado en Valencia en la temporada de 1978, un adiós casi obligado porque al volver Camino en esa oportunidad no estuvo afortunado y más tarde en Aranjuez recibió una horrible cornada que lo hizo meditar más seriamente sobre su vuelta a la lucha en los ruedos.

Hice una estrecha amistad con Camino, la cual nació en la ganadería de Sebastián González, cuando las reses de Tierra Blanca estaban en Villa de Cura.

La proximidad que da la entrevista con el personaje me acercó al torero al que descubrí lleno de sencillez y de gran amplitud en el trato. Le gusta hablar mucho de toros, con los aficionados, y cuando tiene confianza es bromista y muy extrovertido.

No ha sido el maestro de Camas indiferente al acontecer político, aunque sí ajeno de la contagiante pasión que nace al estar tan próximo al poder.

Fue distinguido por Fraga Iribarne con su amistad, y hasta el propio generalísimo Francisco Franco.

En Venezuela fue amigo de Carlos Andrés Pérez y de Rafael Caldera.

Qué más desearía un torero que triunfar todas las tardes y satisfacer a todos los públicos; pero, eso es imposible.

-Primero la fiesta se acabaría porque sería un aburrimiento. Luego el torero a medida que va perfeccionándose en la profesión, que va entendiendo más a los toros, va interpretando los problemas más pronto. Allí a veces pareciera que “no quiero” y acabe pronto con el toro. No es que “no quiera”, sino que sería imposible dadas las condiciones de las res satisfacer a la gente.

Por ello abrevio y la gente me chilla, me abroncan y dicen que no quise. ¡Bueno! Es mejor que digan que no quise, a que digan no pude. Eso lo deja a uno siempre como un superdotado del toreo.

¿Hay una gran diferencia entre el Paco Camino de hace veinte años al de ahora?

– ¡Natural! Cuando comenzaba tenía facilidad para el toreo por motivos de mi formación, de mi afición y, porque no decirlo, de mi valor. Pero carecía del conocimiento real de la situación ante el toro y me defendía básicamente con las virtudes que antes señalé, más una dosis de intuición.

Ahora es diferente; tal vez tenga menos valor que al principio, ya que sé mucho más claramente donde está el peligro. Te digo que ha desaparecido el valor aparente, ese que le convierte en un ser arrojado, pero más que valor es ignorancia. Hoy más que intuir donde está el peligro, le veo.

¿No tiene nada que ver con la pérdida de condiciones, de reflejos?

Nada. En lo absoluto. Soy un hombre joven apenas tengo 36 años, estoy en una edad donde otros profesionales están iniciándose. Un ministro de 36 años es un niño y ya ves, dicen que estoy viejo. Te diré que ahora toreo más vacas que nunca, tengo una afición desbordante y me siento más fuerte porque me cuido mucho más.

¿Porqué te retiras entonces?

-Muchas son las razones, pero lo principal es la familia. Toda la familia, Pero de veras que podría estar en el ruedo mucho tiempo más.

Eso indica que regresarás pronto.

-No; he tomado la determinación de irme y solo por necesidad o por aburrimiento regresaría.

Los que regresan empañan su pretéritas gloria.

-No fue ese el caso de Belmonte; el regreso para triunfar más fuerte que nunca y para pisar terrenos inverosímiles.

Volvamos a lo de la “mandanga”; se te ha criticado la falta de raza, el haberte amparado en la “Casa Chopera” y el no haber peleado cuanto te buscaron pelea otros toros.

-Si te refieres a Palomo Linares te diré, simplemente, que como torero no me ha gustado. No entraré a definirlo como artista que no lo es, solo te diré que no me ha gustado. Luego de la pelea se hace en el ruedo. Eso de utilizar los medios de comunicación para decir tonterías de uno o de otro torero no va conmigo.

Tras Palomo ha existido un clan publicitario que no va con mi modo de ver ni la vida ni el toreo.

Te vas dejando aparentemente vacío el trono de la máxima figura; como aficionado, que toreros dejas que sean de tu preferencia.

-Ángel Teruel, El Viti, Manzanares, Pedro Gutiérrez “El Capea”.

En ese orden de importancia.

-No. Los he mencionado de acuerdo me han venido a la mente. Teruel es un torerazo; los de miuras en Madrid le vino bien. Manzanares debería exigirse un poco más de sí mismo. Es un gran torero. Capea está sobrado de valor y de inteligencia y llegará muy lejos y El Viti es por todos conocida su gran calidad.

Se dice que Manzanares es de la línea de Curro Romero, de Rafael de Paula.

Manzanares es un gran torero.

También dicen los taurinos que a Capea le ha llegado la hora de la “mandanga”.

-Saldrá pronto de allí, si es cierto eso. Le sobra raza y tiene demasiada afición para dejarse arrastrar por la abulia.

Se ha dicho que le ha sacado el cuerpo a ciertas divisas. De esas que llaman “no comerciales”, las terroríficas.

-Otra calumnia que se me ha inventado, creo haber sido el torero que más ganaderías diferentes he lidiado en la historia del toreo. Albaserradas -lo que ahora es Victorino Martín– pablorromeros, miuras, todas las ganaderías de América, de México. Lo que pasa es que luego he podido exigir y lo he hecho. Unas ganaderías garantizan más el triunfo que otras y si tu puedes hacerlo, torear las mejores, tonto serías si no lo hicieras.

-¿Qué opina del toro mexicano?

Es un toro con menos raza que el de España, pero cuando sale bueno es insuperable. Ahora, no se equivoquen, cuando sale con peligro sale peor que el de España.

¿Porqué tu preferencia por lo de Santa Coloma?

-Porque es un toro con raza, más definido. Lo incómodo del toro de Santa Coloma para muchos toreros es que no soporta equivocaciones. Pero tiene una bravura más real, más definida que cualquier otro toro de España. Eso no quiere decir que no haya estado bien con otras ganaderías; te repito que he toreado de todo y con casi todo he triunfado.

¿Qué opinas de la crítica taurina?

-Hay aspectos positivos en la crítica taurina. Ellos han devuelto al toro y eso es muy importante. Pero no estoy de acuerdo en que llamen en sus crónicas becerros a animales con más de quinientos kilos de peso y cuatro años de edad.

Dicen que las pizarras están equivocadas.

-Si están equivocadas la culpa es de la autoridad taurina. Que digan de una vez que las autoridades actúan deshonestamente y no el echen el peso a los toreros.

¿Consideras objetiva la crítica taurina?

-De todo hay en la Viña del Señor; ya que llevo más de diez mil toros lidiados aún estoy aprendiendo.

¿Es difícil entender de toros?

-Muy difícil. Lo puedes ver en la cantidad de chavales que se inician como aficionados, becerristas, novilleros y matadores. Verás que son pocos, muy pocos los que pueden vivir de la profesión y contados con los dedos de una mano los que pueden llamar figuras del toreo.

La crítica taurina causa de la manipulación de los pitones de los toros.

-Insisto en lo que te dije de las ganaderías; al principio hay que tragar de todo. Luego tienes fuerza y escoges. Yo escojo ganaderías acreditadas y toros cómodos de cabeza. Sería un “lila” si escogiera ganaderías terroríficas con unos pitones de miedo. Todos tratamos de exponer en la vida lo menos posible y los toreros no somos excepciones.

Pero es que existen una historia del afeitado con muchos capítulos.

-Ya no existe el serrucho; pero si así sería una minoría. Hay toros tan bonitos que no podrían ser lidiados en Madrid porque dirían que están afeitados, y no es así, es producto de las selección.

¿Cómo cuáles?

-Los de Baltasar Ibán, los de Santa Coloma. Toros de cabeza pequeña sabe que son así, que esa es su característica zootécnica. Mira, hay algo evidente y que lo ha conseguido la crítica; el toro lleva su carnet de identidad.

Los toros se lidian en cuatro años cumplidos, cuando no con cinco, y antes se lidiaban toros con tres años de edad. Con la edad que se lidian los toros ahora no hay engaño; aprenden pronto y mucho.

¿Qué harás cuando te retires?

-Ir al campo; atender mis fincas. Pero eso si, seguiré viviendo en Madrid y de vez en cuando a Sevilla.

Qué opinas de la política?

-Que me va. Me gusta escuchar y atiendo al que habla de entendimiento y paz.

Se ha dicho que eres miembro de un partido político.

-Falso; soy independiente, pero como hombre público tengo amigos en todas las esferas sociales, también políticos y cuando me ven con fulano ya dicen que hago política.

¿Cuáles han sido las temporadas más importantes en tu vida de matador de toros.

-Las de los años 66, 67, 69 y 70, aquella en que toree los seis toros de Madrid.

¿Quiénes han sido las personas que más han influenciado en tu vida?

-Mi padre y don Pablo Chopera.

¿Qué opinas de Manuel Benítez “El Cordobés”, dicen que eran amigos?

-Lo de enemigo lo dicen por lo de Aranjuez; eso fue asunto de nervios. Hemos sido muy buenos amigos.

Que nos dices de El Cordobés como torero?

-Hombre, su técnica no era la de Antonio Ordóñez, Antonio Chenel “Antoñete” o Antonio Bienvenida, pero a su forma revolución esto y llevó el toreo a donde quiso.

¿Cuál ha sido el torero que más te ha molestado en la plaza?

Diego Puerta, porque era un perro de presa, y siempre lo tenías en la pantorrilla pegándote bocados.

¿Porqué no seguiste criando toros de lidia?

-Porque eso es la ruina y además proporciona muchos problemas y disgustos.

¿Paco, has dado siempre la cara en el toreo?

-Siempre. Desde que tomé la alternativa solo he faltado un año a San Isidro, siempre he ido a Bilbao y en Sevilla he estado en doce ferias. ¿Es eso dar la cara?

¿Estás cansado del toreo?

-Son casi veinte años de no parar. A veces me siento cansado pero es lo único que sé hacer y lo llevo dentro de mí como una llama que me aviva, hace desaparezca el cansancio y me pone de nuevo en el campo de batalla.

Paco Camino se inició como un niño precoz en el arte de matar reses bravas. Desde casi sus inicios se integró a una de las casas empresariales más poderosas que han existido en la historia de la fiesta.

Unos los detractores de Paco-, dicen que de no haber estado en casa de los Chopera hubiese desaparecido del planeta en los primeros años de su vida; otros, sus panegiristas, dicen los contrarios, que de no haber estado en casa de los Chopera hubiese sacado más raza y su figura se hubiese encumbrado a la alturas de un José Ortega “Gallito” o un Juan o un Juan Belmonte.

Lo cierto es que afortunada, o desafortunadamente, vivió en esa casa como torero y negar que fue soporte de la gran empresa sería injusto.

Su paso por el toreo ha sido muy importante, fue un maestro de dimensión universal al que siempre habrá que recurrir cuando se hable de tauromaquia.

Aún es joven Paco Camino de su prematuro retiro saldrá de vez en cuando para dictar una clase de torerismo, ya sea en un festival, en un tentadero o en una tertulia, que para eso nació “Niño Sabio” y se retiró “maestro del Toreo”.

El regreso.

Paco Camino volvería más tarde a los ruedos. Aquel año fuimos juntos a México.

La plaza México le dijo adiós, junto a Manolo Martínez y Eloy Cavazos con toros de Mimiahuapam.

Como en Valencia los toros de Javier Garfias no tuvieron palabra de honor, y los de Mimiahuapam no la tuvieron en La México.

Las dos corridas fueron lamentables espectáculos artísticos, aunque estuvieron envueltas en las sedas de los grandes acontecimientos.