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CATORCE AÑOS DEL ADIÓS DE DAVID SILVETI 

David, sigue siendo El Rey.

Por El Vito.

HACE 14 AÑOS años estando en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco,  recibí una llamada desde España. Era Margarita Núñez, hermana de mi carnal Federico, que allá en Alicante se había enterado de la trágica muerte de mi querido David Silveti. Había partido allá en el Rancho de Juan, allá donde de niño vivió ilusiones, sueños y se arropó con el calor del amor de Doreen y de Juan, con la cobija de la admiración y el fervor eterno de la afición taurina universal.

Hoy sus admiradores le recordamos al muy querido amigo, al torero que seguimos en su sinuosa marcha plena de contratiempos, contradicciones, desilusiones y desesperanzas. A pesar de todo apoyándole en la distancia que existe entre el estar y el haberse ido.

A David le valían madre los trofeos. Por eso no recogió el premio Domecq por su destacada temporada en la monumental Plaza México. Prefirió irse, sin que lo llamaran. Y sin decir adiós, sólo habiendo expresado su reflexión de la vida y de la muerte, se fue a la chingada.

Su idea del toreo y de la amistad era otra, muy distinta al mercadillo en el que han convertido la fiesta de los toros.

Un día, toda una tarde en la barra de La Ópera, la madrugada en el Salón Luz de la esquina con Gantes y buena parte de la mañana, allá en La Marquesa, en casa de Manolo Arruza, nos trenzamos con Chucho Solórzano, el propio Arruza y  Manuel Capetillo en la diatriba infinita del concepto del toreo.

Continuamos una vieja conversación que iniciamos en La Albahaca, allá en los Jardines de Murillo en Sevilla, cuando repasaba su existencia y dudaba ante la incertidumbre del presente que le impedía, abrumado, soñar con el futuro.

Eran los mismos preceptos que marcaban el ritmo de cada latido su corazón, que marcaron su paso por la fiesta de los toros imprimiéndole un marcado dejo de surrealismo, ante los excesos que le presentaba el reto de la realidad.

David Silveti, que partió por voluntad propia el miércoles 12 de noviembre en su rancho de Salamanca, en el Guanajuato cantado por José Alfredo y exaltado en el valor de sus toreros, fue el depositario de cien volcanes en erupción. El sentido del toreo en el silvetismo, es lava ardiente que convierte en volcán a Diego su hijo, de quien hoy David estaría plenamente orgulloso.

Es, como le confesó el propio David un día a Carlos Ruiz Villasuso e tras un burladero en el callejón de La Maestranza “siempre toreo al borde de la cornada”.

Sentencia necrófila, que desnudó una actitud ante el toreoLa misma desnudez que ha provocado la expresión de Juan José López Luna, en la afirmación que David Silveti fue “el último de los toreros mexicanos que provocaba en el ánimo de los aficionados el miedo, la emoción, la alegría y el llanto”.

Le importaban madre los trofeos, y por ello prefirió emprender el viaje eterno, antes que ir a la Ciudad de México y en aburrida velada, entre falsos sentimientos plenos de lugares comunes recibir el trofeo a La Mejor Faena de La Temporada.

Aquella tarde de la faena histórica de esta temporada en la Plaza Monumental México, la gente sintió miedo de David.

Hubo emoción y alegría y también llanto. Llanto de hombres grandes, que recuerdan la anécdota del nieto con el abuelo, que lloraba viendo torear a Rodolfo Gaona,  la tarde del adiós para no volver en El Toreo de La Condesa.

Gaona, archirrival de su abuelo Juan Silveti, era ídolo de toda una generación de mexicanos que vieron en “El Meco” encarnada la respuesta al reto como nación.

El niño, al que educaban con la reciedumbre de los conceptos de los hombres machos de a de veras, increpa al viejo y le pregunta. ¿Pero no y que los hombres machos no lloran abuelo? A lo que el viejo, le contestó: Es que el que se va es Gaona, hijo; y como Rodolfo no hay.

El llanto de aquel abuelo se convertiría en grito de guerra de La Porra Libre, que a coro aún le grita a los toreros “Manolo, Manolo ¡Y ya!” para echarlos del coso de Insurgentes, reconociendo a Manolo Martínez como único heredero de la lava volcánica de los volcanes en erupción de la fiesta mexicana: Gaona, Armillita, Garza, Arruza,  Silverio y David Silveti.

Pero, vea usted por dónde busca la historia la salida al ardiente cauce del río volcánico de la pasión del toreo. Una tarde  guadalupana, fresca tarde de diciembre en la Plaza México, estando con Pedro Echenagucia le vimos escribir una de las páginas más importantes que se han grabado sobre la arena mexicana.

Lleno impresionante, toros de don Fernando de la Mora para Antonio Lomelín, que sustituía a Manolo Martínez, Miguel Espinosa “Armillita Chico” y David, que reaparecía en la plaza grande.

Lomelín realizó una faena heroica, al primero de Tequisquiapan, y Miguel cuajó un faenón con Flor India, un gran toro que tuvo la fortuna de caer en manos de un gran torero. Fue la de Armillita una de esas faenas hermosas, encajada en el sentido plástico que Miguel siempre supo imprimirle a su toreo.

David provocó aquella tarde la emoción, el miedo y el llanto en sus dos toros.

Inolvidable su vestido rosa guadalupano, orgullosamente erguido, desmayando los lances “al borde de la cornada”. Nada estridente. Todo lo contrario. El sublime desnudo entre la vida y la muerte. La plaza de Insurgentes rugió a cada lance, a cada pase, a cada paso y en cada instante de la intensa entrega de David Silveti con los cárdenos de don Fernando. Nunca antes había escuchado al monstruo rugir de esa manera. Pedro Echenagucia, con los ojos  húmedos en llanto me confesó, “Este es el toreo que yo soñé; ni en Sevilla he vivido tan intensamente la fiesta de los toros”.

A David, que le importaba madre cualquier trofeo, le causó gracia cuando Miguel Espinosa, con el cariño fraternal que le profesaba a David, y su gracia expresiva le dijo, “Mamón, se te fue un rabo por la espada”.

David Silveti reunió en su expresión de torero todas las lavas de todos los volcanes del México taurino. Lavas de aquellos fuegos que le quemaban el corazón cuando nos encontramos en Sevilla, habiendo quemado las naves por hacer campaña en España. Vivió cientos de noches tristes y no una como el conquistador Hernán Cortés.

Ese fuego que reunió como líder de una generación, la quinta de Curro Rivera, Carlos y Manolo Arruza. Humberto Moro. Chucho y los Cuates Solórzano. Manolo, Fermín y Miguel Espinosa, los “Armilla”. Jorge Gutiérrez, Alfredo Gómez “Brillante”.

Los Calesero, Alfonsito, José Antonio y el Curro Calesero. Entre todos fue él el más mexicano en su expresión y en su sentir que resumiríamos un poco en la frase de Cantú, cuando en su tesis martinista resume el toreo de México en el título “Muerte de azúcar, la sustancia taurina mexicana”.

No ha sido dulce la partida de David, para nadie y menos para Juan su padre, mi amigo. Torero de recia expresión universal. Hombre de fuerte personalidad, soñador y bohemio. Jugador y legendario. Torero integral.

Debo confesar que con la partida de David, me duele más el dolor de Juan que cualquier otro. “Mi David”, así lo llamaba cuando le conocí en Caracas, aquella tarde de finales de los setenta cuando toreó toros de Garfias en el Nuevo Circo. “Mi David -le decía a Curro Girón -te va a partir la madre, porque es que tiene mucha clase. Te lo prometo”.

Curro Girón, un monstruo de la historia y de la amistad, reía de la fuerte chanza del Tigrillo, y me comentaba “¡Cómo seré de grande que toreé con el padre, el hijo y el espíritu santo de los Silveti!

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¡No te dejes Miguel! 

Miguel en su juventud en el Feudo de la Familia Arroyo por el rumbo de Tlalpan.

Por El Vito. 

Rafael Toscano, mozo de espadas de Miguel Espinosa “Armillita Chico”, tiene todo preparado en la camioneta del matador. Los amigos que fueron a verle vestir antes de la corrida, esperan en el amplio patio empedrado de Chichimeco a que el menor de los hijos del Maestro de Maestros salga rumbo a la plaza de Aguascalientes, donde esa tarde tiene un compromiso. Un silencio sobrecogedor embarga a todos los presentes… Y en eso aparece Miguel, vestido de canela y oro, con esa sonrisa que le parte la cara.

La madre de MiguelNieves Menéndez, se mueve de un lado a otro del corredor de la casa que da al patio de los arcos grandes y de las paredes encaladas. Ordena cosas sin ordenar nada, espanta un perro que no entiende porqué le quitan del gozo del calor del pedazo de sol que cae sobre la fría loza. Nieves se transforma, cuando Miguel sale de canela y oro, con el capote de paseo doblado en el ante brazo, la montera atenazada en la mano derecha, con la cara colorada y la traviesa sonrisa. Le  bendice, y le dice en alta voz: ¡No te dejes Miguel, no te dejes!

Es una frase muy conocida, para los amigos de la casa de Armillita.  La hermosa señora de rubios cabellos y ojos turquesa, que nerviosa se mueve silenciosa por corredores, cuartos y patios de la casa grande, es el alma del santuario armillista: ese viejo caserón de Chichimeco, corazón abierto para el toreo puro, verdadero y latente con vigorosa vida para el recuerdo único del maestro Fermín Espinosa

Ella… doña Nieves, es la madre de Fermín y de Miguel y ellos, Miguel y Fermín, se enfrentan esta tarde, mano a mano, en la plaza de Aguascalientes… Pero doña Nieves sólo dice “No te dejes Miguel, no te dejes”… No importa que el rival de Miguel sea su propio hermano, también  hijo de sus entrañas, es el ritual que por años se vive en Chichimeco, que el que salga de esta casa tiene que salir a “no dejarse”.

Y no se dejó Miguel, así aquella tarde fuera Fermín el que se llevara las orejas y el rabo de los nobles toros de don Fernando de La Mora; y no se dejó, porque “Armillita Chico” es torerismo de pies a cabeza y conoce muy bien su responsabilidad. Sabe cuánto pesa sobre sus hombros el ser Capitán General de una casa centenaria

Dinastía torera que nació a finales del siglo pasado en Juárez, Chihuahua, con los hermanos Espinosa Orozco, y que se engrandeció con los triunfos de España del maestro Fermín, el del triunfo de “Clavelito” de Vicente Martínez en Barcelona, al que le cortó las dos orejas, el rabo, las cuatro patas y los cojones al lado de Juan Belmonte y de Marcial Lalanda

Sería, más tarde, este Lalanda del Pino el autor intelectual del “Boicot del Miedo”, primera manifestación española de la impotencia ante el poderío de Fermín. Una manifestación que con el tiempo sentirían en sus carnes muchos toreros americanos, los hermanos Girón entre ellos… Es por eso el “¡No te dejes Miguel, no te dejes!” salta al aire dormido, cálido y muy privado de Chichimeco como divisa de garra y de tradición toreras para no dejarse por nadie… Como dijo Paco Malgesto, al abrir los micrófonos y las cámaras de Televisión Española en el programa de mi querido amigo Joaquín Gordillo:

Ponciano Díaz fue el primero en ir a España, pero estaba después de Lagartijo y de Guerrita; como Rodolfo estuvo detrás de Gallito y de Belmonte. Arruza de Manolete. “Armillita” fue el primero en todo, el más joven al tomar la alternativa, el primero en España en las temporadas del 34 y del 35, porque todos los demás, Lalanda, Domingo Ortega, el propio Belmonte, venían detrás…

En el santuario de Chichimeco están las cabezas de Clarinero y  Nacarillo,  banderas de una afición que se prolonga hasta Suertero e Inolvidable, dos toros inmortalizados por Miguel Espinosa Armillita Chico  en la Plaza de Toros Monumental de México… Están las fotos del Maestro de Maestros y se confunden con las del Joven Maestro… No puede, no debe ¡dejarse! Miguel.

La camioneta, conducida por Jaime, lleva al lado del puesto del conductor a Miguel. Junto a ellos la cuadrilla y a José Manuel, otro Armillita con la garra de la dinastía apoderado de Armillita Chico.

La polvareda del agreste camino disuelve la imagen del carruaje y lejos, sin que la escuchen, la voz de una niña, hermosa criatura de nombre Paulina, que grita ¡No te dejes Miguel, no te dejes!… Es la hija de Fermín, que también anima a Miguel. Aunque esa tarde sea Miguel el rival de su padre.

Publicado en El Vito a Los Toros 

El Vito’ ¡en vivo!…‘Memoria de arena, medio siglo de pasión taurina’

Por El Bardo de la Taurina. 

Al conjuro de que la historia, solo es creíble en toda su dimensión, cuando se escribe habiendo formado parte de ella, con el agregado del compromiso de que ésta sea narrada sin mácula de distorsión y sí plena de apego a la verdad, es que la Fiesta Brava se viste de luces para recibir en premier mundial, el libro;

 ‘Memoria de arena, medio siglo de pasión taurina’

De la autoría del único, más que autor, personaje de talla mundial, el maestro Víctor López ‘El Vito’, para quien desde hace más de medio siglo la fiesta de toros y toreros no guarda secreto alguno, como tampoco el maestro venezolano se guarda ningún acontecimiento importante, valioso, anecdótico, ilustrativo e incluso académico que  haya sucedido en y entorno a esa liturgia llamada toreo en todos los confines del mundo, desde que arrancara la llamada época del toreo moderno.

Esos tiempos en que ‘El Cordobés’ pone lo espectacular, Antonio Ordoñez la maestría, Paco Camino la sabiduría, Manolo Martínez el mando, Eloy Cavazos la popularidad y los toreros de todas las líneas son noticia.

Hay que subrayar que la obra ‘Memoria de arena, medio siglo de pasión taurina’ fue escrita sobre el yunque del registro en el momento preciso en que se estaba consumando éste, y aún más, a través de las páginas de este libro del ayer histórico, se convierte hoy en dos vertientes magistrales, el de las letras y la de la propia voz del maestro Víctor López ‘El Vito’.                   

Lo que nos anuncia ‘Ediciones Anciola México’ ocurrirá el próximo jueves 4 de febrero a partir de las 7 de la noche, cuando en la Asociación Nacional de Matadores en la calle de Atlanta # 133, Col. Nápoles, dé inicio  la temporada mundial de presentaciones y aparezca en toda su magnitud el autor, periodista de prestigio y fama internacional ‘El Vito’. 

Seamos testigos de la historia participando activamente en este evento único e irrepetible, en el que después de escuchar y charlar con el maestro se alzarán las copas y rifaran las tapas para brindar por la grandeza de las letras verdaderas.

La entrada será libre para todo el público y la libertad de expresión la invitada de honor.

Plaza México, Temporada Chica – Novilladas de Polluelos y Gallitos.

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Valente Arellano.

Bardo de la Taurina

Ahora que algunos ‘polluelos’ y otros ‘gallitos’ van a dejarse caer a partir del domingo que viene que será el veinte por el nido de concreto y siendo México un país tan pirotécnico no sería mala idea que al igual que como en Pamplona detonan un chupinazo aquí le prendieran mecha a una ‘Palomota’ no más por hacer ruido como nos gusta a los mexicanos y ‘pos’ también porque regresan los Novillos y los Novilleros al ombligo del país y vaya que los promotores del serial se apuntaron una chuza con el cartel inaugural el cual solo de imaginar las telas vistosas y las lentejuelas se antoja;

Como en la calle de Sullivan ( Metro Bus Insurgentes) o en la de San Pablo (Metro Pino Suarez) o en Calzada de Tlalpan (Metro Villa de Cortés) ‘Di sí a la Prostitución’ tolerancia permanente de la ciudad, al grado que ahora el Gobierno del Distrito Federal anda repartiendo afuera del Metro condones enfundados pa’ el enfunde en elegante color catafalco y plata con el logotipo del Ángel y unos cuernos abrazándolo con la leyenda CIUDAD DE MÉXICO ‘Decidiendo juntos’ <me he referido a esta faena por eso de que andamos en la fiesta de las cogidas> .

Aunque en esto del serial novilleril como que también pasan lista los factores de las posibles consolidaciones, de los asegundes, de los salir de dudas, de las sorpresas, de las promesas, de los melates, de los recomendados y por ahí va el embudo, por donde debieron de haberse filtrado los nombres que ya quedaron listos para en su momento recibir el pase que les dé derecho a deslizarse por la arena de un albero que en su ya longeva vida ha sido pisado por centenas de novilleros los cuales con el paso del tiempo en su mayoría han sido remitidos a consultar el Aviso de Ocasión.

Y es que así es esto y así ha sido siempre y no por desgracia sino por naturaleza, lo que pasa es que a veces no nos damos cuenta al estilo del pobre de Luis Felipe Scolari (comparsa de lo que queda del Brasil futbolero, que no es nada) que la cosa no es como queremos o como pensamos que es, si no que es, como es, es decir; aquí no cabe lo que no tiene que caber, al parecer de los señores empresarios cuya opinión desde luego puede ser juzgada, compartida o no, pero de que es valedera para sus criterios o sus intereses lo es y eso a final de cuentas es lo que les vale para darse al trámite de pasaportar una aduana reglamentaria la cual en esta ocasión cuando menos en el papel parece lo van a hacer en base a un criterio solvente de elección sin estar exentos a lo de siempre ‘Que no están todos los que debieran y si están algunos que no debieran de estar’…

Por cierto para que a los chavales que no fueron llamados no se les llene la cabeza de humo, les diré que a unos no los eligieron porque todavía están como ejotitos verdes y tiernos, otros porque de plano están negados y los que ya aparecieron con anterioridad y ahora no vendrán fue dado que en sus últimas comparecencias por lo que sea y a pensar de quienes eligen y del público no fueron capaces de encender la flama cuando menos con la intensidad que se requiere pa’ calentar el comal monumental el cual se calienta con triunfos, con alborotos, con pincelazos y si no se logra se manda a los toreadores a la cola y como ésta, está muy larga pues les va a tocar ir a pueblear, luego de ahí a unas plazas más decorosas, hasta llegar a las de las capitales o de renombres y en ellas llenar el costal con hartas orejotas y rabos para luego traerlos el año que viene como muestra de voluntad y carácter de que su peregrinar a lo largo del viacrucis taurómaco ha sido exitoso, y que nadie los engañe si no quedaron en la lista ya se la pellizcaron, pue solo a ella se agregaran dos nombres que son los de Fermín Espinosa ‘Armillita IV’ y Luis David Adame, ¡Lo Siento chavales!, así que ha concentrarse en ´Descubriendo un Torero’ y con suerte hasta llegan a la grande. Y recuerden que pa´ la empresa de la Plaza Monumental esto es un negocio de toreros que reditúan con la moneda de las dos caras; la del éxito y la de la taquilla es decir aquí les interesan los que interesan y ojala los que van actuar se graben bien esto, en la Plaza México, en Bellas Artes, en El Auditorio Nacional, en el Estadio Azteca se perfeccionan los profesionales, no se enseña a los entusiastas, ahí hay que salir por todas como lo hizo ‘Joselillo’ incluso a morirse (1947).

Pero como esta columna no es paño de lágrimas, ni chistera mágica, ni manga de donde salen los ases, pues solo me queda externar algunos deseos tendientes al buen cause no nada más del serial no chico, sino de división juvenil y bueno esas llamadas de atención irán dirigidas a la coherencia, sapiencia y lógica pa’ que ilumine a quienes elegirán el armado de las tercias que si sigue por el tenor de como empezaran pues el panorama se antoja solvente, ojala los señores ganaderos no se guarden los novillos-toros y los suelten ahora en bien de su propio prestigio, del de la plaza y del de la propia Fiesta de Toros y Toreros, las autoridades gubernamentales ojala estén con la visión y la mano dura para no permitir que los jueces vayan a hacer del palco una Rotonda de las Personas Ilustres y empiecen a regalar orejas como si fueran recuerditos de fiesta y a los novilleros, no pedirles solo recordarles que ya que van a estar ahí tiene forzosamente que salir a partirse el alma con un par de cojones que es lo menos que deben de hacer, ya sabemos que muchos no tienen capacidad técnica, ni arte, ni facultades físicas, ni ‘ángel’, pero el carácter, la enjundia, el valor y la entrega, son lo menos que de ustedes se puede esperar, nos han fallado muchos en los últimos años ojala no sean de esos ¡Suerte Chavales!

El novillo mata con los cuernos, la vida con la mediocridad
y la coba con el engaño’

NOVILLEROS
Víctor José López

Gustavo Adolfo Bécquer no está en la cuadrilla de los grandes poetas del toreo, sin embargo cuando me siento frente a la computadora para ordenar las ideas del pedido de El Bardo, me vienen a la cabeza aquellos versos de “volverán las oscuras golondrinas”.

Versos que se confunden en mis recuerdos con páginas amarillentas de la Lidia y La Fiesta. Páginas torerísimas, que por años se convirtieron en heraldo de las proezas de los novilleros cuando los relatores de aquellas proezas, exaltaban tardes como las de Luis Procuna, con Barbián de Piedras Negras y de Rafael Osorno y Mañico de Matancillas.

Eran días de grandeza, las temporadas de consagradas figuras del toreo; pero también fueron las tardes de aquellos héroes que como Fermín Rivera fueron capaces de inspirar genios como Agustín Lara, en su pasodoble Novillero, el que en su estrofa

“Torero, ¡quién sabe!
si el precio del triunfo
lo pague tu vida y tu sangre”

Letra y música del poeta que resumía la intensidad en la entrega del torero. En esta mi tierra, que por años ha sido tierra de toreros, hubo varias épocas en las que fueron los novilleros los que abrieron surcos para sembrar la fiesta.

La primera gran competencia, la pareja angular del toreo nacional en Venezuela, la formaron Eleazar Sananes “Rubito” y Julio Mendoza. Capaces, el catire y el negro, en dividir la sociedad venezolana en bandos políticos. Los “Rubiteros”, con los partidarios del gobierno del General Juan Vicente Gómez, y los “Juliteros” apoyados por el barrio bravo, con el pueblo llano y apasionado.

Con el tiempo y como novillero fue Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” el primer gran ídolo de multitudes en Venezuela fue capaz con su fuerza de ídolo de unirlos a todos en su propia causa. Nunca antes, en las artes, los deportes o el toreo había existido una personalidad tan apasionante como Luis Sánchez Olivares.

Si importancia tuvo la pareja de Sananes y Mendoza, como novilleros, también la tuvieron César Girón y Joselito Torres, quienes en sus días llenaban la plaza de Caracas cada tarde. Más tarde vinieron épocas generosas, como aquellas de las temporadas de Gregorio Quijano, quien entre Caracas y Maracay organizó en un año más de 40 novilladas; o las de los Ganaderos de Lidia, que de sus novilladas sacaron camadas de matadores de toros sobre cuyos hombros se sostiene aún en estos días la fiesta de los toros en Venezuela.

Hubo épocas cuando los novilleros eran apreciados, y eran ellos la promesa de la fiesta. En retribución muchos se hicieron ricos, como fie el caso de Julio Aparicio y Miguel Báez Litri en Valencia, España, o de Antonio Borrero Chamaco en la Monumental de Barcelona.

Novilleros con mucho cartel fueron “El Cordobés” y Palomo Linares, y el más reciente Alejandro Talavante que en Las Ventas de Madrid, se hizo figura del toreo de novillero. Una figura sin necesidad de cortar orejas, le bastó secarle la boca a los testigos de su hazaña y ser premiado con un par de vueltas al ruedo.

Hay que regar los surcos del toreo, regarlos y sembrar el futuro con ilusión de novilleros, porque al novillero
La Virgen, te cuida
te cubre su manto, que es santo
mantón de Manila.

Muchacho, te arrimas,
lo mismo en un quite gallardo
que en las banderillas.

Twitter @Twittaurino

Sin Tapujos: El Torero Sudamericano.

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Bardo de la Taurina:

El padre del tal Bardo, que eso si tuvo, lo que no tuvo fue madre, dicen quienes no les aplaudo sus lucros u ordeña con la Fiesta de Toros y Toreros, a quienes no les tapo la degradación de sus toros, a quienes no les alabo a sus hijos inmeritorios y tampoco les oculto sus espantadas, carencias, falta de arte y fracasos, en una profesión pa’ la que no nacieron, bueno son ellos quienes me tachan no nada más de huérfano, sino de ojete pero ¿qué le vamos a hacer? así que mejor que volvamos a retomar al progenitor, aquel que se vistió de luces palmadas en la cocina del legendario Café Tupinamba pa’ irse a jugar la vida taurina a un solo toro en lo que fue el Toreo de la Condesa, un jueves de oportunidades.

Por cierto que ese novillero de la mitad de la década de los años treinta, tenía una libretita, bueno era una libretota alargada y flaca con el contorno de las hojas pintadas de llamativos colores y resulta que esa bitácora taurina que un día apareció dentro de una destartalada espuerta que este escribano encontró arropado por las telarañas de una bodega entre muchos apuntes que debieron ser caligrafiados unos con lápiz de esos amarillos que creo eran de El Águila y otros con manguillo, pude leer cosas interesantes, como por ejemplo que la Plaza del Toreo se encontraba en una manzana que no era cuadrada sino pentagonal cuyas calles eran las de Durango, Salamanca, Valladolid, Colima y Oaxaca, también estaba ahí apuntado que la enfermería de la plaza daba a la calle y que fue precisamente en esa puerta donde la madre del niño rubio el novillero Félix Guzmán, enloqueció sabiendo que ahí adentro se le estaba yendo la vida a su hijo, también garabateado en los papeles amarillentos se leía que enfrente del Toreo estuvo la Casa de la Bandida Doña Graciela Olmos, quien en realidad decían las letras se llamaba Marina Aedo y que en esa ‘Casa’ que lo era de señoras cuya reputación no era dudosa, aunque los puritanos dirían que era de ‘Citas’ o de ‘Asignación’ cuando lo preciso es decir que era de putas, en donde se llegó a vestir entre el olor a pantaletas, a coñac y a otras brujerías Luis Castro ‘El Soldado’.

Bueno pues resulta que también encontré un testimonio en el que el padre había anotado que en el año de 1953 llevó por primera vez a su escuincle a la Plaza México y eso me trae a la memoria que por aquellas fechas vi a toreros cuyos nombres se me volvieron imborrables por citar a Carlos Arruza, Luis Procuna, Silverio Pérez, Manolo Dos Santos, Antonio Velázquez, Antonio Chenel ‘Antoñete’, Jesús Córdoba, Juan Silveti, ‘Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’, Julio Aparicio, Fermín Espinosa ‘Armillita’ y un torero llamado Cesar Girón, el cual llamaba mucho la atención desde su peculiar forma de partir plaza con el brazo extendido como apuntando a su tierra sureña de esa América bolivariana, cuando ya la geografía medio me empezó a hurgar en las neuronas me dio por ver con agrado a los coletas que venían de aquellas praderas.

Luego vi a César Faraco y cuando hace unos días me llegó el cartel de la Tradicional Feria de Santa Clara, el artista de los pinceles Jorge Matchain me comento que la pintura que para esa ocasión bordo estaba inspirada precisamente en ‘El Cóndor’ César Faraco’ lo que me motivó de inmediato a solicitarle al más enterado de toros que ha dado la Fiesta Brava Sudamericana, que lo es Don Víctor López ‘El Vito’, el que si nos podía obsequiar una de sus joyas relativa al torero de por allá y con ello los dejo.

CÉSAR FARACO
Por Víctor José López EL VITO

Los trepidantes años sesenta están lacrados con los nombres de una generación de líderes mundiales. Seres humanos que destacaron en la política universal, como es el caso de la terna de Kennedy, Krushev y Fidel. El campo de la música la presencia de los Beatles y en el fútbol Pelé. No existe otro como Muhamad Alí, capaz de ensogar el boxeo, en la lucha contra la segregación y a favor de la Justicia.

La fiesta tuvo su ícono, y este fue Manuel Benítez “El Cordobés”. Revolucionario auténtico, personaje de marcada influencia, de tanta importancia que, hasta por sus más enconados detractores, se le reconoce haber propagado la fiesta como nunca antes se sembró y se reconoció.

América vivió el cordobesismo con pasión, y de América fue Caracas una de las plazas más influidas por la fiebre de Manuel Benítez. El debut de El Cordobés en Venezuela fue en el Nuevo Circo, el 17 de noviembre de 1973. Se organizaron dos corridas de toros para presentar al fenómeno de Palma del Río. Lo hizo junto a Pedrés y a Miguelín, este último murciano, afincado en Algeciras, debutante en Venezuela. Con ellos el aragüeño Alfredo Sánchez carta nueva del toreo criollo, y cara fresca que se jugaban las empresas en los carteles fuertes.

Nada ocurrió, como tampoco pasaría nada en las nuevas presentaciones de Benítez. Una de estas corridas muy sangrienta, con percances graves a Sérbulo Azuaje y el chiclanero Emilio Oliva, que hasta la extremaunción recibió en su convalecencia. Fue una corrida nocturna, con presencia del presidente Raúl Leoni, el papel agotado y la locura por ver a Benítez. Fue una noche en la que El Cordobés fue abucheado, ante complicados, y encastados, toros de San Mateo.

Iba Manuel Benítez por el desquite el 13 de diciembre de 1964, y lo rodearon de un inusitado ambiente propagandístico. La radio pregonaba el slogan de la corrida:

”- Trece de suerte torera, domingo para Pedrés. Por gracia pinturera, Faraco y El Cordobés”.

César Faraco, arrumado en el baúl de los recuerdos fue contratado por ser más antiguo que Pedro Martínez y El Cordobés. Benítez exigió siempre toreros de más antigüedad de alternativa en sus carteles.

César Faraco sorprendió ante el primer lagunero de la corrida, “Chimalpopoca,” al que le cortó una oreja. Pedrés escuchó sendas broncas en sus toros y El Cordobés pasó de puntillas por la arena de San Agustín.

Con el cuarto toro de la corrida, un toro de Pastejé, bravo y encastado, El cóndor de los Andes remontó vuelo tan alto con este toro, “Moctezuma” de Pastejé, que Caracas no tuvo techo para su triunfo.

Fue la faena de su vida en Venezuela, esta de Faraco a “Moctezuma”. Un toro zaino, abanto de salida, y distraído en los capotes. Toro muy emocionante en varas, propinado tumbo y empujando con bríos las monturas.

César Faraco brindó al palco de reporteros gráficos, su primero lo había brindado al público. Matizaba el andino las circunstancias y sus brindis eran elocuentes mensajes que lo convirtieron en héroe sentimental. Inició la faena a “Moctezuma” en los medios, citó de lejos al bravo toro, y desde los medios a donde llegó garboso y vendiendo su vida para reunir en el corazón de la arena muletazos templados, latidos de emoción, se encendieron los tendidos de pasión localista y triunfalista.

Una gran faena, no hay duda, faena cumbre que el andino coronó con la espada. Llave para abrir de par en par la puerta grande del Nuevo Circo de Caracas.

Los caraqueños fueron a ver a Benítez y descubrieron una joya olvidada en el cajón de los recuerdos, César Faraco.

Sin Tapujos: ‘Los Médicos, las Enfermerías, las ambulancias…’

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Bardo de la Taurina

Hay letras que parecen anestesiadas y que sin embargo tienen que salir de ese trance y ver la luz por medio del Parte Médico, sobre el estado de salud actual de la Fiesta de Toros y Toreros en cuanto a la parte médica la que parecería se torna dicotómica pues va de lo excelso en algunos caso como lo es la presencia de los galenos adscritos al Capítulo Mexicano de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina, que preside el experimentado doctor de doctores Jorge Uribe Camacho, quien además es responsable de los servicios médicos de La Asociación Nacional de Matadores y de su similar en el rubro de Picadores y Banderilleros. Por algo será, y hablando de lo cercano a lo óptimo, pues pasa lista de presente en el rubro de las enfermerías la de la plaza Monumental de Aguascalientes como ejemplo a seguir, además de que es inspeccionada rutinariamente por las autoridades de salud y espectáculos y esto coadyuva a que no falte absolutamente nada para brindar una solvente atención a quienes caen en ella.

Pero desgraciadamente también existen plazas donde se carece de cualquier tipo de asistencia médica y que son donde los toreros se mueren como ha ocurrido en el sureste donde en los últimos meses se lleva un promedio de a palmado por bimestre, o dicho de otra manera los empresarios de por allá se la ponen blandita a la guadaña, las autoridades lo toleran y los toreros ponen a los muertos ¡Que Chingones! más triste y casi irremediablemente así es la cosa o más propiamente dicho; así no debería de ser el asunto, aunque algunos románticos de los beatos crean que con resarce un Padre Nuestro se van a salvar los que templan a la muerte ¡la manga! Los toreros se salvan con Servicios Médicos.

Afortunadamente la Asociación Nacional de Matadores, iluminada por el torero alternativado Francisco Dodoli, quien está apuntalado por diligentes dirigentes de la estatura de los matadores Oscar San Román y Enrique Fraga entre otros se ha dado a la tarea de instalar mesas de trabajo y plataformas de información donde se están abocando no solo a tratar el tema médico taurino sino también a recoger opiniones y más que eso a otorgar soluciones.

Bordando sobre el tema de las mesas de trabajo las que se realizaran con una periodicidad quincenal en la Casa de los Toreros, en la más reciente salió a la palestra el tema médico recordando que se estaba a unos días de cumplido el mes de la desaparición terrenal de un novillero y un forcado cuyas muertes sobre todo la de Eduardo del Villar Zamacona a decir de quienes le ‘inteligen’ a esto se pudo haber evitado si en la plaza hubiese habido un médico y una ambulancia equipada con personal especializado en atender golpes, fracturas y cornadas y no solo un vehículo pintado de blanco, mas lo recuperable después de los niños ahogados es que este asunto de la medicina taurina fue tocado frente y por periodistas del más alto nivel por citar los titulares de medios y colaboradores en sección taurina del; Al Toro México, Ciudad Taurina, El Economista, El Sol de México, Charlas del Tupinamba, Chuy Press, Grupo Imagen, Grupo Radio Centro y La Red, La Jornada, La Prensa, Toro es Toro, Voces de luces, Mayo Imágenes, Taurino Mexiquense en fin la presencia de estos profesionales de la información y a los que a ellos se sumen colaborara de forma importante para difundir y estar al pendiente de este aspecto tan relevante como lo es el de los servicios médicos.

Y solo una petición a los titulares de la Asociación Nacional de Matadores y de el Capítulo Mexicano de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina ‘¿Sería posible que dentro del marco de las Tertulias Taurinas se volviera a repetir el impresionante, patético, desgarrador, espeluznante, dramático material video grabado y filmado que se presentó el jueves pasado en la sede torera para correrles invitación expresa a las autoridades y empresarios de todo el país para que vean con su negligencia y tolerancia a quienes no cumplen con la obligación taurina y moral de proveer Servicios Médicos Especializados lo que provocan, que va de un chingadazo a un funeral?

Y ojala estas imágenes como la de donde un toro le arranca el pene a un torero y un señor lo recoge y lo va a devolver a la enfermería pa’ que se lo zurzan al diestro, o aquella otra donde los testículos destrozados y fétidos por la infección tienen que ser reoperados y abiertos por la mitad como mitades de limones para remediar el mal, o la secuencia de como penetra un pitón por el cuello y destroza toda la cara mientras el torero parece ahogarse en un mar de sangre y tantas otras por el estilo sirvan para que los machos y hembras que deliran por pavonearse en los callejones de las plazas ya sea como invitaditos de rococó, colados habilidosos o de los medios golondrinos y ligeros quienes buscan que sus parientes y sus carnalitos los vean y ‘admiren’, con un gafetillo que no avala profesionalismo, un microfonito de plástico, una grabadorcita destartaladita, una libretita con hojas de papel higiénico o una camarita taiwanesa de esas de úsese y tirese, tomen conciencia que un día se va a saltar un toro al callejón y lo menos que les va suceder es que les perfore las nalgas y eso duele, sino pregúntenle al ‘El Piojo’ y a su TRI que darlas en el área es doloroso.

Y a los aficionados una súplica, una encomienda, una obra de caridad les pido; que cuando vayan a una plaza ya sea monumental, de mampostería, portátil, de trancas, fotografíen con su celular la ambulancia y donde esta estacionada, así como el camino de salida y suban esas imágenes a las redes sociales, para que las autoridades estatales sepan que si a quienes les otorgaron un permiso o concesión para montar un festejo cumplieron con el más mínimo requisito humanitario, que es, el de no provocar una muerte.

LOS MÉDICOS DE PLAZA
Víctor José López

Atrás se quedaron los toreros que morían por cornadas. Hombres que morían por falta de atención debida hasta que al Nuevo Circo de Caracas llegó el doctor José Izquierdo. Eminente cirujano, destacado científico y profesor universitario que, además, fue el primero de los aficionados a los toros que en Venezuela escribiera un Tratado de Tauromaquia.

Al doctor Izquierdo en su paso por la Enfermería del Nuevo Circo de Caracas lo acompañó el doctor Hernández Natera, que logró justa fama por su intervención al potosino Pepe Luis Vázquez luego de una terrible cornada sufrida por un toro criollo en febrero de 1947.

Pepe Izquierdo, el Médico de Plaza más famoso que por su jerarquía a atendido una enfermería en Venezuela, tenía fama de excéntrico. Un día se llevó a su casa un toro de la ganadería de La Punta. Fue el famoso toro “Brillante de La Punta”. Esta anécdota está reseñada en El Cossío, y en el tiempo creció en el imaginario hasta convertirse en un toro de Aleas o uno de Miura. Fue “Brillante” un toro corpulento, bien armado, que se amansó con las caricias del mayoral Bolivita en los corrales del Nuevo Circo, Bolivita. Brillante” salió al ruedo, pero desatendió capotes y muletas y fue regresado al corral. No fue sacrificado y el excéntrico médico lo llevó a su casa donde pastó en sus jardines por años.

Pepe Luis Vásquez residía en Caracas desde enero, cuando con una novillada del general Salvador Barreto, debutó en el Nuevo Circo en cartel con el novillero español Álvarez Pelayo. Pepe Luis fue el triunfador, y se colocó en los carteles de las temporadas de Maracay y de La Victoria. Reapareció en Caracas el 24 de febrero de 1946 con una corrida de Banco Largo, bronca y muy complicada. El potosino fue herido de una gravísima cornada por el primero de la tarde. En la enfermería de la plaza del Nuevo Circo fe atendido por el doctor Hernández Natera. El capellán de la plaza, Monseñor Bernardo Heredia, le aplicó los Santos Óleos, pues a Pepe Luis se le escapaba la vida en cataratas de sangre por el boquete de la herida. Tenía cercenada la femoral y lo mantenían con vida las generosas transfusiones de los aficionados durante toda la noche.

Al amanecer del 25 de febrero lo trasladaron a la clínica Betancourt Ravard donde fue hospitalizado en salas de atención con la precariedad de la época. Hernández Natera no se apartó un segundo de su lado y Pepe Luis Vásquez superó la situación.

Hoy el torero mexicano puede contar lo terrible de aquel transe. El doctor Izquierdo siguió al frente como Médico de Plaza, hasta que un día de 1953, que recibiera una cornada Luis Miguel Dominguín cuando cerrado en tablas intentó un muletazo por alto a un berrendo de Guayabita. Cuando intentaron sus hermanos, Domingo y Pepe, ingresar en la Enfermería, surgió un serio altercado con el doctor Izquierdo, que impidió que los Dominguín entraran a la sala de curas.

Luis Miguel, en apoyo a sus hermanos, abandonó la enfermería, salió de la plaza caminando y tomó un taxi que le condujo al Centro Médico en San Bernardino. Todo por su propio pie. Las declaraciones destempladas a la prensa de los Dominguín, mentirosa y desproporcionada, ofendieron al eminente galeno que renunció a su cargo. Luis Miguel acusó a Izquierdo de “estar bebido”, cuando todos sabían que el profesor era incapaz de sorber un trago de alcohol.

Lo que buscaba Dominguín era reunirse con una señora casada con la que llevaba una relación inconfesable. Del Centro Médico Luis Miguel se fue a la Playa Lido que recién se inauguraba. Más tarde, en una de sus famosas entrevistas, Luis Miguel confesaría que “todas mis cornadas llevan nombre de mujer, y la de Caracas fue la más seria de todas”.

A los años de aquellos hechos los hermanos Visconti, Reinaldo, Rinaldo y Héctor, los tres médicos cirujanos y administradores de la Clínica Las Mercedes, se encargaron de la Enfermería de la Plaza de toros de Caracas. Su vocación de servicio, dedicación y experiencia convirtieron al Nuevo Circo en una de las enfermerías mejor atendidas en el mundo.

Héctor, el mayor de los hermanos, organizó en Venezuela el I Congreso Mundial de Medicina Taurina, en el que participaron eminentes exponentes de México, España, el Perú, Colombia, Portugal, Francia e invitados especiales de los Estados Unidos. Esta reunión universal de médicos a cargo de las enfermerías de las plazas de toros influyó en la reorganización de muchas enfermerías de plazas americanas. Particularmente en Venezuela el doctor Moros Adrián de Maracay convirtió la sala de curas de la Maestranza de Maracay en un quirófano moderno.

Hoy, San Cristóbal, su Plaza Monumental, cuenta con un joven médico que ha revolucionado Venezuela con su desmedida vocación científica.

Me refiero al doctor Ricardo Benvenuto, el cirujano que como Hernández Natera con Pepe Luis Vásquez, le salvó la vida el 19 de octubre de 2008 al torero José Manuel Álvarez “El Canelo”. Un novillo de Los Aránguez le secciono la femoral y la safena al novillero. Benvenuto en aquel momento sin recursos en la enfermería, detuvo con métodos primarios la terrible hemorragia y con la asistencia de su colega el doctor Jackson Ochoa trasladó al Hospital de San Cristóbal a El Canelo. Le salvaron la vida, no hay duda. José Manuel llegó a emergencia del Hospital agónico. Desde ese día aciago los propios médicos al servicio de la Enfermería la convirtieron en una de las mejor equipadas y mejor asistidas del mundo.

Los Médicos de Plaza merecen nuestro reconocimiento y respeto, desde el doctor Fleming a todos aquellos que en Madrid, México o en el Hospital Miguel Hidalgo de Aguascalientes, atienden a los toreros.

 

 

 

Sin Tapujos – Los Jueces a la Mexicana.

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Por El Bardo de la Taurina.

En México al saldo rojo mayoritario con que se califica el ejercicio que ejercen o más bien, que dejan de ejercer no los jueces serios y éticos, sino los otros… jueces que tienen la obligación de aplicar los ordenamientos que marcan los Reglamentos Taurinos vigentes de la república y que en multitudinarias ocasiones son vulnerados ante las narices o con el consentimiento de los usías.

Fallas o violaciones que comienzan por el imperdonable desconocimiento de leyes o normas vigentes y aplicables a la materia o cuando menos eso dan a entender algunos usurpadores o cabezas duras a los que no les entran las letras regidoras, otro de los aspectos que llevan a que se registren anomalías es el cómo entienden y aplican la acción llamada criterio y la otra problemática pues lo es el ‘pelelismo’.

Pero vayamos a las causas reales o supuestas que originan estas conductas y que se puede resumir a que más allá del conocimiento recaen en el hecho de que los señores de los palcos están quedando bien con alguien (es) o pa’ decirlo más claro que están actuando por ordenanza o temor a las fracciones del poder, que no lo es como lo debiera ser el público.

Esto se refleja en dos circunstancias muy visibles, la primera es el aprobar, permitir, tolerar que se lidien animales mallugando los principio básicos, elementales y hasta de naturalidad los que hasta un chalado entiende y es que los becerros son para ser lidiados en becerradas, los novillos en novilladas y los toros en corridas de toros desde luego si es posible rebosantes de trapío y sino cuando menos con solvencia.

El otro aspecto donde cojean los ‘jueces’ es en el manirroteo que los lleva a despilfarrar las orejas y las colas, lo cual también da que pensar ¿O a poco los ‘jueces Titanic’ piensan que el público se traga aquello que dice el pasodoble del maestro Agustín Lara ‘El Cordobés’? “Cordobés, Cordobés, con cuatro o cinco trapazos y dos o tres muletazos acabaste con el juez”.

Ante esto aficionados levantemos la voz, ejerzamos el derecho e iniciemos un movimiento en pro de instalar la obligatoriedad del REFRENDUM TAURINO de las autoridad, esto en el supuesto caso que efectivamente los jueces sean autoridad, porque parecería ser que esa honrosa responsabilidad, la honran solo unos cuantos.

AUTORIDAD EN PLAZA
Víctor José López EL VITO

En algunos países, como ocurre en México, los llaman Jueces de Plaza”, en otros como en España son Delegados de la Autoridad y, en Venezuela, los distinguimos como Presidentes de la Comisión Taurina.

Son ciudadanos ejemplares, entendidos aficionados y personas de recto proceder ante circunstancias confusas donde debe regir el menos común de los sentidos, el sentido común.

Joel Marín, gran aficionado, hombre de envidiable cultura universal y de profundo criterio taurino que me distinguió con su amistad. El “doctor” fue el primero de muchos grandes aficionados que he conocido en la vida, muy en especial en ese entrañable México que se me va de las manos junto a los más queridos amigos. Ya no ejercía Joel como Juez de la Plaza, cuando una tarde en Caracas, anunciado Luis Procuna en el Nuevo Circo nació una bonita amistad de años, regada en casa de Silverio Pérez y con algunas reuniones con Joaquín Rodríguez “Cagancho”, el maestro César Faraco, el distinguido aficionado Rafael García, padre del matador de toros y amigo Rafael García de La Querencia, y en las tertulias con el grandioso relator taurino Paco Malgesto.

Amigo y admirador de Rodolfo Gaona, Balderista, Garcista, Silverista, ninguno de estos “istas” influyó ni un gramo para inclinar la balanza de su justo proceder hacia o en contra de ningún torero. Su paso por la fiesta fue muy positivo, comentaba en días pasados con el gran aficionado Lalo Azcue.

Hombre de anécdotas famosas que el matador Azcue relata con el afecto del amigo que se admira, porque el doctor Marín no se ha ido de la fiesta, hasta que tenga un lugar en los corazones de quienes le conocimos.

En Venezuela mi muy especial reconocimiento al doctor q entre los muchos y muy justos Presidentes de Comisiones Taurinas que hemos conocido. Tiene en su haber el doctor Navarro el haber exaltado la Plaza de Caracas a primera plaza de la República, más por su justa exigencia que por injusta severidad.

Juan Lamarca es mi ejemplo en España, Delegado de la Autoridad en la Monumental Plaza de toros de Las Ventas de Madrid durante 21 temporadas de manera ininterrumpidas. Desde 1976 hasta 1984 como Delegado del entonces presidente de Las Ventas Juan del Río.

Como aficionado de calle, ya retirado el Palco de la Autoridad en Las Ventas del Espíritu Santo, este muy apreciado amigo y taurino de sensibilidad y vasto conocimientos entrega su vida a la fiesta dirigiendo el Círculo Taurino de Amigos de la Dinastía Bienvenida, y editando el blog Del Toro al infinito.

Traigo a la nota estas tres administraciones de Justicia Taurina, porque encarnan lo que realmente se trata de un Juez, un Presidente o un Delegado de la Autoridad. La exigencia para lograrlo es tan sencilla que se convierte en muy complicada.

La Autoridad Taurina, su función, no es otra que la de defender los intereses y los derechos del público aficionado. ¿Y cómo ha de lograrlo? Sencillamente ciñéndose al Reglamento Taurino Vigente.. Los tres lo hicieron, ninguno recurrió al nefasto protagonismo y mucho menos al abuso de la autoridad. Más bien hemos sido sus amigos los que de los tres hemos abusado de su ecuanimidad como aficionados en nuestras funciones de informador crítico de la fiesta.

Es la terna, mi terna Bardo de la Taurina, que me permito contratar para lidiar la corrida que me invitas compartir en estas páginas.

Sin Tapujos – ‘Los Apoderados, los hay; Taurinos, Éticos, Vivales, Ambiciosos, Esnobistas, Arribistas, Usurpadores y Chuflas’.

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Bardo de la Taurina

No importa que el Bardo lo piense, lo que importa es que así es el hecho de que dentro de este mundo de la taurómaca dos son los apartados más violados, usurpados, degradados, que lo son; los vulnerados por los piratas que dizque ejercen labores de ‘periodistas, comunicólogos y fotógrafos’ y el otro lo es el de los que se disfrazan de ‘apoderados’ profesiones ambas que han perdido credibilidad sin que nadie haga nada por parar estas plagas enfermizas y dañinas.

En el entendido que los dos oficios mal llevados dañan hasta el tuétano, pero el de ‘apoderado’ puede llegar a consecuencias terroríficas letales, cuando son ejercidos por malandrines, mas la pregunta es ¿Cómo es que los toreros se dejan engañar por estos falsos especímenes? Los que se clasifican en:

Los Vivales: Esos que ven y van tras cualquier oportunidad dentro del medio como el que alguien les publique unas letritas que son eso; letras y no palabras con fondo, que son los que se les arrastran a quienes tienen el poder de encender un micrófono, los que con su lengua les lamen los zapatos a los empresarios por una acreditación o de perdida por un boletito ¡Miserables!, los que se cuelan a las ganaderías y a cuanto evento social se realiza y ahora sí que como son en sí unas rémoras ‘profesionales’ pues claro que siempre se están dejando ver en el medio y eso hace que los incautos Toreros piensen que se trata de tipos influyentes y poderosos dentro del ambiente y cuando los ‘lagartijos’ les ofrecen ‘apoderararlos’ bueno creyendo que están ante un ser influyente pues caen redonditos.

Los Ambiciosos: Esos vienen siendo una variante o extensión de los ya mencionados con la diferencia de que lo que les mueve es el dinero que les puedan sacar a los toreros a los que ‘colocan barato’ y además por ello sacan raja y tratan o reciben lana por parte de las empresas en cobro, de compensación o comisión por haber colocado a bajo precio a ‘su’ torero, además hay que decir que en esta clasificación entran quienes generalmente y en un alto porcentaje son quienes ordenan a los otros empleados los llamados veedores de toros que escojan toros destartalados, indigno, falto de trapío y sobre todo de edad y cornamentas para que así ‘sus’ toreros no se expongan y corran menos riesgos y son esos apoderados quienes ordenan les serruchen los cuernos a los toros en la más indignante degradación a la Fiesta Brava, esto para disminuir en lo posible el riesgo siempre latente de una cornada evitando con ello, que un toro entero vaya a darle una cornada a su torero, lo que ocasionaría parar a sus ‘maquinitas de producir dinero’

Los Esnobistas: El termino no requiere de mayor explicación pues es obvio que se trata de los que andan en esto por darse la lija de presumir de ello, más ¡cuidado! son estos ignorantes los que asisten a un sorteo y a la hora de sacar los papelillos de cigarro en donde están escritos los lotes de los toros creen que van a sacar de dentro de la chistera o sombrero al conejo de la buena suerte, ¡Qué tipos!

Los arribistas: Son esos tipejos que en una reunión por alguna razón que generalmente es el dinero, se hacen notar y a las primeras de cambio se ofrecen como apoderados o son solicitados por los mismos toreros que se dejan deslumbrar para que los ‘apoderen’ y caen redonditos ambos, toreros y ‘apoderados’ porque también quien se engaña así mismo es un perdedor.

Los Usurpadores: Este apartado es el reservado de plano para los lucradores, estafadores y delincuentes que de ésta función viven a costa de los toreros y también se les puede ver ejerciendo esta actividad por órdenes de terceros como pueden ser los señores influyentes que no gustan o no les conviene ser identificados como los de los dineros o fuerza y requieren de peleles presta- funciones, que son los que sirven a empresarios o ganaderos que alargan sus tentáculos de poder o tratan de alguna manera de monopolizar abarcando posiciones dentro de la fiesta y usan a estos jornaleros para que den la cara y son a los que mandan a ver toros, sortear, ir a llevar recados en fin son gatos de angora usurpando funciones de apoderados, cabe decir que a estos tipos también los utilizan los mecenas y papás de toreros y claro por ser usurpadores de funciones pues no saben nada ni siquiera mandar o a quien mandarle un boletín de prensa, ya no se diga enlotar y hasta no empalmar fechas o saber que toros le van a contra estilos de su torero y de dar instrucciones y consejos pues ya mejor ni hablamos.

Los Chuflas: Pues de plano estos son los locuaces que ni ellos mismos saben porque andan rodando dentro de este caleidoscopio de la taurina pero que como están tan chuflas, hasta se atreven a estar presentes dentro de un callejón con los riesgos para ellos y pa’ los demás, podrían parecer inocentes y hasta inofensivos pero ¡cuidado con ellos!, pues no hay nada peor, dice el refrán; que un pendejo con iniciativa.

¿Usted Torero goza de la fortuna de tener un apoderado, taurino entendido o cuando menos ético? que sí existen buenos y respetables ¿o tiene puesta su carrera y aún su vida en las garras de cualesquiera de esos malandrines que aquí hemos clasificado? Si es así revisen su conciencia y su inteligencia pues recuerden que en ello no solo va su prestigio, sino el riesgo de que puedan morir ¿pues quién debe exigir y revisar de que en las plaza haya ambulancias y servicios médicos? pues obvio ¡Los Apoderados! Y entonces ¿Por qué cuando estos servicios no existen, permiten que su torero toree? Pues porque ¡claro! si no lo hace no se cobra y si no se cobra no hay comisión ¡Que chingones! exponen al torero a cambio de un puñado de parné, ¿es ese dinero bien habido?

LOS APODERADOS
Por Víctor José López EL VITO

El Capítulo VIII del libro biográfico de Chávez Nogales sobre la fantástica vida de Juan Belmonte, relata cuando el trianero llegó a España en el año 14. Venía el maestro de México y de Sudamérica de vivir aventuras inimaginables entre la vida y la muerte, entre distadores y guerrilleros y mujeres apasionantes que le indujeron a amores inconfesables. Cuenta en su biografía Chávez Nogales que “Juan desembarcó en la Coruña, donde le esperaban su padre y varios amigos, entre los que se hallaban su nuevo apoderado Juan Manuel Rodríguez, y su mozo de estoques, Antoñito Conde”. Los aficionados más curiosos, los más enterados y en especial para aquellos que conocen los rincones en la vida de los toreros, es muy difícil que se refieran a “los apoderados” en aquellas épocas de las edades de Oro y de Plata en la Fiesta.
¿Sabe usted quién apoderaba Joselito, El Gallo, Guerrita o Bombita en sus temporadas gloriosas? No se preocupe, ni ellos mismos lo sabían.

Nada que ver con el apoderado de ahora, y mucho menos tienen aquellos que ver con estas organizaciones que hoy agrupan a los matadores de toros, como propuso en su día el cubano Ángel Vásquez, se organizaran cual funcionarios la troupe de toreros, cuando él manejaba los toros en México. Era como el antillano entendía se debían administrar las novenas de béisbol.
Y ahora, estas organizaciones modernas que le asignan representantes a los matadores para que les acompañen en sus viajes, más no para que decidan negociaciones.

Retomando el tema de Juan Belmonte en1915, el trianero seguía representado por José Manuel Rodríguez; y de su importancia, como representante del maestro es una evidencia el famoso capítulo del “pleito de los Veraguas”.

Finalizaba la temporada y la empresa de Madrid anunció a Vicente Pastor y Juan Belmonte con toros de Vicente Martínez el 17 de octubre. Fueron rechazados tres toros de la divisa colmenareña, y la empresa propuso reemplazarlos con otros de Veragua. Lo hizo consultar con Juan Belmonte.

Juan Manuel Rodríguez prefirió los tres toros de Santillo que también estaban en los corrales. La empresa rechazó la solicitud del apoderado y este, acogiéndose a lo especificado en el contrato no aceptó los toros de Veragua.

Fue un pleito escandaloso. El duque de Veragua, entonces presidente de la Unión de Criadores, se enfrentó a Belmonte, no directamente sino a través de su apoderado, Juan Manuel Rodríguez. Aquella querella tuvo muchas aristas, las que podrían reunirse en generosos volúmenes los argumentos esgrimidos por las partes.

Antes, cuando Joselito y Belmonte acordaron un pacto de caballeros para enfrentar a las empresas, el trianero decantaba en el de Gelves el problema, cuando surgía cualquier situación de conflicto simplemente decía, “Lo que diga José”.

En su magnífica obra, El rey de los Toreros, Francisco Aguado, nos cuenta que “Hasta en los asuntos particulares del trianero era decisiva y salvadora la intervención de Joselito…”

Más tarde, unos cuantos lustros más tarde, el cordobés José Flores “Camará” se encargaría con todas las de la Ley de representar a Manuel Rodríguez “Manolete”. Camará hizo del apoderamiento una institución. Su escuela se prolongó a sus hijos Pepito y Manolo Flores Cubero, los “Camará”, que condujeron grandes figuras del toreo al estrellato profesional y la opulencia.

Muchos vieron el camino de la representación de un torero un sendero profesional, y siguieron las indicaciones de Camará”, las que jamás han sido escritas en libro alguno, de acuerdo a su propia interpretación de la vida.

Vale decir que grandes taurinos como Domingo González “Dominguín” y Manuel Mejías “Bienvenida” antes que “Camará”, fundaron sociedades en las que representaron toreros con mucha jerarquía como Rodolfo Gaona, Vicente Pastor, Domingo Ortega y por supuesto los retoños de las dinastías.

Fueron apoderados, empresarios, publicitas, de todo hicieron mientras condujeron grupos de artistas, se organizaron con influencia de organizaciones americanas, las que conocieron de cerca en sus muchas incursiones en nuestro continente.

Parecida a la organización de los Dominguín y Bienvenida fueron, más tarde, las creadas por don Pedro Balañá en Barcelona, don Pablo Chopera en San Sebastián y Bilbao y Eduardo Pagés Cubiña en Sevilla, inspiraron a don Livinio Stuyck, Fernando Jardón, los hermanos Lozano, Eduardo, Pablo y José Luis en Madrid a manejar con sentido integral empresas, toreros y ganaderos como se han manejado las grandes corporaciones en el mundo de los espectáculos.

Sin embargo, descubro en la intención de El Bardo de la Taurina, cuando me pregunta “¿Le parecería que abordáramos el tema de ‘Los Apoderados, los hay; Taurinos, Éticos, Vivales, Ambiciosos, Esnobistas, Usurpadores y Chuflas…” que invita a destapar esa caja de grillos con los más pintorescos apoderados, ese grupo de la amplitud que indica Arturo que, creo yo, encabezarían personajes como Rafael Sánchez “El Pipo”, el abogado Higinio Luis Severino y un pelotón que de abordarlos ha de necesitarse todo el espacio de la Enciclopedia Espasa Calpe.

Pero, vaya antes de rematar, una anécdota. Me comentaba un destacado matador de toros, más que mi amigo mi compadre en los inicios del decenio de los años setenta, que “Cómo estará la Fiesta en México, compadre, que las figuras del toreo las apoderan un libanés, un venezolano y un argentino”.