ANÁLISIS. Plaza México, Carteles Temporada Grande 2019-2020: Aprendiendo a Amontonar.

La Plaza México desde la altura ante una Temporada grande que pueda revivir su época de esplendor.

Del anuncio del Elenco a la develación, que arranca el misterio de los Carteles, el trecho que va es un muestrario de falta de remate, de cierto desorden, de que todo cabe no con el orden de la categoría sino con la urgencia del amontonamiento. El toro se rezaga y, en lo general, son tres los carteles que destacan en medio de ausencias muy marcadas, cartas ya jugadas y otras que mal se emplean. Planteamientos casi inexplicables en una invitación cuya forma, poco taurina, vuelve a mostrar el detrimento del taurinísimo en el poco caldeado ambiente de cara a la Temporada, la enésima oportunidad para la Plaza México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Salen los carteles, con ello, la Plaza México mata el misterio con un arma de dos filos.

Un extremo quita la inquietud pero acaba con cualquier posibilidad de repetición de quien triunfe en carteles grandes.

De ahí que para la novena, este año, la empresa deja un hueco solo para “triunfadores mexicanos”, es decir, si el domingo José María Hermosillo o Leo Valadez llegan a “triunfar” – a reserva de saber qué significa para el Régimen triunfar- hay que esperar ocho domingos más para, allá a lo lejos, a punto de cerrar el año, vuelvan a aparecer con la de Montecristo, que pese a echar uno de los toros cumbres hace un año queda relegada a una fecha ya en el trajín de las vacaciones.

Por otro lado, si no lo utiliza ese instrumento, anula prácticamente la posibilidad de que la gente, sobre todo la Afición de provincia, planee el viaje por anticipado con la consecuente especulación taurina que esto genera al sesgarse la selección de los carteles. Alguna vez Rafael Herrerías soltó las bases de cartel sin que echara raíces la idea porque a esa empresa le faltó muchas veces seriedad y varios, estando anunciados, se quedaron colgados.

En este año la Empresa ha tenido varias cartas para abrir juego.

Para variar y ganar.

Solo que entre el desbarajuste, más que subida, en el precio de los boletos, la poca referencia de imagen taurina que vende la Empresa, la ausencia de varios nombres importantes y la falta de remate de los carteles, da la impresión que ni con mano ganadora la Empresa aspira al triunfo porque no hay una relación real entre La México y su clientela, el trato en los carteles no es el de invitación sino el de ejecución de una rutina. Vayamos por el principio.

No hay razón para poner Piedras Negras, Begoña, Villa Carmela y Vistahermosa con tal falta de redondez en cada uno de sus carteles. Porque las dos primeras representa dos temas muy vendibles, una porque reaparece en Temporada Grande, otra porque vuelve tras más de una década y porque a sus combinaciones les falta ya no solo remate sino la categoría.

No se espante, amigo oficialista, amigo espectador.

Simplemente la Empresa quema a Piedras Negras en el peor cartel del serial, parece un castigo y un desperdicio terrible ver que no hubo ni voluntad ni capacidad de negociar que una terna, por ejemplo, la del 12 de enero o cualquiera con algo de cartel, local, por lo menos, hiciera atractivo a un encierro que lo es siempre pero del que da la impresión no está en el interés del taurinísimo mexicano poner en boga. Begoña, aunque les parezca raro, está también en un marasmo.

Se fue la divisa verde y oro con un cartel cumbre que reunió en 5 de Febrero a Eloy Cavazos, Miguel Espinosa “Armillita”, José Miguel Arroyo “Joselito” y Enrique Ponce, no importa solo haya lidiado la mitad del encierro. Dos años antes en la Temporada de Oro había lidiado aquel colorado “Ranchero” que bordara Miguel Armilla. Con tal antecedente, es increíble que la administración pasada haya vendido mejor y retacado la Plaza en la vuelta tras diez años y medio años de Chafik y Miaja, trajo a “El Juli” que, en ese tiempo, llenó prácticamente la plaza.

El misterio, el morbo, hizo lo suyo.

Justo eso es lo que le falta a la Corrida Guadalupana, fecha importante, claro, digna del regreso de la ganadería de Guanajuato pero que, por trascendental, se encuentra ayuna de remate pues somete a Roca Rey, en solitario, en recuperación física, a la prueba de la taquilla, en un tiempo donde no basta que lo acompañen, otra carta mal jugada, Luis David, triunfador de Bilbao y Sergio Flores, para que ponga a la gente en los asientos. Una apuesta, la Corrida Guadalupana, demasiado riesgosa para todos sus actores, quizá he ahí su mayor mérito y su más palpable defecto.

Aquí cabía, por supuesto, la corrida de ocho que, en dos ocasiones, previamente, amontona el Derecho de Apartado.

Sobre todo porque Morante, con todo para sacarse la espina del año pasado, toma la calle de Bernaldo de Quirós, camino que le brinda confianza pero que trae pocos buenos recuerdos a la afición. De ahí que la Empresa, comience a rellenar carteles, más que a rematarlos, como ese mismo segundo con dos alternantes José Adame y “Calita” con mucha menos categoría que la “base del cartel”.

Así como en la inaugural, todo descansa en Diego Ventura quien deja en la banca a Enrique Fraga misteriosamente, Julián Hamdan tampoco prometer algo más que su acostumbrada debilidad que ya alguna ocasión echara a perder en aquella “Guerra de Mansos” una tarde de apertura. Por ello, el desbalance del que ya hablaremos el próximo viernes en el “Radar Taurino” de horas previas y hoy en Taurinísimo 176 deja al descubierto nueva carta mal empleada, Leo Valadez y el mencionado José María Hermosillo un torero pésimamente conducido, pleno, al parecer, de recursos materiales pero limitado en ideas taurinas.

Valadez no es un exquisito pero habría sido clave en apretar otros carteles.

Por ejemplo el 8 de diciembre.

Es inexplicable como el valle encuentra un nivel bajo en intensidad entre la aparición de Miguel Angel Perera a quien falta arrastre y Ginés Marín, quien carece de cartel en esta plaza. Habría sido bueno el agarrón entre dos toreros con mucho que explotar, Valadez y Gerardo Adame mientras Saldívar con el cartel ostensiblemente a la baja, se le coloca con Perera en un compromiso de alto riesgo. Y volvemos a Vistahermosa y Villa Carmela, la primera tristemente relegada a rejones, pudiendo ocupar, por mero antecedente y tipo, el sitio de La Estancia y la segunda, con un cartel donde Juan Pablo Sánchez bien pudo haberse colocado con otra tercia y otro espada extranjero.

No. Hay poca menos imaginación.

Ni Urdiales ni Finito de Córdoba están en los planes. Manzanares dice no y, a cambio, El Fandi viene. A modo de compensar y de dar el sitio a la Casa Matilla. De nuevo. Otra explicación no hay.

Cómo le cuesta a la Empresa poner a quienes sus partes relacionadas no apoderan.

Pero así como hay cosas inexplicables, el traer a Enrique Ponce con Reyes Huerta, una ganadería a la que desde aquel 5 de febrero de 2002 había evadido por todos los medios, legales y no, es un acierto. Una ganadería que, aunque muchos lo ignoren, tiene mucho más de lo que se cree. Lo mismo emparejarlo con Fabián Barba cuya carrera, la lucha de más de una década confluye con el mismo hierro que confirmara hace quince años.

Y otro, cumbre, es la presencia de Pablo Aguado.

Nada más que decir, salvo… que es inexplicable la presencia de José Adame.

De que sirve contar con el instrumento legal del amparo, en el que muchos siempre hemos creído ha sido una decisión justa, para dejar el cartel así. A fuerza, entra Adame, es el premio por desperdiciar el toro de Santa Bárbara el 12 de Diciembre pasado. Un torero que entra con calzador. Veremos como sale.

Pero lo que mayormente muestra el amontonamiento es el inexplicable, igualmente, cartel del 8 de Diciembre, donde no tiene ningún fundamento ni razón taurina la inclusión de André Lagravere, novillero que fracasa en Madrid, que el año pasado está fatal en La México, todo lo contrario a Hermosillo.

Es decir, puede menos el mérito al compromiso taurino. Tomemos nota.

¿Quién encubre esta mascarada? ¿Quién permite echar a perder un cartel originalmente bueno? ¿Cuál es la razón? Castella y Ureña en un duelo de importancia con Xajay, dejan en descubierto a un “Payo”, no en el gran momento deseado, relegando, además de Hermosillo, a Fermín Rivera y José Mauricio quien ha tenido una temporada a destacar mayormente.

Pero ya sabemos, la hegemonía empresarial mexicana, tiene pretextos para todo. Incluso para relegar a Barralva y emparejar a los mencionados diestros con un torero como “El Fandi”… sobra mayor comentario.

Y el caso de los dos carteles de cierre (obviemos la de rejones, por favor) es preocupante. Bastaba un cambio en el encierro entre el terrible 5 de enero y el ilusionante 12 siguiente para arrancar el año con mucha más categoría. Haber visto a “El Zapata”, autor de la gran estocada del año pasado en su gran tarde con la de Barralva, a Jerónimo y al renacido Antonio Mendoza con Piedras Negras daría mayor categoría a tales diestros y, entiéndase, a la propia Temporada Grande.

Misma categoría que no brindan ni “El Chihuahua” ni Gerardo Rivera, otro torero premiado, tras dejar pasar el extraordinario cárdeno de Teófilo Gómez hace tres corridas guadalupanas. José Luis Angelino, triunfó y nadie podría negarlo, sonoramente ante la de Barralva y ante el toro de la Temporada pasada, su premio es la dupla bullanguera ya mencionada.

La mano de la Empresa para el póquer de este año ha sido mejor que otros.

Las decisiones, no.

Sin Emilio de Justo, dejando a la duda su presencia, estos carteles muestran lo que esta época mejor produce: la falta de taurinísimo, de formas taurinas en el empresariado.

Preocupados por lo accesorio, dejando de lado lo que nunca debe cambiar, amontonan tipografías, la imagen taurina de los carteles, el anuncio jerárquico de los toros y, claro, rematan por todo lo bajo con el desbarajuste de los precios y del sistema de boletos que agolpan efectos de una empresa que se mantiene en las andadas y que comienza sus exámenes de fin de año, justo ahora, en este fin de semana.

Con la colegiatura subiendo.

Esperemos que suban, en la misma proporción, el arte, la casta y el trapío.

La mejor opinión la tiene, como siempre, la Afición.

Twitter: @CaballoNegroII.

Ante una nueva Temporada Grande… Suerte para Todo

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