Así vio la prensa la actuación de Joselito Adame en Las Ventas

Joselito Adame defraudó a muchos de sus seguidores que esperaban mucho de él en este San Isidro, pero lamentablemente ayer perdió una gran parte del crédito que alguna vez consiguió en Las Ventas. Foto NTR Toros Twitter.

Joselito Adame hizo su paseíllo número 16 como matador de toros en Las Ventas y hay que señalar que ha tenido una actuación para el olvido, ya que lamentablemente no ha sido buena la imagen que dejó en Madrid.

En su único paseíllo por este San Isidro pudimos ver a un torero un tanto abúlico y cansado, quizás por haber luchado tanto en España y al final haberse llevado tan poco como recompensa.

De SOL y SOMBRA.

Salmonetes ya no nos quedan – José Ramón Márquez: De Joselito Adame ya hemos señalado su enorme parecido con la escritora Lucía Echevarría, aunque la literata es sensiblemente más vieja que el torero hidrocálido. Adame sigue profundizando, visto lo visto, en la senda que desde hace tanto ha ido marcando, que es la de provocar el más absoluto desinterés del público que observa su inexistente tauromaquia, la poca chicha de su propuesta taurina. En el primero, por aquello de que empezaba la corrida aún hubo quien le hizo algo de caso. En su segundo se fue hacia el 6 donde unos paisanos mostraban la bandera tricolor ornada por el emblema del águila que devora una sierpe sobre un nopal y ni así hubo forma de que la cosa tomase vuelo. Ha estado en Las Ventas porque lo pone en el programa, pero no hay un solo acto reseñable de su paso. A ver si sale un mejicano con cuajo de una vez, que ya va siendo horita.

Esdiario – Miguel Ángel Moncholi: Joselito Adame le cuesta reencontrarse en Las Ventas. Precedieron a todo lo narrado sendas faenas de Joselito Adame. José es figura en su país de origen, México, pero ya hace tiempo que no se encuentra a gusto cuando hace el paseíllo en Las Ventas, donde por otro lado tampoco encuentra el calor del público.

El viento en el primero, amén de su deslucido juego, y pese a las ganas, otra vez el viento y no menos el echarse algo encima, acortando distancia y opciones en el cuarto que embestía con la cara suelta y protestando, hicieron que José no obtuviera el triunfo deseado y que necesita para mantener la vitola de figura del toreo en su país natal.

Mi modesto consejo: mentalizarse de que puede, el recobrar la alegría de antaño, no mostrarse acomplejado y salir a por todas. En definitiva, recuperar al Joselito de antaño.

Diario Crítico – Emilio Martinez: Un petardazo lo del ganadero similar al de el mayor de los Adame, a disgusto con su primero, que se defendía dentro de su nobleza, y al que es posible que el mexicano, tasmbién a disgusto con el viento en esos instantes, le hubiera extraído alguna serie de haberlo intentado con mayor fruición y empeño. Vamos, que ambos jugaban tan a la defensiva como si los entrenara Simeone, para que el lector futbolero se haga una idea. Pero como en la vida todo puede ir a peor, este Joselito hidrocálido aún bajó el nivel en el cuarto. Al menos en ambos se lució como casi siempre con los rehiletes su subalterno Fernando Sánchez.

Por El Pitón Derecho – Luis Miguel Parrado: Por delante había actuado el mayor de los Adame, que sorteó por delante uno muy serio, noble, y que se afligió en el segundo uno y otro que, ayuno de raza y fuerza, no dio importancia alguna a lo que se le hacía. Pese a ello Joselito, Adame, estuvo largo rato en su cara antes de fallar con los aceros para pasaportar al lote con menos opciones que otro Joselito, José Miguel Arroyo Delgado, había mandado en lo que era su presentación como ganadero en San Isidro y con el que, salvando al sexto, pegó un petardo… verdadero.

La Vanguardia – Javier López: El primero de Joselito Adame fue otro tren de mercancías. Alto, larguísimo, zancudo y con dos velas también de aúpa. Pero todo lo que tuvo de fachada le faltó de fondo, pues adoleció de un mínimo de fortaleza, algo que corroboró en la muleta, moviéndose al paso, muy soso, la cara natural y viniéndose muy abajo. Con semejante material, el trasteo fue de lo más banal. No hubo nada reseñable por mucho que se obcecó el mexicano.

El cuarto, menos basto que el anterior, sin embargo, tampoco anduvo sobrado de fuerzas. Embestía con las manos, costándole una barbaridad tomar la muleta del hidrocálido, que, toreando desde Manuel Becerra (o muy despegado para los que desconozcan el callejero de Madrid), lo pasó sin decir absolutamente nada. Por si fuera poco, con la espada estuvo francamente mal toda la tarde.

Marca – Carlos Ilián: Joselito Adame además de dar un mitin con la espada en ambos toros, estuvo muy por debajo del cuarto, el toro que se empleó en la muleta con más recorrido y temple. Adame se templó con la derecha metiendo pico y muy aliviado.

El País – Antonio Lorca: Joselito Adame no tuvo su día. Venía sin discurso preparado y se le vio muy triste. La improvisación no es lo suyo. Y colorín, colorado…

El Mundo – Zabala de la Serna: José Miguel Arroyo Joselito debutaba en San Isidro. Y se presentó con un toro de El Tajo que escondía sus 601 kilos en una anatomía casi equina. Su huesuda, elevada, larga y agalgada talla no aparentaba tanto pesaje. La poderosa movilidad presentida por su corrido cuerpo se ausentó; el verbo humillar tampoco se daba. Y en la muleta se juntó todo más el viento de los terrenos de los medios escogidos sin tino: no pasaba el toro. Que fue asaetado malamente por el desconfiado mexicano.

Dentro del sindiós de hechuras de los toros titulares y los sobreros, el cuarto se antojaba el mejor hecho. Y también su condición se hacía otra. Pero no encontraba el poderío para desarrollarla con la fluidez que merecía. Y embestía saltarín por sus faltas en la muleta de Adame. Que pretendió el clasicismo y fue un sopor tironero. Hasta que lo despenó a últimas en otra carnicería.

ABC – Andrés Amorós: Joselito Adame es, ahora, el diestro mexicano con más experiencia, en América y Europa, que ha llegado a competir, en su país, con las máximas figuras españolas. Su profesionalidad brilla con un toro encastado, no con el blando. Recibe al primero, muy en el tipo Juan Pedro, manejando el capote con soltura. Pronto, el toro flaquea y queda corto. Se luce Fernando Sánchez, con su habitual majeza, dejándose ver y clavando los palos en lo alto… En la muleta, el toro se para por completo. No hay nada que hacer, salvo matarlo bien, y lo mata muy mal. Nada entre dos platos. En el cuarto, quita por gaoneras «al tragantón», estilo José Tomás: colocándose de antemano con el capote a la espalda y haciendo la estatua, encogiendo el estómago, en cada lance. También la hace en los iniciales estatuarios, dejando pasar al toro, sin conducir su embestida. (Corrochano hablaba del «pase del guardabarreas»). El toro queda cortito y flaquea. Los paisanos animan, flameando banderas y gritando vivas a México. Con oficio, Adame logra algunos muletazos limpios, entre otros, enganchados. El bondadoso toro permite que la faena se prolonga hasta impacientar al personal. Vuelve a matar tarde y mal.

COPE – Sixto Naranjo: Embistió con bríos el primero de El Tajo. Un torazo de 606 kilos, alto de cruz y zancudo. Se desplazó y permitió a Joselito Adame salirse hasta los medios meciendo el capote en el saludo capotero a la verónica. Blandeó el de Joselito cuando empujó en el caballo. El toro tuvo muy poca correa, parándose al poco de iniciar la faena. Nulas las posibilidades del azteca ante un animal tan ayuno de casta. Un metisaca en los sótanos y una estocada un piso más abajo tumbaron al toro.

Con el cuarto volvimos al hierro titular pero sin mejorar lo anterior. El de El Tajo fue otro toro que no pudo ni con la penca del rabo. Su embestir mortecino, su nula fortaleza, mermaron cualquier esperanza en el mayor de los Adame, que consumió su único cartucho en esta feria entre la indiferencia de los tendidos, que solo reaccionaron cuando volvió a firmar un bajonazo infame para despenar al toro.

El EspañolJuan Diego Madueño: Joselito Adame estuvo tanto tiempo delante del moribundo de El Tajo que pensé que por fin había encontrado un jefe de prensa independiente. Quince minutos después, seguía rondando al colorao derretido, al que le daba vueltas como si recorriera una rotonda. El toro apenas se tenía en pie, consumido hasta quedar decantada sólo la nobleza. Eso fue lo mejor: hubo dos veces que se quedó parado y el primero de los Adame —ay— reaccionó como si le hubiera soplado en la nuca Josu Ternera. El supuesto intento de asesinato quedó en una petición de muerte digna del toro. No se le concedió, encajando dos espadazos en el número.

Las banderillas le pesaban toneladas al cuarto. Huyó del caballo. No se derrumbó pero le faltó poco. Apoyado en las manos. Duró algo más que el primero. Hubo algún muletazo. Templó Adame las embestidas rebrincadas. Desplazar al toro tampoco ayudaba demasiado. Los toques fuertes hundían un poco más al bicho, que agradeció la suavidad en un derechazo que surgió despacio. Otro bajonazo mandó a Habilitado al infierno de toros lidiados por Adame.

La Razón – Patricia Navarro: No porfió Joselito Adame, que transparentó las dificultades del toro y lo pasaportó con la espada rozando lo indecente. Se fue largo con el cuarto, que tenía el ímpetu justo y de la falta de fuerza protestaba en el último tramo del viaje. Por uno y otro pitón insistió el mexicano. De ahí al lucimiento hubo un mundo. Y la espada a la negritud de los bajos.

El Confidencial – Juan José Cercadillo: Bien y muy quieto Adame entregado y muy sincero. Pero es que el frío en los toros solo se cura embistiendo y no hubo embestidas, ni mantas, ni fuegos con las que calentar el tendido, con la que calentarse en el ruedo.

Diario de SEVILLALuis Nieto: Joselito Adame no tuvo su tarde. Gris, como su lote y el color de su traje, falló además con la espada. El colorao que abrió plaza, un tío, pedía guerra. Se empleó en un primer puyazo enorme, que acusó. De buena condición le faltó fuerza y poder. El mexicano, que se había lucido a la verónica, realizó un trasteo sin emoción y manejó mal la espada.

El cuarto, un toro serio y largo, fue a menos. Joselito Adame, que comenzó con unos estatuarios, concretó una labor porfiona ante un toro que acometía rebrincado y soltaba a veces la cara. Extrajo algunos muletazos interesantes por el pitón derecho, el único potable. Lo mejor de este acto fue un quite de Román, quien con su valor descarnado se marcó unas gaoneras arriesgadísimas en los medios.

De Toros en Libertad – José Antonio del Moral: El primer espada de ayer, el mexicano Joselito Adame, quizá perdió otro premio – fue su faena al cuarto de vuelta al ruedo – de no haber fallado tanto a espadas.

Lo mejor de la tarde fue el gran tercio de banderillas que protagonizó Fernando Sánchez durante la lidia del cuarto toro. Puso a la gente en pié mientras le ovacionaron con unánime fuerza.

Aplausos – Gonzalo I. Bienvenida: La corrida de José Miguel Arroyo Joselito, cuarta de feria, arrancó con un alto colorado de mucha zancada y longitud. Se abrió en las telas de Joselito Adame. Empujó con un solo pitón antes del quite de Román. En la muleta pasó sin transmisión, Adame cambió varias veces de terrenos sin sentirse a gusto. El toro, zorrón, probó y el mexicano dudo en demasía. Sin pena ni gloria se inauguró la tarde. No estuvo fino con la espada.

Bien hechurado fue el cuarto del hierro de El Tajo. Fue un toro noblote que movió con oficio Adame de salida. Destacó la limpieza de Miguel Martín y la espectacularidad de Fernando Sánchez. En el inicio de la muleta, Adame se dio cuenta de que la calidad no estaba acompañada por el poder. Trató de administrarlo en tandas cortas aun así el toro fue perdiendo fuelle y recorrido. Terminó defendiéndose. Lo pinchó dos veces antes de un bajonazo.

Taurologia: Comparecía por única vez en el largo abono quien es hoy la primera figura de México. Antes, estuvo ausente en Valencia y en Sevilla. En esta oportunidad, no tuvo la suerte de cara Joselito Adame. No se entiende muy bien que quien manda en el escalafón del país hermano, nunca haya terminado de romper de verdad en España. Y menos que nunca haya tenido un sitio preferente en los carteles. Tampoco enloqueció precisamente a nuestra afición el gran Manolo Martínez, pero siempre se le respetó su sitio las veces que vino. Son las cosas que hacen tan diferente a los despachos del mundo del toro.

 Twitter @Twittaurino

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