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RECAPITULANDO: Tropieza Jaral de Peñas – Posible Vuelta de Arturo Saldívar.

Así embistió el jaraleño “Bienvenido” al natural de Arturo Saldívar, solo el viento impidió llegara el remate de la faena. FOTO: SuerteMatador.com

Grave descalabro a la Temporada. Hermoso de Mendoza sufre de ese síndrome tan mal extendido entre todas las figuras del toreo y que implica, esta vez, la captura por parte de Bernaldo de Quirós de la voluntad y de las posibilidades taurinas en la Plaza México. Esta ganadería marca el tropiezo del rejoneador navarro en la peor entrada que se le recuerde y en la tarde más gris que podamos apuntarle. Tristemente Valadez y Cayetano exhiben sus carencias ante un encierro manso pero con ciertas posibilidades y, con el único toro bravo del encierro, Arturo Saldívar muestra síntomas de recuperación pese al siempre exagerado “show” de Jesús Morales que premia y homenaje hasta a las palomas que pasan.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Siguen las figuras, esta vez Hermoso de Mendoza, equivocando el razonamiento.

Ahorrándose esfuerzos acaban en la vergüenza total. La tarde de Hermoso hoy en La México ha sido para formarle la bronca pero, este también es un riesgo ya medido, a la asistencia capitalina también le han quitado la casta. Lo ocurrido con el navarro, al verle sin enemigo alguno al frente, tanto en presencia como en nula bravura, se habría castigado con aquel público reaccionario del ayer con no sola indiferencia de hoy sino con un severo mítin.

Hoy ya no pasa porque se ha acostumbrado la gente a conformarse. Como “es muy difícil negociar con las figuras” tenemos que tragarnos las dos birrias cárdenas que vuelven a pisotear el color de la divisa y la importancia de la Plaza México.

Javier Bernaldo no entiende.

Di de orgullo ni de dignidad.

Y si lo juntamos con Don Pablo el abuso adquiere proporciones monumentales, como la imposibilidad de hacer embestir al bernaldo no por otra cosa sino por la aflicción, lo abrumado que quedan ambos ejemplares y el susto que les provoca tener delante de sí a todo un peso completo cuando ellos apenas a categoría mínima llegan. Sumado esto a la mansedumbre, ningún activo del portafolio mendocino consigue el milagro.

El villamelonaje aun aplaude pero el aficionado responde con un arma moderna.

El desdén, la indiferencia, la más peligrosa de todas las actitudes.

Esto puede y debe tener arreglo, mismo que está en la corrida de los señores Barroso que siempre ilusiona. Solo que, desde el primer instante, se encuentra con una preocupante tendencia a la querencia generalizada. Así abre la tarde con la confirmación del joven Valadez, el muchacho hidrocálido que ha ganado en dureza pero que ha perdido en frescura y a quien privaron, sabrá Dios por qué, de venir de novillero a la Monumental.

La minoría le espera pero para la mayoría Leo Valadez es un desconocido más.

Esto pudo cambiar con el manso primero, al que lancea y que deja a su aire, el jaraleño busca y consigue doblar contrario en cada capotazo. Leo tolera, le deja hacer lo que le viene en gana, también en el quite. Como las cuadrillas no abonan en nada con el capote, desde la contraquerencia, pasada la ceremonia de confirmación, con notorio nerviosismo, Valadez trata al astado como si de un toro normal se trata.

La cosa acaba en el tercio frente a toriles.

Ahí el manso embiste, será manso pero casta tiene y toma largo el engaño, por un momento, pese a su imparable velocidad, Valadez corre la mano con emoción, crece con la izquierda y, tras pases diestros, la faena no termina por romper, ni el hidrocálido en centrarse por esa necedad de sacrificar la línea natural del toreo, echar hacia fuera, e ir por el trazo invertido que convierte, tristemente, la dosantina en enredadina y al temple en empujón.

Y la faena en enganchón y el pinchazo que enfría todo.

Entonces el festejo se congela en el frío y la mansedumbre.

El juego del encierro empaña cualquier intento ulterior de Valadez al que traen a la trágala a estrellarse y lo acentúa la falta de sitio, atinencia y, principalmente, solvencia de Cayetano que termina, por mal colocado, dando la espalda a los testigos en la confirmación, y que, ya en el ruedo, no se está quieto al no poder quitar la protesta al segundo al que no es capaz de quitárselo de encima con lo que de un torero como él se espera.

Lo mismo con el segundo, difícil, que vale poco. Rivera Ordóñez no muestra ni la raza de lo uno ni la majestad de lo otro. Se ve rebasado desde que Saldívar muestra, ante ese toro, que el manso requiere quietud y largueza. Lo muestra en un tremendo quite combinado, las chicuelinas le salen que ni pintadas, no obstante las tafalleras resultan algo enganchadas.

Quieto se queda y remata vertical la rebolera que enciende el tendido.

Cayetano se guarda el capote, solo intentaría algo más en el cuarto con el que impensadamente se va de rodillas al inicio, acaba la cosa muy mal, incluyendo, otra vez, la indiferencia. De nuevo, como en 2009, .

Entonces Saldívar revuelve el río y alcanza a salirse para pescar en él.

Así se encuentra al muy largo, algo destragado pero bien armado “Bienvenido”, nombre de toro célebre, más para este encaste, al que no insiste en veroniquear al ver su tendencia a la querencia, situación que duraría, salvo con el caballo, durante el resto de los primeros tercios. Saldívar remata el saludo con tijerilla y no comete el error de querer hacer quites ni acentuar la tendencia a la querencia del negro astado.

Al contrario, se afana en que, ese trote suelto, no se prolongue y presto se va a los medios, tras brindis general, donde tras pase cambiado por la espada, pega de largo la arrucina invertida en dos ocasiones que provoca, tras la segunda, la vuelta natural y pujante del toro sobre el lado izquierdo al que responde el torero con soberbio cambio de mano y desahogo por alto en el de pecho.

Pero llega el viento y, quizá por ello, el amontonamiento.

Pues tras una primera tanda larga y emocionante de derechazos, exprimiendo el tranco largo y entregado, por humillado, de la embestida del toro, y otra más, la necesaria tanda de naturales se estropea posterior al tercer muletazo de esa tanda, el viento y la imposibilidad de Saldívar de ganar un paso entre pase y pase provocan que el toro le invada el sitio y se venga con mucha emoción sobre la muleta.

Cierto es que sale un tanto suelto al final de cada muletazo.

Cierto es que Saldívar se refugia en el tercio y el toro afloja para terminar desparramando la vista y en las tablas pues lo que se habría hecho con él era con la famosa sentencia de “Antoñete”: “Pronto y en la mano”, cosa que el viento ha impedido.

De ahí viene el cierre haciendo el poste de Saldívar en la joselillina con la emoción que da el toro arrancando de largo al que, inexplicablemente, pincha.

Debió perder la oreja.

Tal como Jesús Morales, otra vez, pierde la honra al premiar, malamente con una oreja que no pide la mayoría y un arrastre lento algo discutible por tantas vueltas contrarias por tanto salir suelto.

La emoción enciende el frío ambiente, la casta incendia el palpitar taurino, orejas a un lado, homenajes de menos. Pocos entienden la necesidad de público: no queremos orejas, queremos casta. No queremos modelos, queremos toreros.

Veremos quién lo quiere entender.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 26 de 2017. Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento que molesta la lidia a partir del tercero. El Juez de Plaza, que responde al nombre de Jesús Morales, no valora la correctamente la petición NO mayoritaria luego de la muerte del tercero y premia equivocadamente al tercer espada, así como exageradamente otorga el Arrastre Lento al tercero.

8 Toros, 2 para rejones de Bernaldo de Quirós (Rojo, Obispo y Verde) Impresentables por anovillados, ambos mansos y sin fuerza, pitados en el arrastre. Y 6 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) pareja de pinta negros todos, aunque dispareja de trapío, destaca especialmente el lidiado en segundo lugar, negro, alto y con seria cabeza: bravo y con casta de inicio aunque acaba suelto y hacia la querencia. Homenajeado exageradamente al tercero, nombrado “Bienvenido” número 168 de 490 kilogramos, con el Arrastre Lento. El resto mansos y con tendencia a la querencia, no obstante el primero, manso de inicio, termina encastado y embiste en toriles.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza, Pitos y Pitos. Cayetano (Tabaco y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso. Arturo Saldívar (Azul Noche y Plata) Oreja Protestada tras Aviso y Silencio tras Aviso. Leo Valadez (Blanco y Plata) Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con “Arrogante” número 171 de 477 kilogramos de la ganadería titular.

Pésima tarde de las cuadrillas con la capa. Tras parear al segundo de lidia ordinaria saluda Jonathan Prado.

 

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@Taurinisimos 113 – San Isidro 2017: Juan @taurinaDelAlamo, Puerta Grande. Recuerdo de Antoñete.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 9 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Madrid, Las Ventas, Feria de San Isidro 2017.

Resumen Semanal.
Triunfos de Rehuelga, mejor encierro, Alejandro Talavante con Victorino Martín y Puerta Grande de Juan del Álamo con Alcurrucen.

Enlace telefónico con Jonathan Aguilera desde Madrid.

Recuerdo, 35 Aniversario, Faena de “Antoñete” y Danzarín de Hermanos Garzón en Madrid.

Entrevista con Héctor “Nono” Cobos, picador de toros desde Aguscalientes, situación UMPB en México.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero, Staff Radio TV

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 15 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Antoñete, torero de culto y de Madrid

Antoñete, paladín del clasicismo: pecho fuera, pierna para adelante, pero toreo ligado en el sitio de Manolete. Los grandes toreros de la segunda mitad del siglo XX siempre han vuelto al mismo sitio: maneras belmontinas, pero técnica manoletista, única forma de torear admitida por todos, toreros y público.

Domingo Delgado de la Cámara, en su libro Revisión del toreo.

Un torero desaprovechado.

Frascuelo: “Mi afición es una bendita locura”
Frascuelo: “Mi afición es una bendita locura”

Las nuevas generaciones saldrían ganando si bebieran de esta fuente. Y no digamos si te hablo de Belmonte, Domingo Ortega, Curro Puya, Manolete, Pepín Martin Vázquez… Hoy se le da más importancia a la regularidad, la cantidad y la técnica, que por otra parte son fundamentales para ser alguien en esto, que a la torería y el sentimiento.

Esta es una entrevista que José Ignacio de la Serna hizo a Carlos Escolar “Frascuelo”, en 2006 y que puede leerse completa en la página las-ventas.com. 

Será que andamos todos muy sobrados de todo como para desaprovechar oportunidades de aprender lecciones de ese algo más que no se pilla ni machacándose a hacer deporte, ni entrando al carretón. Y por interne’, menos. Será eso. (Elena Perez)

Por José Ignacio de la Serna.

Asegura que vive por y para el toro, sin más pretensiones que ser y sentirse torero. Que hoy más que nunca se ha perdido la admiración y el respeto por los buenos toreros “aunque no llegaran a comprarse un cortijo”. Habla de las fuentes del toreo eterno como un referente “que se está perdiendo”. De la bohemia, el romanticismo y la falta de continuidad en los contratos “por falta de sensibilidad en aquellos que mandan en el toreo”. Y cómo no, del público y la afición de Madrid “a la que tanto quiero y tanto respeto”. Esa temporada cumplio treinta y tres años de alternativa. Una vida marcada a fuego de toreria, de entrega absoluta y de una afición desmedida.

¿Qué siente horas antes de reencontrarse con la afición de Madrid?

Como todos los toreros que venimos a Madrid siento una gran responsabilidad. Es la primera corrida de toros que mato esta temporada y mi deseo es reencontrarme con el público que tantas veces cantó mi forma de torear. Sobre todo me preocupa no defraudar a la gran afición que hay en Madrid, a la que tanto quiero y tanto respeto.

En Las Ventas se le espera con especial interés, ¿qué razones existen para que su toreo sea tan del gusto de este público?

Será porque en esta plaza siempre he intentado hacer el torero eterno, aunque no sé si en alguna ocasión lo habré conseguido. Lo que sí te puedo decir es que en Madrid siempre he salido a torear con la máxima entrega y con una enorme afición. Afición que es una bendita locura. Toda mi vida he sido fiel a mí mismo y a mi forma de sentir y de interpretar el toreo. Si algún merito ha tenido la trayectoria de Carlos Escolar “Frascuelo” ha sido la entrega absoluta a esta profesión.

La entrega desde luego, pero también ha demostrado tener una afición desmedida, a flor de piel, porque va camino de cumplir treinta y tres años de alternativa y sigue en la lucha. Entrena a diario, se prepara en el campo, mata festivales, se cuida físicamente.

Soy todo bohemia e ilusión, y no pasa un solo día en el que no sienta la necesidad de coger una muleta y torear, aunque sea un poquito de salón. Vivo para ser y sentirme torero, nada más.

A lo largo de su carrera ha habido tardes en las que ha estado a punto de pegar el aldabonazo definitivo. Recuerdo que en el duro verano de Las Ventas tenía tardes memorables, llenas de sabor y solera. Pero cuando llegaba el día clave en ferias como la de San Isidro y Otoño, no terminaban de rodar las cosas, ¿por qué?

Pues porque les ha faltado romanticismo y sensibilidad a aquellos que han mandado en el toreo. Creo que he dado la cara en esta plaza lo suficiente como para haber tenido una mayor continuidad y numero de contratos, y con otro tipo de corridas. Aquí he matado de todo y, aunque estoy agradecido, con estas corridas es muy complicado triunfar. La mayoría eran corridas a contraestilo. La falta de continuidad ha sido determinante en mi carrera.

Vivimos un momento en el que parece que no hay sitio para los más veteranos, los maestros. Y si repasamos la historia del toreo comprobamos que siempre tuvieron un hueco en los carteles. Toreros asolerados, de pocas facultades físicas y sin muchas pretensiones, pero de los que se podía aprender con solo verlos andar por la plaza.

Me alegro que me hagas esta pregunta porque estoy totalmente de acuerdo contigo. La edad para lo único que sirve es para hacer el toreo más puro. Yo he visto grandes tardes a toreros que se encontraban al final de su carrera. Los más recientes “Antoñete” y Manolo Vázquez, que regresaron a los ruedos porque todavía tenían muchas cosas que decir delante del toro. Recuerdo faenas memorables, plenas de sabor y de torería, de entrega. Algo que desgraciadamente se está perdiendo y son las fuentes del toreo, de las que hay que beber.

¿Se están perdiendo las referencias en el toreo?

Desgraciadamente, sí. En mi caso me he preocupado por conocer la historia del toreo, en conocer grandes toreros que a lo mejor no mandaron en esto pero que torearon con la palma de la mano. Grandes toreros hoy olvidados, como Luís Segura, Rafael Ortega, Antonio Bienvenida… Las nuevas generaciones saldrían ganando si bebieran de esta fuente. Y no digamos si te hablo de Belmonte, Domingo Ortega, Curro Puya, Manolete, Pepín Martin Vázquez… Hoy se le da más importancia a la regularidad, la cantidad y la técnica, que por otra parte son fundamentales para ser alguien en esto, que a la torería y el sentimiento.

Tampoco andamos muy sobrados de respeto 

El respeto y la admiración se han perdido por completo. Cuando era chaval y quería ser torero recuerdo que sólo con ver a los viejos toreros sentía una emoción muy grande, una profunda admiración hacia aquellos hombres curtidos por el toro que, aunque no se hubieran comprado un cortijo, olían a torero.

¿Volverá a sentirse torero el próximo domingo en Las Ventas?

Sentiré una gran satisfacción por estar de nuevo en esta plaza, y me liaré el capote de paseo a la cintura con la esperanza de que un toro me deje expresar lo que llevo dentro. Pero también sentiré la pena de ver como un torero como yo, por falta de oportunidades, se va perdiendo poco a poco con los años. A veces me siento un torero desaprovechado.

Foto: Juan Pelegrín.

Enlace a la entrevista:

http://asp.las-ventas.com/noticias/noticia_detalle.asp?codigo=484

VIDEO – Antoñete y “Danzarín” de Garzón. Gloria y Torería. 30 años, 30 del Faenón de Junio ´82.

Toda la fuerza del arte taurino en el doblón de Antoñete.

Un día como hoy, hace exactamente 30 años, Antonio Chenel “Antoñete” haría en Las Ventas la primera gran faena de su segunda etapa, donde la solera, la sabiduría dejarían en los nuevos aficionados la huella indeleble y en los antiguos parroquianos taurinos reivindicaría los motivos para ser aficionados. De la Videoteca de Las-Ventas.com tenemos la necesidad taurina de compartir el presente video en pequeño homenaje a un torero espléndido y a una leyenda absoluta.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Son treinta años desde que el neoclasicismo taurino quedara reinstalado en Las Ventas. En buena medida, esa segunda vuelta al pasado se la debemos a Antonio Chenel “Antoñete”, el diestro madrileño por definición.

Y lo hizo una tarde de lluvia, menos de Mayo y más de Junio, como reflejo del estado de la carrera del diestro, comenzando la que sería realmente la segunda mitad de su vida taurina.

Por tal motivo, traemos a modo de homenaje la gran faena al cuarto de la tarde del 3 de junio de 1982, “Danzarín” de Garzón. Al trazo simple y  naturalísimo que se abrocha contrario y por alto, siempre en línea y barriendo por lomos se oponen las circunstancias, el terreno movedizo y, claro, las condiciones, que por bravas, difíciles del altísimo pero reunidísimo toro.

Hay veces en que hay que arrimar el alma auténticamente, por ello el drama de la voltereta por el lado izquierdo; el espanto y la emoción cuando Chenel, sobre la larga distancia, puede dando el pecho cargar toda la suerte y todo el toreo, aliviar por mmentos con la muleta retrasada, desdeñar en el de la firma o adornarse con la flor del invertido.

Y el dominio. Cuando decide Antoñete que, justo por el lado que le levantó, hay que poner la muñeca entera por el centro del palillo y vencer en la pugna con el toro a partir de la creación, Las Ventas volvió a su ser más hondo, al toreo clásico. En el Toreo es nada el dominio sobre el toro cuando éste no se ejercita en pos de la creación del arte.

Las distancias a campo abierto, la abierta y franca disputa de juntar el valor y la inteligencia traen a la mente que el toreo clásico no ha necesitado de falso accesorios de bisutería para suplantar la joya y los kilates del toreo de oro. Yo, viendo a “Antoñete”, con esos veinte metros, necesariamente recuerdo las distancias otorgadas por “Armillita” en 1946 a “Nacarillo” de Piedras Negras en la Plaza México, es decir, toda una forma de torear se renueva de una Capital a otra.

Casualmente, cuando “Armillita” reapareció en la Plaza San Marcos de Aguascalientes, alternó con el jovencísimo “Antoñete”, año 1954.

Volvamos a 1982, volvamos a “Danzarín”, al toro…

Así, tras la imposición y la milagrería del pase natural, los derechazos, en columna imperecedera, delatan una comba simplemente majestuosa, armónica y rota con la que “Danzarín” musitó el fulgor de una estela tan negra como su capa y tan blanca como sus cepas, tan impoluta como el mechón del torero.

El final por todo lo bajo, todo lo rotundo y clásico del muletazo ayudado. Todo por alto, aun trasero, de la sensacional estocada… Dos orejas, la gloria y algo más grande aun, la puerta de la leyenda abierta para “Antoñete”, justicia divina en la tierra.

Estos apuntes, un tanto sin ligazón, sirvan para dejar en medio de una época de flojedad, la firmeza inacabable del clasicismo taurino, delante del toro de verdad y el toreo eterno.

Hoy a 30 años de “Danzarín”, “Antoñete” vive y, como siempre, a hombros de la Afición.

Twitter: @CaballoNegroII.

Antoñete tomado en hombros.

El Último Héroe Literario – Paseillo Literario en Madrid.

Enrique Ponce entre letras.

Figuras del toreo inauguran un paseíllo por los principales ruedos de la palabra en plena Fiesta del Libro. Los maestros han posado para la cámara de Javier Arroyo en significativas estampas que se expondrán este lunes en Las Ventas.

Rosario PérezABC Madrid.

Tauromaquia y Literatura se tutean desde tiempo inmemorial. Alrededor de la órbita del planeta taurino ha girado un inmenso pensamiento literario, que se ha derramado por la sangre y arena de la piel de las librerías.

El arte de torear se ha moldeado en letras de oro con la palabra poética y narrativa de los grandes de las Letras, desde Bergamín a Vicente Aleixandre, de García Lorca a Vargas Llosa, de Alberti —que se fumaba las clases de estudiante para torear vaquillas por las tapias portuenses— a Gerardo Diego, de Hemingway a Neruda

En plena Fiesta del Libro en el Retiro, y con motivo del 300 cumpleaños de la Biblioteca Nacional, figuras de ayer y hoy homenajean en una exposición en Las Ventas a aquellos escritores que han cantado sus gestas.

Toreros de la talla de Paco Camino han posado para la cámara de Javier Arroyo en los principales cosos de la Literatura, desde la BNE al Instituto Cervantes. O la Biblioteca Histórica de Salamanca, donde El Viti relee «El Quijote». En la intimidad de sus anaqueles, Joselito se embelesa con «Cien años de soledad», compañera inseparable de los hombres de luces.

Arroyo, al alimón con la periodista Noelia Jiménez, han hecho un paseíllo por esas plazas literarias y han desgranado los gustos por la lectura de cada espada. Maestros como Ponce sienten debilidad por Vargas Llosa, otros como Talavante recorren la Biblioteca Nacional con «Las cenizas de Ángela» bajo el brazo; el «pirata» Padilla confiesa que ha bebido de los manuales de autoayuda para superar su dramática cornada en la cara. El Juli se planta en el platillo de la Biblioteca del Senado, mientras Cristina Sánchez hojea en el Círculo de Bellas Artes «Orgullo y prejuicio».

El «Belmonte» de Chaves Nogales aparece entre los favoritos de la mayoría.

Al contrario que aquel coronel de García Márquez, los toreros sí tienen quien les escriba (no todos) y el escalafón literario suma y sigue. El toro permanecerá en las Letras como la ceniza de Antoñete —al que se rinde tributo— en Madrid. Entre calada y calada de naturales, los héroes del toreo, riqueza poética de España, seguirán inspirando a los artistas de la palabra.

Twitter: @CharoABCToros

Via: ABC.es

Homenaje a “Antoñete”, su magisterio en el ruedo y grandeza humana.

Sepias de Chenel

La figura de Antonio Chenel “Antoñete”, el torero por excelencia de Madrid en las últimas décadas, ha sido recordada hoy en un acto en el que se ha ensalzado su magisterio en el ruedo, y su personalidad como hombre bueno y sabio que fue también en la calle.

Agencia EFEMadrid.

El acto lo moderó su amigo del alma, el periodista Manuel Molés, con quien compartió tarea en la narración de corridas por Canal+ y en el programa “Los Toros” de la Cadena Ser.

Molés ha entrevistado a otros dos personajes muy ligados a la vida de “Antoñete”, el matador de toros Curro Vázquez y el director de cine Agustín Díaz Yanes, quienes han recordado anécdotas que fueron ejemplo de torería y humanidad del maestro Chenel.

Curro Vázquez ha contado que coincidieron muchas veces en la plaza y fueron muy amigos en la calle: “Compartíamos nervios y sufrimiento en el mismo hotel donde nos alojábamos. Yo acudía a su habitación más que él a la mía, porque el que aprendía era yo”.

“El día de la despedida de ‘Antoñete’ quise estar con él todo el tiempo posible, y por la mañana le acompañé, como era costumbre en él, a visitar a la Virgen de la Paloma”, ha recordado.

Molés ha preguntado por las claves de esa tauromaquia y la capacidad que desarrolló Chenel, “sin haber matado un toro en el campo y haciendo muy pocos tentaderos, porque no le gustaba la forma de embestir de las vacas”.

“Lo fundamental de su tauromaquia ha sido la colocación. Era impresionante ver cómo le cogía el sitio enseguida a los toros. A su edad hubiera sido imposible si no es por esa percepción en la plaza”, ha respondido Curro Vázquez.

Díaz Yanes ha considerado que “fue un gran torero por todo eso que se dice de él, y también muy querido por el tendido. No se sabe cómo encontró el secreto de Madrid, de su público, al tiempo que descubría también las condiciones de los toros”.

En realidad, un experto en todo, como ha asegurado Molés: “En el toro, en la vida y en las mujeres”.

De su biografía taurina se han dado muchos datos claves, como la corrida del 8 de agosto de 1965, cuando salió por la Puerta Grande de Las Ventas.

Aquel triunfo cambió su vida, porque después toreó en Otoño, cortando una oreja, y al repetirlo al San Isidro siguiente, toreó dos corridas, una de Felipe Bartolomé con “El Cordobés”, y otra de Osborne, que teóricamente era la más dura, con Victoriano Valencia y Fermín Murillo, y aquí se enfrentó al famoso toro blanco que le encumbró a la gloria.

Se ha hablado de que su mayor espejo fue Rafael Ortega, torero de una pureza extraordinaria, aunque las hechuras y figura de Chenel distaban mucho de su maestro. “Hasta en la forma de coger las orejas para pasearlas, con firmeza pero sin apretarlas, Chenel era distinto”.

Díaz Yanes ha rememorado sus sentencias, que eran “auténticos pilares de películas”, como cuando se le preguntó lo peor que siente un torero cuando no torea, a lo que respondió: “Ver pasar los coches de cuadrillas, mientras el tuyo está en el garaje”.

“Fue un genio como torero y como persona. Hablando con él se aprendía de toros y de la vida”, ha apostillado Díaz Yanes, quien vio la primera vez a “Antoñete” cuando tenía siete años.

“Torero absolutamente reverenciado por los toreros, incluso cuando no toreaba. Fue un personaje excepcional y todo lo que se diga de él es poco”, ha añadido.

En el acto se proyectaron tres reportajes: sobre la faena al toro blanco de Osborne, de su última tarde con 67 años en Jaén, cuando le cortó dos orejas a un toro de Victoriano del Río, el 16 de octubre de 1999; y con “Romerito”, su toro confidente, con el que vivió situaciones impensables entre un animal y un hombre”.

Son muchos y entrañables los recuerdos, como dijo Molés, “de una gran persona y un inolvidable torero”.

Via: Agencia EFE.

Natural para la eternidad. Antoñete en Jaén.

Descubrir a Antoñete: Venezuela fue trascendental en su vida (Parte II)

Por Luis Cuesta

A continuación presentamos un fragmento del primer capítulo del libro PERIODISTA TAURINO escrito por Víctor José López “El Vito” titulado “El Torero de Madrid” donde nos recuerda la importancia que tuvo Venezuela en la vida del maestro Chenel, en un momento difícil de su vida del cual pudo salir adelante como el Ave Fénix que fue.

La presencia de Antoñete provoco cambios en la vida de algunos taurinos venezolanos, no hay duda; pero Venezuela fue trascendental en la vida de Antoñete. Era un rey y como tal le trataban, a pesar que sus economías no habían mejorado lo afectivo fue muy importante para el después del olvido en el que había caído en España.

La residencia de Chenel, los primeros días de su venezolanidad fue el Hotel Miami en la Candelaria, frente al restaurante de Los Cuchilleros. Era frecuente verle muy temprano en el restaurant, a media mañana, vestido de negro con camisa de mangas largas. Cuando no vestia camisa negra, llevaba azul noche o blanca, pero no vestia nunca un color distinto.

Fue así como un dia Curro Girón, enterado de lo que había logrado Chenel en los festivales con los cuales regreso a Venezuela, le propuso torear en la feria de las perlas, en la Isla Margarita. Antoñete, retirado de los ruedos se resistió, pero dejando una rendija abierta.

Sobre este instante de la decisión se han dicho muchas cosas, se han tejido muchas leyendas, se han dicho muchas mentiras. Se afirma que a Antoñete le dieron  montañas de dólares. Nada de eso es cierto.

Fue la proposición que le hicieron a Chenel una oferta normal, económica, menor que lo que cobraban las figuras españolas del momento. Su reparación se produjo el 18 de diciembre de 1977 alternando con el mexicano Curro Leal y Celestino Correa con toros de Bella Vista.

Ese dia, ¡Comenzó todo! Otra vez.

Dos faenas magistrales, pero de diferente textura, marcaron su regreso en Isla Margarita. Esa memorable tarde ejecuto un faenón al encastado  “Verde Luna” fue tal la vibrante sesión de buen torear, que la presidencia conformada  por el destacado veterinario Manuel Zafrané, le concedió el indulto al negro bragado de Bella Vista.

Eduardo Lozano quien estaba presente en el callejón, visiblemente emocionado como Tomás Terry entre otras caras conocidas, se encargaron de propagar la grandeza del faenón en toda España, hasta que Manuel Martínez  Flamerique “Chopera” le hace reaparecer en “su” plaza de “Las Ventas” madrileña el 22 de Mayo de 1981.

Twitter: @LuisCuesta_