San Luis Potosí, 3º corrida de feria: Fermín Rivera, un torero de verdad.

Fermín Rivera. Foto: Manolo Briones.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

Fermín Rivera es un torero de verdad; un torero en racha. Está hambriento de triunfos y dispuesto a demostrar al mundo que tiene madera de figura. Y pone sobre la mesa un valor de mucho mérito, una disposición encomiable y un profundo sentimiento torero.

Sólo así se explica que cortara la oreja de su primero, un toro manso y descastado De Begoña, al que obligó literalmente a embestir, y se inventó una faena emocionante, de torero de raza, de dominio y mando, que levantó a los tendidos.

Fermín Rivera. Foto: Manolo Briones.

En el día grande de la feria se necesitaba un torero grande como Fermín. Pero no había toro, sino un buey en disposición de pactar y no de embestir. Pero si había un torero con las ideas muy claras. Tras un inicio espectacular de faena, Rivera bajo las velocidades. Camino lentamente hacia el toro hasta colocarse en la distancia exacta y con la muleta en la cara del animal, tiró de su oponente y dibujó una tanda por el piton derecho ligado a la perfección con un largo pase de pecho. Y se creció Fermín cuando la plaza respondió con unanimidad.

Asentó entonces las zapatillas, sereno siempre, dominador absoluto de la situación, y trazó muletazos redondos que parecieron circulares, con el toro borracho de muleta, los pitones en la taleguilla, en una demostración de entrega sincera y cálida. Cuando montó la espada, la plaza rugía de emoción porque un torero había creado un toro y una faena a base de transformar las dificultades en retos que superó con gallardía. Una oreja tras una estocada entera, algo trasera, pareció un premio raquítico, pero el nuevo juez el Arq. Fernando “Judas” González, que sustituyo al “rebelde” Marcelo Lozano así lo considero.

Con el cuarto, al que también le corto una oreja entusiasmó de nuevo a la afición, y sólo la baja colocación de la espada demerito el balance final de su faena. Pero toda su actuación fue de muchos quilates, de figura grande, ya que exprimió hasta la última gota el complicado comportamiento del astado, un toro codicioso en el caballo, pero que desarrollo sentido en la muleta. Por el derecho hubo muletazos de mucha expresión, pero por el izquierdo el toro no tragaba y aun así Fermín lo toreo por la izquierda, siempre con la suerte cargada, en el sitio justo, alcanzando niveles de perfección en algunos naturales, muy hondos, auténticos, bellísimos. Ahí queda eso: un torerazo.

Juan Pablo Sánchez torea poco de luces, pero dicen que en el campo solo José Tomás lo desbanca. Sin embargo no acusa mucho esa falta de continuidad en sus actuaciones, porque se le vio seguro toda la tarde.

Aburrió en su primero en una faena larga porque el toro era un buey y él se empeñó en acortarle la distancia para justificarse, pero sin mucho éxito.  Con el quinto confirmó sus buenas maneras en algunas tandas, destacando una por redondos muy ligados. Magnífico también por la izquierda en un alarde de valor y técnica, pero no redondeo porque la estocada fue muy defectuosa y el juez le otorgo una oreja que el publico le protesto con justificada razón. Al final todo quedo en una vuelta al ruedo.

Quien te viera y quien te ve Saldívar, ayer que debía de haber confirmado sus serias aspiraciones de figura, nuevamente se quedo a medio gas.  Su primero no ofreció muchas posibilidades, pero su actuación fue desconcertarte y se retiro entre pitos.

Pero con su segundo, un torito de la ilusión, anduvo muy acelerado y aunque lo intentó, no tuvo la suerte o la capacidad para redondear su actuación como todos esperaban. Comenzó por estatuarios, inmóvil como una estatua, y dejó que los pitones le rozaran la taleguilla. El toro, noble y repetidor, fue un eficaz colaborador, pero la labor del torero no estuvo bien rematada del todo. Emocionó porque es valiente a carta cabal, pero le faltó profundidad a todo su quehacer.

Al final fue una actuación frustrante con todo y que le tumbo una oreja,  porque tuvo al toro tonto que iba y venia para abrir el tarro de las esencias, ese tarro que lastimosamente en muchos casos, tiene ya el tapón oxidado.

Si fuera sincero consigo mismo, seguramente se habría retirado de la plaza con la inquietante interrogante de no haber estado a la altura de las circunstancias. Porque el toreo eléctrico y para la galería ante toros de esta calidad, termina por dejar muchas dudas.

Pero no fue así. Todavía se dio el lujo de protagonizar una penosa escena al burlarse de la autoridad por no haberle concedido la segunda oreja. Quien te viera y quien te ve Saldívar…

Resumen del Festejo:

Toros de Begoña: Terciados y de juego desigual. Destacando únicamente el corrido en sexto lugar. 

Fermín Rivera: Oreja  y oreja. Al final salio en hombros.

Juan Pablo Sánchez: Ovación y oreja con división de opiniones.

Arturo Saldívar: Silencio y oreja con petición.

Plaza El Paseo de San Luis Potosí. 3º corrida de feria. La entrada rozo los tres cuartos de aforo.

Twitter @Twittaurino

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