Zacatecas: El toreo clásico del Payo

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El Payo realizo lo único que perdurará en la memoria del segundo festejo

Por J.C. Valadez.

En la corrida de Mimiahuápam estaba depositada toda la confianza, y toda ella se desvaneció. No rompió ningún toro; lo único que se rompieron fueron las ilusiones del público asistente.

Algunos toros de fina estampa, eso sí, otros justos de presentación, pero los toros de Mimiahuápam salieron al ruedo sin fuelle y medio inválidos. Se acabaron en el capote y ninguno tuvo una embestida franca y larga. Todos mansearon en los caballos o salieron sueltos en cuanto sintieron el castigo. Ninguno hizo honor al prestigio de la divisa. Se pararon y esperaron en banderillas y llegaron a la muleta sin fuerza, sin mucho recorrido ni codicia. Agregue usted a esta ecuación la mala presentación del encierro y entenderá porque el público salió nuevamente cabreado de la plaza ante el engaño sistemático, que lamentablemente se produce tarde a tarde con el ganado en la Monumental.

Abrió el festejo un Zotoluco precavido y movido con un manso de libro, después realizó una labor de enfermero al quinto, un astado muy deslucido al que mató soberbiamente y le cortó una oreja.

Pero los momentos más emotivos fueron protagonizados por El Payo en el tercero de la tarde, con el que consiguió instantes de bella factura con el capote y al natural.

Ha mejorado notablemente en su expresión e interpretación, como lo demostró con el sexto, un astado con el que se invento una faena completa por ambas manos y donde destacaron algunos derechazos con mucha plasticidad y elegancia. Se llevó una merecida oreja.

Sin duda la actuación del Payo ha sido un grata sorpresa ante tanta vulgaridad que vemos actualmente en el toreo moderno, porque El Payo ha toreado en Zacatecas con verdad, arte y clase. Esa estirpe de toreros artistas mexicanos que se creía extinta, tiene hoy en El Payo a un nuevo exponente.

No hay que olvidar que “arte mata todo”, pero tendrá que mejorar mucho con la espada; su talón de aquiles desde hace algún tiempo.

Y cuando todavia seguíamos disfrutando del toreo de El Payo, pasamos de lo importante a lo incomprensible, porque aún no puedo entender cómo la autoridad, que se supone competente admitió un toro como el corrido en cuarto lugar, un toro que no se aceptaría ni en una plaza de tercera. Pero ésa es la evidencia del estado actual de la fiesta.

Sin embargo esta vez el público no acepto el fraude y protestó enérgicamente el poco trapío del novillete, pero la mafiosa autoridad hizo caso omiso a las protestas y de pasó arruinó la labor de Juan Pablo Sánchez, ya que nadie tomo en cuenta su faena ante el “vaco” que le tocó en (su mala) suerte.

Me decía un aficionado durante las protestas “Es el colmo que toreros jovenes como JP Sánchez, lidien estos animales tan justos de presentación”. A lo que le conteste “Mire usted, lo que pasa es que algunos de estos jóvenes son hijos de su época, es decir; obedientes, comodinos y a la espera de que salga el becerrote docilón que les permita cuatro posturas aflamencadas y ficticios olés”.

Pero el toreo no es eso, por lo menos no el toreo verdad como el que interpretó esta tarde El Payo y que al final del camino, es el toreo que perdurará para siempre en la memoria.

Con el que cerró plaza JP Sánchez hizo una faena por momentos aseada, con algunos muletazos largos y templados, pero sus fallos con la espada le impidieron tocar pelo. Hemos dicho hasta el cansancio que Sánchez tiene un gran sentido del temple y técnica, pero le falta dejarse llevar más por el corazón, porque en ocasiones resulta un poco frío.

Finalmente no hay que ser un genio para saber que los máximos responsables de la decadencia de la fiesta brava en Zacatecas, son algunas administraciónes sobreprotectoras de toreros, en complicidad con una autoridad relajada. Es hora  ya de un gesto de rebeldía de quien se juega la vida, porque este espectáculo señores se nos está acabando lentamente. El público se cansa y exige ver encierros bien presentados en la plaza Monumental.

Abrió el festejo el rejoneador Emiliano Gamero y demostró el buen momento que vive en su renovada carrera. El público termino reconociendo su esfuerzo ante un toro muy malo para el toreo a caballo.

Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Corrida del aniversario 469 de la fundación de la ciudad. Segundo festejo de feria. Más de media plaza. Siete toros de San Miguel de Mimiahuápam, justos de presentación y mansos  en general. El rejoneador Emiliano Gamero: Palmas. Eulalio López “Zotoluco” silencio y oreja. Octavio García “El Payo”: Palmas tras aviso y oreja. Juan Pablo Sánchez: Leves pitos y ovación tras aviso.

Twitter @Twittaurino

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