
Luis Eduardo Maya Lora: “Se dice tanto en los tiempos actuales sobre el #SíALosToros. Se indigna el taurinismo cuando se prohíbe el espectáculo taurino a los ciudadanos, se inventan hasta una “Porra de Niños” incluso hay quien lleva a sus niños todos los domingos y… la Empresa de la Monumental México se amanece con que aquello de “niños que no rebasen la altura del tubo de la entrada” se ha terminado.”
Por Juan Carlos Valadez para De SOL y SOMBRA.
Hoy comienza la Temporada Grande 2015-16 y la ilusión de gran parte de la afición mexicana esta al tope. Descubiertas las incógnitas que quedaban por cerrar, los carteles de La México nuevamente ratificaron el abandono de un ciclo mas torista para doblegarse al deseo de las figuras.
Pero esto no es un hecho que nos sorprenda, ni muchos menos. Es un paso más dentro de una tendencia que a lo largo de los años ha venido imprimiendo una empresa más preocupada por contentar a las figuras y obtener un buen rédito económico, que por respetar una idiosincrasia, un sello propio que no era otro que ése que tenía como eje fundamental La Plaza México hace algunas décadas: El Toro Bravo Mexicano.
Valoración aparte merece la nueva política de precios, con un incremento injustificado y disfrazado. Cero apoyo al tendido joven. Y, como siempre una ausencia absoluta de actividades de fomento de la fiesta y de promoción. Los toros en La México únicamente se limitan a los domingos.
Ante todos estos factores que no están en manos del aficionado desgraciadamente, paradójicamente la afición tiene el arma mas poderosa que puede encumbrar o derribar cualquier proyecto con el que no este de acuerdo.
Gran parte del problema que se ha vivido en La Plaza México en las ultimas temporadas, es también un problema nacional del mexicano moderno que tiene que ver con esa actitud de siempre agacharnos, de quedarnos callados, de adoptar doctrinas como ‘calladito te ves más bonito’ o ‘mejor ni opino’, cuando la realidad tendría que ser diferente, hay que tener la actitud de patrones y de exigir que nos den lo que se anuncia, porque para eso les estamos pagando un boleto.
La nueva afición tiene que entender que es su deber exigir, demandar o rechazar sin tapujos en la plaza todo aquello que no le parezca.
Hoy con el inicio de una temporada nueva, deberíamos de recordar a esos miles de aficionados que hicieron de esta plaza santo y seña de la tauromaquia en América Latina, en la que se exigían toros con trapío y fortaleza y toreros con aptitudes y sello, en donde se premiaban únicamente las faenas trascendentes.
La afición tiene total derecho de exigir y la empresa aunque no le guste, tiene que escuchar todo y mejorar.
Hoy la fiesta brava vive tiempos difíciles en todo el mundo, es por eso que hay que recuperar desde el tendido el prestigio de esta catedral del toreo mundial y dejar a un lado las complacencias y la poca exigencia, que solo han servido para convertir La Plaza México en un coso de pueblo, orejero y bullanguero. Algo que nos ha ido dejado como consecuencia lógica una nula autoridad que hace muchos años no defiende al aficionado ni al prestigio de la plaza, ya que esta mas interesada en servir a los intereses de los taurinos profesionales, que sin pudor atropellan el reglamento domingo a domingo.
Es por eso que nos preguntamos a unas horas de que comience la temporada ¿A quién defiende la autoridad en La Plaza México?
En unas horas más lo sabremos, pero si no nos defienden, con boleto en mano exijamos democráticamente nuestros derechos como aficionado y que se respete el reglamento. Nos permitamos nuevamente que nos den “gato por liebre”.
Pagamos mucho, seremos exigentes.
Twitter @Twittaurino



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