En honor de santidad…De los Toros con Verdad Por Francisco Baruqui.
No, no crea amable lector, que hablaré de procesiones saliéndome de lo taurino, sólo que los nombres con que bautizaron a los toros de Villa Carmela tuvieron la característica, todos, de ser nombres de santos…
Así, salió San Juan Pablo, San León, San Lucas, que estrellándose en un burladero se despitorró; San Santiago, San Tomás y uno más cuyo nombre se me olvida y no recuerdo.
De esta manera se dio la primera corrida de las temporada, con una tarde fresca, claro el cielo y sin brizna de viento que invitaba a toros, haciéndose una entrada de un tercio de plaza con el interés primordial de admirar un encierro serio, cuajado, bello de lámina, con estampa y trapío.
Con trapío estampa y lámina enmarcado en la importancia que tiene el auténtico toro con crianza y esmero para venir a una plaza de la categoría de la tapatía.
Desde aquí, así la tarde tenía relieve y mérito para todo lo que se hiciera ante seis ejemplares con presentación de lujo, dignos, repito, de un coso de primerísima categoría.
Varios aplaudidos de salida, con romana y astifinas defensas, conformaron una sexteta de astados muy en el tipo de su encaste, aunque medidos de fuerza, recibiendo todos reducido castigo a puyaso por burel, llegando al último tercio no sobrados de enjundia pero sí con la movilidad para dar interés a todo lo que con ellos sus matadores hicieron, sólo que…
Sólo un triunfador resultó en esa figura del toreo, que es Daniel Luque, la mejor faena de la pasada temporada con corte de un rabo, quien repitió una tarde exitosa al ganarse a toda ley la oreja del primero y las dos del cuarto, consolidando su cartel en esta plaza, haciéndola suya dada la aceptación con la que ha sido recibida por la afición tapatía.
Desde novillero apreciaba en Luque unas condiciones que podían proyectarlo a ser figura en el escalafón, contando con un capote de privilegio con el que la verónica cobra matices de temple, de mando y de gran proyección estética por la armonía y la plástica con la que maneja el percal distinguiéndose como uno de los mejores capotes de la actualidad, cerrando las series con recortes y medias verónicas plegando en la cadera a la más pura usanza belmontina.
Con la muleta, ha desbordado el toreo por abajo con ayudados con la diestra y al natural con la zurda, en las que la lentitud, la pausa, el juego de muñecas, y el quiebre de cintura impactaron cuando sin reponer apenas ligaba pasas ceñidos, tragando, aguantando encajados los riñones y clavadas las zapatillas en la arena paras rematar con sendos pases de pecho que fuerte se le jalearon.
El pase de su creación, la luquecina, girando el engaño en la cara del toro ligando el pase despojado del ayudado y la espada le valieron carretadas de palmas.
Con la espada, haciendo la suerte con verdad, exponiendo, pasándose en el embroque al encelar como si de dar un pase de pecho se tratara despenó a su primero de pinchazo en todo lo alto faltándole un poco más de acero, y descabello al primer golpe ganándose el primer trofeo, para con el cuarto luego de una faena excepcional por su entrega, por su valor, por su aguante, y por su temple, rematar con una soberbia estocada, auténtico bolapié, sepultando el estoque hasta la empuñadura saliendo muerto el toro de la suerte y cortar las dos orejas que merecidamente se ganó con el cariño del público y la aceptación y reconocimiento de una afición que bien que chanela de esto.
Guadalajara, entregada, se ha hecho, repito, su plaza, bienvenido sea.
En contraste…
En contraste, tanto Arturo Saldívar como Diego Silveti no tuvieron sus tardes.
Actuaciones deslavazadas carentes de planteamiento, trazo, y plan en las que en algunos momentos llegaron a verse desdibujados. Faltó entendimiento y recursos como tal vez más entrega ya que los santurrones de Villa Carmela requerían de mayor mando y poder, fallando Saldívar con las espadas y consiguiendo Silveti luego de pasar la pena negra con el tercero para matarlo una estocada en el sexto metiendo el estoque hasta las cintas consiguiendo lo más destacado de su actuación.
Que el tiempo siga acompañando en las próximas tardes que el interés en los carteles tendrá motivación para esperar éxitos y que la gente se meta a los tendidos.
Fuente: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2015/11/02/en-honor-de-santidad/



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