
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La sexta corrida de la temporada grande tenia algunos alicientes importantes en el papel para ilusionarnos, sin embargo nuevamente quedo claro que el escándalo de la decadencia persigue al toro bravo en Mexico.
Salvo el juego que dio el bravo Mazapán corrido en tercer lugar, fue muy triste el espectáculo protagonizado por el resto de los animales de Jaral de Peñas.
Sin embargo hay que aplaudir el esfuerzo del ganadero por mandar un corrida en donde se busco que el toro fuera el principal protagonista, ya que casi todo el encierro tuvo trapío, seriedad y cuajo.
Pero a pesar de su bella lamina, los de Jaral de Peñas estaban vacios por dentro y cuando parecía que la mansedumbre cubría como una neblina la Plaza México, salió como un sol en un día lluvioso un toro bravo de nombre Mazapán, que le toco en suerte a Diego Silveti.
¡Y aparecio la casta brava! ¡Que bello es ver a ese toro que galopa codicioso tras los engaños y que parece incansable en sus embestidas!
El toro de Jaral de Peñas nació para encumbrar a su raza y a su matador. Guapo de hechuras, acudió con nobleza al capote y empujó con fijeza en el caballo. Embistio con codicia en banderillas, y llegó a la muleta encelado y poderoso.
Despues Silveti lo citó y el toro galopó fijo en la muleta, a la que siguió una y otra vez, arrolladoramente, y así hasta cuatro tandas en los medios por la derecha e izquierda en una demostración cabal de casta desbordante.
Impresionante fue el galope fiero de un toro que era el perfecto ejemplo de un animal encastado y poderoso. Silveti por su parte aguantó las acometidas con quietud, ligó los derechazos y los remató con largos pases de pecho.
Cuando la faena alcanzaba su maximo climax, se ganó una voltereta en un descuido y todo cambio. Diego dejo el ayudado por el acero y opto por rubricar el epílogo de su faena con un toreo más para la galería, que dividió las opiniones en el tendido.
Fue en esos momentos de arrebato y descontrol cuando el toro hizo nuevamente por el y a punto estuvo de herirlo de fea manera, pero Silveti se salvo milagrosamente, continuó toreando con pasión e intensidad, porque el toro así se lo pedia.
Al final, gloria y una oreja (tras un pinchazo) para Diego Silveti, pero el toro era para un triunfo histórico. Silveti dio todo lo que tiene dentro, pero quedará la duda si la faena estuvo a la altura de su oponente. Eso es lo que suele ocurrir con los toros bravos, que no se dejan y que resultan muy difíciles de dominar, de templar y de parar.
Ahi se acabo realmente la corrida; porque la expectación que habia por los tres toros restantes tras Mazapán se tornó en frustración.
Me queda claro que no todos los días se puede crear una obra de arte. Y ayer no era el día para Talavante. Aunque tampoco dio la impresión de sentirse a gusto ni suelto con los engaños. Sin embargo el diestro extremeño es de los pocos que tienen la onza y se le espera siempre con ilusión.
Fueron muchos los que aplaudieron a Arturo Saldívar tras una actuación triste y caricaturesca ante su primero. Tampoco mejoró en el quinto con un manso, distraído y rajado.
Lo de Saldivar resulta preocupante, porque lejos de verle algun avance en su tauromaquia, estamos viendo a un torero en plena caída libre.
Ilusión
Para el próximo domingo regresa Diego Urdiales despues de la gran actuación que tuvo en su confirmación y lo hará con Federico Pizarro y El Payo ante un encierro de Barralva.
Sin duda un cartel muy interesante, en el que esperamos ver un encierro impecablemente presentado, como suele presentarlos la ganadería queretana.
Es lo que digo yo.
Twitter @LuisCuesta_



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