
La entrevista surge a raíz de unos conciertos consecuencia de un disco tributo (el segundo tras Mira que eres canalla) que le han dedicado jóvenes músicos españoles y latinoamericanos. «En esta gira sólo están las canciones más conocidas, para finales de año sacaré el disco nuevo», adelanta.
¿Cómo se presenta 2016?
Estoy dando conciertos, recogiendo las canciones más significativas a lo largo de estos 50 años. A mediados de 2016 hará 50 años que grabé el primer disco. Y también, consecuencia de este disco que me han hecho los benjamines de la canción [Rozalén, Leiva, Soleá Morente, Estopa, Xoel López, Miguel Poveda o Natalia Lafourcade], pues yo quería editar ya el disco con canciones nuevas, pero, en vista de la efeméride, pensé que lo más adecuado era hacer una gira de conciertos recopilando las canciones más significativas, y ahí andamos.
¿Siente orgullo de que músicos tan jóvenes (algunos podrían ser nietos suyos) y de estilos tan diversos, le hagan un homenaje y toquen versiones suyas? ¿Cuál es la que más le ha llamado la atención?
Todas son muy distintas, pero las que más me han sorprendido son las que han llevado al terreno del flamenco, por ejemplo, Miguel Poveda con Prefiero amar; no pensé nunca que pudiera llevarla a ese terreno, y Soleá Morente también, con Aleluya número 7, pero en general me han sorprendido todas porque son versiones muy distintas. Realmente las canciones son más de ellos que mías, eso es lo que más me satisface. Yo no escucho nunca mis canciones, y la única manera que tengo de escucharlas es cuando las cantan otros, y cuanto más distinta la versión, mejor, porque así no tengo la sensación de que es mía.
¿La creación es un arma para resguardarse de un exterior amenazante?
Sí, es una manera de protegerse, una autoterapia para estar más resguardado de los avatares que nos acosan todos los días. Es una manera también de reflexionar sobre lo que va sucediendo, lo que va sucediendo a uno mismo en relación a lo que sucede alrededor, y también una reflexión sobre los tiempos que estamos viviendo.
¿El hecho de no tener móvil, de no utilizar las redes sociales, es también una manera de resguardarse?
Jaja, bueno, no tengo nada en contra de esta tecnología, aunque la pongo bajo sospecha porque produce adicciones muy intensas, pero yo creo que es por pereza o, sobre todo, por consciencia de falta de tiempo, porque veo a la gente que anda con los móviles y con los tablets muy abducida, echándole mucho tiempo al asunto, y el problema mío es que cada vez me queda menos tiempo en este globo, y no estoy como para perderlo. Entonces intento aprovechar al máximo el tiempo que me queda para hacer lo que me apetece, pero no tengo nada en contra salvo esa prevención a este endiosamiento de la tecnología, que es la nueva religión, junto al fútbol. El dios Tecnos, y luego el fútbol como gran religión. Y me gusta el futbol. No soy de ningún equipo, pero me gusta ver un buen partido. Esta sobredosis de fútbol y, sobre todo, de tecnología que nos acosa me produce una cierta angustia.
¿Y los toros?
Yo soy taurino, aficionado. Voy muy poco. Entiendo que es un espectáculo cruel, entiendo a los animalistas. Yo soy muy animalista (una palabra que se ha puesto de moda); creo que nací primero perro y después ser humano, pero sobreentendiendo eso, no deja de ser una liturgia, un rito donde se representa la vida. Ahí está la vida, la muerte, la angustia, el miedo, el valor, la belleza, todo se representa en una corrida de toros, donde las cosas suceden de verdad. Sí entiendo a la gente que rechaza los toros por la crueldad que, lamentablemente, así es.
«No voy contra corriente, la corriente va contra mí». Explíquese.
No recuerdo haberlo dicho, pero lo asumo, estoy de acuerdo conmigo mismo. Ahí no voy a contracorriente, conmigo mismo al menos.
Y después de medio siglo haciendo canciones, ¿sirve el arte para cambiar el mundo o para cambiar algo?
Quien dijera eso era un utópico. Yo no sé para qué sirve el arte, pero no entendería la vida sin él. Si no, ¿qué función tiene la vida? Es como enamorase. Es imprescindible caer en esa trampa en algún momento para poder vivir con una cierta armonía con la razón de ser de las cosas. Y el arte nos provoca meternos en otros ámbitos donde haya otra mirada sobre la realidad que no sea la cruda realidad que padecemos todos los días. El arte nos despierta otras sensibilidades, otros valores. No solamente el arte, la cultura, la educación es lo que nos separa de las bestias, y el arte es una incursión en el mundo de la imaginación y de tener otra mirada sobre la realidad. Para que la realidad sea más llevadera.
¿Hoy, como ayer, es más fácil encontrar rosas en el mar?
Pues más o menos. Qué difícil. Y sigue siendo más fácil encontrar rosas en el mar que encontrar el sentido de la vida, la razón de ser del porqué estamos aquí, de qué se trata esto de estar aquí, qué finalidad tiene, qué hacemos aquí, qué sentido tiene. Miras al cielo, al universo, y dices «todo esto, ¿qué función tiene? ¿qué sentido tiene?», y ahí andamos todos metidos mirando la pantallita del móvil. Y nos olvidamos de levantar la cabeza y ver lo que hay por ahí. Esto de internet es un excelente invento, tan positivo como negativo. En términos generales es una invitación a navegar hacia fuera, a recopilar datos, para tener información; tenemos sobredosis de información, y creo que se trata de lo contrario: de navegar hacia dentro y obtener datos para no estar cada vez más alejados del conocimiento.



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