RECAPITULANDO: La Noche Triste de José Tomás – Falla el 31-E en La México.

La Noche cae sobre José Tomás en la larga. FOTO: Emilio Mendez.

Quitemos de este relato la palabra “petardo”, que no exista. Ofrecemos no utilizarla. Lo acaecido en La México no necesita de Tesoro de Moctezuma o complejo de conquistador, ni Paso de Alvarado o de invicto Emperador para entender que hay tardes malas y también puede haberlas peores. Lo único claro ayer es que, publicidad y morbo al lado, la verdadera estatura taurina de José Tomás aflora, para mal, justo cuando se necesitaba que la leyenda empatara con la realidad. A río revuelto, ganancia de Adame, de nuevo montado en el carro de la facilidad técnica, de la bulla popular y alejado de la más mínima trascendencia taurómaca. Desfile y bronca ganadera lamentable y vergonzosa, de nuevo, en detrimento de la categoría de la Plaza.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay algo en que no se puede fallar en la Plaza México, llena o vacía, en verano o invierno, con taurinismo o villamelonaje en los tendidos, con dinero o sin dinero, es en estar templado, es decir, jamás dejarse enganchar por más difícil que los astados sean.

Los de ayer, un desfile de pintas, debilidad, reacciones mansas y, principalmente, de emoción intermitente, también piden no enganchar ni estar de prisa. Esto es precisamente lo que la dupla ayer, respectivamente, no consigue.

Solo que esto no explica el grado mayúsculo de la decepción.

Debería hacerlo.

Porque es increíble que los auto denominados “Mejor torero del Mundo” y “Torero de México”, con todos perdones en segundo término para Alberto Balderas, hayan fallado con los trastos en lo que tendría que definir en toda medida ambos motes: temple y despaciosidad.

Solo así se explicaría que la decepción, pese a la fauna local y extranjera que compone la masa que llena sin apretaduras La México, no obedece a temas –lo apuntábamos antes- tan banales como la falta de orejas o la ausencia de brindis general del primer espada. La decepción es ver como un astado tan feo, tan débil y manso como el primero es capaz, con la lengua de fuera, de poner en aprietos serios a un torero como José Tomás, un mendigo de toro es capaz de hacer visitar el piso en dos ocasiones a la “realeza” del toreo.

Y esto ocurre porque José Tomás manda poco y templa aun menos.

Todo por caer en la trampa de este astiagudo y astifino, de hocico alargado, cárdeno, que, asaltilladamente, entre lo manso y lo débil, se cuela al inicio, se comienza a quedar abajo y cabecea, exigiendo de un torero empecinado a quedarse estático, ir y venir, lo que a José Tomás siempre más trabajo ha costado, andar con el toro. Por ello, sumando a esta necedad de forzar la pugna en lo corto el verse enganchado, el madrileño termina a merced.

Apenas los naturales, ante un toro que había derrumbado dos veces, alcanzan a ser largos, el toque es muy brusco, no se encela el toro y ni siquiera en el frenón de la embestida por derecho alcanza el pase a ser limpio. Conste que hasta el enganchón se le corea en una Plaza que históricamente, aun en sus peores momentos, no se traga la aspereza de pases como los que pega. Tan tosco que en el parón ha querido tocar desesperadamente al astado para salir enganchado en lo que ayer desahogaba la otrora sutileza de su muñeca.

Increíbles las volteretas.

Una por el afán de meterse entre los pitones de un toro que requiere espacio en plenos medios. La otra no obedece sino a verse la muleta alcanzada.

Y el diestro caído.

La estocada, entera trasera y algo tendida, solo es premiada por nueva graciosidad de Jesús Morales, el nefasto Juez de Plaza.

Protestada y fuerte, cual debe de ser, por la poca Afición que alcanza de milagro un boleto.

La mala noticia es que José Tomás solo mata un toro de Los Encinos para nueva caída en propia trampa. Jugar con dos barajas siempre es malo, tener las peores manos de ambas es el riesgo y la consecuencia.

De ahí que el río revuelto se lo lleve Joselito Adame, con un toro, el segundo que saca casta pese a rajarse al final que pone emoción a los lances del hidrocálido y con el que en el quite combinado, pese a desarmarle, consigue remontar y encender el ánimo en la villatina y posterior larga. Luego la faena, completamente, salvo una tanda deslucida, derechista, tiene emoción pero demasiada rapidez, Adame muestra buen toreo por momentos pero también velocidad ante el reservón pero emocionante astado.

Así como un pésimo manejo de la espada.

Nuevo chalecazo, hace guardia. Tal como la semana pasada.

Mal comienzo de la esperada cita.

Sin embargo, la cosa ha podido enmendarse con el berrendo en cárdeno tercero, precioso y veleto astado, demasiado retacado quizá y al que el José Tomás no alcanza a sujetar con lucimiento en el capote, apenas dos lances y al rematar, en síntoma de poco temple, se cuela y le pone en problemas.

Este azucarado astado –en referencia a Tequisquiapan– empuja de inicio pero se duerme luego en el peto. Alejandro Prado da una brega exacta y larga que solo la inutilidad de Sergio González, por segunda semana consecutiva, que no acierta con los garapullos hace que pase por cuarta vez, aquí el berrendo se descompone y de ahí la urgencia de José Tomás de cambiar el tercio con dos pares.

Pero está en La México, aunque por la asistencia no lo parezca.

Él mismo sabe que poco puede durar el toro y está en lo correcto. Pero también es preciso decir que a un toro débil como este, con la bravura tan corta y la casta inexistente, con sospecha de mansedumbre, puede ser aliviado por la llave que olvida José Tomás o acaso el óxido del casi retiro le hace dejar fuera de la espuerta: el temple.

Que aparece en su mejor y único momento de la corrida, tras inicio alternado a los medios, dos tandas con la derecha muy lentas y plácidas levantan esperanza e inyectan moral al torero, no obstante el toro muestra la tentación de salirse del engaño y, además, otra vez al final, engancha. Luego, cuando descuelga, José Tomás consigue estar algo más despacio, dos naturales cantados y largos pero que el enganchón siempre presente los desluce.

Por eso la cosa no enciende, no rompe.

Ni tampoco hay entrega.

Es entonces cuando el colmo de la necedad aparece. Tres intentos, tres de cambio de mano por la espalda para ligar al natural frustran todo intento de cohesión y ligazón, con la faena del torero cortada de tajo por la mansedumbre del toro que se va a las tablas. A campo abierto, José Tomás permite que el berrendo, sin subírsele a las barbas, haga la graciosa huida y deja la apasionada entrega…

En suspenso.

Años tarda en volver, en razón, a la derecha, sobre molinete y dos tandas ligadas, una donde se regodea, el momento más redondo de su actuación, donde se impone, no obstante lo cabeceante del berrendo que tiene una embestida larga y pastueña, que le deja estar y recrearse incluso en dos derechazos lucidos. Pero es todo, porque José Tomás se amontona en tablas, incluso cerca está de otro percance a la salida de otro pase enganchado.

Pinchazos y descabellos.

Aviso y división.

Así pues, el toro más hermoso de la corrida, un bordado de reunión de los pitones y rectitud del lomo, es de Los Encinos y toca a Adame. Con este el hidrocálido tarda años en centrarse, desde salida, con el capote, está sobre piernas y apenas sentir al toro echa para atrás y pide a los picadores salir. Un toro de una clase buena, no puede ser toreado con tan por fuera, tan esa así que se descompone cuando Joselito queda mal colocado.

Por ello echa el cuerpo para afuera, cosa que divide a la afición y echa mano de las cercanías, donde le enganchan y donde, aun así, el toro mete la cara.

Se aburre de tanto pasar. Y de tanto ser pinchado.

Entonces la bronca se desata cuando salta el quinto.

En el colmo de la decepción de la gente, irrisoriamente se devuelve un toro mejor presentado que otros tantos. Morales, el intento de Juez, hace lo que no otras tardes y devuelve al protestado, que por cierto era bien construido. Salta un Xajay feo y corralón que poco vale. José Tomás apenas le da un quite por chicuelinas, las buenas noches y se deshace de él, entre las protestas de un público que simplemente no lo ve.

Que ni si quiera una gran bronca pega.

Y el camino a la barrera parece la ruta a la antigua Tlacopac, con la noche a cuestas y el burladero a modo de callado ahuehuete. Entre una batalla alocada en los tendidos y las rechiflas a la decepción tomasista y la triste consecuencia de dejar en el banquillo los mejores años de la juventud torera de un diestro que dudamos, a diferencia de Cortés y de otras figuras caídas, regrese a Mixcoac.

A sacarse la espina.

Adame, el hidrocálido, con un festín de “Pelea de Gallos” incluida, se encuentra otro toro repetidor, el sexto, su segundo de Los Encinos que tiene la mala suerte de caer en sus bullangueros trastos o en el manido truco, cada ocho días es igual, de la cascada zapopina, movida y efectista.

Acaba haciéndole pasar pese a la falta de fuerza.

Los desplantes, la bagatela de las zapatillas y la estocada arriba hacen el trabajo y Morales, en otro bandazo, da las orejas, que nadie pide. Y una salida a hombros artificiosa. Al menos la cuota orejeril se cumple.

La expectación no.

Decía Bernal Díaz del Castillo, todos sabemos donde, que al escapar hacia Tacuba el Bachiller Alonso Pérez se dirigió a Cortés diciendo: “Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer.” Entonces el Hércules de Extremadura tan solo hizo notar que la tristeza iba por lo que costaría ganar, más bien enseñorear, la Gran Tenochtitlán.

Porque en tales hombres no cabía la mínima posibilidad de renunciar.

Estas cosas pasan en los toros pero ayer José Tomás renuncia sin querer al señorío y a lo que en sí es lo único en que quizá sí que ha pegado el petardo y sobre lo que sí valdría la pena estar triste.

Lo único que una figura del toreo no se puede permitir, jamás…

La medianía.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 31 de 2016. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Lleno en tarde espléndida sin viento, salvo repentinamente durante el último tercio la lidia del tercero. Mucho ambiente. Se dilata la salida del primero por diversos homenajes al cuerpo médico como al aficionado Gonzalo Martínez. Fatal la Autoridad, otra vez por medio de Jesús Morales al aprobar y luego devolver al quinto y aprobar igualmente a su sobrero, así como al premiar al primer espada tras el primer turno y soltar dos inexplicables orejas tras la lidia del sexto.

7 Toros, 3 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en segundo, tercero y quinto lugar. El quinto fue devuelto de inmediato por supuesta falta de trapío. Desiguales de presentación y vario pintos. Con emoción el segundo pese a solo verle por el pitón derecho y salir con la cara alta, noble y descastado además de débil el precioso aunque basto berrendo segundo; 1 de Xajay (Verde y Rojo) quinto bis, basto y cornalón de mal juego; y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Verde y Rosa) Muy feo de cara alargada, astiagudo y astifino el débil y mansurrón primero, de gran clase por pitón derecho el sexto y pese a durar menos, con lidia a más el sexto de la tarde.

José Tomás (Rosa y Oro) Oreja con fuertes Protestas, Saludos con División tras Aviso y Bronca tras aviso. Joselito Adame (Negro y Oro) Silencio tras Aviso, Leves Palmas y Dos orejas.

El segundo espada salió a hombros.

Los de plata siguen sin estar a la altura, salvo Alejandro Prado y Manuel Martín de la cuadrilla del primer espada. Saludan Héctor Rojas y Christian Sánchez en el sexto.

2 Comentarios »

  1. En toro de regalo esta crónica flamígera mi estimado, me quedo con esas dos tandas de derechazos y esos dos laargos naturales donde paró el tiempo. Y con una frase de alguien que usted conoce que leí “ni el mito se derrumbó ni el de Aguascalientes se encumbró ” que me parece que en mi opinión resume lo que se vivió el Domingo pasado.

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