Roca Rey ¡El torero que le mete sustos al miedo!

Por José A. Vázquez Benítez.

Lo arriba escrito, la frase que da título a la columna no es ninguna exageración, realmente, se trata del torero que asusta de valiente a quienes le ven torear y que le mete, le pega sustos al miedo.

De malva y oro; faja y corbatines negros ha salido el domingo en La México con la ilusión reflejada en el rostro y los testis bien ajustados en el terno, bien liado el hermoso capote de paseo bordado en flores.

Días antes, Andrés Roca Rey había expresado:“Siempre me vi toreando en La México, pero no lograrlo tan pronto”.

Vino con la intención de reventar La México y que el público saliera satisfecho de verlo en su debut y conformación de alternativa.

Mucho nos ha gustado que no haya iniciado sus faenas de rodillas, ni abusando del toreo tremendista, simplemente, y se dice fácil; toreando ajustadísimo; difícil es ver, saber terminado el pase, por dónde pasó el toro, si el espacio destinado a ello lo ocupaba, sin moverse el torero.

Su toreo es un verdadero desafío a las leyes de la física, específicamente la de la impenetrabilidad de los cuerpos aquella que dictan:“Dos cuerpos no pueden ocupar al mismo tiempo el mismo lugar, y el mismo espacio”.

Toda la publicidad, que resultó insuficiente, pues la entrada no pasó de ser buena sin llegar al entradón, se convirtió en el marco, para un sonoro y merecido triunfo del torero de Apizaco. Sergio Flores, que de “jorongito” que era, pasó a ser un verdadero “cobertor eléctrico” encendiendo la plaza, prendiendole fuego a los tendidos, con su toreo muy, muy alargado, de aquí hasta allá, aguantando de manera enorme, muy vertical y mandón.

A posteriori de la corrida, el de Apizaco declaró que cuando la gente le preguntaba que:¿Cuándo toreaba en México? Al dar él la fecha le respondían: “Ahhh, cuando torea Roca Rey”. Y, el resultado final ha sido un triunfo absoluto de Sergio a quien la gente ya conoce bien y aprecia su quehacer torero.

El que ha estado otra vez fatal es el güey del palco, dejando claro que lo que les espanta, lo que les hace perder el juicio es el miedo escénico. Lo ocurrido ha sido un verdadero sainete, argumento de drama barato, pleito de vecindad, el puro chisme, así de sencillo…

Durante el sorteo, como ha venido ocurriendo en las últimas corridas se pactó entre autoridades, actuantes y sus representantes, que:“NO HABRÍA TORO DE REGALO”, pacto, compromiso no escrito: Pacto de caballeros, se le llama.

Y en el ruedo antes de tirarse a matar el torero del Perú levantando la mano con el índice anuncia que regalá un séptimo toro. Importantísimo decir que no solicita al palco permiso para hacer el obsequio, repito; anuncia que lo regala, y el güey del palco se pone de pie y ceremonioso hace ademanes y actitud de que está aceptado el regalo.

Para luego tomar el micrófono y suicidarse al decir: “No habrá toro de regalo. La empresa No autoriza el de regalo”.

Cuando en ese momento lo procedente era decirle al regalador: ¿Qué te pasa, si quedamos que “NO HABRÍA REGALOS”?,en vez de aceptar y sancionar con su actitud el obsequio ante el temor del escándalo por la negación qué según el trato hecho procedía.

Y, aquí viene lo peor de la tragicomedia; ¿Por qué el 5 de febrero día del aniversario de la gran plaza, si se aceptó que el francés Castella regalara un toro?

Luego vino la telenovela en el callejón que desafortunadamente no llegó a los golpes, pues el señor Herrerías es como los perros escandalosos de pueblo; ladra mucho, pero no muerde.

Y todo quedó en manotazos y gritos. La culpa del pleito de verduleras: Fueron los representantes de la Delegación (¿Todavía se llama así?) que asisten a las corridas al callejón a ingerir cerveza en vasos rojos y cometer una que otra estupidez; ellos fueron los que no permitieron que se diese el de regalo, haciendo cumplir lo pactado.

El Juez erróneamente culpó a él bigotón de esto; los “Palillos” se rencabronaron de la negación, pues el toro a regalar era de su ganadería y obvio, esperaban el triunfo de Roca Rey.

Había también en los corrales dos reservas más de Manolo  Martínez que, el ex caporal de ese fierro, hoy, MVZ Herrerías obviamente, de darse el de regalo, exigía que fuese de ese hierro. Y era al apoderado Tomás Campuzano a quien también metieron en el entuerto, quien tenía la responsabilidad de decir de donde era el de regalo.

Las cosas, ante la desilusión de todos, nunca llegaron a los golpes, todo quedo en gritos y manotazos, sin sombrerazos, pues ni Herrerías ni los “Palillos” usan sombreros y, al momento, se ignora si Televisa usará esto como argumento central de una de sus telenovelas de nombre “Herrerías, tu desamor da risa”.

Momentos antes durante la faena del quinto se escuchó algo que resultó impactante, alguien del tendido alto gritó: ¿Cejas, regala un toro!, la respuesta fue unánime y sonoramente dramática: ¿Nooooo! Así puede resumirse la actuación de Arturo Macías que enfrentó la realidad de la plaza que ¡Todo da y todo quita!

En la Santa María

El viernes por la noche en la Santa María de Querétaro se dio un cartel de los que deben darse más: Ponce, Morante y El Payo, con el triunfo del valenciano cortando 2 orejas 2.

Eso en la Santa María, mientras, que el famoso y estimado “Pollo” Torres Landa se anoto otro cañonazo taurino, porque solo el “Pollo” tiene los suficiente huevos para programar algo así; un cartel que le permitirá de seguro llenar “su” plaza, en “su” fraccionamiento Juriquilla en Querétaro, con un cartel que incluye a Pablo Hermoso de Mendoza, Ignacio Garibay, y Andrés Roca Rey, es decir un hispano, un peruano y uno de los nuestros, y sí usted se pregunta por qué así, o a la manera de los chavos de hoy: ¿Cómo así? Pues para responder tenemos que reiterar que Torres Landa tiene la valentía empresarial para programar algo así. Y si la inquietud nos hace preguntar: ¿Por qué no rematar el cartel con un zotolucazo o un adamazo?

La respuesta es que en primer lugar Nacho Garibay lo merece, tiene los méritos suficientes para aparecer ahí acartelado, y en cuanto a los otros dos, o sus a$piracione$ económica$ se fueron por arriba de lo que realmente valen o, lo más probable, ninguno de los dos quiso exponerse a la confrontación con el chaval peruano que viene acabando con todo. ¡Vaya usted a saber!

Lo cierto es que ese cartel de tronío, como deben ser los verdaderos carteles se dará en esa bella plaza de Juriquilla mañana viernes 19 de febrero por la noche.

La plaza que sí logró reventar el chaval del Perú fue La Petatera en Villa Encarnación de Álvarez, Colima, cortando 4 orejas 4 y un rabo en cartel mixto con Pablo Hermoso de Mendoza, y “EL Payo” que se fueron en blanco; un peruano, español y nacional nuestro,

¡Como debe ser!

Fuente: http://intoleranciadiario.com/detalleOpinion/5555/puyazos-con-la-punta-de-la-pluma/el-torero-que-le-mete-sustos-al-miedo

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