El Fandi hubo de matar al cuarto, que presentaba trazas, cuando se rompió una pata. Cayetano, bien con el capote, mal con el estoque
La última Corrida de Feria de la Magdalena se cerró también con la puerta grande, esta vez para Talavanteque sumó dos orejas, con el segundo y el quinto de la tarde. El Fandi perdió el trofeo a la hora de matar el primero, y tuvo que matar al quinto sin torearlo cuando éste se rompió una pata. Cayetano estuvo muy bien con el capote, pero erró con el estoque. Los toros de Zalduendo, bonitos, bien presentados y con buena lidia.
EM/Castellón Información
Última Corrida de Feria de la Magdalena, con toros de la ganadería de Zalduendo para los diestros: El Fandi, Talavante y Cayetano.
Los toros de Zalduendo eran bonitos, estaban bien presentados, y tenían fuerza, en general presentaron una buena lidia.

El cuarto de la tarde, ‘Atildado’, negro mulato, pesaba 552 Kilos. Era un toro grande, bonito, con fuerza. Cuando salieron los picadores se fijó a la primera en el que situaba junto a la puerta de caballos, y no hubo quien le distrajera para que no acabara entrando con tal fuerza, que caballo y picador rodaron por los suelos. Entró dos veces a varas, en uno y en el otro. Cuando el diestro pidió el cambio, el toro seguía muy entero. El Fandi puso tres pares de banderillas magistrales. Había Corrida. O eso parecía, porque en el trance, antes de entrar al capote, el toro se partió la pata trasera derecha.
El animal, así y todo respondía a todos los envites, pero el público empezó a protestar. Pedían el cambio al presidente. El Fandi esperó órdenes. El presidente consultó. Y finalmente solo quedó una alternativa. Una vez que había empezado la lidia el torno podía volver a corrales. Tocaba matar, y matar cuanto antes, en vista de que el toro cojeaba y seguía dispuesto a plantar cara al desafío. El Fandi dio muerte a ‘Atildado’.
El quinto de la tarde, ‘Protegido’, negro, de 545 Kilos, también presentó fuerza y ganas. Entró bien a varas y se dejó lidiar, aunque el anumal desconfiaba y en algún momento estuvo a puntod e ar sustos. Talavante lo lidio bien y fue a por el estoque. Como acostumbra, ya con el estoque de matar en la mano, aprovechó para dar algunos pases más, al estilo de José Tomás, y para tantear al toro. Buena estocada, pero el toro no doblaba; aviso. Talavante esperó, y el astado espir´ño sobre el ruedo. Una oreja, y ya puerta grande.
El sexto, ‘Sordo’, negro mulato, 578 Kilos. Era grande, grande y bonito, tardó algo en darse por aludido pero luego entró dos veces a varas y no renunciaba en su empeño de atacar al caballo. Cayetano hilvanó pases, le saco partido. El diestro toreaba descalzo, y no perdía oportunidad para marcar al astado con un estilo elegante, y señorial. De nuevo el gran enemigo del torero fue su estoque. Dos pinchazos, media estocada y descabello. Aplausos.
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