Las herramientas de selección con los que cuentan los ganaderos de toros de lidia son diversas, una de las labores en el campo más hermosas es el tentadero de hembras y de machos, en el primero se eligen a las futuras madres y para ello se utilizan capote para calificar la calidad de la embestida, así como los grados de bravura de la embestida y en la segunda, a cuerpo limpio o si se va a elegir a un semental se usan los engaños conocidos así también el capote y la muleta.
Se cuenta con los libros de la ganadería, en dónde registran la calificación histórica de la ascendencia o descendencia para la selección de madres, padres y empadres.
Cuando el toro de cualquier ganadería se lidia en público, este último sin el antecedente del trabajo ganadero, se pronuncia por el indulto de un ejemplar que a su modo de entender, fue excelente.
En conjunto el público juzga el fenotipo o forma física y el genotipo o comportamiento que incluye como condición positiva, la acometividad, el acudir con fijeza y mantenerse atento a los ligeros toques de capote y muleta, su duración, alegría, que humille al máximo, el galope y el recorrido.
Los ganaderos de hace muchos años no eran proclives a que a sus reses se les concediera el homenaje del indulto al saber que el destino de su res era hasta la suerte suprema, pero el tiempo cambio y hoy es distinto, el público también opina, tiene peso en la decisión.
En el papel de testigo en Irapuato el 20 de marzo de 2016, con un magnífico toro de Begoña, según escuché decir en una entrevista a Juan Pablo Baillères decir “para vacas” denominado Mil Sonrisas, el público exigió y consiguió para el toro el reconocimiento y para Arturo Macías la faena número 18 de indulto en su carrera.
Me preguntan ¿Fue justo? No le vi en vivo, me lo perdí, pero entiendo que gran parte del público, el ganadero, el torero y el juez, en el juicio final de la lidia contestarían que sí; ya frías las mentes, probablemente se encuentren mil razones para fustigarlo, pero: ¿Quién puede ostentarse como dueño de la realidad absoluta?
Mientras lo piensa; la cierto es que nunca habrá consenso y esa entre otras características, es lo que hace tan apasionante al toreo, arte efímero y subyugante para quienes nos gusta.
La corrida resultó exitosa para Pablo Hermoso de Mendoza, quién lidió dos toros de Los Encinos a cuya dehesa, en Guadalajara en pocos días le indultaron dos toros, el más reciente el del 13 de marzo de 2016, con gran faena de Juan Pablo Sánchez, que por cierto en Irapuato el 20 de marzo perdió trofeos por fallar en la suerte suprema y vio partir en hombros al finalizar la corrida al rejoneador navarro y a su colega y paisano, Macías.
Son tiempos modernos en los que el público cuando puede, exige para el toro el honor de retornar con vida a la dehesa y dado su papel protagónico es justo tomarlo en cuenta y viene a colación relatarlo, producto de la emoción que causa relatar los hechos de la tarde fresera en la que el comportamiento de un toro fue el epicentro de la tarde tradicional en Irapuato.



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