Por Alberto Fraile.
Los muletazos que dio ayer Alberto López Simón al tercero de la tarde despertaron al público de una corrida aletargada que estuvo marcada por la falta de contenido y el escaso juego de las reses de Jandilla.
El torero mostraba anoche desde su habitación del Hotel Colón sus impresiones sobre la actuación llevada a cabo: “Me llevo unas sensaciones muy bonitas por haber escuchado y sentido a la afición de Sevilla en el primer toro”.
Las expectativas generadas en torno a la ganadería de la undécima de abono no se cumplieron. “Esto es el toreo muchas veces”, señalaba el diestro ante el desarrollo de los astados.
“En ocasiones, las corridas con tantas garantías sobre el papel como la de hoy también fallan. Esperemos que lo que le queda de camada saque un poquito más de fuerza. Está claro que es una ganadería que se encuentra entre las de máxima categoría. Todos podemos tener un traspié”, indicaba.
El madrileño se gustó especialmente con los pases ejecutados frente a su primer oponente, con los que caló pronto en los tendidos e hizo sonar la música. Los derechazos templados y el manejo con la espada tuvieron como recompensa la única vuelta al ruedo de la tarde.
“El primer toro no me ha dejado rematar la faena como quería, sobre todo los finales. A pesar de ello, he podido estar muy a gusto. A un animal con esa clase hay que tratarlo con máxima suavidad y lo mejor que uno pueda. Una pena que no haya tenido más fondo”, explicaba.
La falta de raza y emoción del sexto toro -su segundo- dejó a López Simón sin posibilidades para acariciar el triunfo.
López Simón regresará el 25 de septiembre para la Feria de San Miguel. Entonces compartirá cartel con Castella y Manzanares.
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