Opinión: El Periodismo se Encoge 

Por Jesús Zarate.

Desde esta tribuna le mando un afectuoso abrazo a Martín Banda, colega regiomontano de la fuente taurina y quien fue separado de su trabajo en el diario El Norte, debido a la difícil situación económica por la que atraviesan los medios de comunicación, en especial los impresos, según se lo hicieron saber al momento de darlo de baja.

A Martín lo conozco desde hace dos décadas, cuando laboraba en aquel entonces para  nuestro periódico hermano, el Diario de Monterrey, hoy parte de los Milenios, siempre encontré en Martín a un compañero dispuesto a ayudar.

En primer lugar siento la situación por la que atraviesa Martín al dejar su casa de trabajo en la que estuvo por espacio de 15 años, pero también es un ejemplo más que la clase periodística taurina está en extinción.

No es ninguna exageración aseverar que ya no hay periodistas de toros que puedan sustentarse de su labor en un medio de comunicación, la realidad de los cada día más reducidos espacios taurinos en los medios ha reducido a tres grupos a los comunicadores taurinos.

Por un lado están quienes se ganan la vida de una actividad diferente a la comunicación taurina, y aunque pueden ser grandes profesionales del periodismo, no dependen económicamente de sus publicaciones de toros. 

El grupo más numeroso y que se multiplica, es el de los comunicadores con especialización taurina, pero que también cubren otras fuentes; hasta aquí no hay nada de malo.

Pero la triste realidad es que estos periodistas tienen el doble rol de comunicadores y agentes de relaciones para toreros, ganaderos y empresarios, con lo cual pierden por completo independencia o autonomía respecto a la fuente que cubren. Son los que escriben libros biográficos, que por cierto cobran muy bien al personaje en cuestión, que lo mismo son maestros de ceremonias en ruedas de prensa.

Por desgracia, parece que se toma como una actividad normal, y terminan siendo los pregoneros que tapan los vicios y las fallas del medio taurino.

El otro grupo, por fortuna una minoría, lo constituyen los improvisados, que solo buscan protagonismo y una acreditación para entrar a la plaza, y por lo general pertenecen a medios de comunicación desconocidos.

Me queda claro que la cantidad y calidad de los periodistas taurinos es proporcional a la salud de la fiesta brava en general, cuando periodistas como Martín dejan de tener trabajo, es que algo muy malo está sucediendo. 

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio.

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