​Ocho con Ocho: Tiempos de cambio Por Luis Ramón Carazo

Plaza Mexico más de medio siglo de grandeza.
Plaza Mexico más de medio siglo de grandeza.

Por Luis Ramón Carazo.

El jueves 3 de noviembre, cuando se dio el anuncio de la puesta en marcha de la Temporada Grande 2016-2017; para el 12 de noviembre de 2016, con el  gran cartel encabezado por Zotoluco e integrado por dos toreros españoles, Manzanares y Talavante, con los toros de Bernaldo de Quiros, hubo de inmediato quienes me preguntan por la Ley de Espectáculos del Distrito Federal y el Reglamento Taurino en cuanto lo licito de así hacerlo y respondo; si la Delegación Benito Juárez y el Gobierno del Distrito Federal, hoy ciudad de México, lo autorizan, no es necesario buscarle tres pies al gato.¿Qué sentido tiene limitar la oferta de toreros extranjeros? Si los toreros mexicanos están de acuerdo en no hacerlo,  con ciertas reglas.

¿Qué sentido tiene que el gobierno limite a las empresas el número y calendario de festejos? En la economía actual se requiere de empresas de espectáculos muy dinámicas y  el futuro de la fiesta depende de su éxito en la taquilla.

En la mayoría de los países que hay corridas de toros los reglamentos taurinos tienen rango gubernamental tanto el punto de vista del orden público como el técnico. El caso de Francia es distinto, el Reglamento que ahí se aplica no tiene el mismo rango legal sino que surge de una asociación de carácter prácticamente privado, la Unión de las Ciudades Taurinas de Francia.

En la ciudad de México, la Ley de Espectáculos y el Reglamento Taurino,  además del ritual, abarcan aspectos tales como cuándo deben dar inicio las temporadas de novilladas y de corridas de toros, así como el número mínimo de festejos, también, los porcentajes de la nacionalidad de los actuantes.

La reglamentación en muchos de los casos se convierte en obstáculo para celebrar festejos en los cuales los mejores toreros del planeta, ocupen un lugar debido al porcentaje de extranjeros permitidos, lo cual es una medida proteccionista que impide la celebración de carteles en los cuales lo que cuente sea el atractivo popular de los toreros, con el impacto económico correspondiente a los que invierten y arriesgan su dinero.

Los toreros mexicanos en el ruedo tendrán que hacer valer su tauromaquia, los extranjeros también.

En un negocio privado, ordenar a la empresa cuando dar o no festejos, es absurdo y provoca diferencias graves continuas. En mi opinión, bien valdría discutirlo y que los gobiernos locales dejen fluir una tradición que en estos momentos necesita impulso y no freno, así como que se le tome en cuenta y no se le ignore y actúe como si no existiera.

A la anterior empresa por diversas razones, le fue imposible presentar lo que hoy la nueva empresa anuncia, veamos cómo les funcionan las corridas en días continuos, interrumpir cuando es probable la inasistencia, los carteles sin restricción de nacionalidades, novilladas intercaladas con corridas de toros.

Para combatir el alejamiento popular, dejemos se apele a nuevas fórmulas y esperando que funcionen, me parece que deberíamos cabildear la desregulación de un espectáculo que en la ciudad de México prácticamente no tiene apoyo del gobierno y se corre el riesgo de una nueva forma de organizarla.

Los tiempos cambian y ya es hora de pensar más en el público. El gusto por ir a los toros,  por platicar de toros, por entender está en la génesis de los grandes aficionados, claro que sí, pero hoy, cuando nos preguntamos “¿por qué la gente no va a las plazas?”, se entiende que no acuda, entre otras razones, porque su tiempo no da para más. 

Nuestro objetivo prioritario a futuro de atraerlo y en particular a las nuevas generaciones, me parece que tiene que sustentarse en la hipótesis de lo que viene y no de lo que ya fue, tratando de regresar a tiempos idos que ya no volverán, o de veras ¿cree alguno que en las novilladas la asistencia será de la magnitud de lo que provocaban en México, Mejía, Valente y Belmont o en España, la pareja de Litri y Aparicio en sus tiempos? 

Por eso antes de seguir criticando acremente a toda la torería actual de falta de sello como antaño, también cabría entender que las épocas cambian y el aficionado ya no se comporta como lo hacían los de otras épocas. La grandeza del toreo se consigue en el ruedo, pero la leyenda y su engrandecimiento lo genera el público, bienvenida la propuesta de La México, deseamos que funcione y ya veremos que le resulta.  

Los tiempos cambian, no me cabe duda queridos amigos y quedarse quietos me parecería la peor estrategia.


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2 respuestas a «​Ocho con Ocho: Tiempos de cambio Por Luis Ramón Carazo»

  1. Avatar de Óscar López Gamboa.
    Óscar López Gamboa.

    La opinión del señor Carazo, es respetable pero no la comparto de ninguna manera de que aquí en nuestra tierra, los toreros españoles, le quiten espacios laborales, a nuestros toreros tenochas y las autoridades fomenten tal violación a los estamentos establecidos y, no poner de pretexto que en aras del espectáculo, y porqué los tiempos cambian, com defiende el citado periodista, se roben a lo español, oportunidades a nuestros toreros.

    En España, en dónde también se defiende el espectáculo con los tiempos actuales, con todo respeto señor Carazo, pura madre y de pendejos; van permitir el sindicato de matadores de allá, que actúen dos toreros mexicanos y sólo un churumbel.

    Conclusión no sea usted agachón y lame suelas.

  2. Avatar de Eugnio Guerrero
    Eugnio Guerrero

    así como la cerveza desplazó al pulque de los paladares populares, y la maruchan los tacos, ahora los españoles que en España torean toros y aquí se divierten con novillos, van a impedir al desarrollo de los mexicanos. Igual que en Colombia.

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