De los Toros con Verdad: Con enorme Perera se dio entretenida tarde 

Miguel Ángel Perera. Foto por Jorge Alberto Mendoza.

Por Francisco Baruqui.

Con todo y que la tarde invitaba a toros, clara, azulada de cielo sin nubes y clima más que agradable, la entrada resultó de un tercio de plaza para la segunda parte de la temporada tapatía.

Corrida de San Miguel de Mimiahuapam de Don Alberto Bailleres variopinta, que tan salió el mulato como el cárdeno y predominando el pelaje castaño. Toros con crianza, romana y astifinos de pitones; cinco serios con imponencia, galopando poco y sí los más con trote cochinero, que recibiendo puyazo por cabeza ya que acusaron justeza de fuerza, llegaron al tercio último con medida movilidad, varios regateando pero al acometer claros, con nobleza colaboradora como otros faltos de emotividad y transmisión, lo que era perceptible en el tono de las faenas.

Y escribo esto, porque los alternantes tuvieron que echar mano de su sapiencia, expresión y oficio —cada uno de los tres a los niveles de su momento profesional— para brindar actuaciones en las que la voluntad, el empeño y los deseos justificaron los carteles de cada uno de ellos.

Miguel Ángel Perera, ese torerazo extremeño que me impactó desde su debut novilleril en Las Ventas madrileña, atravesando en un momento espléndido de su carrera; ése en el que dominando a plenitud el oficio, pisando seguro, firme, con poder y mando, le permite inventarse las faenas llenas de contenido, valor y expresión artística, para echar para afuera su esencia torera que le hace justificarse como figura del toreo.

Comprendiendo a la perfección las condiciones de sus toros, con una claridad de mente y un estilo fincado en el temple, en la quietud, en el clavar las zapatillas en la arena girando, sin enmendar más que lo justo, elevó el toreo con ayudados por abajo con la derecha y al natural con la zurda, deletreando los pases, llevando al ejemplar embebido en el engaño, aplicando ritmo, fundando cadencia con la elasticidad de sus muñecas y el leve quiebre de su cintura.

Series que arrancaron el batir de palmas de una afición que se sintió impactada por la proyección de Perera.

Trasteos largos, exprimiendo a los astados sacándoles lo que le podían ofrecer, que no fue mucho, inventándose, repito e insisto las faenas, hilvanando toreo bueno, giros enroscándose embarrado de toro y sendos remates de pecho vaciando con verdad, sacando los pitones por la hombrera contraria para poner toda la emoción y transmitir lo que el burel, medido de casta, no hacía sentir.

Y para cuando tenía los trofeos más que ganados, a su primero propinó pinchazo hondo en todo lo alto de efectos que le mereció una oreja de las de ley, con peso, con importancia, con trascendencia, y en su segundo, tras de escuchar dos avisos dado lo prolongado de su labor, pinchar y descabellar, lo que le impidió tocar pelo de nuevo, pero saliendo a saludar a los medios en medio de sonora ovación.

Torero importante con verdad y autenticismo es Miguel Ángel Perera. Triunfador indiscutible que ha impactado en la afición guadalajarense.

Ignacio Garibay ha dejado de nueva vez justificación de que se trata de un buen torero, que tiene la técnica bien asimilada y cuenta con buen temple, tanto al lancear de capote en verónicas lentas, sedeñas y rítmicas rematadas con medias, como con la muleta buscando el toreo con lentitud, pero en repetidos momentos toreando despegadillo y sobrándose con el pico de la zarga. Se llevó el mejor lote y alcanzó momentos de lucimiento, pero sin la intensidad suficiente, recibiendo aplausos tras de cobrar entera desprendidilla en el que abrió plaza, y pinchazo y entera al cuarto, que con el otro suyo conformaron el mejor de los lotes del festejo.

Y cómo está madurando Diego Silveti…

Se le refleja en su pisar seguro, sintiéndose y desarrollando una actuación lucida, muy acorde al juego que sus bureles le ofrecieron, haciéndose aplaudir en ceñido quite por gaoneras echándose el capote a la espalda y rematando con revolera, para con la muleta…

Con la muleta emociono con un cambiado por la espalda de inicio en el centro del ruedo, y darse a torear por abajo por los dos lados y con ambas manos, cuajando muletazos templados, pasándose cerca al astado, para intercalar desde el molinete como el desdén rematando con pases de pecho que se le jalearon.

Tras estoquear al tercero de entera de efectos, con el más que deslucido sexto que no ofrecía condiciones de lucimiento, regaló un sobrero de la misma ganadería que tampoco era de triunfo, mirándose Diego voluntarioso y con empeño tratando de agradar en todo momento a la afición tapatía.

Creo que Silveti está llegando a esa etapa en la que cuando se domina el oficio, le permite al artista desbordar lo que dentro de sí trae como mensaje artístico de torero. A seguir su camino…

Me queda claro que las corridas en sábado no motivan tanto como las domingueras. Cosa pues de tomar en consideración…

Publicado en El Informador 


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Perera Salva la Tarde en La Nuevo Progreso  Por Edgar Flores.

Se abrió la feria de aniversario de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, en sus primeros 50 años de vida, y aunque no resultó como todos esperaban, la corrida inaugural de este serial tuvo matices de interés y poco triunfo, y fue el español Miguel Ángel Perera el encargado de cortar la única oreja de la tarde en el coso tapatío.

Se lidiaron astados de la ganadería de San Miguel de Mimiahuapam, diversos de juego pero cumpliendo todos en varas. Acusaron los tres primeros debilidad y sosería en muleta, pero se dejaron echar mano de los diestros, con la mejor nota el primero y el quinto de la tarde.

El ibérico Perera ofreció los mejores momentos de la tarde. Con su primer astado estuvo en plan de figura, inventándose una faena a un toro parado y soso que no se prestó para el toreo ligado.

Sin embargo, el español pisó terrenos comprometidos, sometiendo a su toro y logrando detalles de mucha calidad, jugándose los muslos y sacando así lo poco que tuvo que ofrecer el abre plaza. Una media estocada de efecto fue suficiente para conseguir la única oreja de la tarde.

Con su segundo estuvo en mejor tesitura, pues su astado ofreció más cualidades para el toreo. Perera firmó tandas de mucha calidad por la diestra que le fueron ovacionadas y coreadas por la afición. Valor, temple y hondura fueron los detalles más destacados de su faena, la que lamentablemente reprimió al fallar con la espada y escuchar dos avisos, para despachar a su último astado de pinchazo hondo y tres golpes de descabello.

Para el capitalino Ignacio Garibay, primero en el cartel, fue una tarde de buenos detalles, pero sin conseguir culminar ninguna de sus dos faenas. Estuvo voluntarioso y con esporádicos derechazos de buena factura con el último de su lote, al que logró cuajarle tandas de transmisión que se le jalearon fuerte. Falló con el acero y dejó ir lo que pudo ser una oreja para su cuenta.

Quien cerró plaza fue Diego Silveti, quien no tuvo una buena tarde en la Nuevo Progreso. Lidió con el peor lote de la tarde y se fue en silencio en los dos de su lidia ordinaria, echando mano del toro de regalo, un astado que pronto desarrolló sentido y con el que sólo tuvo destellos con la mano derecha.

En blanco se fue el más joven de la dinastía Silveti, con la mala suerte en el sorteo que le impidió conectar con la afición tapatía.

Apunte: Regresa Roca

El sábado en punto de las 17 horas, la Nuevo Progreso da vida al cartel de más expectativa en esta feria de aniversario. Regresa el torero peruano Andrés Roca Rey, quien parte plaza al lado de Luis David Adame y el maestro sevillano Morante de la Puebla.

Fuente NTR Guadalajara.

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