De cuando el toreo era grandeza

Manolete y Carlos Arruza.

Por Luis Carlos Peris.

Resumía el viejo torero su filosofía de vida con una sentencia determinante. Aquello de “el toreo es grandeza” amalgamaba todo lo que comprende cuanto rodeaba a la bien llamada y admirada Fiesta Nacional. 

El rumbo estaba en el ADN de cuantas varillas componían el amplio abanico de ese mundo. 

Un universo atractivo en el que el oropel no era oropel, sino oro de muchos kilates que atraía multitudinariamente para que los aficionados creciesen en progresión geométrica. 

“Ahí va Fulano” se decía con admiración al paso de una figura del toreo y qué decir de cómo se adornaba cualquier acto taurino. 

La misma aparición de los carteles de Feria tenía un boato que fue menguando hasta que ayer, Ramón Valencia, largó un pensamiento dramático diciendo que el número de festejos seguirá disminuyendo como si fuese la crónica de una muerte anunciada.

Publicado en El Diario de Sevilla.

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Un pensamiento en “De cuando el toreo era grandeza”

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