El toro, determinante para el éxito o fracaso de la larga Feria de San Isidro 2017

Dos toros de la ganadería de Victorino Martín. Cristóbal Manuel
Dos toros de la ganadería de Victorino Martín. Foto Cristóbal Manuel.

Por Antonio Lorca.

En las 32 ganaderías que se anuncian en la Feria de San Isidro de 2017, entre las que predomina el encaste Domecq, radica el misterio del éxito o el fracaso del ciclo taurino más largo e importante del mundo, que transcurre desde el jueves, 11 de mayo, hasta el domingo 11 de junio, y comprende 25 corridas, tres novilladas, cuatro espectáculos de rejoneo y los festejos de Beneficencia y Cultura, los días 16 y 17 de junio.

En total, 51 toreros de alternativa, 9 novilleros y 7 rejoneadores harán el paseíllo en la plaza de Las Ventas, que por vez primera desde el año 2012 ha aumentado el número de abonos vendidos. Según Plaza1, la empresa que dirige el taurino Simón Casas, en esta feria se han vendido 799 abonos más de los que había en manos de aficionados en octubre del año pasado; de 15.459 se ha pasado a 16.258. Y añade dos datos más: uno, a las 20 horas del día 3 de mayo, primer día de apertura de las taquillas, se vendieron 40.000 entradas (el 75 por ciento de ellas por internet, gracias a un sistema por el que se puede elegir la localidad sobre un plano de la plaza, y se pueden imprimir o descargarlas en el móvil); y dos, en los primeros festejos del año han acudido a la plaza 30.000 personas más que el año pasado en esas mismas fechas.

Sea como fuere, el toro, el convidado de piedra del que casi nadie habla, es el protagonista principal del espectáculo, y de su juego en el ruedo dependerá que la Feria de San Isidro contribuya a crear esperanza para la fiesta o hundirla en el aburrimiento.

De momento, el presidente de la Asociación El Toro de Madrid, Roberto García Yuste, ha hecho público un artículo titulado ¿Qué toro deberíamos ver este San Isidro? en el que señala que “todos los aficionados debemos saber que el toro de Madrid se diferencia de las demás plazas en la seriedad”; y añade que “el toro que pise la arena de Las Ventas debe ser íntegro, estar bien hecho, armado por delante, con morrillo y culata; que imponga peligro al torero, y respeto, miedo y admiración al espectador”. “Las condiciones del toro de Madrid deben ser la fuerza, la casta y la bravura”, concluye.

“Las condiciones del toro de Madrid deben ser la seriedad, la fuerza, la casta y la bravura”. (Asociación El Toro)

Casi nada; por pedir que no quede. El representante de los exigentes aficionados madrileños es el primero que conoce la situación actual y es consciente de que pide peras al olmo. El toro de hoy, en líneas generales, carece de las condiciones imprescindibles para generar la emoción que necesita la fiesta para su supervivencia.

Prueba de ello es, por un lado, la experiencia de la reciente Feria de Abril, y, por otro, las cómodas ganaderías a las que se han apuntado las figuras para el largo ciclo madrileño.

Alejandro Talavante es el único torero que acudirá cuatro tardes a Las Ventas y protagoniza la ‘gesta’ de apuntarse a los toros de Victorino Martín; los de Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo y Puerto de San Lorenzo completan su compromiso.

El número de abonados ha aumentado en 799 respecto a 2016

Alberto López Simón y David Mora le siguen con tres: Montalvo, Jandilla y Victoriano son los hierros elegidos por el primero; El Pilar, Parladé y Garcigrande, el segundo.

Roca Rey se ha decantado por los toros de Núñez de Cuvillo y Victoriano del Río; Manzanares ha optado por Juan Pedro Domecq y Victoriano; Perera, por Victoriano y Fuente Ymbro; a Jandilla y Puerto de San Lorenzo pertenecen los toros que lidiará Castella; El Juli ha preferido Alcurrucén y Victoriano. Y a una sola tarde acudirán Enrique Ponce, que se anuncia con reses de Garcigrande, y Morante, con las de Núñez del Cuvillo.

Como es fácil colegir, las figuras prefieren la comodidad de las ganaderías contrastadas por su nobleza y que solo en casos excepcionales destacan por la fuerza, la casta o la bravura.

Habrá otras ganaderías, más interesantes sobre el papel, pero quedan reservadas para toreros de la zona media o baja del escalafón: La Quinta, Dolores Aguirre, Rehuelga, Victorino Martín, Adolfo Martín, Cuadri y Miura.

En la larga nómina de los toreros destacan tres: Eduardo Dávila Miura, que reaparece para celebrar el 175 aniversario de la ganadería de su familia. Una verdadera gesta de figura del toreo. Antonio Ferrera, triunfador absoluto de la Feria de Sevilla, que acude a Madrid como la gran novedad del ciclo tras su retiro forzoso de casi dos años; y Pepe Moral, triunfador ante los miuras en Sevilla, y uno de los pocos toreros en activo que no aparecen en los carteles isidriles. Es de suponer que el empresario francés le reservará el primer hueco que haya en la feria.

Comienza, pues, el largo serial de San Isidro, la primera de la nueva empresa dirigida por Simón Casas, que no ha aportado novedades respecto a ferias pasadas. El particular optimismo del empresario vaticina tardes de lleno y triunfos de puerta grande. La realidad -el toro y los toreros- tienen la última palabra.

Publicado en El PAÍS

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