Opinión: Plañideras del micrófono


Hugo, Paco y Luis.

Por Jaime OAXACA

En las transmisiones televisivas de las corridas españolas, quienes narran suelen quejarse de los jueces de plaza cuando éstos no conceden orejas.

Es poco entendible la idea que los triunfos se midan por las orejas cortadas; parece un vicio de los cronistas, quieren triunfos tangibles.

En las transmisiones de la plaza México es más descarada esa petición. Los que narran, aún antes de la estocada, ya están dando por hecho que tal o cual torero merece premios, inclusive en faenas sin chiste. Esos cronistas no hacen labor en pro de la fiesta, parecen paleros de algunos diestros, defienden con gritos, y quizá con lágrimas, que a sus clientes les den premios.

Con comentarios desaprobatorios de toros descastados, faltos de fuerza o sosos, se reivindican los españoles. En México los cronistas se han convertido en cómplices de los ganaderos que eliminaron la bravura, los defienden con uñas y dientes. No sólo en la televisión, también sucede en radio y el teclado.

En todos los países y en todas las fuentes informativas existirán los sobornos, cochupos, chayotes, los maicearán, les embarraran la mano o como le diga cada quién. Por supuesto, en todos los lugares, afortunadamente, existirá prensa honrada.

Regresando a los comentaristas españoles, independientemente de sus enfados por los premios que no se conceden, no defienden al toro descastado, evitan mencionar que casi todo lo del encaste Domecq es así, pero al menos sueltan frases defendiendo la bravura.

Por ejemplo: “de nada sirve la calidad si el toro no tiene casta, raza, bravura”. “La lidia se convierte en un simulacro”. “Las embestidas sosas carecen de importancia y emoción”.

Los que narran desde La México hacen todo tipo de juegos malabares para convencer a los televidentes que el toro tiene que ser dócil, bobo, noble, que la bravura estorba porque no permite el toreo de calidad.

Se han tirado la puntada de difundir que los toros bobos, esos que van a la muleta sin ninguna sensación de peligro, son “toros con arte”. Están perfectamente definidas las dehesas con ese tipo de ganado. En el colmo de la complacencia para no enfadar a los ganaderos, utilizan el eufemismo “ganaderías comerciales”. En lugar de artistas deberían definirlos como “reses de hartazgo”, o “toros hartistas”, con “h” de hartar.

“Madrid no acepta los toros blandos”, refiriéndose a que los aficionados protestan los bureles con poca fuerza, que blandean y constantemente doblan las manos. Los jueces del otro lado del charco suelen cambiar esos toros. Ya parece que en México se pudiera hacer eso. Los aficionados saben que en el 99 por ciento de las plazas mexicanas, los jueces requieren la autorización del empresario para cambiar un toro.

Si en el coso venteño los aficionados no aceptan toros débiles, en México aceptan todo.

Aquéllos no andan con cuentos en el tercio de varas. Saben y entienden que a los toros hay que picarlos. “Es importante, no se debe perder, la bravura es fundamental, independientemente del juego posterior a la puya”. “Es el síntoma para saber si el toro tiene bravura o no”. “No se puede perder ese tercio tan importante”. Dicen del otro lado del océano. Acá existen cronistas que pretende hacer creer a su público que ya no deben picarse los toros.

Estas líneas no pretenden definir que los toros españoles sean mejor que los mexicanos, es evidente que las fiestas son diferentes. El texto intenta comparar los comentarios de allá con los de acá. Aunque con compromisos, los hispanos no abusan, no se comportan como plañideras del micrófono.

Publicado en El Popular

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2 pensamientos en “Opinión: Plañideras del micrófono”

  1. Bien a lo que escribe Jaime Oaxaca, de nuestras tenotchas “plañideras del micrófono” que no necesitamos decir sus nombres pues, todos sabemos quienes son.

    Un servidor, las define como las “hermanitas Vivanco” y la mayor de ellas; cuando se refiere a los cornúpetas bobos y sumisos que dizquen lidian aquí en la tierra del nopal y de las tunas, se le llena la boca, diciendo que son “obedientes” y yo remato; que no “rebuznan porque ladran”.

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