Comienza la Temporada Grande 2017-2018 en La México: ¿Y los Toros? 

El toro ha pasado de ser el eje de las corridas de toros al invitado incómodo.

De SOL y SOMBRA.

Este domingo comienza la temporada grande de la Plaza México 2017-2018 con un mano a mano protagonizado por Julián López El Juli y Joselito Adame quienes lidiarán (supuestamente porqué no los hemos visto todavía) toros de la ganadería de Teófilo Gómez.

Conocemos a los toreros de sobra, pero hoy jueves, faltando tan solo 72 horas para que inicie el festejo inaugural ¿alguien ha visto los toros que se han de lidiar este domingo? Muchos aficionados ya compraron sus boletos y están esperando con asías que suenen parches y metales pero ¿y los toros?

¿Que a este espectáculo no se le denominaba antes corridas de toros?

Entonces: ¿Donde está el toro?

Como bien señala la periodista Miriam Cardona “es jueves y la empresa nos atiborra con la imagen del Juli y no se diga de la muy desgastada imagen de José Adame al que ya nada más falta que salga con la leyenda 2 x 1 en el cine. ¿Y los TOROS?”

Y continua: “¿Dónde está el eje rector del espectáculo? Es jueves repito y nadie ha visto los toros de Teófilo Gómez ni siquiera en foto para el mano a mano con más tintes de máscara contra cabellera entre Juli y Adame como si de Lucha Libre se tratara, ya que al toro no lo hacen figurar aquí…”

Es muy cierto lo que dice Miriam Cardona, pero es una tendencia que viene contaminando al espectáculo taurino (antes corridas de toros) desde hace unos años, como bien apuntó el periodista Antonio Lorca el pasado mes de septiembre al afirmar que “si no hay respeto para el toro, será difícil que lo haya para la tauromaquia. Hoy solo existe la fiesta de los toreros, alentada por aficionados dadivosos y orejeros.”

Lorca señala que “hace un tiempo que el toro ha sufrido un violento golpe de estado que lo ha despojado de sus poderes y relegado a un deshonroso papel de convidado de piedra en una fiesta a la que ya no conoce ni el que la fundó. No tiene sentido alguno que la tauromaquia se siga llamando ‘fiesta de los toros’, cuando estos han sido despojados de toda autoridad y cometido estelar. Hoy no existe más que la fiesta de los toreros, alentada por esos aficionados de nuevo cuño -espectadores, no más- que se definen como ‘toreristas’.  En otras palabras, al toro bravo se le ha perdido el respeto. Son los toreros los que hacen el boicot, abandonan y, en muchos casos, condenan al exterminio a ganaderías que se distinguen por su casta, fiereza y movilidad, y aupan al podio de la fama a hierros caracterizados por su bondadosa condición y su desafortunada consideración de artistas.”

Y remata sus apreciaciones con lo siguiente: “En fin, que la emoción ha sido sustituida por la diversión, y los espantados aficionados serios y exigentes por un público festivo, alborotador y lego en cuestiones taurinas. La única solución de la fiesta está en el toro, en su recuperación, en el respeto que nunca se le debió perder. Es el toro íntegro, encastado, fiero y noble, el que tiene la respuesta adecuada a la situación actual. El único que puede hacer nuevos aficionados, y el que devolverá la emoción y la exigencia.” finaliza Antonio Lorca.

Ante esto, es quizá, un buen momento  para recordar aquella célebre reflexión de Joaquín Vidal sobre el aficionado:

“Aquello de que a los toros hay que ir a divertirse es una falsedad. A los toros hay que ir dispuesto a sufrir; provisto de lupa para comprobar la casta y fortaleza de las reses, la integridad de sus astas, el discurrir de la lidia, el mérito de los lidiadores, la calidad de los lances… Y si algo de todo esto falta, el aficionado conspicuo lo exigirá con la vehemencia que sea del caso; y si se cumple cabalmente, lo celebrará gozoso, e, incluso, puede que entre en trance y crea que se le ha aparecido la Virgen”.

Hace unos meses, el Diario de Sevilla publicaba una entrevista con Ara Malikian, el famoso violinista de origen libanés, y el título de la misma era toda una declaración: “Es un deber que cada espectador vuelva a casa emocionado’.

Se refería, claro es, a la música, pero imagínese por un momento que hablaba de toros. Esa es la clave.

Por eso nos volvemos a preguntar: ¿Donde están los toros del domingo?

Seguramente apareceran retocados antes del festejo en un video de esos que manda mediante sus redes sociales la empresa, pero: ¿Donde ha quedado el respeto para el aficionado que días previos al festejo iba a conocer los toros a la plaza?

¿Porqué solo se pueden ver los toros que se han de lidiar en la Plaza México mediante un video que dura a lo máximo dos minutos con una producción de Fisher Price y con acompañamiento musical?

¿Donde quedó el respeto al Rey de la fiesta y al aficionado que paga su entrada?

Esa es la pregunta: ¿Donde?

Twitter @Twittaurino 

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