Ciudad de México, 20 de Noviembre del 2017.
José Guadalupe Adame Montoya:
José tengo que empezar esta carta por decir que nunca has sido santo de mi devoción, es más, en un sinnúmero de ocasiones he criticado tu toreo y soy un hombre de poca fe al pensar que puedes llegar al lugar que te han hecho creer que puedes alcanzar o que ya habías conseguido, me refiero al sitio de figura del toreo y que esta noche mientras escribo estas líneas luce más lejano que nunca.
La verdad José hoy no quisiera criticarte porque siendo justos, has sido víctima de una trampa, pero es imposible no hacerlo cuando todos hemos visto como te han engañado y como tú mismo has caído redondo en la red de una mentira que te quisieron vender, que lamentablemente para tu suerte, te explotó en la cara apenas finalizaba el paseíllo.
José la verdad es que no entendemos que te pasó, llevabas todo el año quejándote que en España te cerraban el paso y en una tarde, como la malinche, tú administración te vendió un sueño imposible después de doblegarse a los caprichos del Juli.
Te engañaron y ésa mentira de que lo mejor para tú carrera era abrir la temporada con El Juli en un mano a mano, fue un vil cuento y la gente que maneja al torero español lo sabía.
Te dieron a elegir y te traicionaste a ti mismo al aceptar anunciarte con los toros de Teófilo Gómez, en una tarde en donde tenias mucho que perder y el sabio de San Blas muy poco.
Te vendieron el sueño guajiro de que alternar con El Juli en un mano a mano te podría abrir las puertas en España en carteles más importantes, pero hoy tras una tarde cuesta arriba, sabes que todo fue una mentira. Porque un triunfo con esos novillotes en España no iba a emocionar a nadie.
Te usaron José, te usaron como trapo y tú administración no te defendió, al contrario, te vendió y accedió a que torearás un encierro justo de presencia y que le ayudarás al Juli a llenar el numerado, porque entre sus imposiciones para inaugurar la temporada estabas tú.
Pero también José te pusiste de pechito con tú actitud comodina y pecaste de soberbia al imaginar que al Juli le podrías competir como lo hiciste con José Tomás, al que agarraste en sus horas más bajas. Ya ni modo José, caíste en la trampa mortal de tus apoderados y de Luis Manuel Lozano, porqué El Juli es un todo terreno y tiene más sitio que todos los toreros del escalafón mexicano juntos.
¿Qué había que intentarlo?
Es cierto, pero con otras formas y otras condiciones, lo lamentable es que a ti también se te dan los asuntos en lo “oscurito” y aprovechando que El Juli había pedido los teofilos con cara de estudiantes en primavera, quizás pensaste que en una de esas pegaba, pero ya vimos que lo único que te pego ayer fue el maltrato que te dio la afición durante toda la tarde.
Te preguntarás ¿Porqué la gente estuvo tan dura contigo?
En primer lugar, porque no te defendiste con categoría e inteligencia del repaso que te dio el Sabio de San Blas (ni las manos metiste) ya qué más allá de algunos momentos con tu primero, en donde por cierto te despatarraste en exceso y te costo muchísimo templar a tu astado, con el resto de tu lote luciste como un principiante que esta muy lejos de aquella figura del toreo que nos han querido vender. Bueno, en un acto desesperación hasta pusiste banderillas al sexto, siendo este tercio lo más destacado de tu grisácea actuación.
En segundo lugar, porque últimamente hablas más fuera de los ruedos que dentro de ellos, pero si con el tropiezo de ayer no te bastó, el próximo tres de diciembre ante el Maestro de Chiva Enrique Ponce tendrás la osadía de lidiar nuevamente tres toros de Teófilo Gómez.
¿No te digo José? las figuras europeas ya te agarraron de su puerquito.
Pero la culpa no es del indio si no de aquél que lo hace compadre y tu también en tu país has abusado de la comodidad que en Europa no te permiten.
Por eso en tercer lugar y para rematar esta carta, te recuerdo que no hay peor enemigo de un mexicano que otro mexicano, y que tú como la primera figura del toreo en Méxice que supuestamente eres, tenias que haberte impuesto en tu país y exigido al Juli otro ganado, pero como no lo hiciste fuiste cómplice de una estafa hacia un público que como tú mismo lo viviste, lamentablemente ya no cree en ti.
Que pena me da tú caso José, te engañaron y tú mordiste el anzuelo con tanta entrega, que de verdad no hay manera de defenderte en esta ocasión.
Lo triste es que para el próximo tres de diciembre otra figura española también te pidió con los teofilitos + los Julio Delgados y tú como Juan Diego de rodillas en el Tepeyac, le dijiste que sí.
Por eso la fiesta en México esta como está, porque ni sus propios toreros son capaces de dar la cara por ella y por su afición, no solamente en el ruedo si no también en los despachos. Siendo sinceros José, este tropezón que más bien parece un socavón, te lo tienes bien merecido por esta vez.
Que te sea leve la realidad.
Atentamente,
Juan Carlos Valadez.



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