‘El Panaderito’ se retira

Por Juan Alfonso Romero.

Así lo anunció el pasado viernes a los medios de comunicación y a la opinión pública en general. Después de una larga, intensa y sacrificada carrera ese niño que apenas con ocho añitos ya se había puesto en marcha en el mundo del torero anunciaba que a final de 2018 se irá de la vida activa profesional. Una trayectoria en la que se ha ganado el respeto con sangre y sudor. En la que le ha costado múltiples cornadas y batallas superadas e incluso se podría decir con el máximo respeto y cariño que a él sí le ha costado “un ojo de la cara” llegar a lo más alto en su carrera profesional.

El viernes pasado, Juan José Padilla, Torero de Jerez, anunciaba que cuando finalice la temporada próxima 2018 se corta la coleta. Quien conoce a Juan sabe que además de torero valiente de raza y lucha sin temor amante de su profesión, es una persona excelente llena de humanidad. Preocupado siempre para que salgan adelante sin dejar atrás a nadie de los suyos. Orgullo de hijo para unos padres que han sufrido igual o más que él todas las cornadas del toro y las de la vida que no deja secuelas externas pero te funde por dentro.

‘El Panaderito’, como conocimos en sus principios al maestro Juan José Padilla por su vinculación familiar en el sector del pan, deja una forma de vida ejemplar. Te guste o no te gusten los toros , estés a favor o en contra, es indudable la entrega, el amor incondicional, el afán de superación y el enorme espíritu de sacrifico del que puede hacer gala este hombre ejemplar ante la vida. Padilla contiene el gen que deberíamos tener una gran mayoría de personas en nuestro paso en esta vida. Muchos ante la mínima dolencia ya están en el médico pidiendo la baja por un latigazo o ‘cuponazo’ cervical o ante cualquier huesecillo que nos duela. Juan José Padilla , a mi modo de entender, se ha cargado el baremo o tabla de incapacidades laborales y el criterio de valoración del daño corporal, porque si un torero puede seguir ejerciendo su trabajo con un ojo menos pues fíjate la de gente que hay de baja disfrutando de ‘paguitas’ por lesiones comparativamente incoherentes o desproporcionadas con las de Padilla.

Este luchador nato insaciable e incansable ha visto pasar la muerte por su lado en varias ocasiones e incluso mantener un diálogo fluido con ella, pero creo que la misma muerte se ha asustado y ha salido corriendo del miedo ante la energía y el positivismo vital de Juan José. Yo lo conocí en la Escuela de Tauromaquia de Jerez donde venía a entrenar algunas veces y por mi vinculación en esa época con el mundo del toro. Juan solía venir por la Plaza de Toros de Jerez a entrenar y coincidía con Currillo, Antonio Lozano y el maestro Rafaeli, cuando nos impartían clases de salón y prácticas en la escuela de Jerez por aquella década de los 80.

Después pude seguir su evolución y he tenido la suerte de compartir bonitos momentos con él y su gente. Recuerdo a Juan de Almería que apostó en firme por él. ¡Qué de curvas hasta llegar! ¿Verdad Juan José ? Sobre todo las curvas para llegar a la plaza portátil de Alhaurín en la que toreabas en aquella época de tu carrera para hacerte matador de toros… ¡Qué de curvas! Todavía me acuerdo, y quien conducía era mi padre porque yo no tenía ni carné de conducir. También recuerdo con mucho cariño y me harto de reír cuando en aquel verano en Chipiona comiendo en el ‘Mustaki’ estabas relajado en bañador disfrutando de un buen ratito de playa con tu gente y quedamos en que yo iría a verte a Bilbao cuando torearas. Y así fue.

Fui a verte a Bilbao en agosto y andando para entrar en la plaza de toros a la hora de la corrida me dieron unos toquecitos en el hombro y cuando me volví eras tú vestido de torero con tu cuadrilla para entrar a la plaza. Te dije “¿ves cómo he venido a verte? ¿Qué tal estás?” y me respondiste riéndote con la ironía del que se va a enfrentar a dos toros de quinientos kilos en Bilbao “¿que cómo estoy? ¡Fatal! Porque te acabo de ver y me han entrado ganas de irme para Chipiona y ponerme el bañador jajajajaja”.

Querido Juan José, dicen que no hay desgracia mayor que cuando alguien se va no se le eche de menos. Así que todos te echaremos de menos pero sabemos que el anuncio que haces para retirarte de los ruedos es de torero y honrado. Saber retirarse es lo más difícil quizás. Has conseguido llegar a lo más alto a cambio de un altísimo precio, pero todos también sabemos que nunca te irás porque el torero siempre vivirá en torero y vaya Ud condió.

Publicado en El Diario de Jerez

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