Pancho Miguel y los toros

Por Onesimo Flores R.

Francisco Miguel Aguirre Farías es sin duda uno de los profesionistas coahuilenses contemporáneos más talentosos y exitosos que ha dado nuestra comunidad.

Reconocido nacionalmente como el profesionista actuarial más calificado para solventar y resolver la grave problemática de las pensiones en todo el país, ha recorrido incansable todo el territorio nacional tratando de hacer operativos los fondos de los trabajadores mexicanos, públicos y privados, que la demagogia y la política habían hecho inoperables, ya que quizás los saqueos a dichos fondos por razones políticas y sindicales, hacían que cada vez más los beneficiarios temieran que al final de sus rudos días laborales, al llegar a su vejez ya no podrían ellos disponer lo que habían ahorrado y a lo que tenían derecho por los caprichos, la ambición y la politiquería de sus líderes gremiales y políticos ya corruptos de por sí, o en el proceso cotidiano de su corrupción.

Pancho Miguel se ha dedicado a convencer a tirios y a troyanos de la necesidad de administrar los fondos gremiales o de los derechohabientes con capacidad, seguridad, honestidad y buenos cálculos, invirtiéndolos donde produzcan y no sólo de donde se saque raja política o económica.

Los resultados de sus asesorías han sido impresionantes. Con ello se han podido rehabilitar diversos fondos de pensiones prácticamente perdidos, como los del Instituto Mexicano del Seguro Social y muchos otros más en toda la República. Hoy día este saltillense es asesor de muchos de estos fondos en todo México, unos federales, otros estatales, muchos municipales, lo mismo públicos y privados. Donde quiera que este actuario ha intervenido se han saneado las finanzas y han renacido la esperanza, la confianza y la seguridad de los beneficiarios.

Ciertamente se dirá que en algunos casos, a pesar de su intervención no ha habido mejoras sustantivas, pero si ha sido así, no se debe al diagnóstico, ni a las medicinas recetadas, sino a la faltad de voluntad del paciente para querer curarse.

Este profesionista extraordinario comparte así mismo con un gran número de coahuilenses la afición por la fiesta de los toros, pasión heredada de su padre el distinguido abogado y notario don Francisco Xavier Aguirre Dávila.

Y es que Pancho Miguel además de talentoso actuario, es un taurino de buena cepa, pues es también aficionado práctico y alguna vez invirtió sus ahorros para convertirse en ganadero de toros bravos, llegando incluso a presentar su ganado en la Plaza México.

No para ahí su afición por los toros, pues es también un conocedor genuino de la fiesta brava que con todos los bienes y males de la Colonia nos llegó precisamente de la madre patria.

Hace algunos días lo entrevistó nacionalmente en el canal 11 de televisión nacional el destacado periodista taurino Heriberto Murrieta, misma que aprovechó nuestro paisano para dictar una cátedra sobre la lidia y en particular sobre la embestida del toro.

La autoridad moral del actuario Aguirre Farías y su incuestionable afición por una fiesta que hoy en día para algunos al menos pudiera ser anacrónica, pero que para muchos constituye un símbolo nacional, debería motivar a muchos aficionados coahuilenses y en especial a los de Saltillo, cuyo amor por la fiesta brava es insoslayable, para iniciar un movimiento de reivindicación que pueda regresar la fiesta taurina de nueva cuenta a nuestro estado.

Naturalmente estamos conscientes de que la fiesta de los toros en pleno siglo XXI no es agradable para algunos coahuilenses de buena fe, que sin duda son los menos. Pienso sin embargo, que una mayoría de nuestros coterráneos quieren y admiran esta fiesta como parte de una tradición y una cultura de la que hemos sido y continuamos siendo parte.

Es decir, ciertamente es dable la pertenencia de discutir los pros y los contras de esta tradición, pero siempre con respeto y sin oportunismos políticos, que fue lo que motivó la arbitraria y profundamente impopular ley antitaurina concebida con el único propósito de quitarle a nuestro estado tan tradicionalmente taurino, una fiesta que le es propia. Todo ello sin duda estimulado por intereses de distracción política y peor aún, fomentada por politiquillos mentirosos como Cuco y sus compinches miembros del Partido Verde Ecologista de México, que bien sabemos todos, no es ni partido sino grupúsculo amamantado del presupuesto, que tampoco es verde, ni ecologista, ya que esto le vale un carajo y que finalmente tampoco es mexicano ni representa a nuestro país.

Ojalá un grupo de amantes de la fiesta taurina encabezados tal vez por un hombre del talento, la capacidad y el amor a la fiesta de los toros como Pancho Miguel, quizás contando con la buena disposición del gobernador del estado Miguel Riquelme, perseveren en el intento de regresar las corridas de toros a Coahuila, de donde nunca debieron marcharse.

¡Enhorabuena si así sucede!

Publicando en El Diario de Coahuila

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