4ª y 5ª de Olivenza. Asombroso Ponce con sol y un mano a mano bajo la lluvia para olvidar

La última jornada de la feria oliventina nos deparó dos espectáculos de opuestos resultados. El de la mañana, tan radiante como el Sol que apareció unas horas como queriendo no perderse cuanto aconteció. Y el de la tarde, para olvidar y de nuevo bajo la lluvia y el frío que predominaron durante las tres jornadas feriantes.

Los toros de Victoriano del Río, de varia condición con predominio de la nobleza, distintas hechuras y serias cabezas, depararon el triunfo de la terna anunciada. Enrique Ponce, Antonio Ferrera y Andrés Roca Rey tuvieron la oportunidad de expresarse a gusto porque los lotes fueron de distinta condición con la particularidad de que a cada matador le correspondieron los que mejor podrían aprovechar.

Los dos toros de Ponce le vinieron como anillo al dedo y no por ideales sino por sus febles características. El bravo que abrió plaza – casi lleno matinal en el coso – podría haber sido ideal si no se hubiera venido tan a menos en la segunda mitad de su lidia. Y el que centró la mañana que hizo de cuarto, tan desesperadamente blando que a nadie en el toreo salvo a Ponce le hubiera valido para obtener el triunfo más celebrado y sonoro e inesperado del ciclo. Ciertamente que ninguno de estos dos toros les hubieran valido para triunfar al veterano Antonio Ferrera y al joven Roca Rey. Bien repartida la fortuna, pues, vayamos con lo que aconteció a cargo del gran maestro valenciano que cada cada año, cada mes, cada día que pasa le vemos mejor en un inverosímil progreso triunfal.

Pues hasta parece un sueño que a estas alturas de la larguísima carrera profesional de Enrique Ponce le veamos mejorar tan crecientemente que parece no tendrá nunca fin. La ciencia infusa de Ponce es ilimitada. Su paciencia, infinita. Y su arte tan aparentemente fácil y a la vez tan difícil que ya casi no hay nadie que ose discutir su asombrosa primacía.

Tras un ajustado y preciso recibo por verónicas y un quite por delantales a pies juntos, mas el serio además de largo puyazo de José Palomares que tomó el bravo animal – magnífica la brega de Mariano de la Viña y otro tanto los pares de banderillas a cargo de Jocho -, la primera faena de Enrique fue un primor, una preciosa joya que no perdió ni un átomo de brillo a pesar de lo venido a menos del animal. El mayor mérito de esta faena netamente poncista, pues, fue que no bajó de nivel artístico pese al bajón energético que sufrió el burel. Tras una eficaz estocada, la oreja que le dieron a Ponce supo a poco. Las cosas de los toros de apertura en cada corrida. Un sino que los muy veteranos están obligados a sufrir y a superar.

Ya habían triunfado también Antonio Ferrera por exagerada partida doble en cuanto a trofeos frente al buen segundo toro y Roca Rey con un cartílago de medio pelo frente al no menos buen tercero, cuando a Ponce le vino a ver el mismísimo Diablo porque el cuarto llegó a la muleta tan inviable por absolutamente derrengado como para que el presidente hubiera sacado el pañuelo verde sin contemplaciones. Sobre todo por el muy sonoro enfado de público que pidió su devolución a incesantes y crecidos gritos. Vistas así las cosas, a cualquier torero no se le hubiera ocurrido otra cosa que matar enseguida al animal. A Ponce, increíblemente no. Ponce tiró de paciencia y de ciencia a base de tan templada suavidad que lo que pareció imposible se hizo gloriosamente posible hasta conseguir incluso que el animal embistiera con el morro rozando la arena por lo bajo de los muletazos que fueron surgiendo como por arte de magia o de un sueño hecho realidad milagrosamente. Y la gente, como loca además de todavía incrédula ante el portento hasta el punto del delirio. Pues de la muy agria bronca, el gentío se levantó para jalear y ovacionar en pie al gran maestro de maestros. Vamos, que Ponce puso la plaza boca abajo. Ya se había desatado el general clamor cuando Enrique se perfiló para dar pronta muerte al animal. Confieso que jamás habíamos visto nada parecido.

Y a partir de ese momento el ambiente se enfrió pese al indudable empeño de los dos colegas de PonceFerrara cortó una oreja del noble quinto gracias a la muy buena estocada que acabó con su vida – y en silencio terminó el limeño mientras el cielo se nublaba otra vez hasta la desesperación de los espectadores que les quedaron ganas de asistir a la corrida vespertina. Un mano a mano corregido por otra vez Ferrera por la obligada falta del anunciado El Juli quien no acaba de reponerse de su cornada colombiana. Un mano a mano con toros de tres ganaderías – Zalduendo, Victorino Martín y Garcigrande – que afrontaron con desigual fortuna el ya mencionado Ferrera y Ginés Marín que fue quien se llevó el gato al agua al cortar la única oreja de la deslucida contienda porque ni el ganado dio para más, ni los alternantes tampoco.

Tan solo añadir dos consejos a ambos espadas y a quienes les dirigen. Todos amigos. Antonio Ferrera se negó a banderillear tanto por la mañana como por la tarde. Craso error en su caso porque solía parear con gran lucimiento entre la felicidad de los cónclaves. Siendo felizmente cierto que Ferrera ha mejorado mucho artísticamente hablando – ayer por la tarde no por cierto – creo sinceramente que no debería prescindir de la más vistosa de sus cualidades toreras. !No abandone los palos, hombre…¡

Y a Roca Rey, que ya le ha llegado la hora de que se decida a perfeccionar su toreo cuando lo hace o lo intenta por lo clásico y de que vaya limitando sus demasiado marcadas querencias al neotremendismo. Manías que, por cierto, han contagiado a otras jóvenes promesas, cual es el caso de Ginés Marín a quien los cambios y los quiebros por delante o por detrás no le van nada ni falta que le hacen por su sobrada clase. En fin…

________________________________________

Ponce fue recibido en Olivenza con una cerrada ovación que compartió con sus compañeros de cartel. Sin tregua, salió el primero de la tarde y lo cuajó en un recibo a la verónica para enmarcar. Se meció literalmente ganando terreno y cerrando con soberbia media. Después quitó por delantales. Brindó al público y se dobló de forma magistral antes de parar el tiempo en los primeros derechazos. Por ese pitón siguió gustándose y retándose a sí mismo: ¿se puede torear más despacio? Y él mismo se respondió: Se puede. Lo hizo a un toro que iba apagándose pero al que supo encelar con su temple mágico.

Apuró de esta forma hasta la última arrancada en una labor asentada, inteligente y medida. También enormemente bella. Cuando parecía que no había más, Ponce se inventó un final de faena genuflexo de gran belleza que tuvo además un momento de exposición -el toro se paró y le lanzó una intimidante mirada- que hizo reaccionar al público. Ejecutó el volapié a la perfección y a cámara lenta, como había toreado, y cortó la primera oreja de la tarde. Un corto premio para la excelencia mostrada.

El segundo de su lote no se dejó torear de salida, mostrándose justo de fuerza, circunstancia que fue protestada por el público y que enmarcó la faena con un ambiente nada propicio. Ponce se esmeró en mantenerlo en pie con un temple absoluto y un magistral manejo de las alturas. Poco a poco lo fue afianzando, con ciencia y paciencia. Hasta que en la tercera serie empezó a bajarle la mano, ligando varias tandas enormes. De nuevo paró el toreo cuando cogió la muleta con la zurda para acabar de inventar una faena que en principio parecía imposible. Todo lo puso Ponce hasta el final, cuando de la nada se sacó hasta tres Poncinas perfectas que acabaron de enardecer al público. Había convertido las lanzas en cañas en uno de esos habituales milagros poncistas. Le fueron concedidas las dos orejas en el que ha sido un comienzo de temporada cumbre del maestro.

J.A. del Moral publicado en De Toros en Libertad

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s