Voy a los toros, soy retro…

Feria de San Isidro: Voy a los toros, soy retro.

Por JUAN JOSÉ CERCADILLO.

Voy a los toros, soy retro. Soy ‘vintange’, que me da que suena aún peor. Soy un clásico, una reliquia. Soy antiguo, conservador, evocador y nostálgico. Soy un freno evolutivo, una marcha atrás de la evolución, de la innovación y de los cambios. Soy la piedra en el camino de un futuro perfecto donde nadie sufre ni muere. Soy con mi actitud el muro que nos aparta de la utopía. Soy la presa que sujeta esa felicidad que podría inundarnos para siempre y que probablemente no nos invada simplemente porque yo, y muchísimos como yo, vamos a los toros con frecuencia… Y una m… eso.

¡Va de retro prejuicioso! Contemplo la vida como una evolución constante hacia la consciencia propia y ajena, incluida la de animales de toda condición. Me integro de forma plena en la vorágine tecnológica y social de este acelerado siglo en el que nos ha tocado vivir y convivo feliz con los cambios, nuevos paradigmas, nuevas tendencias, nuevos modelos de sociedad, de familia, de empresa y de economía colaborativa que se van consolidando a nuestro alrededor. Y no tengo nostalgia de nada, no proclamo que cualquier tiempo pasado fue mejor, que los más jóvenes deberían ser como cuando nosotros fuimos jóvenes, que vamos a peor… Me gusta la vida moderna en su acepción general y, por poner un ejemplo, suscribo punto por punto la visión millennial de ‘La Vida Moderna’ de Broncano, Quequé e incluso de Ignatius. Soy ciudadano de Moderdonia desde el primer día de su fundación y voy a los toros. Reto a quien quiera a morirse de risa con ellos sin una mentalidad abierta, liberal o libertaria: imposible. Pues yo muero de risa a cada programa. No, no me siento retro. No lo soy por ir a los toros. Y no soporto ese prejuicio.

El reto está ahí para los aficionados y taurinos. Y tenemos que cogerlo. Y creo que vamos bien.

Y creo que todos deberíamos decirlo, y no soportarlo… y asumir el reto. Porque sí va de reto este San Isidro. El reto de llenar 34 tardes Las Ventas, que son más de ochocientos mil espectadores, en procesión diaria a la plaza y hacerlo con gente más joven o nueva en este universo artístico. El reto de mantener viva y al alza una feria después de 71 años consecutivos de celebración y éxitos. El reto de no parecer retro por ir a los toros y disfrutarlo contento. El reto de hablar a todos de un arte que se siente mucho más de lo que se ve. El reto de demostrar nuestra admiración y respeto por el animal más bello y valiente del mundo a sabiendas de que su destino final no es por regocijo en el sufrimiento sino por reconocimiento y sometimiento al ciclo de la vida al que todos estamos sujetos. El reto de renunciar a la hipocresía de minimizar la muerte o el sufrimiento de los otros, personas o animales, simplemente porque yo no la vea… y hacer patente esa valentía yendo a los toros y siendo capaz de verlo con sensibilidad y respeto.

Afrontémoslo como una representación que nos gusta, que nos inquieta. Que nos explica la vida y nos despierta la esencia. Que nos pone a vibrar.

El reto está ahí para los aficionados y taurinos. Y tenemos que cogerlo. Y creo que vamos bien. La empresa, Plaza 1, ha dado un paso de gigante en la forma de comunicar los toros y ese es un buen principio. Han conseguido unos buenos carteles con corridas rematadas donde ver a Perera, Talavante y Roca Rey, y a Castella, Manzanares y Cayetano juntos en las dos tardes más atractivas de la feria con toros de Victoriano Del Río. Donde ver al Juli en la plenitud de sus 20 años de alternativa, a Ponce, a Ferrera, a Finito, a Fortes… y a una larga lista de toreros jóvenes llamados ya a dar un puñetazo encima de la arena y consolidar el cambio generacional que está reclamando la fiesta. Una feria donde poder ver y disfrutar la magia de la embestida de toros de toda condición y procedencia. De los de más garantías de éxito y fiesta a los de mayor presencia y corpulencia. Toros de todo gusto que incluyen nombres de leyenda: Victorino, Miura, Baltasar Iban, Escolar, Saltillo, Nuñez del Cubillo, etc. Carteles con buenas novilladas y corridas de rejones donde contemplar la variedad de la representación del toreo, complementadas este año con la novedad de poder ver a los recortadores en faena.

No lo afrontemos como el reto de que una tradición no se pierda. Afrontémoslo como una representación que nos gusta, que nos inquieta. Que nos explica la vida y nos despierta la esencia. Que nos pone a vibrar en una misma frecuencia con el animal que embiste y con el animal que torea. Asumamos el reto de proclamar esta fiesta. Esperemos aportar algo contando lo que suceda.

Publicado en El Confidencial

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