El capote de paseo de Joselito… una anécdota de Rafael de Paula Por Joaquín Vidal

Por Javier Vellón.

El 9 de marzo de 1996 se publicó en el periódico El País una entrevista de Joaquín Vidal a Rafael de Paula en la que el diestro jerezano exponía su punto de vista sobre Joselito y relataba la anécdota del capote de paseo de luto que había pertenecido a Maravilla.

Joaquín Vidal: ¿La guía artística de Rafael de Paula, su modelo del arte de torear, es Juan Belmonte?

-Efectivamente, yo estoy en la escuela de Belmonte. En cambio, sería incapaz de seguir la de Joselito, que fue el auténtico coloso del toreo. A Andrés Martínez de León le oí comentar: ‘A Belmonte se le puede entender; en cambio Joselito es incomprensible’. Y el famoso apoderado Camará respondió así a Manolete cuando le preguntó si Joselito había sido tan bueno como decían: ‘Hijo, si hubieras vivido en la época de José ni siquiera te habrías Podido vestir de luces”.

Una de las frustraciones de Rafael de Paula, hombre de gustos y de símbolos, es haber perdido la propiedad del capote de paseo que sacó Joselito en señal de luto por la muerte de su madre. Y que tiene su historia:

Joselito había concertado dar la alternativa a Bernardo Muñoz, Carniceríto de Málaga -padre de la madre de mis hijos-, en agosto de 1920. No pudo ser, pues a José le mató antes un toro y la alternativa se la dio Rafael el Gallo.

Tenían entonces los toreros -recuerda Paula– el gusto de hacer un regalo a los diestros que apadrinaban y Rafael, heredero del precioso capote negro y azabache, decidió regalárselo a Bernardo. “Tiempo adelante establecí con Bernardo una estrecha relación profesional y familiar, me regaló el capote y lo dejé en depósito en su casa, pues la mía era entonces muy chica. Años más tarde, Antonio Ordóñez le dio un homenaje en El Puerto a Bernardo y éste, agradecido, le regaló el capote. Poco después Ordóñez se lo dio a Ángel Luis Bienvenida, que le apoderaba. Pero no acaba aquí la historia. Llega el día de la despedida de Antonio Bienvenida en Vista Alegre y aparece luciendo el capote de Joselito. Yo toreaba esa tarde y al verlo, venir hago así y le digo: ‘Maestro, ese capote lo conozco. ¡Es mío!’. Y va y responde: ‘Lo era; ahora es mío”.

La historia no dice que Paula quedó algo amostazado y bastante insatisfecho con la respuesta.

Pero algo de eso debió de haber.

Fuente: La Gracia Toreadora

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s