Feria de Otoño: ‘Jurista’, un novillo de lujo que se fue con las orejas puestas

Por Carlos Ilián.

El sótano de los que perdieron el tren del toreo está lleno de quienes se encontraron en un momento con el novillo o el toro ideal y lo desperdiciaron. Ayer le ocurrió a Pablo Mora en el quinto, un ejem plar de Fuente Ymbro sensacional por su embestida templada, humillada y larga, además por ambos pitones. El novillo de llamaba Jurista y ha dictado sentencia, la que limita lasa auténticas posibilidades del chaval que se puso enfrente y que salvo en una tanda por redondos anduvo desperdigado, sin unidad en la faena y muy rácano en las tandas, cortas, nunca por encima de tres muletazos.

Y así, entre chispazos y lagunas se desperdició el gran novillo de Fuente Ymbro. El tercero no derrochó tanta clase pero sí que exigía que se le atacara por derecho y en esa labor Francisco de Manuel no se decidió, conformándose con una digna, lim pia y aseada faena por el pitón derecho. Aunque, hay que decirlo, hubo compostura y muy buen juego de muñeca en algunos momentos, lo suficiente para que después de un pinchazo y un estoconazo contrario se diera una vuelta al ruedo. El sexto un infecto sobrero de Hato Blanco se hartó de intentarlo ante la moruchez del novillo.

El portugués Juanito tiró líneas en el primer novillo, que también se dejó hacer el toreo, lo mismo que en el cuarto, no sobrado de casta, al que trasteó de forma rutinaria y perfilera.

Plaza de Madrid. Segunda corrida. Asistencia: 17.136 espectadores, tres cuartos de entrada. Novillos de Fuente Ymbro y un sobrero de Hato Blanco lidiado en 6º lugar (5), de gran juego el quinto, bajos de casta el resto aunque tuvieron movilidad. Juanito (4), de verde inglés y oro. Pinchazo y estocada trasera (saludos con protestas).Pinchazo y pinchazo hondo (silencio). Pablo Mora (5), de verde botella y oro. Media estocada caída (silencio). Estocada caída (silencio). Francisco de Manuel (5), de frambuesa y oro. Pinchazo y estocada contraria (vuelta). Pinchazo y estocada trasera (silencio) – MARCA

El mundo al revés Por Paco Mora:

Un viejo y popular dicho, muy utilizado entre los aficionados a la Fiesta de los Toros, afirma que “No hay quinto malo” y el ejemplar de Fuente Ymbro lidiado esta tarde en Las Ventas después del cuarto, ha sido extraordinario y naturalmente ha brillado con luz propia en una, en general, buena novillada. “Jurista” se llamaba y era un gran novillo; bravo, encastado, fuerte y repetidor, de esos que se comen la muleta por abajo. Un novillo-toro de triunfo, cuya cabeza merecía ser conservada como recuerdo de la consagración en Madrid del torero al que le toco en suerte. Pero ese gran toro le ha llegado demasiado pronto al joven novillero Pablo Mora, que apunta detalles de un buen torero en ciernes.

Era un toro al que había que darle sus, terrenos, sus distancias y su ritmo…Y eso no esta todavía al alcance de su matador. De lo que solo es culpable “el sistema”.

Cuando uno comenzó a ver toros, allá por los años cuarenta, los novilleros recorrían todas las plazas de los pueblos y ciudades donde se organizaban espectáculos llamados “menores”. En esos lugares se cocían los muchachos que intentaban la difícil y casi imposible aventura de ser toreros de postín. Unos llegaban –como siempre, muy pocos- y otros se quedaban en el camino, como siempre también. Pero en Madrid se anunciaban cuando ya estaban placeados y conocían el oficio, sino a la perfección por lo menos con la suficiencia para, si les salía un “Jurista”, situarse en el camino de la alternativa. Hoy se dan muy pocas novilladas y el proceso es a la inversa; los novilleros van a Madrid excesivamente bisoños a ver si hay suerte y pueden torear en las plazas de segunda y de tercera, y así ser torero es casi una misión imposible. Luego, repito, la culpa no es de ellos; es “del sistema”.

Si “Jurista” hubiera tenido delante al mismo Pablo Mora, con dos o tres años de lucha por pueblos, villas y villorrios, y alguna que otra feria de plaza de tercera y de segunda, el guapo novillo de Los Romerales habría sido arrastrado al desolladero sin los dos apéndices auriculares, los aficionados habríamos disfrutado como enanos de las hermosas embestidas de un toro bravo de verdad y a estas horas estaríamos hablando de un novillero que puede ser figura del toreo.

El portugués Juanito, “Juanitu” que dicen sus paisanos, ha dado la impresión de ser el más puesto, y que revela un estilo más definido de los tres actuantes.

Juan de Manuel, deja entrever condiciones muy positivas y el ánimo le secunda, pero repito que, cuando uno peinaba rizos y todavía no le había atacado la osteoporosis, la plaza de Las Ventas era la Universidad Central del toreo y allí iban los novilleros a pasar el Examen de Estado, que era el inevitable “nihil obstat” para comenzar la carrera en serio. ¡Qué tiempos! Porque, no nos equivoquemos, aquí no valen los másteres a los que tan aficionados son los políticos que padecemos. Aquí, el que sabe, sabe y el que no se queda de cuadra…

Publicado en Aplausos

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