Alberto Aguilar, ante su adiós a los ruedos: “No merezco irme así”

Por Javier López.

Madrid, 12 oct.- A sus 32 años, el madrileño Alberto Aguilar dirá mañana adiós a los ruedos en Illescas (Toledo) donde pondrá fin a una carrera corta e inmaculada, y también a un año en el que las empresas no le han tenido nada en cuenta, de ahí que exprese su tremendo pesar en una entrevista a Efe: “No merezco irme así”.

“Estoy muy ilusionado con la corrida de mañana, pero lo que no me esperaba era no torear nada en el año de mi retirada. Solamente tres corridas. Jamás podría llegar a imaginar la falta de atención que he sufrido y cómo en algunos sitios me han borrado de un plumazo”, confiesa.

Porque lo que más le duele a este joven gladiador, todo un experto en corridas duras, es que “ni siquiera hayan descolgado el teléfono para, al menos, ofrecerme algo. Luego ya veríamos si nos poníamos de acuerdo o no, pero al menos haber tenido la decencia que llamar, de interesarse”, añade el madrileño.

“Ni en Francia, donde la gente me respeta y tengo cartel, ni en Madrid, donde solamente me ofrecieron la corrida de Baltasar Ibán, he sentido que me hayan tratado como me merecía, sobre todo en Madrid, donde no me aceptaron una segunda tarde con un cartel de toreros que fueran del gusto de la afición”, desvela.

“Pero el problema es que ha sido así en casi todas las plazas. Solamente tengo que agradecer a las empresas de Cenicientos y Ceret, las únicas que se han interesado, aunque al final no torease en ninguna de las dos ferias, la primera porque me llamaron en enero y la corrida era en agosto y preferí esperar, y la segunda porque directamente no llegamos a un acuerdo económico”, añade.

Riobamba, en Perú, Madrid y Alés, en Francia, son los tres paseíllos que ha hecho este año Alberto Aguilar, a los que hay que sumar el que hará mañana en la coqueta plaza multiusos de Illescas en una corrida de ocho toros de la ganadería de Victorino Martín.

“Me ilusiona mucho la tarde porque todo empezó con una de Victorino en Bougue, en Francia, y ahora, cosas de la vida, cierro el círculo con una corrida de una de las ganaderías señeras en mi carrera. Ojalá me saliese un toro para poderlo torear despacio y que pueda llegar después al hotel con la sensación de no haberme dejado nada en el tintero”, manifiesta Aguilar.

Lo que sí se deja, en cambio, son muchas cosas qué decir en una profesión en la que reconoce no haber “tocado techo” y en la que siempre le quedará por protagonizar la tarde de su vida.

“Me voy con la sensación esa, de que aún tenía muchas cosas qué demostrar en el ruedo, que, a pesar de tardes muy importantes como algunas en Vic-Fezensac, Ceret, Azpeitia, en Bilbao con un toro del Puerto de San Lorenzo o las tres veces que he rozado la salida a hombros en Las Ventas, la faena soñada, el triunfo definitivo, la tarde de mi vida jamás llegó”, asevera el madrileño.

Y no llegará por culpa de una gravísima cornada sufrida en Cali (Colombia) el 26 de diciembre de 2013, cuando un toro le arrancó “el nervio ciático poplíteo externo” además de destrozar su gemelo izquierdo, una lesión que le produjo secuelas irreversibles y que, cinco años después, le obligar a dejar el toreo.

“Desde entonces tengo el pie equino, que se dice en medicina, o, lo que es lo mismo, muerto completamente y caído hacia abajo. Después de cuatro operaciones consiguieron fijarlo con una trasposición del tendón y atravesándolo entre la tibia y el peroné para atornillarlo en el empeine. Los médicos no querían que torease más, pero yo decidí tirar para adelante como fuera”, dice.

“Pero después de varios sustos y tropezones en la cara del toro he decidido que ya era hora de colgar el traje de luces. Prefiero dejarlo ahora antes de que me pase algo más gordo, y pensando también en mi familia”, apostilla.

A pesar de todo, Aguilar se va “satisfecho” con lo “poco” conseguido, con los altos y bajos, con las tardes de triunfos y sinsabores, algo que le permite marcharse de la profesión “con la cabeza muy alta”.

“Lo mejor que me llevo es el respeto de los profesionales, prensa y aficionados. También el poder haber podido vivir de mi profesión. He sido muy feliz vestido de luces. Ahora seguiré en la escuela de Navas del Rey o ayudando a algún torero que me necesite, como hago ahora con el novillero Jorge Isiegas. Nunca me desvincularé de este mundo como tampoco dejaré de ser torero toda mi vida”, concluye.

Publicado en La Verdad

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s