Es lo que digo yo: Pegar pases

Un torero con estoque y muleta dando un pase en la arena – Foto de Alfonso de Tomás.

El problema es que cuando se pegan pases sin que nada pase, esto es, sin que nadie (que se sepa) se emocione ni en el ruedo ni el tendido, esta Fiesta nuestra se convierte en un espectáculo mecanizado, incapaz de generar estímulos, carente de imaginación y, por supuesto, incapacitado para la sorpresa – Fernando Fernández Román.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

No sé yo, reto a quien si lo sepa, cual es el concepto que tendrán la mayoría de los matadores actuales (y novilleros) en Mexico de lo que es torear.

Torear -pensábamos- es responder a la embestida del toro con el tipo de lances o pases que aquélla faena necesite, y en el terreno, la distancia y la cantidad que determinen las condiciones del toro. Todo en una justa medida.

Pero para algunos toreros en la actualidad todos los toros deben de ser iguales, pues a todos les aplican la misma faena, con un repertorio basado en la repetición. Es decir, que pegan y pegan muletazos hasta el cansancio, como sucedió el pasado domingo durante la cuarta corrida de la Temporada Grande de la Plaza México.

No importa si son buenos o malos; lo que importa es que sean muchos, por docenas o cientos si se puede para asegurar un trofeo, como el que se llevó Sergio Flores del segundo de su lote de la ganadería de Xajay.

Y mientras los matadores están ahí en el ruedo pegando muletazos como si estuvieran pegando ladrillos sin ver la hora de acabar, resulta que cada último tercio en la actualidad dura más del doble que los dos primeros juntos. Y a eso es a lo que le llamamos lidia hoy en día. Que en realidad no debería de tener ningún adjetivo, porque nada es realmente ese tipo de toreo. Si acaso, es una paliza para los espectadores de esos conciertos de pases sin ton ni son.

Y así navega la presente Temporada Grande un domingo si y el otro, también, mientras el espectáculo se cubre de mediocridad y aburrimiento, porque si algo abundan en la actualidad son los toreros vulgares. Pero la época taurina que vivimos es así, de una monotonía insoportable. Apenas hay matadores que destaquen, y éstos, en su mayoría son veteranos, ya de vuelta de casi todo.

Esperemos que el próximo 9 y 12 de diciembre se produzca un milagro, y podamos ver, aunque sea, un par de pinceladas de toreo puro y de sentimiento, para salir de este valle del terror del pegapasismo al que nos están condenando los toreros millennials.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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3 Comentarios »

  1. Total y absolutamente de acuerdo, hoy en día todoooo está diseñado para robotizarnos; a nuestros nietos les tendrán que dejar como herencia un manual (si es que lo leen) de lo que era México y una máscara de oxígeno, comiendo hamburguesas y plástico y sin saber quiénes son.

    Desde los 4 años voy a la Plaza México (antesss la tercera en importancia y rigor y ARTE, después de Las Ventas y la Maestranza); hoy convertida en un circo asqueroso en donde la “autoridá” no sabe nada de este ARTE, que nooo espectáculo ni deporte; total, 54 años después, seguimos en la tercera y cuarta generación familiar, pagando los derechos de apartado, ilusionados -pendejamente- que algún día regresen los TOROS; mi familia -por ambos lados, paterno y materno- nos enseñaron a ver PRIMERO AL TORO y luego al torero.

    Y estoy de acuerdo en que ya se les olvidó -además del TORO BRAVO, CON CASTA, CON TRAPÍO, entre otras muchas aptitudes y actitudes- el primer tercio; ya no hay toreo de capa -que me fascina-, los quites, las buenas puyas -que todos los villamillenials chiflan (sin pica no hay toro)-, pero aplauden las banderillas traseras a modo para que al “matador” no le estorben a la hora de entrar a matar (disculpando la redundancia), y todo se reduce a derechazos mecánicos, un intento de NATURALES y jugando al circo de pasárselos -es un decir- por la espalda y el gran grito de OLÉ -que antes costaba un huevo, el otro y el que les faltó- sin estructura, estrategia, y mucho menos ARTE.

    Que también existen las faenas de ALIÑO. chingaos, para toros malos, pero no bonitontos ni de la “ilusión”, y a eso, hoy, le chiflan, porque para la mayortía, todos los “toros” son iguales. Sólo les van a ver las nalgas y el bulto a los “toreros” guapitos; ¿el toro? ¡qué importa! cuando es lo PRIMERO.

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  2. Señores el toreo esta al mismo nivel de la calidad de los Ganaderos que tenemos actualmente en la cabaña brava Mexicana, los ganaderos de bravo del país ya no existen ya murieron y con ellos se llevaron el secreto de mantener la bravura y el concepto puro del toreo ” La Emoción.”
    Ganaderos de verdad fueros estos que a continuación reseño esperando que el aficionado los tenga en su memoria: Señores todos con el Don se señorones Ganaderos como lo fueron: Sr. Antonio LLagunos y sus hijos Antonio Y José Julián, Javier Garfias, Toño Obregón, Manuel Ibargüengoitia, Raúl Gonzales, Manuel De Haro, Javier Labastida, Manuel Labastida, Jesús Cabrera, Mariano Ramírez, Julio Barbabosa, Fernando Ochoa de Campo Alegre y el Junco, Paco Madrazo, Luis Barroso B,Matancillas, Corlomé, Peñuelas, Barbachano y algunos otros mas que están en la memoria y permanecen en el recuerdo, Pero todos estos ganaderos tenían el común denominador de criar un toro bravo, hoy día sin generalizar el 80% de los ganaderos son empresarios exitosos en otros ámbitos, y se hacen ganaderos para tener reconocimiento y hacerse notar porque el toreo es un gran escaparate.
    Estos se sirven de la ganadería y de sus tientas para hacer negocio y relaciones publicas al rededor del ambiente taurino tan colorido y llamativo, pero esto esta muy lejos de lo que es un Ganadero de Bravo.
    Pues amigos aficionados de aquí se desprende el toro que tenemos hoy en nuestra fiesta, un toro sin fijeza, corriendo por toda la plaza, sin pelear de verdad en los caballos, sin emoción en la embestida, sin profundidad saliendo con la cara alta sin querer seguir el engaño en pocas palabras manso de carreta.
    Para terminar el concepto del toreo, cuando es de verdad con una docena de muletazos y dos espadazos Juan Mora corto tres orejas en Madrid……Creo que no ahí mucho mas que decir.

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  3. Cuánta razón tienes estimado Luis, en eso de pegar pases y no pasa nada la fiesta actual al menos en nuestro terruño, cayó irremediablemente, en la monotonía de los pega-pases como bien señalas, merced, a que el actual toro mexicano, está hecho a troquel es decir sin bravura, cebado, manso,descastado qué en su gran mayoría, camina no embiste con el tranco que debe tener un toro bravo y con raza; salvo honrosas excepciones de ahí; que los toreanderos, dan y dan pases y hacen floritura y media, con esos bobalicones astados, que son a la postre, unas “madres de la caridad”, que no le tiran una cornada ni a su sombra.

    Recuerdo bien que ese estilo de torear que tú critica, lo puso de moda en México, Alejandro Talavante y demás paisanos, que se pasan al toro por todos lados e inventando muletazos como si estuvieran tentando ante la bobera, mansedumbre y casi invalidez con que van al engaño de la muleta esos bovinos que causan pena ajena de ahí también que, sus oficios carezcan del bello arte de lidiar reses bravas con sentido y enrasadas y cuándo por milagro les llega a salir alguna con esas primigenias cualidades; pues, no saben cómo hacerlo y tanto los toreros como algunos de sus corifeos, salen con la expresión de que el toro fue difícil y que no les permitió hacer su toreo lindo del gusto de los del tendido.

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