Bregando: Dejad que los niños se acerquen a mí

Por Jaime OAXACA.

Dejad que los niños se acerquen a mí, frase bíblica, expresión que muchas actividades requieren porque del gusto que se adquiere de infante posiblemente defina su preferencia de adulto. La fiesta de los toros está ávida de chavales que asistan y se enamoren de ella, la mayoría de los buenos aficionados desde niños asistieron a las corridas.

Los chavales no se hacen malas personas por asistir a un espectáculo cruento donde hay muerte, no los hace futuros asesinos ni malas personas. “Es toda una enseñanza para sus sentidos, es una forma de interpretar la vida, los niños aprenden lo que es el ciclo de vida entre lo que es nacer, crecer, morir”, me dijo Mary Carmen Chávez Rivadeneyra, una mujer intelectual, socióloga y madre de familia.

Existe gente que al ocupar puestos importantes ha promovido guerras, los Bush, padre e hijo, -qué bonita familia diría Pompín Iglesias- con pretexto bélico mataron miles de iraquíes, afganos y no sé de dónde más. Seguro que no se hicieron matones ni malosos porque los llevaran a los toros en su infancia.

El pasado 4 de febrero, en la Asociación de Matadores fue día de fiesta, de esos acontecimientos que deberían cacarearse fuertemente, a los que normalmente los profesionales de la fiesta poco se acercan y la prensa pasa desapercibidos. Se entregaron diplomas a unos chavales que tomaron clases de dibujo, también se presentaros tres libros taurinos, francamente interesantes.

Me referiré exclusivamente al libro Mi capote de paseo, escrito especialmente para los niños por Mary Carmen Chávez y al pintor y periodista Alfredo Flores quien, tres domingos antes de los diplomas, enseñó a los chavales a dibujar a lápiz, toros de lidia.

El libro de la socióloga es oxígeno para la tauromaquia es maravillosa la aportación de una académica, que no gana dinero de la tauromaquia, que predica con el ejemplo porque llevó a sus hijos a la plaza. La portada de su libro es un dibujo de uno de ellos cuando éste era un niño.

Lo de Alfredo es digno de elogio. Realizó un breve curso en la Asociación de Matadores, se inscribieron 24 chavales, entre niñas y niños, terminaron 17, me dijo Alfredo. Sin duda un buen número de pueriles artistas. Es la primera vez que en la casa de los toreros se organiza una actividad para los niños.

Alfredo Flores fue el promotor y maestro de las clases, creo que también puso el material de trabajo. Sabrá Dios si alguno de los alumnos se hará pintor, nunca se sabe.

Alfredo Flores les inyectó el gusto por dibujar y pintar, sin referirse al tema taurino los chavales querrán ver obras de autores distinguidos, como no queriendo la cosa les estimuló las ganas de visitar los museos. Los museos son recintos de arte, de cultura. Cada niño es un artista, decía Picasso y remataba, el problema es cómo seguir siendo artista una vez que crezca.

Taurinamente les hizo un gran avío. Cuando asistan a la plaza serán más observadores con los toros, estarán pendientes de las características de los cornúpetas, sus ojos, sus orejas, el cuello, todo eso en lo que se percatan los toreros y que casi no observan los aficionados.

Lo antis luchan para que a los chaveas se les prohíba la entrada a las plazas, saben dónde hacer daño, porque a los actuales aficionados nadie les va a cambiar el gusto por ir a la plaza. Pero si se prohíbe la entrada a niños y adolescentes, quizá cuando cumplan 18 años se interesen poco en la tauromaquia o de plano ya no la jamen.

De ahí lo sensacional de lo sucedido en la querencia de los coletas, porque si se pretende que la fiesta brava perduré más años, hay que sembrar, apremia echar semillas.

Algo que aporta Tlaxcala a la niñez es el curso anual de verano que realizan Arleth Torres y Juan José Palacios en Huamantla. Creo que Aguascalientes ya hace algo al respecto, algunas empresas organizan clases de toreadas en lugares públicos con algún diestro que actué en fecha próxima, todos deben sumarse, por supuesto las escuelas taurinas.

La enhorabuena al matador Paco Dóddoli, cabeza de la Asociación de los matadores, por llevar niños a la asociación, no hay que soltar la hebra de la madeja. Urge que algún apóstol de la tauromaquia pregone: dejad que los niños se acerquen a mí.

Twitter @Twittaurino

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