Un toro ‘Horroroso’

El gran espectáculo de la bravura Por José Luis Benlloch.

Otra buena tarde de toros. De las que los buenos aficionados paladean y lloran. Para todo hubo motivos. Todo se concentró, admiraciones e indignación, en un toro, ‘Horroroso‘, de Jandilla, bravo, noble y guapo, se le notó en cuanto piso la plaza galopón y pronto; en un torero, Castella, y se me apuran sólo en la mano derecha de ese mismo torero; también, para acabar de ponerle pasión y tensión a la tarde, en un presidente, de nuevo el palco en llamas, ahora por la extraña decisión de no indultar a Horroroso, cuyo principal, seguramente único defecto y no es culpa suya, fue el nombre: ¡Cómo se te ocurre, Borja Domecq, ponerle tan horroroso nombre!.

A la salida amigos y aficionados me preguntaban si yo hubiese indultado a ‘Horroroso‘ y no tengo dudas, sí. Por razones varias, primera y principal porque fue bravo y noble, embistió con humillación y largura, en la corta y en la larga distancia, recuerden el quite de Castella en los mismos medios; acudió pronto y alegre al caballo, con gran entrega, al punto que derribó dos veces; galopó con franqueza en banderillas, prueba de ello fueron los tres hermosos pares, de Chacón y Fernando Pérez, que se llevó en el morrillo; no negó ninguna acometida, embistió con gran humillación, duró todo lo que tuvo que durar mientras el público se desgañitaba pidiendo el indulto a un presidente que se llamaba a andana por no se sabía bien qué teorías; y, finalmente, por producirse todo ello en una plaza de primera categoría, donde los kilos y el volumen dificultan más el éxito. Con esos méritos habría suficiente para concederle la vida, pero existen otros factores más allá del ruedo. Si somos capaces de exigirle al toro y por ende a los ganaderos el mayor esfuerzo y aplicación para criar el bravo, luego cuando consiguen el milagro, cuando por fin se reúnen todos los elementos para que el toro embista en esa dimensión, hay que valorarlo y reconocerlo. Y finalmente hay una motivación social incontestable, con la calle y las modas apuntando a la sensibilidad de los aficionados, cuando hay ocasión, ayer la hubo, de mostrarse sensible con el toro, de respetarle y valorar sus virtudes, hay que aprovecharlo. El aficionado tiene, debe tener, más allá de la exigencia extrema una faceta de generosidad imprescindible. Y aún podría añadir, opinión exclusivamente personal, otro motivo para el indulto, que ante la disyuntiva de elegir entre la vida o la muerte, siempre elegiré la vida.

Otro gran toro de Jandilla para Castella que se suma a ‘Hebrea’ que lidió en el San Isidro de 2017.

Cerrando la crónica me cuentan que el motivo que argumentó el presidente para justificar el no indulto fueron los dos derribos del picador que provocó Horroroso, circunstancia que impidió que se le castigase en varas. Me cuesta creerlo. No puede ser. Esta no es mi Fiesta. Nunca escuché algo semejante. De esa forma si un toro derriba dos veces pierde el derecho al indulto. Por cierto, si el toro no estaba picado, pregunto: ¿para qué se cambia el tercio?. ¡Cómo estamos, dónde hemos llegado!

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2 Comentarios »

  1. ayer me toco ver la faena que hizo Castella a ese torazo llamado Horroroso que desperdicio de este torazo la faena que hizo el frances las orejas que le dieron se las debian de darselas a Horroroso este juez que no quiso indultar al toro es el mismo que un dia anterior le nego oreja por toro Luis David Adame

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