Feria de San Isidro: La corrida de Escolar entre la fiereza y el temple

Por Carlos Ilián.

Un viento de rachas huracanadas destempló la tarde y añadió un problema más a la lidia de la exigente corrida de José Escolar, que ha cumplido sobradamente con lo que el buen aficionado espera de su procedencia. Precisamente en el centenario de Albaserrada, el origen de este encaste. Los toros de Escolar dieron ese juego para toreros curtidos y que tiene a todos pendiente del ruedo.

Allí no había lugar para las frivolidades de los pases cambiados, las arrucinas, ni las bernardinas haciendo el péndulo. Allí había que estar con los cinco sentidos y un pulso firme. A ratos echábamos de menos a un Francisco Ruiz Miguel para que explicara como se le cortan las orejas a los albaserradas. Por ejemplo, cuando Robleño entendió tarde que dejando la muleta en la cara del cuarto toro y no dudar ni una milésima de segundo podía ligar, y sobre todo ¡templar!. Esos derechazos finales lo demostraron. Y también había temple lo de la embestida, pero exigía entenderlo.

La misma característica del tercero en el que Ángel Sánchez encontró en el fuerte viento un enemigo, pero no así en el buen tranco y el temple del toro, como se demostró en los naturales bien trenzados por el torero al que su falta de experiencia le restó posibilidades ante la corrida. Y con poca fortuna ante el sexto, el toro con más clase de la corrida, al que muleteó sinceramente pero la poca fuerza del animal no le ayudó.

En la misma corrida no faltó el el toro para tragar saliva y respirar hondo, el quinto por ejemplo, y con esa embestida, rebañando por bajo, de infarto, Gómez del Pilar hizo de tripas corazón para gestionar su labor ante la fiereza de Sevillano, un toro hermoso y con dos pitones como puñales. El sexto toro se empleó con clase en la muleta, otro Escolar la he puesto alto el listón a Victorino y Adolfo.

Plaza de Madrid. Decimoquinta corrida. Asistencia: 18.024 espectadores (tres cuartos de entrada). Toros de JOSÉ ESCOLAR (6), que se emplearon dentro de la característica del encaste, entre la fiereza de unos y el temple de otros, añadiendo emoción. FERNANDO ROBLEÑO (5), de verde botella y oro. Seis pinchazos y tres descabellos. Un aviso (silencio). Estocada caída y descabello. Un aviso (vuelta). GÓMEZ DEL PILAR (5), de blanco y plata. Pinchazo y media estocada caída. Un aviso (saludos). Pinchazo, pinchazo hondo y descabello. Un aviso (saludos). ÁNGEL SÁNCHEZ (5), de lila y oro. Estocada corta (saludos). Estocada corta caída. Un aviso (palmas).

Publicado en Marca

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