Opinión: Román lleva al límite su valentía

Román Collado. Foto por Moeh Atitar.

«En la enfermería de Las Ventas le han salvado la vida», afirman los apoderados del diestro, que se perderá el festejo de Hogueras y tiene en el aire la Feria de Julio. El torero valenciano, que continúa ingresado en la UCI, suma cuatro cornadas graves en casi año y medio.

Por José Luis Benlloch.

Román se recupera satisfactoriamente en la UCI del Hospital San Francisco de Asís de Madrid de la tremenda cornada que le infirió un toro de Baltasar Ibán el pasado domingo en la plaza de Las Ventas. Tras un primer parte médico emitido desde la enfermería del coso, donde fue intervenido de urgencia, en el que parecía que la dramática impresión que produjo la cogida en la plaza no se confirmaba en toda su dimensión, horas más tarde la situación se revirtió y el resultado de un angiotac aconsejó que se le interviniese de nuevo al detectarse una trombosis y la falta de riego en el pie. Esta segunda operación, que tuvo lugar pasada la una de la madrugada del lunes, duró más de tres horas y en la misma se comprobó que tenía seccionada la arteria femoral superficial y muy dañada la vena del mismo nombre, por lo que se le practicó un bypass con vena de la otra pierna.

El torero, tanto al abandonar la plaza como al despertar de esa segunda intervención, se mostró muy entero y optimista, interesándose por la repercusión que había tenido su actuación y la posibilidad de que le deparase nuevos contratos.

Nacho Lloret, apoderado del diestro junto a Fran Vázquez, aseguró ayer a LAS PROVINCIAS tras visitarle al mediodía en la UCI: «Le he visto muy bien. Su aspecto no tiene nada que ver con el que presentaba ayer (por la noche del percance). Tiene buen color, mueve el pie y los médicos nos han asegurado que el riego de la pierna es satisfactorio. Mañana (por hoy) está previsto que lo pasen a planta».

En otro orden de cosas los apoderados han querido borrar cualquier duda sobre una posible deficiencia en las primeras intervenciones. «En la plaza de Las Ventas le han salvado la vida y la pierna», insistieron.

Duro peaje

La consolidación de Román en el escalafón de los matadores está siendo especialmente dura. La de Madrid, donde ya había sido herido de menos consideración esta misma feria de San Isidro, es la cuarta cornada grave de su todavía corta carrera como matador de alternativa. Desde mayo de 2018 hasta ahora, Román ha sufrido cuatro cogidas de gravedad.

Su arrojo personal que en muchas ocasiones ha puesto por delante de la técnica y la lógica le ha llevado a asumir grandes riesgos y a darle un perfil muy emocionante a su estilo. «Cuando me siento seguro no me cuesta nada cruzar la raya y apostar» suele decir el propio diestro refiriéndose al límite de la prudencia y el conservacionismo, algo que nunca fue con él.

La lista de percances ha comenzado a crearle una leyenda de torero épico. Con anterioridad a esta cornada de Madrid, resultó herido de gravedad en las Fallas de 2018 y en la Feria de Abril de ese mismo año, amén de diversas cogidas sin más consecuencias que las palizas y las inevitables magulladuras, nada que le menguase el ánimo. Tampoco le hizo mella una tercera cornada de gravedad, tres trayectorias, en Bayona, en la feria de septiembre de ese mismo año. De todas ellas se recuperó con gran entereza y con el cartel de torero valiente al alza.

La experiencia dice que las cornadas frenan las carreras de los toreros, «por el hueco de las heridas se escapa el valor», asegura el adagio, pero por el contrario la capacidad de superación de momentos tan duros, dan confianza y más valor, que es lo que ocurrió siempre con el torero valenciano, que tras los momentos más duros ha vuelto siempre a los ruedos más valiente que antes de ser herido. Su jovialidad y su carácter optimista siempre fueron el complemento perfecto a la ciencia médica y la componente clave para que todos los aficionados convengan en destacar el valor del rubio torero valenciano.

En el toreo nadie escapa a las cornadas, ni siquiera los grandes maestros. La sangre es peaje obligado para el triunfo. El mismo Ponce, seguramente el torero más seguro de las últimas décadas, ha sufrido las ultimas temporadas percances de gran alcance. Y ni que decir de José Tomás. Es por ello que no se puede hablar de la mala suerte de Román, más bien al contrario, que ya esté pensando en reaparecer a pesar de cornada tan grave como esta y de las veces que le cogieron sin consecuencias, da para hablar de buena suerte. Un torero que asuma el infortunio es un torero acabado y Román tiene mucha vida torera por delante, solo ha comenzado a fraguar su leyenda.

Publicado en Las Provincias

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