Roca Rey: la función debe continuar.

Roca Rey de Hugo Boss. Foto PAPO WAISMAN

El astro peruano retoma este domingo en el coso limeño de Acho el pulso de las plazas de toros después de cuatro largos meses en el dique seco.

Por Alvaro R. del Moral.

La cita es este domingo, en uno de los carteles estrella de la feria del Señor de los Milagros que convierte el bicentenario coso limeño de Acho en el centro gravitacional del toreo en el otoño americano. Atrás quedan cuatro meses interminables en los que hubo que rendirse a la evidencia después de comprobar que era imposible seguir. La definitiva alarma saltó después de cumplir el primer compromiso apalabrado en San Fermín. No pudo acudir al segundo; se marcaron nuevos plazos mientras aumentaba la preocupanción, se fijaron otras metas… Antes de que concluyera el mes de agosto y con la Goyesca de Ronda convertida en un punto de no retorno se supo que Andrés Roca Rey iba a tener que esperar a la temporada americana para volver a enfundarse el traje de luces…

Cronología de un percance

Para ubicar la génesis de las dolencias de Andrés Roca Rey hay que retroceder hasta la tarde del 22 de mayo en la plaza de Las Ventas. Fue en un imposible quite por gaoneras, en el que acabó prendido de forma brutal por un sobrero del Conde de Mayalde. Comenzaba el calvario sin librarse de la anécdota: en ese momento nació otras de las comidillas taurinas del año cuando algunos lumbreras quisieron ver una suerte de armadura anti cornadas en lo que sólo era un leotardo de inusual color negro que quedó al descubierto bajo las taleguillas destrozadas. Entonces fue atendido de una herida que lesionaba la musculatura isquiotibial. También habían comenzado las molestias en el brazo…

Justo un mes después cruzó el charco para torear dos corridas en Chota, en su Perú natal. Pero el breve periplo peruano acabó alentando el culebrón más abracadante de este proceso. Algunos rumores de barra, aireados por la inmediata difusión de un audio que salió del ámbito privado en el que se había grabado, quisieron colocar el origen de la lesión de Andrés Roca Rey en una pelea posterior a su salida como monosabio en una de las corridas de Chota en las que no estaba anunciado. Actuaba en ese momento su compatriota Joaquín Galdós que, siempre según la versión del famoso audio, afeó a su colega ese pintoresco empeño. La famosa grabación corrió por todas las esquinas de ‘whatsapp’ narrando que el asunto acabó resolviéndose a castañazos. El torero, se afirmaba en el cacareado y desmentido audio, se había llevado la peor parte en la refriega.

Las evidencias eran otras. Para entonces ya andaba arrastrando las fuertes molestias de la voltereta madrileña. En un vídeo se hacen evidentes los gestos de dolor del torero en el coso peruano. Fue grabado en una corrida previa a su salida como monosabio y a la presunta pelea. Pero en esos momentos nadie podía aventurar que a la temporada del joven diestro limeño le quedaba un suspiro. Después de Chota –toreó el 25 y el 27 de junio- llegó el primer corte. Roca tuvo que renunciar a torear en las plazas de Teruel, Burgos y Soria y forzó la máquina para estar en San Fermín, el día 10 de julio. El calvario fue evidente y no pudo cumplir el segundo compromiso. Se había acabado su año…

Memoria de un año truncado

Hasta la tarde de Pamplona, Andrés Roca Rey había sumado sólo 17 paseíllos en ruedos españoles y franceses. El paladín peruano abrió fuego abriendo las puertas grandes de Illescas, Olivenza, Valencia por Fallas, Castellón en la Magdalena y Cehegín. Después de esta apabullante obertura llegó su primer compromiso en la plaza de la Maestranza, en el lujoso cartel –compartido con El Juli y Manzanares- del Domingo de Resurrección. Sin cortar trofeos y sin demasiada suerte en el lote, Roca consiguió que la gente saliera hablando de él.

El lío gordo llegaría en su segunda tarde sevillana, después de la habitual excursión al ruedo mexicano de Aguascalientes. Roca cuajó una faena apabullante exprimiendo a un toro de Núñez del Cuvillo para la que le llegaron a pedir el rabo. La cumbre, en ese momento parecía inalcanzable pero Roca aún tenía que cumplir un tercer pase en la Feria de Sevilla junto a Morante y un torero emergente llamado Pablo Aguado. Y fue Aguado el que se llevó el gato al agua aquel 10 de mayo cuajando la faena de la feria y de muchas ferias. El sevillano puso el agua a hervir al peruano, que salió de la plaza haciéndose demasiadas preguntas. Ya no volverían a verse en un patio de cuadrillas.

Roca salió de Sevilla enrabietado, volviendo a salir a hombros en Jerez y, ojo, en su primer compromiso de la feria de San Isidro después de desorejar a un toro de Parladé, justo el mismo día que sufrió la aparatosa voltereta que acabaría sentenciando su temporada. Andrés, que había aceptado rodar en el famoso bombo de Simón Casas, repitió en Las Ventas con la corrida de Adolfo Martín, callando a los más exigentes y dando una gran dimensión con el sexto. A partir de ahí la campaña entró en un tono más tibio, incluyendo un tercer pase por el Foro. El torero se anunció con los toros de Victoriano del Río en la llamada Corrida de la Cultura, y tuvo que contemplar la salida a hombros de Paco Ureña mientras él se marchaba a pie. A su temporada le quedaban poco más de tres semanas.

De vuelta a la palestra

Todo eso paso y Roca vuelve a la línea de frente este domingo. Eso sí, lo hace en una combinación de extraño argumento y lejos, muy lejos de su competencia natural. La verdad es que no sabemos muy bien qué pinta el astro limeño cerrando el cartel a Enrique Ponce y Finito de Córdoba. Entre ambos toreros suman las seis décadas de alternativa. Aunque soplen las musas para el valenciano o el cordobés su guerra ya no es posible. El abismo generacional es ancho, evidente, innecesario…

En el abono limeño también figura anunciado Pablo Aguado. Pero el nuevo ídolo de la afición sevillana no comparecerá en el coso de Acho hasta el día 24 de noviembre junto a Cayetano y Joaquín Galdós. Una semana después, el día 1 de diciembre, se cierra el ciclo limeño con la segunda y última comparecencia de Roca Rey que cerrará una terna que completan Sebastián Castella y un sustituto de José María Manzanares, recentísimamente operado en Sevilla. Al alicantino, por cierto, le espera aún una larga rehabilitación.

A partir de ahí, la temporada española se coloca en el punto de mira. Su apoderado, Ramón Valencia, se pondrá a confeccionar la feria de Abril en cuanto pasen las fiestas navideñas. Ahí podrían llegar las primeras curvas que Roca habrá querido suavizar confirmando al gerente de la empresa Pagés en la dirección de su carrera. En la calle ya se da por hecho un cartel para el Domingo de Resurrección, convertido en calibre de la yema del toreo. Los aficionados quieren ver juntos a Morante, Roca Rey… y Pablo Aguado. Manzanares y El Juli también podrían hacer valer sus galones poniendo al empresario de la plaza de la Maestranza en el primer brete del abono sevillano. En la gestación de esa corrida podrían estar muchas claves de la próxima temporada en la que Roca pugnará por sentarse definitivamente el trono…

Publicado en El Correo de Andalucía

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